Chips Vs metales raros

La guerra de los metales acaba de comenzar

Chips Vs metales raros. Fuente - Istockphoto.
Chips Vs metales raros. Fuente - Istockphoto.
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La desglobalización avanza. Los Estados Unidos, Europa y Japón están limitando la exportación de chips y equipos necesarios para su producción a China. El gigante asiático, por su parte, ha impuesto el control de las exportaciones de ocho productos de galio y seis de germanio, metales, a la vez que anuncia futuras restricciones a las exportaciones de tierras raras. Son algunos de los primeros pasos en una competición en la que Occidente deberá ser capaz de olvidar su visión cortoplacista para asegurar a toda costa sus cadenas de suministro, que tanto el COVID como la guerra de Ucrania han demostrado precarias*.

* (Nota del autor: Todas las opiniones expresadas en este artículo son propias y no reflejan la política o posición oficial ni del Ejército del Aire, ni del Ministerio de Defensa ni  del Gobierno de los España.)

La alarma de la desglobalización está despertando poco a poco a los países occidentales. La díscola gestión mundial del coronavirus, la falta de una condena internacional unánime de la guerra en Ucrania y la guerra comercial con China están sacudiendo al bloque de democracias liberales sacándolas de su soporífero letargo de seguridad y crecimiento ilimitado. La hegemonía estadounidense se ve amenazada a varios niveles: tecnológico, económico y diplomático. El Sur global se acerca cada vez más al bloque de los BRICS. El ascenso de este club de países queda demostrado por las veintidós nuevas solicitudes oficiales de adhesión, que empequeñecen la tímida ampliación de la OTAN con sólo dos nuevos miembros (Suecia y Finlandia).

El futuro reinado del petrodólar está amenazado. Varios países de la OPEP+, como Rusia, Venezuela, Irán y Brasil, comercian con el petróleo en otras monedas. Incluso aliados tradicionales de Estados Unidos como Arabia Saudí venden ahora su petróleo a China en yuanes, y otros como Israel están reduciendo la proporción de sus reservas en dólares. El comercio mundial se está tiñendo gradualmente de rojo a medida que aumenta el porcentaje del volumen total y el valor económico de las mercancías y los servicios digitales y comerciales exportados desde China. Poco a poco se van creando estructuras alternativas «Made in China» para canalizarlo. Por ejemplo, los pagos transfronterizos chinos se realizan por primera vez mayoritariamente en yuanes. Se vislumbran en el horizonte nuevas monedas digitales de los bancos centrales y una nueva moneda creada por los BRICS, quizá respaldada por oro u otros metales… . China ya ha desarrollado su propia alternativa al sistema internacional de transferencias bancarias (SWIFT), denominado Cross-Border Interbank Payment System (CIPS). Además, tras crear su moneda digital de banco central o yuan digital, está liderando el desarrollo de su compatibilidad cruzada, en cooperación con el Banco de Pagos Internacionales (BPI), «el banco de los bancos centrales».

Son tiempos de Realpolitik. Y, en esta nueva guerra fría, China ya está a la vanguardia tecnológica en algunos ámbitos. Misiles hipersónicos, armas electromagnéticas (tipo rail-gun), constelaciones de microsatélites, cohetes espaciales propulsados por metano, reactores nucleares refrigerados con sales y alimentados por torio en lugar de uranio, 6G… Incluso en el uso de la Inteligencia Artificial, en las tecnologías de reconocimiento de voz, la china iFlytek cuenta ya con 700 millones de usuarios, el doble que Siri de Apple. En general, son tecnologías occidentales copiadas y mejoradas. China no descubre la rueda, pero la perfecciona.

Las nubes del software y la tierra del hardware

Tratando de frenar el avance chino, Estados Unidos con su Ley de Chips, Europa y Japón están limitando la exportación de chips y equipos necesarios para su producción a China. Tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, que podrían inclinar la balanza del poder, dependen de chips como los diseñados por el gigante estadounidense Nvidia. Pero todos los semiconductores son sólo una entelequia sin una columna vertebral física que los sostenga.

El mundo occidental olvida que si los chips son el cerebro de la electrónica, los metales críticos son sus neuronas. Mientras Occidente tiene la cabeza en las nubes del software, el Partido Comunista de China (PCCh) también se esfuerza por alcanzarlas, pero tiene los pies en el suelo. Los cimientos de sus industrias se basan en su tierra, sus productos se fabrican con los minerales que extrae y, sobre todo, con los metales que refina. El capitalismo occidental, que tanto ha idealizado y adorado la globalización, no ha mostrado ningún reparo en externalizar algunas de las partes más críticas de nuestras cadenas de suministro y con ellas los costes laborales y la contaminación.

No es casualidad que hoy en día los elementos cobalto, litio, manganeso, wolframio, antimonio, bismuto, grafito, fluorita y germanio estén bajo monopolio chino, ya que la cantidad de mineral extraído o los elementos procesados por China representan más del 50% del total mundial.


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Autor

  • Juan Manuel Chomón Pérez

    Autor del libro "La Era de las Tierras Raras". El Teniente Coronel Juan Manuel Chomón Pérez ingresó en el Ejército del Aire en 1996 y posee dos Másteres en Estudios para la Paz y la Seguridad, uno en la Universidad alemana Helmut Schmidt y el otro en la UNED. Recientemente realizó el Curso de Estado Mayor en la Academia de Liderazgo de la Bundeswehr alemana en Hamburgo y actualmente está finalizando un Doctorado en Seguridad Internacional. Es colaborador en numerosas revistas internacionales como The Diplomat, European Security and Defence Magazine, NATO Joint Air Power y Competence Centre, la Vanguardia, entre otras. También ha publicado en prestigiosos think tanks como el European Union Think Tank o el Instituto Español de Estudios Estratégicos. Su percepción del mundo aúna sus conocimientos académicos combinados con una abundante experiencia operativa internacional sobre el terreno, como piloto de transporte con más de once años trabajando en el extranjero, principalmente en África, Asia y en diferentes países de la UE.

1 Comment

  1. Creo que su punto de vista contra la globalización y a favor de una mayor intervención de la economía es excesivo. La estrategia china tiene fortalezas, pero tiene una fuerte debilidad: genera enormes estructuras estatales ineficientes y corruptas. La economía china está empezando a tener problemas. Ya no crece como antes.

    Por tanto, antes de generar políticas industriales intensas, tendríamos que preguntarnos cómo hacer que sean eficientes, y no estén capturadas por lobbies y amigos del poder.

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