MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» de Nammo

Una elección racional

MK258 Mod 1 APFSDS-T Swimmer
MK258 Mod 1 APFSDS-T Swimmer. Fuente - Nammo.

La empresa española Nammo Palencia ha ofertado para el VCR 8×8 Dragón el proyectil perforante de 30x173mm MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer». Un diseño único capaz de mantener la trayectoria durante cientos de metros una vez dentro del agua gracias a la supercavitación. A pesar de que, a priori, dotar un vehículo de combate terrestre de esta capacidad de ataque subacuático pueda parecer un lujo innecesario, hay razones de diversa índole para hacerlo, tanto puramente militares como industriales. Este es, posiblemente, un aspecto crítico, pues como ha demostrado la guerra de Ucrania, la autonomía estratégica, en la medida de lo posible, ha de ser un objetivo prioritario y la oferta de la compañía pasa por ensamblar esta munición íntegramente en España, lo que implicaría una importante inversión en sus instalaciones palentinas, así como la creación de empleo.

Índice

  1. Introducción
  2. Las particularidades del MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer»
  3. Sobre las necesidades del Ejército de Tierra
  4. Un apunte sobre la industria española de defensa
  5. Conclusiones

Introducción

A mediados de la pasada década, la US Navy llegó a plantearse la destrucción de minas navales desde helicópteros embarcados, utilizando para ello disparos de 30x173mm. Para ello, se confió en la empresa norteamericana Northrop Grumman, a la que fue asignado el programa Rapid Airborne Mine Clearance System (RAMICS). Un programa que debería haber permitido el desarrollo de una suite de limpieza de minas completa, incluyendo un sistema de detección helitransportado que recurría a un LIDAR, un sonar de detección de minas calable y un sistema de neutralización basado en el uso de un cañón MK44 Bushmaster II acoplado a un lateral de un Seahawk.

El desarrollo de la munición, que debía ser capaz por razones evidentes de funcionar bajo el agua, se confió a Nammo, dando como resultado el disparo MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer». Este se basaba en los principios de la supercavitación, como el famoso torpedo soviético VA-111 Shkval, para crear una suerte de burbuja de aire alrededor del cuerpo del proyectil, de forma que el fluido por el que debía moverse no desviase su rumbo o le hiciese perder energía de forma demasiado abrupta, reduciendo excesivamente su capacidad de penetración y, con ello, su letalidad.

Hasta donde se sabe, durante los varios años en que el programa estuvo en marcha, lograron demostrar la posibilidad de neutralizar minas a distintas distancias, consiguiendo alcanzarlas a distancias de hasta 60 metros bajo la superficie del mar. Además, en dicho espacio de tiempo se probaron al menos cuatro evoluciones del diseño original, todas ellas con distintas formas de punta de flecha, pues para asegurar la supercavitación se necesitaba una punta más o menos plana, pero que no supusiese un problema mientras la flecha volaba en el aire, ni tampoco que provocase un rebote en el momento de impactar contra el objetivo.

El proyecto de los marinos estadounidenses finalmente no llegó a buen puerto. Aunque se demostró la posibilidad de destruir minas navales con este tipo de munición, lo cierto es que emplear estos calibres a bordo de una plataforma de ala rotatoria presentaba otro tipo de problemas, como las excesivas vibraciones, que ponían en peligro al propio aparato. Eso por no hablar de lo complicada que resultaba su localización y de lo peligroso que resultaba situarse en posición de abrir fuego durante el tiempo suficiente -exponiéndose con ello-, entre varios otros factores. Sea como fuere, el programa RAMICS terminó por ser descartado, aunque al menos mientras estuvo en marcha permitió a la empresa noruega ganar experiencia en un segmento hasta entonces desconocido, sembrando las bases de un nuevo tipo de disparos.

Aspecto que lucía el cañón Bushmaster II acoplado a un SH-60 con el que se realizaron las pruebas del programa RAMICS
Aspecto que lucía el cañón Bushmaster II acoplado a un SH-60 con el que se realizaron las pruebas del programa RAMICS. Fuente – Northrop Grumman.

