¿Es Níger “demasiado grande para caer”?

El golpe de Estado que ha sacudido todo el África Occidental

Imagen: Marcos Elías de Oliveira.

El golpe de Estado en Níger ha puesto en marcha una serie de dinámicas que han colocado a diversos actores de la región en rumbo de colisión. Con motivaciones de carácter interno, pero con ramificaciones que van más allá de las propias fronteras nigerinas e, incluso, regionales, nos encontramos ante un conflicto multidimensional con su fase inicial en curso. Juntas militares, gobiernos civiles, potencias regionales e internacionales, con efectivos sobre el terreno, incluso mercenarios de Wagner, grupos yihadistas, bandas criminales y una población castigada de la que es difícil entrever hacia dónde van sus preferencias más allá de su propia etnia o comunidad y que, en no pocas ocasiones, se ve obligada a desplazarse por la violencia o la falta de recursos. Actores, con sus agendas que ya interactuaban y chocaban antes habrán de hacerlo en un nuevo y más complejo -si cabe- escenario, marcado por el golpe militar en Níger.

“Escribo esto como un rehén. Níger está siendo atacado por una junta militar que intenta derribar nuestra democracia, y yo sólo soy uno de los cientos de ciudadanos que han sido arbitraria e ilegalmente hechos prisioneros (…) Si este golpe tiene éxito, tendrá devastadoras consecuencias para nuestro país, nuestra región y el mundo entero.” Son palabras del depuesto presidente de Níger, Mohamed Bazoum, escritas a principios de agosto, apenas unos días después del golpe militar que le aparta del poder[1].

Al más puro estilo pretoriano, al final del día del 26 de julio, la Guardia Presidencial toma el complejo de edificios de gobierno y retiene al mandatario en su residencia privada, situada junto al Palacio Presidencial. El autodenominado Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria declara depuesto a Bazoum, suspende la Constitución y disuelve todas las instituciones estatales. Apenas día y medio después el general Abdourahamane Tchiani, mando supremo de la Guardia Presidencial, se declara presidente del país y suspende todas las actividades políticas[2].

Esto podría haber quedado en una mera asonada militar, pero el apoyo otorgado a los golpistas por oficiales de alto rango de diferentes ramas de las fuerzas armadas nigerinas convierte un posible fracaso en un éxito inicial, con la imagen de un frente unido y un golpe de Estado de altos mandos, en mayor medida que en Mali o Burkina Faso.

El mal gobierno, el pobre desempeño económico, y el aumento de la inseguridad en el país son los motivos aducidos por la junta militar para dar el golpe, el quinto en Níger desde su independencia y el séptimo en la región en los últimos años (una zona con estados frágiles y vulnerables, marcada, por tanto, por la inestabilidad y la conflictividad). Sin embargo, más allá de que la realidad se ajuste en mayor o menor medida a la justificación dada, se pueden encontrar otras razones, menos públicas, pero que han podido tener también su peso a la hora de tomar la decisión de actuar contra el Gobierno legítimo nigerino.

Aparte de cuestiones étnicas del presidente (perteneciente a la minoría árabe frente a otras mayoritarias entre los militares, como los hausas, lo que afecta directamente a las lealtades) y su cercanía a la potencia colonial, Francia, se encuentran las personales de los propios altos mandos. El actual nº 2 de la junta, el general Salifou Modi, fue destituido fulminantemente al frente del Estado Mayor en abril, tras una visita a Mali y ser recibido por su presidente[3] y también, poco antes del golpe, eran conocidos los movimientos de Mohamed Bazoum para destituir de su puesto al mando de la Guardia Presidencial al general Abdourahmane Tchiani, nº 1 de la junta militar y jefe de Estado en estos momentos. Y no eran los únicos altos mandos cuyos puestos estaban amenazados por el presidente nigeriano o consideraban que se les estaba apartando del poder. Sin duda, el miedo a perder el cargo con la posición y beneficios que conlleva, puede encontrarse fácilmente entre las razones para dar el golpe y para apoyarlo[4].

