por Santiago Morante en Opinión
La guerra de Ucrania ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda para cualquier ejército moderno: la ventaja militar ya no depende solo de tener mejores sistemas, sino de ser capaz de adaptarlos antes de que el adversario los neutralice. Ese es el núcleo de este artículo, que analiza cómo drones, sensores, software, guerra electrónica, producción industrial y procedimientos tácticos entran hoy en ciclos de cambio tan rápidos que la obsolescencia puede llegar dentro de la misma campaña, y no entre una guerra y la siguiente. A partir de la idea de latencia adaptativa, entendida como el tiempo que transcurre entre detectar un problema y desplegar una respuesta útil, el autor muestra que la clave no está en copiar el último invento del frente, sino en construir organizaciones capaces de aprender, decidir, producir, integrar y escalar con más rapidez que el enemigo. Ucrania y Rusia aparecen así no solo como
La decisión de Francia de conceder a Ucrania licencias para producir misiles Aster, unida al «permiso político» anunciado recientemente por Donald Trump para fabricar interceptores Patriot en Ucrania y al desarrollo del proyecto ucraniano-europeo Freyja, suponen un importante cambio en esta cruenta guerra, constatando el papel que Kiev pretende jugar dentro del ecosistema industrial-militar occidental. Ucrania, consciente de su capacidad tecnológica e industrial y de la revolución que está impulsando, ya no aspira únicamente a recibir sistemas antiaéreos como hasta ahora, sino que busca integrarse en las cadenas industriales que los sostienen. Es más, Kiev intenta dejar atrás una dependencia crítica respecto a los arsenales y decisiones políticas de sus aliados y garantizar, a medio plazo, un flujo más estable de interceptores frente a los ataques rusos con misiles Iskander-M o Tsirkon. Ahora bien, entre que se concede una autorización política y se lleva a cabo una producción militarmente relevante
La Cumbre de Ankara ha situado a la industria de defensa en el mismo centro de la disuasión aliada. La nueva estrategia de cooperación entre la OTAN y la industria (Strategy for Industry-NATO Cooperation), el paquete de escalado de la innovación (NATO Innovation Scale-Up Package) y la Declaración final de la cumbre reflejan un cambio de fondo: en un entorno marcado por la guerra de Ucrania, la competición entre grandes potencias y la posibilidad de conflictos prolongados de alta intensidad marcados por la guerra de salvas, la superioridad militar ya no dependerá solo del gasto, la tecnología o los planes operativos, sino de la capacidad para producir, reponer, adaptar y escalar sistemas a un ritmo infernal. La OTAN, tradicionalmente prudente a la hora de relacionarse directamente con la industria, asume ahora que necesita enviar señales de demanda más claras, atraer capital privado, integrar empresas no tradicionales y aprovechar capacidades civiles,
Los conflictos más recientes confirman que el poder aeroespacial mantiene una prioridad estratégica difícil de discutir. No solo sigue siendo esencial para disuadir en tiempo de paz y para coercer en crisis o conflicto, sino que además se adapta mejor que otros instrumentos militares a entornos operativos cada vez más complejos, acelerados y multidominio. A partir de los casos de Ucrania, Rising Lion y Epic Fury, este análisis sostiene que la superioridad aérea continúa siendo una condición decisiva, aunque hoy deba alcanzarse con métodos distintos a los tradicionales y, a menudo, de forma temporal o localizada. El texto examina también la expansión del papel de los drones, las limitaciones reales de los misiles hipersónicos, la creciente relevancia del dominio espacial y la necesidad de integrar medios aéreos, espaciales, cibernéticos y de inteligencia dentro de campañas sincronizadas. La conclusión es clara: por su agilidad, flexibilidad, capacidad de integración y alcance estratégico,
Storm-1516 constituye uno de los ejemplos más sofisticados de la evolución contemporánea de la guerra informativa rusa. Lejos de limitarse a la difusión convencional de bulos, esta operación combina inteligencia artificial generativa, falsificación documental, deepfakes, redes de dominios encubiertos, influencers ideológicamente afines y técnicas de posicionamiento digital para fabricar, blanquear y amplificar narrativas hostiles contra las democracias occidentales. El presente análisis examina sus fundamentos doctrinales, desde las medidas activas soviéticas hasta las actuales estrategias de intoxicación cognitiva, y muestra cómo la desinformación ha dejado de dirigirse únicamente al ciudadano para apuntar también a la infraestructura tecnológica que media el acceso al conocimiento. A través de mecanismos como el narrative laundering y el LLM grooming, Storm-1516 busca erosionar la confianza pública, contaminar modelos de inteligencia artificial y debilitar el respaldo político y social a Ucrania. Su actividad en Estados Unidos, Europa y el espacio postsoviético revela una arquitectura operativa modular, adaptable
En unos meses, el EMAD publicará un nuevo documento Entorno Operativo, que seguirá la línea de otros anteriores como el Entorno Operativo 2035, seguramente teniendo en cuenta algunas de sus múltiples carencias. La prospectiva, sin embargo, por sólida que sea, resulta insuficiente si no se integra dentro de un todo más amplio en el que se incluyan ejercicios de wargaming capaces de someter a tensión sus supuestos, incorporar fricción, decisiones humanas y, por supuesto, las adaptaciones que lleven a cabo todos los posibles adversarios, devolviendo así lecciones útiles los encargados de la redacción. Es ahí donde nace este análisis, en el que se examinan varios casos aliados, desde Estados Unidos hasta Reino Unido, Francia, Alemania y el ámbito nórdico, así como el de la Ucrania anterior a la invasión rusa, demostrando cómo algunas omisiones pueden tener consecuencias nefastas. Sobre esa base, se propone una nueva arquitectura institucional para España, así
Un año más, se ha celebrado en las afueras de París la feria de defensa Eurosatory. La edición de 2026 ha sido, hasta el momento, la mayor que sus responsables han logrado organizar, reuniendo a miles de expositores y decenas de miles de asistentes y dejando claro tanto el poderío de la industria de defensa ultrapirenaica como el atractivo que el ecosistema francés tiene para el resto del mundo. Todo ello a pesar de que (o quizá, porque) el país apenas adquiere una fracción de lo que necesita al extranjero (aunque la plena autonomía es imposible) siendo sin embargo uno de los principales exportadores a escala mundial. Una feria en la que más allá de las empresas galas y teutonas, con una notable presencia de estas últimas una vez más, ha sido Ucrania la principal protagonista, seguida por países como Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Turquía o Corea del Sur.
