El retorno del acorazado: la clase Trump
El anuncio de la clase Trump o BBG(X) marca uno de los giros conceptuales más llamativos de la política naval estadounidense en los últimos años: el intento de recuperar, bajo formas tecnológicas nuevas, la lógica del acorazado como buque capital en detrimento de los portaaviones o incluso los submarinos. Una idea a priori descabellada, en tiempos de transición hacia un paradigma de guerra mosaico, pero que podría tener su razón de ser. Idea que, al menos, merece un análisis desde una perspectiva histórica, doctrinal y geopolítica, en el que se tengan en cuenta las intenciones del presidente estadounidense y algunos de sus asesores, la herencia de Mahan, la evolución de los grandes acorazados estadounidenses y el fracaso parcial de apuestas previas como la clase Zumwalt, todo ello además en un nuevo contexto de rivalidad naval con China. Toca, pues hablar sobre dimensiones y desplazamiento, sobre blindaje, sobre una posible propulsión