Pero, más allá de los personalismos, se venía observando en Níger una creciente oposición militar a la política seguida por Bazoum en la lucha contra la creciente amenaza de los grupos yihadistas. Una política centrada en el apoyo de fuerzas internacionales como las francesas y estadounidenses (con gran oposición también entre el Ejército y la ciudadanía a su presencia en territorio nigerino) y en la combinación de los ataques con las negociaciones.

Mientras, los altos mandos militares, aparte del temor a la pérdida de poder frente a contingentes extranjeros, se muestran más partidarios de una línea de “mano dura”, sin ningún tipo de contemplaciones con los yihadistas[5]. Un camino que coincide con los tomados por Mali y Burkina Faso y que, con la junta militar, coloca a Níger en la órbita del apoyo en materia de seguridad de Rusia. De hecho, se ha pedido ayuda de forma oficial a los mercenarios del Grupo Wagner, desplegados ya en el vecino Mali[6].

Esto entronca con el aspecto más geopolítico del golpe de Estado en Níger, en el que encontramos: intereses franceses y europeos en la minería de uranio (y otros recursos) nigerina, botas sobre el terreno francesas y estadounidenses con ojos y oídos en la zona en el último gran bastión, y último aliado junto con Chad, en la lucha militar contra el avance del yihadismo (tras la expulsión de Mali) y de la influencia de Rusia en la Francáfrica, antiguo dominio colonial francés, ahora con cada vez mayor presencia rusa y china, en medio de un creciente sentimiento anti-francés también entre la ciudadanía. Todo ello, sin olvidar el crucial papel de Níger en la cooperación con la Unión Europea de cara al control de los flujos migratorios de África a Europa, como país de tránsito de miles de migrantes[7]. Es decir: intereses, yihadismo, Rusia y migración.

Así pues, tenemos un conflicto pluridimensional en su fase inicial, cuya evolución se apunta aún incierta, y con una miríada de factores internos, regionales e internacionales que en estos momentos configuran las alianzas y los bandos enfrentados. Todos ellos en el marco de la organización regional que puede jugar un cierto papel, la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental).

Foto con las identidades de los oficiales que aparecieron en la televisión nacional nigerina anunciando el golpe de Estado. Autor - @julesdhl.
Foto con las identidades de los oficiales que aparecieron en la televisión nacional nigerina anunciando el golpe de Estado. Autor – @julesdhl.

Se configuran las alianzas

En palabras de la ministra de Asuntos Exteriores de Senegal (país miembro de la CEDEAO), Aissata Tall Sall, el golpe de Estado en Níger “es un golpe de más” en la región “y ya es hora de detener los golpes militares”[8]. La CEDEAO reacciona con una contundencia no exhibida hasta el momento. Aparte de imponer sanciones, el organismo se muestra dispuesto a utilizar todos los medios a su alcance para reponer el poder civil nigerino con el presidente Bazoum a la cabeza, sin descartar el “uso de la fuerza”, y da un ultimátum de una semana a la junta militar nigerina, que termina el domingo 6 de agosto[9].

Una respuesta que se entiende en el marco regional si se tiene en cuenta que los sucesos de Níger han ahondado la grieta que ya estaba abierta en la CEDEAO tras los golpes militares de Mali, Burkina Faso y Guinea, y que termina de fracturar la institución en dos bandos enfrentados: regímenes y gobiernos civiles, elegidos más o menos democráticamente, por un lado, y dictaduras militares resultado de golpes de Estado, por otro. Siempre teniendo en cuenta que los estándares democráticos de la zona no se encuentran precisamente en lo más alto de la tabla, ni entre los líderes golpistas hay ningún Thomas Sankara.

La Comunidad Económica de Estados de África Occidental se crea con el Tratado de Lagos en 1975, revisado más tarde en Cotonú, en 1993, y la forman quince países: Benín, Burkina Faso (suspendido tras el golpe militar), Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea (suspendido tras el golpe militar), Guinea-Bisáu, Liberia, Mali (suspendido tras el golpe militar), Níger (suspendido tras el golpe militar), Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo. Su objetivo fundamental es la unión económica, impulsar la cooperación e integración en aras de un mayor y mejor desarrollo y el mantenimiento de la paz, estabilidad y seguridad en la región. Es aquí, donde se pueden desplegar fuerzas a petición de un determinado país (conformadas por tropas de los estados miembros que lo dispongan). No es la primera vez que la CEDEAO realiza una intervención en algún país miembro, ya lo hizo en Liberia y Sierra Leona en los años 90, en Costa de Marfil en 2010-2011 y en Gambia en 2017, para restaurar la democracia. Sin embargo, la de Níger, esta vez sí por primera vez, se lleva a cabo sin el consentimiento de Niamey y, además, sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU[10].

