Trump divide al mundo
Desde 1944, el orden liberal internacional descansaba sobre la premisa de que Estados Unidos, aunque ocasionalmente rompiera las reglas, actuaba fundamentalmente como el garante último de la estabilidad global. Recientemente, la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 ha marcado una ruptura definitiva: Washington ha renunciado a mantener las apariencias del multilateralismo para perseguir una división del mundo en esferas de influencia compartidas con Rusia y China. Dentro de este nuevo paradigma geopolítico, la Unión Europea ha dejado de ser un socio privilegiado para convertirse en objeto de hostilidad abierta por parte del presidente norteamericano. En este contexto, la supervivencia de un sistema global basado en normas ya no depende del paraguas estadounidense, sino de la voluntad de la UE para defender una causa común y aprovechar las oportunidades de captar aliados, pues no todos los actores del sistema se sentirán cómodos con las intenciones de Trump. Un