por Rafael Muñóz Abad en Focus
Critical infrastructures are no longer concentrated solely on dry land. A growing portion of the energy we consume, the data we exchange, and the military capacity we project depends on pipelines, cables, ports, and naval bases situated under or alongside the water surface. The underwater domain, discreet and difficult to monitor, has become a privileged stage for strategic competition and operations in the so-called «Grey Zone», where the line between accident, sabotage, and act of war blurs dangerously. This particularly affects Spain, a country situated at the crossroads between the Atlantic and the Mediterranean, which concentrates a significant number of these infrastructures, thereby multiplying both their relevance and their exposure. Throughout the following article, we analyse the evolution of threats and the impact of tactics in the Grey Zone, we discuss the main marine and underwater critical infrastructures of interest to us, and we explore how detection and protection systems
En la guerra naval contemporánea, asumir que un buque puede evitar siempre el impacto es una ilusión peligrosa. La realidad demuestra que incluso las plataformas mejor defendidas pueden ser alcanzadas y que, a partir de ese momento, el resultado del combate depende menos de la potencia de fuego residual que de la capacidad del navío para seguir flotando, maniobrando y combatiendo. La supervivencia de los buques de guerra se ha convertido así en un problema sistémico, donde diseño, doctrina, tecnología y adiestramiento de las dotaciones convergen para ganar tiempo y preservar funciones críticas. Esta segunda entrega de nuestra serie «Introducción a la guerra naval» se adentra en los elementos que permiten a un buque moderno resistir el castigo propio del combate: sistemas de defensa pasiva, compartimentación, control de daños, redundancia y protección de los centros vitales. A partir de ahí, el análisis se amplía hacia factores estrechamente ligados a la
Las infraestructuras críticas ya no se concentran únicamente en tierra firme. Una parte creciente de la energía que consumimos, de los datos que intercambiamos y de la capacidad militar que proyectamos depende de gasoductos, cables, puertos y bases navales situados bajo o junto a la lámina de agua. El dominio submarino, discreto y difícil de vigilar, se ha convertido en escenario privilegiado de la competencia estratégica y de las operaciones en la denominada “zona gris”, donde la línea entre accidente, sabotaje y acto de guerra se difumina peligrosamente. Algo que afecta particularmente a España, un país situado en la encrucijada entre Atlántico y Mediterráneo y que concentra un número significativo de estas infraestructuras, lo que multiplica tanto su relevancia como su exposición. A lo largo del siguiente artículo, analizamos la evolución de las amenazas y el impacto de las tácticas en la Zona Gris, hablamos sobre las principales infraestructuras marinas
¿Recuerdas al Nautilus del Capitán Nemo? Aquel sueño de una navegación submarina ilimitada y silenciosa, compartido por el visionario Isaac Peral, ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una necesidad estratégica ineludible. Tras más de un siglo de dominio por parte de las baterías de plomo-ácido, empleadas en cientos de submarinos -muchos de ellos todavía en servicio- asistimos a un cambio disruptivo liderado por Japón: el abandono de los complejos sistemas AIP en favor de submarinos 100% eléctricos impulsados por baterías químicas avanzadas. En este artículo desgranamos el futuro de la propulsión submarina, desde la robustez de las baterías de ferrofosfato de litio (LFP) hasta la promesa de las de estado sólido y el renacer del sodio. Analizamos, además, uno de los grandes dilemas a los que se enfrentan planificadores e ingenieros: ¿priorizar la seguridad en tiempos de paz o la letalidad en la guerra? Descubre por qué
La guerra naval contemporánea se libra en un entorno radicalmente distinto al de cualquier época anterior, marcado por la omnipresencia del misil, la dependencia absoluta del espectro electromagnético y la necesidad de integrar sensores, plataformas y doctrinas en un sistema coherente. A lo largo de los próximos dos artículos, se ofrecerá una visión de conjunto sobre el combate naval moderno, centrada principalmente en las unidades de superficie, pero sin descuidar ámbitos estrechamente ligados como la defensa antiaérea y antimisil, la guerra electrónica, la lucha submarina, el control de daños o la logística en alta mar. A partir de la teoría de salvas de Wayne P. Hughes, se analiza cómo la iniciativa y el primer golpe condicionan decisivamente el resultado de un enfrentamiento, ilustrándolo mediante escenarios plausibles de combate entre grupos de acción de superficie en aguas disputadas. La identificación del blanco, la gestión del tráfico mercante, la guía de los
Hace escasas horas, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), empleando un dron submarino «Sub Sea Baby», logró adentrarse en la base naval de Novorossiysk, en las costas rusas del Mar Negro, detonando su carga explosiva contra la pared de uno de sus muelles, a escasos metros de un submarino ruso diésel de la clase Kilo (Proyecto 636.3) asignado a la Flota del Mar Negro. Por el momento es extremadamente difícil hacer una evaluación seria de los daños sufridos por el buque, aunque hay indicios que hacen pensar en una posible entrada de agua y en daños en la hélice, el eje, las aletas o el cono de popa. Lo más llamativo del ataque a Novorossiysk, sin embargo, no es el resultado de la acción ucraniana, sino cómo ésta habría sido llevada a cabo, recurriendo no sólo a los desarrollos en cuanto a drónica, sino también al empleo de datos