A este respecto, como se mencionaba más arriba, no todos los países que pertenecen a la organización están en el mismo bando ni opinan igual ni están dispuestos a comprometerse al mismo nivel, es decir, entre los que rechazan el golpe militar en Níger no hay un consenso mayoritario.

Apenas unos días después de hacerse con el poder en Niamey, el nº 2 de la junta militar, el general Salifou Modi, se pone en contacto con los militares en el poder en los vecinos Mali y Burkina Faso en busca de apoyo y colaboración. Precisamente, en la visita a Bamako es donde oficializa su petición de apoyo al Grupo Wagner, ya con presencia en Mali[11]. Tanto Bamako como Uagadugú afirman que consideran la intervención en Níger como “una declaración de guerra” contra ellos. Guinea rechaza también una intervención militar, aunque no ha demostrado la misma contundencia en la respuesta que los dos anteriores ni disposición a involucrarse en un conflicto bélico regional.

Mientras, el presidente de Nigeria, el país más poblado y la economía más grande de la región, que preside la CEDEAO, lidera a los que están dispuestos a intervenir militarmente en Níger contra la junta militar, que incluye a estados como Benín (que, no obstante, ha abogado por una vía diplomática de solución del problema), Costa de Marfil y Senegal. Una intervención cuyo plan de acción ha sido consensuado entre los jefes militares de la CEDEAO, reunidos en la capital nigeriana, Abuja[12]. «En esta reunión se trabajaron todos los elementos de una posible intervención, incluidos los recursos necesarios, pero también cómo y cuándo vamos a desplegar la fuerza», afirma a la AFP el comisionado de Asuntos Políticos y Seguridad, Abdel-Fatau Musah, en el encuentro[13]. Hasta el momento, a 8 de agosto, se sabe que se trataría de 25.000 soldados de Nigeria, Costa de Marfil, Senegal y Benín. La mitad de ellos y el comandante de la fuerza conjunta (un general de división) serían nigerianos[14].

Así pues, sobre el mapa de toda el área, las posiciones se dibujan así:

Mapa con los países de la CEDEAO en los distintos bandos en conflicto. Fuente - Jules Duhamel.
Mapa con los países de la CEDEAO en los distintos bandos en conflicto. Fuente – Jules Duhamel.

Más allá de la CEDEAO, por las distintas cuestiones mencionadas más arriba en este artículo, se considera a potencias como Francia y Estados Unidos favorables a la intervención militar regional en Níger. Ahora, hasta este momento, 8 de agosto, no está claro cuál será su participación ni en qué grado. Entre otras consideraciones, tanto París como Washington parecen tener en cuenta la ola de sentimiento anti-occidental (sobre todo anti-francés, antigua potencia colonial) que inunda la zona entre los ciudadanos de los diversos países del área y su posible impacto sobre las posiciones que mantienen en Níger. Por ahora, Estados Unidos opta por la vía diplomática para revertir el golpe y poner en marcha una transición hacia un gobierno civil en el país.

También fuera de la CEDEAO tiene peso la postura de Argelia, potencia magrebí que comparte una frontera sur de casi 1.000 kilómetros con Níger, y que se opone frontalmente a cualquier operación militar contra Niamey (el vecino Chad, también). El presidente, Abdelmadjid Tebboune, afirma que una intervención sería «una amenaza directa» para su país. «No habrá solución sin nosotros», añade, y deja entrever, así, su temor de que una intervención militar «incendie todo el Sahel”[15], cuando sus fuerzas de seguridad se enfrentan ya en el sur a grupos yihadistas, bandas criminales y a redes de inmigración ilegal. Sin duda, Tebboune también tiene en mente cómo la inestabilidad creada en la región por los últimos acontecimientos y su posible desarrollo afectará al proyecto de gasoducto transahariano, que debería unir en un futuro Nigeria con Argelia, atravesando Níger[16].

