Opinión

Trump divide al mundo

Desde 1944, el orden liberal internacional descansaba sobre la premisa de que Estados Unidos, aunque ocasionalmente rompiera las reglas, actuaba fundamentalmente como el garante último de la estabilidad global. Recientemente, la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 ha marcado una ruptura definitiva: Washington ha renunciado a mantener las apariencias del multilateralismo para perseguir una división del mundo en esferas de influencia compartidas con Rusia y China. Dentro de este nuevo paradigma geopolítico, la Unión Europea ha dejado de ser un socio privilegiado para convertirse en objeto de hostilidad abierta por parte del presidente norteamericano. En este contexto, la supervivencia de un sistema global basado en normas ya no depende del paraguas estadounidense, sino de la voluntad de la UE para defender una causa común y aprovechar las oportunidades de captar aliados, pues no todos los actores del sistema se sentirán cómodos con las intenciones de Trump. Un

Aliados y rivales
Defensa Europea

Aliados y rivales

Esto es estrategia: Estrategia pura y dura. La Estrategia de Seguridad Nacional (NSS 2025) de Trump, publicada el 4 de diciembre de 2025, es audaz y concisa. Uno la lee y sabe lo que los EE. UU. quieren. Por supuesto, es muy posible que uno no esté de acuerdo, pero la estrategia recogida en la NSS 2025 es lógica y coherente, avanzando desde una declaración clara del interés estadounidense hasta unas líneas de acción igualmente claras. Eso sí, luego uno llega al capítulo sobre Europa, y la lógica y la razón dan paso a la ideología y la hipérbole. Europa, supuestamente, está en riesgo de una “aniquilación civilizatoria”. ¿A manos de quién? De la Unión Europea. ¿En serio nos creemos esto? Acosar a tus amigos La estrategia de Trump refleja plenamente la verdad estratégica de que es mucho más fácil acosar a tus amigos que a tus enemigos. Bajo el

Peripecias diplomáticas
Defensa Europea

Peripecias diplomáticas

La escena internacional se ha movido, pero Europa sigue anclada en un papel que ya no existe: el de aliado leal de Estados Unidos. Mientras Donald Trump negocia en solitario con Putin, Xi y actores clave desde el Cáucaso hasta Oriente Próximo, la Unión Europea reacciona tarde y a trompicones, sin una estrategia propia a la altura de sus intereses. El resultado es inquietante: decisiones que afectan de lleno a la seguridad, la economía y el vecindario europeo se toman en otros despachos, con Europa ausente o reducida a convidada de piedra. En este focus se sostiene que el continente corre el riesgo real de convertirse en una quantité négligeable en el juego de las grandes potencias si no redefine con urgencia su papel geopolítico. Para ello, debe abandonar la comodidad del seguidismo, dotarse de una visión clara sobre su entorno estratégico —de Ucrania al Sahel, pasando por el Mediterráneo,

Cumbres y sanciones, guerra y paz ¿Sigue la UE siendo parte del Juego?
Conflictos

Cumbres y sanciones, guerra y paz: ¿Sigue la UE siendo parte del Juego?

Si algo destaca de la Unión Europea, al menos en lo que concierne a la política de grandes potencias, es su pérdida de iniciativa frente a Estados Unidos, China y Rusia. Esta actitud reactiva se deja sentir en la falta de una estrategia destinada a implementar decisiones clave, como las relativas a Ucrania. La dependencia europea de EE.UU. y el servilismo ante las políticas de Trump evidencian la necesidad de un enfoque más pragmático basado en la Realpolitik. Es más, la UE debería jugar como un actor más dentro del sistema, presionando a China para facilitar negociaciones de paz. Sin embargo, la UE carece de influencia frente a China y ha cedido ante los aranceles de Trump, debilitando con ello su posición. Es por tanto más importante que nunca que la UE redefina su rol dentro del sistema internacional, construya una verdadera autonomía militar y económica, y emplee su influencia

Los europeos deberían saber quiénes son y cuáles son sus objetivos antes de acudir a la Cumbre de la OTAN
Opinión

No te unas a la Cumbre de la OTAN sin saber quién eres…

“Los aliados más leales de Estados Unidos”. Durante décadas, así entendieron la mayoría de los líderes políticos y militares europeos el papel de Europa en el escenario mundial. En mi opinión, eso siempre fue insuficiente; claramente lo es ahora, cuando el presidente de Estados Unidos trata a sus fieles aliados como si fueran rivales tortuosos. Pero si no somos, o no solo, seguidores de los estadounidenses, ¿cuál es entonces nuestro papel? No se trata solo de una cuestión académica; conocerse a uno mismo es el punto de partida de toda estrategia. Y, sin estrategia, ¿qué se puede hacer en la Cumbre de la OTAN en La Haya? El hecho mismo de que los europeos nos sintamos tan incómodos hoy en día demuestra que ser simplemente aliado de alguien no puede considerarse una Gran Estrategia. Si solo eres aliado de EE. UU., la perspectiva de ser abandonado por este país genera,