En relación con esto, quizá lo más curioso del caso es que, a pesar de ser rechazado como solución al problema original y dadas sus virtudes a la hora de mantener una trayectoria completamente recta bajo el agua, pronto se encontraron otras funciones para este modelo. Por ejemplo, a la hora de combatir las embarcaciones no tripuladas, tanto de superficie (para neutralizarlas es recomendable atacar la obra viva, esto es, bajo la línea de flotación) como semisumergibles y submarinas. También contra lanchas de desembarco o, incluso, contra torpedos, pues se ha llegado a plantear este uso.

Las posibilidades que abre, al permitir con un mismo disparo batir objetivos tanto en superficie como bajo ella, explican que desde 2018 lo hayan incorporado a sus arsenales tanto la US Navy como, por sorprendente que pueda parecer, el US Army. Este último los utiliza a bordo de sus vehículos de transporte blindados Stryker, dotados con el archiconocido cañón Mk44 Bushmaster II de 30mm, fabricado por la norteamericana Northrop Grumman; el mismo que se monta en los nuevos VCR 8×8 Dragón del Ejército de Tierra, en este caso como parte de la estación de armas Guardian 30. Es más, desde su entrada en servicio, ambas instituciones han adquirido varios centenares de miles de estos disparos. Modelos cuyas vainas son fabricadas en España, por más que esto no suela publicitarse.

Ahora, en 2024, después de que nuestro Ejército de Tierra haya adquirido un lote de prueba de 1.000 disparos del MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» de Nammo, está pendiente de decidirse un contrato mucho mayor, que permitiría incluir este proyectil penetrador de 30x173mm en dotación, en igualdad de condiciones con el resto de modelos que serán empleados a bordo de los Dragón. Una compra que no pocos consideran innecesaria pero que no es en absoluto descabellada si se tienen en cuenta todos los factores, incluyendo la carga de trabajo que supondría para las instalaciones de la empresa en Palencia, o el precio especial del que se beneficiaría España.

Las particularidades del MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer»

Los datos generales de los disparos MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» de Nammo son de sobra conocidos. De hecho, están publicados en la web del fabricante: la masa de la flecha es de 230 gramos; su velocidad en boca de 1.430 metros por segundo; la dispersión inferior a 0,3 milésimas de pulgada a 1.000 metros; la capacidad de penetración superior a los 100 milímetros de acero a la misma distancia y; la temperatura de uso va desde -46 a 63º, lo que lo hace suficientemente versátil como para ser utilizado en cualquier latitud, clima y estación en la que puedan llegar a ser necesitados.

A simple vista, apenas guardan diferencias con otros modelos con diseño de flecha y sabot desechable. Lo que vemos cuando tenemos en las manos una pieza de exhibición, con el característico corte que permite ver su interior, es en principio bastante común; desde la cápsula de ignición a la vaina y del propelente a la propia flecha. Sin embargo, si prestamos un poco de atención caeremos en el diseño acodado y la punta achatada del Mod 1. «Irregularidades», de todos modos, que en ningún caso constituyen algo fuera de lo habitual. Al fin y al cabo, cada fabricante introduce en sus diseños ciertas particularidades, algunas de ellas a simple vista bastante parecidas, como ocurre con las distintas variantes -en este caso de 120mm- de la serie de disparos M829 de los Abrams.

Lo interesante del caso es la razón de ser de este diseño. Una serie de cambios que hasta perfeccionarse han requerido de una inversión millonaria y muchísimas horas de trabajo por parte de los ingenieros de la empresa y que tienen un propósito: permitir la supercavitación. Este término, conocido por los aficionados a la guerra submarina, hace referencia a un fenómeno que consiste en que un cuerpo sumergido esté totalmente rodeado de gas.

Disparos perforantes 30mm x 173 APFSDS-T mk258 Mod 0 (izquierda) and Mod 1 (derecha)
Disparos perforantes 30mm x 173 APFSDS-T MK258 Mod 0 (izquierda) y Mod 1 «Swimmer» (derecha). Fuente: Nammo.