La declaración conjunta ruso-china no anuncia una alianza militar al estilo de la OTAN, pero sí confirma algo quizá más importante: Moscú y Pekín están cada vez más coordinados en su desafío al orden internacional liderado por Estados Unidos. No en vano, el documento presentado hace apenas unas horas mezcla las críticas a las sanciones occidentales con la defensa de la multipolaridad y las referencias a Taiwán, Ucrania, Eurasia o el control de armamentos, el espacio y la memoria de la Segunda Guerra Mundial. Todo ello con un mismo objetivo: presentar a Rusia y China como defensores de un mundo más soberano, libre, próspero y estable y menos dominado por Washington. La realidad, sin embargo, es más compleja. China lleva claramente la voz cantante dentro de esta relación, mientras Rusia, debilitada por la guerra de Ucrania y su aislamiento de Occidente, depende cada vez más de Pekín. Aun así, ambos
España ha avanzado con rapidez en la construcción de capacidades militares en el ciberespacio, pero aún tiene pendiente la articulación de una doctrina pública que dé coherencia estratégica y visibilidad externa al esfuerzo ya realizado. El artículo sostiene que el Mando Conjunto del Ciberespacio, la Fuerza de Operaciones en el Ciberespacio, la Escuela Militar de Ciberoperaciones y la cooperación con la industria nacional han consolidado una arquitectura operativa madura, sostenida además por un ciclo inversor de gran alcance. Sobre esa base, el autor plantea que el siguiente paso no es tanto crear nuevas estructuras como hacer explícito un marco doctrinal reconocible que permita reforzar la integración con aliados, dotar de mayor legitimidad democrática al instrumento ciberofensivo, mejorar su rendimiento disuasorio y consolidar una comunidad estratégica nacional más cohesionada. El texto compara los modelos doctrinales de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, examina su encaje en la arquitectura OTAN y de
¿Por qué Europa no tiene ningún impacto en la guerra en el Golfo? ¿Ni siquiera en los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra? Los europeos podrían haber organizado una operación colectiva para proporcionar asistencia defensiva a los países socios del Golfo. O bien, podrían haber ofrecido ayuda al gobierno legítimo del Líbano con su defensa aérea. Ahora, sin duda, deben influir en un acuerdo político duradero para la región, sobre todo formando parte de la dimensión de seguridad de cualquier arreglo. De hecho, los intereses de Europa aún podrían obligarla a desplegarse en la región, incluso si no hay un alto el fuego. Pero entre la realidad estratégica en el Golfo y el foco del debate y la forma en que se toman las decisiones en Europa sigue existiendo un amplio abismo. Índice Introducción Operación de escolta a través del estrecho Ayudar a los socios Defender la OTAN
La cooperación militar entre España y Turquía atraviesa una etapa de creciente intensidad política, industrial y operativa. A partir del refuerzo de los vínculos diplomáticos y de la consolidación de la misión española de defensa aérea en territorio turco, ambos países han ampliado su entendimiento en materia de seguridad y defensa en un contexto internacional de rearme, tensión regional y transformación tecnológica. Un extremo que se ha materializado, recientemente, en diferentes acuerdos de adquisición y colaboración industrial, entre los que merecen especial atención los proyectos aeronáuticos, desde la compra por parte turca de cazabombarderos Eurofighter a la elección del Hürjet como futuro entrenador avanzado para el Ejército del Aire y del Espacio y las opciones de colaboración futura en torno al KAAN, al A400M y al ámbito naval. Todo lo cual abre la puerta a que, en un futuro próximo, Madrid y Ankara evolucionen hacia una asociación estratégica de defensa
La Operación Absolute Resolve constituye uno de los ejemplos más significativos recientes del empleo del poder aéreo como instrumento de coerción estratégica y de influencia político-militar. El artículo examina la operación desarrollada en Venezuela en enero de 2026 desde la perspectiva de las operaciones aéreas, prestando especial atención a la supresión de defensas antiaéreas, el dominio del espacio aéreo, la inserción y extracción de fuerzas especiales y la integración de plataformas tripuladas y no tripuladas. A partir de fuentes abiertas, el texto estudia el papel desempeñado por aeronaves como los F-22, F-35, B-1B, EA-18G, E-2 Hawkeye y los helicópteros del 160th SOAR, así como la relevancia de la guerra electrónica, la fusión ISR y la coordinación multidominio. El análisis incorpora además la gestión del espacio aéreo civil, la limitada respuesta defensiva venezolana, la evolución del dispositivo regional estadounidense y las principales lecciones doctrinales derivadas de la operación. El resultado es
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