Algunas razones a favor y en contra de la intervención militar

Una conjunción de objetivos a conseguir, intereses a mantener y modus operandi convierte en aliados naturales a las juntas militares de Mali, Burkina Faso y, ahora, Níger. Todos en la creciente órbita de influencia de Rusia en la región, por similares razones, y más cercana a su convicción en materia de seguridad interna y en la forma de actuar “necesaria” con respecto al yihadismo en sus respectivos países que otras aproximaciones, sobre todo, occidentales.

En materia de narrativa, la amenaza de un enemigo externo puede contribuir a ganar legitimidad y cohesión a la junta militar nigerina, lo que beneficia su intento de mantenerse en el poder tras el golpe (y, de paso, también, a las juntas militares de Mali y Burkina Faso). Un ejemplo, el baño de multitudes que se ha dado la junta militar nigerina en Niamey, aunque, en realidad, apenas se sabe el apoyo popular del golpe más allá de la capital:

Del otro lado, los regímenes de naturaleza civil que ven amenazada su estabilidad e, incluso, hasta su propia existencia por la cada vez mayor presencia de juntas militares en el poder en la región. Un ejemplo paradigmático de ello es Senegal, con protestas y problemas políticos internos[17].

Para el 1 de agosto, el Gobierno de Senegal había disuelto el mayor partido opositor y arrestado a su líder, la mayor amenaza para el actual Ejecutivo de cara a las elecciones de 2024, entre otras cosas, por su cantidad de seguidores entre la juventud del país. Se le acusa de llamar a la insurrección, conspirar contra el estado y amenazar la seguridad nacional, entre otros cargos[18].

Con esta situación interna, mirar hacia “otros ejemplos cercanos” y a una mayor inestabilidad en la zona, junto a la posible convicción de que los golpes de Estado en la zona “funcionan” y podrían ser un éxito, dado que, como fichas de dominó, país tras país, se reproducen hechos similares, podría servir de acicate a algunos que pudieran estar pensando en este tipo de acciones y poner en mayores dificultades al actual régimen senegalés. De ahí se entiende su postura clara a favor de la intervención militar, otras consideraciones aparte.

En este bando, sin embargo, el país con mayor peso es Nigeria y es sobre el que debe recaer el grueso de una intervención militar en Níger. Esto no sólo por la envergadura de su Ejército (en torno a 223.000 efectivos, modernos cazas de combate y helicópteros de ataque, por ejemplo) sino, además, por la porosa frontera de más de 1.600 kilómetros que comparten ambos. Nigeria ejemplifica, así mismo, los motivos por los que se justifica la operación militar y, de igual modo, por los que no sería conveniente llevarla a cabo.

A favor, aparte de la amenaza que supone el creciente número de juntas militares para los regímenes civiles y la necesidad de evitar un posible aumento de la inestabilidad en el norte nigeriano por la posibilidad de que se cuelen los problemas a través de su extensa frontera (yihadistas, armas, refugiados…), el actual presidente de Nigeria, y de la CEDEAO, Bola Tinubu se muestra dispuesto a que su país, en el marco de la organización regional, recupere su status de potencia en África Occidental[19].

No hay que descartar tampoco, en el caso de Tinubu que, personalmente, pueda sacar rédito político de una intervención militar en Níger, en modo de legitimidad para afianzase en el poder, ante las acusaciones de fraude electoral que han empañado su elección y las protestas de los opositores.

