Número 50
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La esencia del problema bélico no cambió debido a la enormidad de su escala. La línea de las Potencias Centrales desde el Mar del Norte hasta el Egeo y extendiéndose vagamente más allá incluso hasta el Canal de Suez no era, después de todo, diferente de la línea de un pequeño ejército atrincherado a través de un istmo, con cada flanco descansando sobre el agua. Mientras se tratara a Francia como un teatro autónomo, existía un punto muerto completo, y el frente de los invasores alemanes no podía ser ni perforado ni desviado. Pero una vez que la visión se extendió a todo el escenario de la guerra, y esa vasta guerra se concibió como si fuera una sola batalla, los movimientos de giro de carácter más trascendental quedaron abiertos para los Aliados. Al igual que muchos líderes aliados durante la Primera Guerra Mundial sólo podían ver lo que tenían
La relación UE-China ha evolucionado en los últimos años, pasando de un optimismo europeo basado en premisas erróneas y reforzado por la promesa del gran negocio que supone el acceso al mercado del gigante asiático, a un escepticismo cada vez más acusado, acentuado por las dependencias detectadas durante la pandemia y la guerra de Ucrania. Con la aprobación el pasado 30 de junio de las Conclusiones del Consejo Europeo sobre China, se abre una nueva etapa, en la que desde Bruselas se pretende mantener una relación más equilibrada, en la que la dependencia se reduzca al mínimo intentando evitar romper los lazos económicos así como caer en un escenario de confrontación. Durante mucho tiempo imperó en las relaciones exteriores de la Unión Europea el principio alemán de Wandel durch handel (cambio a través del comercio). La teoría del principio es sencilla y muy conocida: a medida que se refuerce la
La Open Source Intelligence (OSINT) o inteligencia de fuentes abiertas, inició su camino en el periodo de entreguerras, consolidándose durante la Segunda Guerra Mundial y desarrollándose plenamente con la informatización. Desde entonces se ha recorrido un largo camino y se ha avanzado en el uso de herramientas que una incipiente comunidad de analistas ha sabido capitalizar durante la actual guerra de Ucrania, aunque no sólo: desde la geolocalización de posiciones enemigas, al análisis de la información compartida en redes sociales, son muchos los campos en los que, cada vez más, se recurre a expertos ajenos a las Fuerzas Armadas o los servicios de inteligencia clásicos. Durante el periodo de entreguerras, investigadores de la universidad de Princeton comenzaron un proyecto basado en la monitorización de las ondas de radio cortas que, posteriormente, se convertiría en el embrión de las tácticas utilizadas por el departamento de Research and Analysis (también conocida como
Los modelos grandes de lenguaje (Large Language Model o LLM) permiten a los sistemas de inteligencia artificial (IA) simular con notable competencia las respuestas humanas, hasta el punto de que es ya casi imposible distinguirlas de las que nos daría un interlocutor de carne y hueso. Utilizando un modelo adecuado, susceptible de aprovechar las ventajas que ofrecen, agentes LLM coordinados por humanos podrían multiplicar el impacto de las campañas de desinformación en redes sociales. Estemos o no dispuestos a utilizar estas herramientas contra nuestros enemigos, el descrito en este artículo es, en cualquier caso, un escenario temible ante el que debemos prepararnos… Antes de empezar, debemos hacer un pequeño ejercicio de abstracción y retroceder en una imaginaria nave espacial hasta la «Edad Media» digital, es decir, hasta el año del Señor de 2017. En ese momento, unos gallardos investigadores de Facebook FAIR llevaron a cabo un experimento que, al parecer,
La Federación Rusa cuenta con una de las flotas de buques espía más nutridas y capaces del mundo, si no la que más. En buena medida, es la consecuencia de haber heredado gran parte de los activos soviéticos, que en su día no tuvieron parangón. En la actualidad, incluso a pesar de la reducción en el número de plataformas en servicio, sigue siendo un referente, lo que no evita que se enfrente a un futuro incierto, tanto por el coste que supone su mantenimiento, como por la dificultad de sustituir los buques activos en relación 1:1 y por el efecto que puedan tener las sanciones aprobadas tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Hace unos años dedicamos un extenso artículo a los submarinos espía de la Armada Rusa. Ha llegado el momento de hacer lo propio con los buques espía de superficie, de los que Rusia cuenta con
En las guerras hay combates de poca importancia desde el punto de vista táctico que, sin embargo, toman un protagonismo desmesurado. Un ejemplo conocido es el de la llamada «batalla de Mogadiscio» de 1993 que obtuvo una gran difusión gracias tanto a las imágenes de los cadáveres de militares estadounidenses profanados en un primer momento, como a la película «Black Hawk derribado» unos años después. Otro caso, este mucho más reciente, es el combate de las lomas de Balka Uspenivska, el cual tuvo lugar el pasado 8 junio de 2023 y ha sido objeto de la amplia difusión mundial tras producirse las primeras pérdidas de carros de combate Leopard 2A6 y vehículos de combate de infantería M2 Bradley donados por Occidente a las Fuerzas Armadas ucranianas. Un combate que abordaremos a lo largo de las próximas líneas, ubicándolo brevemente a través de unos mínimos antecedentes, haciendo un somero recorrido por el
El pasado mes de junio de 2023, Alemania publicó, tras un largo periodo de espera e incertidumbre, su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, la primera en la historia de este país. La elaboración de la misma ha sido coordinada por la ministra de asuntos exteriores, Annalena Baerbock, y ha durado 15 meses en total (se llevaba hablando de su elaboración desde la formación del actual gobierno de coalición a finales de 2021). El estallido de la guerra en Ucrania ha influido significativamente en el documento, contribuyendo a acelerar su proceso. Desgraciadamente para el país teutón, las marcadas diferencias entre los socios de gobierno -que han impedido, además, la formación de un Consejo de Seguridad nacional que imitara a la Dirección de Seguridad Nacional (DSN) española o a organismos similares en otras naciones europeas- no auguran el mejor de los futuros a un documento crucial, nacido en un contexto excepcional. En
El 24 de febrero del 2.022 las fuerzas de la Federación Rusa iniciaron acciones de combate contra la Ucrania, tras una serie de meses de amenazas y de concentración de fuerzas militares en sus fronteras. Aunque suponemos que Rusia se planteaba una rápida operación militar que concluyera con la claudicación del Gobierno de Kiev y la aceptación por parte de este de una nueva anexión de territorios y de nuevos acuerdos entre Kiev y Moscú, favorables a esta última, lo cierto es que la conjunción de una serie de factores, llevaron a detener el ímpetu inicial de las fuerzas rusas, hasta el punto de que Ucrania ha sido capaz, tras un año de guerra, de recuperar parte de los terrenos perdidos, y de poner en entredicho la capacidad de combate del Ejército Ruso. La Flota del Mar Negro en la guerra de Ucrania (I) La Flota del Mar Negro en
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