Cumbre de la OTAN de 2024 en Washington
Defensa Europea

OTAN: el daño ya está hecho, pensemos a lo grande

Durante setenta y seis años, la OTAN intentó demostrar que Lord Palmerston estaba equivocado. Ahora resulta que tenía razón después de todo: «No tenemos aliados eternos, ni enemigos perpetuos. Nuestros intereses son eternos y perpetuos, y es nuestro deber seguirlos»1. La segunda Administración Trump se comporta como un rival de Europa, no como su aliado. Es demasiado tarde para un simple control de daños. Apaciguar a Trump tampoco funcionará: sin restricciones, solo irá más lejos. Los europeos deben presentar a Estados Unidos una idea clara de qué OTAN quieren y cuánto están dispuestos a invertir para lograrlo. Esa es la manera de salvar la Alianza en la Cumbre de la OTAN que tendrá lugar en La Haya el próximo mes de junio. Índice Introducción El daño está hecho. Porque incluso si Estados Unidos cambiara radicalmente de rumbo y se comprometiera plenamente con la OTAN tal y como la conocíamos, ahora

Trump dominando Europa
Opinión

La política de Trump hacia Europa

Estados Unidos y Europa son aliados, o eso es lo que los europeos todavía quieren creer. Eso no significa que, al mismo tiempo, no sean también competidores económicos. Ni, tampoco, que no puedan estar en desacuerdo sobre puntos específicos de política exterior. Pero ambos han sabido siempre también que, cuando llega el momento decisivo, están del mismo lado. Por eso, en última instancia, buscan preservar la unidad como un objetivo en sí mismo, desafiando a Lord Palmerston (quien dijo, como es bien sabido, que no hay amigos ni enemigos eternos, sólo intereses eternos), algo que ahora está cambiando y necesita de una actitud nueva por parte de Europa. La segunda administración Trump parece querer darle la razón a Palmerston. Para ellos, los aliados europeos no merecen ningún tipo de consideración especial. Se los involucra o no, o se los coacciona, según convenga a los intereses de Estados Unidos. Si en

Vladímir Putin y Donald Trump en la reunión del G20 en Hamburgo, en 2017
Opinión

Ucrania necesita garantías de seguridad por parte de Europa, no una operación de paz

En la reunión del Grupo de Contacto sobre Ucrania celebrada el 12 de febrero de 2025, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dejó muy clara la posición negociadora de Estados Unidos a propósito de la guerra entre Rusia y Ucrania. Ahora Europa intenta reaccionar de forma apresurada. Para dar una respuesta satisfactoria a los retos que plantea la postura de la Administración Trump, desde los europeos deberán ser capaces de ofrecer a Ucrania verdaderas garantías de seguridad o, de lo contrario, romper amarras con Ucrania asumiendo las consecuencias. Los anuncios de EE.UU. sobre Ucrania En primer lugar, Estados Unidos afirmó que una solución negociada implicaría la cesión de territorios por parte de Ucrania. No es de extrañar. Al fin y al cabo, la realidad militar es que la liberación completa de los territorios ocupados es imposible, a menos que Rusia implosione; algo de lo que no hay señales. A

Trump y Putin estrechando sus manos en una imagen de julio de 2018
Defensa Europea

Ucrania: Europa se negó a pensar, ahora Trump actuará

Si Trump logra convencer a Putin de llegar a un acuerdo sobre Ucrania (en lo que por el momento sigue siendo una hipótesis), la cuestión central probablemente será cómo conseguir que este último decida quedarse con lo que ya tiene, sin caer en la tentación de intentar conseguir más en el futuro. Es decir, cómo generar la disuasión suficiente hacia Rusia. Muchos en Europa han mostrado indignación preventiva ante este escenario, claro está. Ahora bien, seamos honestos: ¿tenemos algo mejor que ofrecer? La respuesta, después de dos años y medio de guerra, es un decepcionante “no”. Sí, es cierto, en Europa seguimos fingiendo. La línea oficial de la UE continúa siendo la de apoyar a Ucrania hasta que todo su territorio sea liberado. Pero ¿cuántos de nuestros líderes políticos y militares realmente creen todavía que eso es posible? Algunos sin duda así lo piensa, muchos otros sin duda no. En

La Unión Europea y China deben cambiar sus estrategias en relación con la Guerra de Ucrania si pretenden encontrar una salida al conflicto
Conflictos

¿Sin final a la vista? Occidente, China y la guerra de Ucrania

Occidente apoya a Ucrania como parte no beligerante. China pretende ser neutral, pero Occidente la considera cada vez más como Estado no beligerante del lado de Rusia. En cierto modo, Occidente y China no son diferentes: hacen lo suficiente únicamente para evitar que «su» bando pierda la guerra de Ucrania, pero, por lo demás, se limitan a esperar que el otro bando se rinda de alguna manera; una actitud a la que no se puede denominar estrategia. Es más, tanto Occidente como China tendrán que revisar sus estrategias si quieren preservar sus intereses… ¿Aumentará esto inevitablemente las tensiones entre ellos? Un Occidente vacilante Resulta vergonzoso que, más de dos años después del inicio de la guerra de Ucrania, Occidente todavía no haya ido más allá de la toma de decisiones poco sistemáticas sobre su apoyo a Ucrania. El patrón, de hecho, sigue repitiéndose: cada pocos meses se decide la entrega