Pero no son pocas las voces, incluso desde el Senado y los gobernadores de las castigadas regiones del norte, que han manifestado abiertamente su oposición a una operación militar, y tienen argumentos de peso. En primer lugar, su Ejército está enfangado a día de hoy en la lucha contra varios grupos armados yihadistas, bandas de criminales o conflictos entre comunidades, realizando operaciones en, al menos, 30 de los 36 estados de Nigeria. Todo ello, merma sus recursos y capacidades para “armar” una intervención externa. Algo que se une también a la falta de recursos para soportar la operación militar en Níger por parte del Gobierno de Nigeria, con la cantidad de problemas que enfrenta internamente y una grave crisis económica, a los que se añade una emergencia alimentaria en el noreste del país, una de las zonas más perjudicadas. Enfrente tendrían a un país del tamaño de Níger y a un Ejército significativamente más pequeño que el de Nigeria, pero entrenado y apoyado por fuerzas francesas y estadounidenses en los últimos tiempos. Y formado principalmente por miembros de la etnia hausa, la misma que el grueso de los soldados nigerianos, que los considera como hermanos. De este modo, todo ello, junto a otras consideraciones, supone un gran desafío para las fuerzas armadas nigerianas[20].

Llegados a este punto, en cuanto a los motivos para apoyar una intervención militar en Níger o, en su defecto, para buscar algún tipo de solución al problema generado por el golpe de Estado, no se puede obviar a Francia y Estados Unidos. Ambos ven en primera fila cómo, uno tras otro, varios países del Sahel caen bajo la órbita de Moscú. Sería lógico que hicieran lo posible por evitar un nuevo revés, sobre todo, teniendo en cuenta los intereses mineros de Francia (aunque el uranio, por ejemplo, no sea una cuestión de supervivencia) y lo que supone de pérdida de influencia en la zona y del último bastión y aliado en la región en la lucha antiterrorista (junto a Chad), con la presencia de entre 1.000 y 1.500 soldados en su territorio.

En cuanto a Estados Unidos, Níger era hasta la semana pasada la piedra angular de la estrategia regional del Pentágono, con la segunda mayor presencia militar del país en África. Washington tiene dos bases en el país y en torno a 1.100 soldados desplegados en labores de inteligencia, vigilancia y seguridad en el Sahel y en la cuenca del Lago Chad. Desde su base de drones en Agadez ataca a grupos armados en el oeste y el norte de África.

Baño de multitudes de la junta militar nigerina en Niamey el 06/08/2023. Fuente X: @AL24Francais
Baño de multitudes de la junta militar nigerina en Niamey el 06/08/2023. Fuente X: @AL24Francais.

Apuntes finales

Mientras tanto, ajenos a todo lo anterior, otros actores prosiguen con su agenda aprovechando que los demás miran hacia otro lado. Por ejemplo:

Los grupos yihadistas prosiguen con su agenda de expansión en la zona. Fuente X: @SimNasr
Los grupos yihadistas prosiguen con su agenda de expansión en la zona. Autor – @SimNasr.

Todas las fuentes consultadas coinciden en señalar que añadir más inestabilidad en la región sólo puede empeorar una situación ya de por sí difícil. Pero esta aseveración se puede aplicar tanto al incremento de golpes de Estado y juntas militares en la zona como a desatar un conflicto regional a gran escala.

Con respecto a los primeros, los datos contradicen las promesas y justificaciones dadas por los golpistas en materia de lucha anti-yihadista. En Níger, aunque sin triunfalismos, la situación había mejorado ligeramente (los incidentes violentos habían descendido un 40 % en los primeros seis meses de 2023 frente a los anteriores), mientras que en los vecinos Mali (donde las muertes violentas se han más que duplicado el año pasado, hasta 5.000) y Burkina Faso (donde han aumentado un 80 %, y este año superan ya las 5.000 muertes) con los militares al frente del Gobierno ha empeorado de forma ostensible[21]:

Evolución de la violencia política en Níger, Mali y Burkina Faso. Autor - @will_pulido.
Evolución de la violencia política en Níger, Mali y Burkina Faso. Autor – @will_pulido.

Además del castigo a las comunidades en las que operan los distintos grupos yihadistas por parte de las fuerzas de seguridad tanto locales como los mercenarios de Wagner (al menos en Mali, como puede leerse en el post anterior a este), lo que genera un aumento en el número de desplazados y refugiados. Por último, unos altos mandos más dedicados a la política desatienden otras labores, como las propias del campo de batalla, lo que perjudica las operaciones contra los grupos armados[22].