La hemeroteca de los conflictos marítimos está repleta de mercantes usados para fines logísticos, incluso militares bajo diversas formas de uso. No hay armada que no dependa de la flota civil para llevar a buen puerto un despliegue o preposicionamiento de ultramar. Las armadas menores reclutan buques ya existentes y las fuerzas navales de mayor envergadura se pueden permitir contar con una flota auxiliar, pero ambas quedan dentro del margen del poco derecho marítimo a la hora de encajar estos buques en un escenario de guerra. La discreción es la principal baza de este tipo de buque al servicio de un estado. El poder naval ruso ha sido intermitente en función de su situación interna. Tradicionalmente cerrada a mares cálidos y embotellada por mares con cuellos de botella al tráfico marítimo, Rusia ahora destaca como un importante actor de buques civiles incorporados al servicio auxiliar o sealift en medio de
Durante la madrugada del 3 de enero, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, empleando medios de Operaciones Especiales con apoyo aéreo, golpearon objetivos estratégicos en el Puerto de La Guaira y el Fuerte Tiuna. Con esta acción lograron neutralizar parte de las capacidades convencionales y nodos de mando del régimen venezolano, haciendo posible la rápida captura y extracción de Nicolás Maduro y su esposa, que podrían ser juzgados en Nueva York en los próximos meses. El suceso ha provocado un vacío de poder inmediato, sumiendo al país en un estado de conmoción interior mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumía las funciones de mando en un contexto de intensa presión internacional. La intervención norteamericana ha sido duramente cuestionada por actores como Rusia, Irán y Chile, quienes señalan una violación de la Carta de la ONU al carecer de una justificación por ataque armado previo o mandato del Consejo de Seguridad.
En un contexto de guerra como el de Ucrania, en el que la innovación tecnológica decide el equilibrio en el campo de batalla, la práctica del jailbreaking -la explotación de vulnerabilidades para romper las restricciones impuestas por los fabricantes en dispositivos electrónicos- ha emergido como un elemento de alcance estratégico. Lo que comenzó como una herramienta para la personalización y liberación de smartphones de Apple ha evolucionado hacia una técnica aplicada a drones, consolas, sistemas IoT y vehículos aéreos no tripulados, permitiendo modificaciones profundas en firmware y kernel que alteran geofencing, telemetría y limitaciones operativas. Ejemplos como la captura y reversión de drones rusos Orlan-10 por fuerzas ucranianas, la anonimización de modelos DJI para evadir la detección enemiga o casos históricos como el del dron RQ-170 Sentinel iraní ilustran su potencial ofensivo y defensivo. Sin embargo, esta misma capacidad facilita el espionaje, la persistencia de malware avanzado -con casos como
La relación entre Afganistán y Pakistán constituye uno de los contenciosos geopolíticos más persistentes de Asia. La línea Durand, trazada en 1893 y nunca reconocida por Kabul, dejó fracturado el espacio pastún y sentó las bases de una frontera sin soberanía efectiva. Sobre ese terreno se ha superpuesto, desde la guerra fría hasta la yihad global, una densa red de actores armados, servicios de inteligencia y potencias externas. El artículo recorre la evolución de este conflicto, desde el uso de Afganistán como “profundidad estratégica” de Pakistán hasta el retorno del Emirato talibán (2021) y la reactivación del Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP). A partir de fuentes abiertas recientes, se analizan la estructura y modus operandi del TTP, la escalada de ataques desde 2025 y el impacto sobre la seguridad interior pakistaní, el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) y el equilibrio regional. Finalmente, se extraen lecciones doctrinales en torno a la transición desde la lógica
La escena internacional se ha movido, pero Europa sigue anclada en un papel que ya no existe: el de aliado leal de Estados Unidos. Mientras Donald Trump negocia en solitario con Putin, Xi y actores clave desde el Cáucaso hasta Oriente Próximo, la Unión Europea reacciona tarde y a trompicones, sin una estrategia propia a la altura de sus intereses. El resultado es inquietante: decisiones que afectan de lleno a la seguridad, la economía y el vecindario europeo se toman en otros despachos, con Europa ausente o reducida a convidada de piedra. En este focus se sostiene que el continente corre el riesgo real de convertirse en una quantité négligeable en el juego de las grandes potencias si no redefine con urgencia su papel geopolítico. Para ello, debe abandonar la comodidad del seguidismo, dotarse de una visión clara sobre su entorno estratégico —de Ucrania al Sahel, pasando por el Mediterráneo,
Madagascar: tras varias semanas de manifestaciones originadas por los continuos cortes de luz y agua, a mediados de octubre de este 2025 una asonada militar acaba con 16 años de gobierno del ya expresidente Andry Rajoelina, que huye de la isla de forma precipitada. El golpe de Estado en Madagascar, auspiciado por las protestas lideradas por el movimiento juvenil Gen Z Mada, supone un nuevo ejemplo de dos de las grandes tendencias que se observan en los últimos tiempos en el continente africano y más allá. Por un lado, la ola de golpes de Estado militares y, por otro, la cada vez mayor presencia política de una juventud con pocas perspectivas de futuro que expresa su descontento y su frustración en las calles de sus respectivos países. Índice Los hechos: el golpe en Madagascar Cronología Protagonistas Antecedentes Un contexto más amplio Algún apunte sobre el medio plazo Notas Los hechos
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