Con respecto a lo segundo, un conflicto en la región, conviene tener en cuenta que el desvío de recursos financieros y militares necesarios para sostener una operación militar o tratar de repelerla, supone, en primer lugar, descuidar, al menos en parte, los esfuerzos militares para tratar de contener el avance de los grupos yihadistas. Pueden beneficiarse de una mayor inestabilidad y una menor presión sobre ellos. Un ejemplo:

Mapa de África Occidental con las áreas de influencia y operaciones de los distintos grupos yihadistas locales. Autor - @will_pulido.
Mapa de África Occidental con las áreas de influencia y operaciones de los distintos grupos yihadistas locales. Autor – @will_pulido.

Como puede verse en el mapa, sabiendo ya que los grupos que operan en el norte de Nigeria se han expandido del noreste al noroeste, la negligencia con respecto a ellos también podría suponer la posibilidad de que lograran abrir un corredor de armas y terroristas a través de Níger, que uniera a los de la cuenca del Lago Chad con los de la triple frontera: Níger-Burkina Faso-Mali. Una opción que no puede descartarse.

Pero, más allá del ámbito de la seguridad, unos gobiernos que destinan recursos a sufragar una intervención militar se olvidan de situaciones internas de grave crisis económica y alimentaria como la que, sin duda, le han recordado los gobernadores del norte de Nigeria a su presidente, donde se ha decretado el Estado de Emergencia alimentaria por la falta de recursos.

Un problema que comparten en el otro lado de la frontera, porque Níger también se enfrenta a su vez a una grave crisis alimentaria fruto de una cada vez mayor escasez de recursos y alimentos por la falta de agua debido a las sucesivas sequías y el aumento de las temperaturas, que daña a los cultivos.

Más inestabilidad política y en materia de seguridad, menor ayuda humanitaria por los motivos anteriores y, entre otros factores, un cambio climático que está castigando con especial dureza a las comunidades de campesinos, pastores o pescadores de toda la región, que disponen cada vez de menos recursos. Una tormenta perfecta que se cierne sobre millones de personas y que puede incrementar significativamente el número de desplazados, refugiados y migrantes.

Todo en un cinturón de inestabilidad que recorre ya miles de kilómetros, desde el Cuerno de África y el Mar Rojo hasta el Golfo de Guinea y el Océano Atlántico, añadiendo, a su vez, presión a los países del norte de África y, por extensión, al sur de Europa.

Notas

[1] Bazoum, Mohamed, (03/08/2023), Opinion | President of Niger: My country is under attack and I’ve been taken hostage, The Washington Post, https://www.washingtonpost.com/opinions/2023/08/03/mohamed-bazoum-coup-niger-democracy/ consultado el 04/08/2023

[2] Elischer, Sebastian, (31/07/2023), Domestic Actors, Outside Powers, and the Unfolding Political Crisis in Niger, Democracy in Africa, https://democracyinafrica.org/domestic-actors-outside-powers-and-the-unfolding-political-crisis-in-niger/ consultado el 03/08/2023

[3] APA, (03/08/2023), Mali/Burkina: What did Colonel Goita and General Modi discuss?, APA News, https://apanews.net/2023/08/03/mali-what-did-colonel-goita-and-general-modi-talk-about/ consultado el 04/08/2023

[4] Thurston, Alex, (03/08/2023), Thoughts on Niger’s Coup at the Domestic Level: Proximate Triggers, Structural Causes, and Some Ramifications, Sahel Blog, https://sahelblog.wordpress.com/2023/08/03/thoughts-on-nigers-coup-at-the-domestic-level-proximate-triggers-structural-causes-and-some-ramifications/ consultado el 04/08/2023

[5] Ajala, Olayinka, (31/07/2023), What caused the coup in Niger? An expert outlines three driving factors, The Conversation, https://theconversation.com/what-caused-the-coup-in-niger-an-expert-outlines-three-driving-factors-210721 consultado el 03/07/2023

[6] Churm, Philip A./AP, (05/08/2023), Niger junta seeks Wagner support as ECOWAS deadline approaches, Africa News, https://www.africanews.com/2023/08/05/niger-junta-seeks-wagner-support-as-ecowas-deadline-approaches/ consultado el 06/08/2023

[7] Ajala, Olayinka, (31/07/2023), What caused the coup in Niger? An expert outlines three driving factors, The Conversation, https://theconversation.com/what-caused-the-coup-in-niger-an-expert-outlines-three-driving-factors-210721 consultado el 03/07/2023

[8] Africa News/AFP, (03/08/2023), Senegal says its troops will join any ECOWAS intervention in Niger, Africa News, https://www.africanews.com/2023/08/03/senegal-says-its-troops-will-join-any-ecowas-intervention-in-niger/ consultado el 05/08/2023)

[9] France 24, (30/07/2023), Níger: La CEDEAO pone un ultimátum de una semana y no descarta «uso de la fuerza», https://www.france24.com/es/%C3%A1frica/20230730-n%C3%ADger-la-cedeao-pone-un-ultim%C3%A1tum-de-una-semana-y-no-descarta-uso-de-la-fuerza consultado el 03/08/2023

[10] Stampa García, Macarena, (03/08/2023), Qué es la CEDEAO y qué papel tiene ante el golpe de Estado de Níger, Lisa News, https://www-lisanews-org.cdn.ampproject.org/c/s/www.lisanews.org/geopolitica/que-es-la-cedeao-y-que-papel-tiene-en-el-golpe-de-estado-de-niger/?amp=1 consultado el 05/08/2023

[11] APA, (03/08/2023), Niger : le général Modi chez le capitaine Traoré, APA News, https://fr.apanews.net/news/niger-le-general-modi-chez-le-capitaine-traore/ consultado el 04/08/2023

APA, (03/08/2023), Mali/Burkina: What did Colonel Goita and General Modi discuss?, APA News, https://apanews.net/2023/08/03/mali-what-did-colonel-goita-and-general-modi-talk-about/ consultado el 04/08/2023

[12] AP, (05/08/2023), ECOWAS leaders agree plan for military action after Niger coup as deadline approaches, Euronews, https://www.euronews.com/2023/08/05/ecowas-leaders-agree-plan-for-military-action-after-niger-coup-as-deadline-approaches consultado el 06/08/2023

[13] J.C./AFP, (06/08/2023), Niger : ce qu’il faut savoir sur l’intervention militaire envisagée par la Cédéao, L’Express, https://www.lexpress.fr/monde/afrique/niger-ce-quil-faut-savoir-sur-lintervention-militaire-envisagee-par-la-cedeao-VPGHYQBLBNHJXGZ3SLK3P3S6KM/ consultado el 07/08/2023

[14] RFI, (08/08/2023), Coup d’État au Niger: l’option militaire en suspens, une délégation Cédéao-Union africaine-ONU à Niamey?, https://www.rfi.fr/fr/afrique/20230808-coup-d-%C3%A9tat-au-niger-l-option-militaire-en-suspens-une-d%C3%A9l%C3%A9gation-c%C3%A9d%C3%A9ao-union-africaine-onu-%C3%A0-niamey consultado el 08/08/2023

[15] Íbid.

[16] Alilat, Farid, (04/08/2023), Alger dit « non » à une intervention militaire au Niger, Africa Press, https://www.africa-press.net/niger/dossiers/alger-dit-non-a-une-intervention-militaire-au-niger consultado el 05/08/2023

[17] Martins Lopez, A./AFP, (02/08/2023), Nigeria Turning The Screw On Niger Coup Leaders, Barrons, https://www.barrons.com/news/nigeria-turning-the-screw-on-niger-coup-leaders-4f8c8d8f consultado el 03/08/2023

[18] AP, (01/08/2023), Senegal authorities arrest opposition frontrunner, ban his party and cut internet, The Guardian, https://www.theguardian.com/world/2023/aug/01/senegal-authorities-arrest-opposition-frontrunner-ban-his-party-and-cut-internet consultado el 03/08/2023

[19] Martins Lopez, A./AFP, (02/08/2023), Nigeria Turning The Screw On Niger Coup Leaders, Barrons, https://www.barrons.com/news/nigeria-turning-the-screw-on-niger-coup-leaders-4f8c8d8f consultado el 03/08/2023

[20] Hairsine, Kate, (05/08/2023), Niger: How might an ECOWAS military intervention unfold?, Deutsche Welle, https://www.dw.com/en/niger-how-might-an-ecowas-military-intervention-unfold/a-66431072 consultado el 07/08/2023)

Okafor, Chiamaka, (06/08/2023), Niger Coup: Nigerian govt think-tank warns against military intervention, https://www.premiumtimesng.com/news/headlines/614631-niger-coup-nigerian-govt-think-tank-warns-against-military-intervention.html consultado el 07/08/2023

[21] Mcallister, Edward, (03/08/2023), Niger coup leaders blamed insecurity; conflict data paints a different picture, Reuters, https://www.reuters.com/world/africa/niger-coup-leaders-blamed-insecurity-conflict-data-paints-different-picture-2023-08-03/ consultado el 09/08/2023

[22] Íbid.

Autor

  • Elena María Labrado Calera

    Periodista. Actualmente, trabaja como Editora de Tarde de Contenidos Digitales en Castilla-la Mancha Media (CMM). Con anterioridad, ha ejercido como Coordinadora del Departamento Digital de CMM en el inicio del mismo y durante el primer año de andadura (2016-2017). Previamente, ha ejercido como Coordinadora y Redactora del Departamento de Internacional de Informativos, durante más de 10 años. En ese intervalo, además, ha realizado el máster en Analista de Inteligencia por las universidades Carlos III y Rey Juan Carlos (2011-2012). Desde 2007 hasta 2018 ha sido Reservista Voluntaria en la Armada, hasta alcanzar el empleo de Alférez de Navío, con destino en el MAD.

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  1. En Chad se ha producido un interesante movimiento geopolítico que ha pasado en gran medida desapercibido, pero que debería servir para matizar al menos la firme creencia en que Chad es el gran aliado que le queda a Francia en el Sahel tras el golpe de estado en Níger. El 14 de junio de este año Chad y Emiratos Árabes Unidos -aliado de Rusia para muchas cosas y principal apoyo de las RSF en la guerra civil de Sudán- firmaron una serie de acuerdos de cooperación económica y militar: https://www.wam.ae/en/details/1395303169125. El equipo militar emiratí ya está llegando a Chad: https://www.voanews.com/a/uae-sends-military-vehicles-to-niger-neighbor-chad/7213904.html. En contra de las expectativas de que Chad brindaría apoyo a sus viejos aliados y hermanos de sangre de la elite chadiana, las milicias zaghawa de Darfur, en la guerra sudanesa, Chad parece estar permitiendo a Emiratos Árabes Unidos servirse del aeropuerto de Amdjarass para enviar suministrar militares a las RSF y se habla también del uso del hospital militar colindante para tratar a los heridos de guerra. Es decir, que el hijo del difunto Idriss Déby ya está coqueteando con el mismo tipo de actores que están apoyando a los golpistas de Níger y, de manera poco sorprendente, se ha puesto a cualquier intervención en Níger, algo que no puede gustar a Francia, aunque no haya habido golpe de por medio en Chad.

    En cuanto a una posible intervención nigeriana en Níger, creo que habría que poner algunas cifras y algunos plazos en remojo. Las cifras de efectivos nigerianos debe posiblemente reducirse mucho por distintas razones, ello sin hacer mención a su capacidad de combate. Para que la gente se haga una idea: Nigeria tiene que «invitar» (cubriendo sus gastos, a veces con ayuda francesa) a tropas chadianas a Nigeria cada año para que las operaciones contra los grupos yihadistas que se producen dentro de territorio nigeriano cada año den resultados bastante magros. Durante el mes de agosto se produce el máximo de lluvias en la frontera con Níger, lo cual hace que los aviones apenas logren levantar el vuelo y que el nivel de agua de los ríos fronterizos se eleve y se produzcan inundaciones. Donde no hay agua, el terreno se embarra durante varios meses. De ahí que, tradicionalmente, las operaciones militares de envergadura en la zona se realicen entre marzo y junio.

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