De esta forma, y al estar envuelto dicho cuerpo por una burbuja de aire, se reduce considerablemente el rozamiento producido por el medio -en este caso, el agua-, permitiendo que se alcancen velocidades considerablemente mayores a las que serían posibles sin la existencia de dicha burbuja. Esto, que es muy útil, al menos en teoría, en el caso de los torpedos, pues permitiría alcanzar un objetivo antes de que este tuviese tiempo a reaccionar, lo es también en el caso de los disparos de los que hablamos, en tanto permiten que estos conserven buena parte de su energía mientras evolucionan por el agua, amén de no ver alterada su trayectoria.

No es cuestión baladí. Desde hace muchísimo tiempo la industria de defensa y los distintos ejércitos han buscado la forma de poder combatir bajo el agua no ya solo con submarinos, sino también, por ejemplo, en el caso de las unidades de operaciones especiales. Estas últimas, en ocasiones, necesitan que sus buzos puedan defenderse durante una incursión submarinista en una base enemiga, buscando atacar un objetivo de alto valor, o en cualquier otra misión que implique el empleo de equipos de buceo. Sin embargo, desarrollar un arma de fuego capaz no solo de utilizarse bajo el agua, sino de ser efectiva más allá de una o dos decenas de metros, ha constituido por el momento un imposible.

Es cierto que hay algunos ejemplos famosos, como la SPP-1 soviética, que dispara dardos de acero de 4,5x115mm. Sin embargo, ni siquiera estas armas especializadas han logrado nunca lograr ser efectivas a más de 15-20 metros, y eso siempre que la profundidad sea mínima, ya que la presión también tiene un papel que jugar en todo esto. Exactamente lo mismo que le ha venido ocurriendo a su aparatosa contraparte occidental, la Heckler & Koch P11. En este caso cargada con cinco dardos de 7,62×36 y un cargador para cinco disparos frente a los cuatro del diseño soviético, pero muy poco útil más allá de los objetivos más inmediatos.

Incluso en el caso de los torpedos supercavitantes, que al fin y al cabo disponían de un sistema de propulsión, el alcance ha sido siempre muy limitado, mientras que su maniobrabilidad era y es nula. Sin duda, cuando Mikhail Merkulov, científico que desempeñaba su labor en el Instituto Hidrodinámico de Kiev se dio cuenta de que la solución a la lentitud de los torpedos soviéticos residía en la supercavitación, fue también inmediatamente consciente de que esto implicaba una serie de desventajas.

La principal, que la altísima velocidad a la que debía evolucionar el torpedo -más de 180 km/h para poder mantener la burbuja de gas a su alrededor- era incompatible con el guiado, la maniobrabilidad y el alcance. De ahí que a pesar tanto de sus esfuerzos como de los de otros científicos soviéticos, el resultado de su trabajo -el conocido BA-111 «Shkval»- apenas tuviese un alcance de 7,5 kilómetros y careciese de sistema de guía. Problemas que han afectado también a los programas estadounidense, alemán o iraní, países todos ellos que han intentado desarrollar este tipo de torpedos.

Dicho lo anterior, y aunque mantener la supercavitación a largas distancias es todavía una quimera, hay un margen para aprovechar sus ventajas, que es precisamente lo que ha venido haciendo Nammo con sus proyectiles MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer». En este caso, con la intención de poder, además de atacar objetivos en tierra de lograr mantener una trayectoria estable dentro del agua durante todo el tiempo que sea posible, con el fin de batir objetivos acuáticos.

Como quiera que ya hemos hablado en la introducción sobre los orígenes de estos diseños, no abundaremos en ello. Solo diremos que han logrado su propósito, demostrando que gracias a la forma de la flecha y a la velocidad de vuelo, una vez en contacto con el agua es capaz de formar una burbuja de vapor a su alrededor durante el tiempo suficiente como para que pueda mantener una trayectoria estable durante una distancia considerable. Claro está, rara vez disponemos de información -desde luego, para un VCI es harto complicado-, sobre lo que ocurre bajo la superficie del mar, de un río o de un lago. En algunos casos podría ser posible con los equipos optrónicos de a bordo localizar a buceadores que se muevan a muy poca profundidad, o incluso un UUV que haga lo propio.

MK258 Mod 1 APFSDS-T "Swimmer" bajo el agua
En la siguiente captura de pantalla puede apreciarse como el disparo MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» es capaz de mantener su trayectoria bajo el agua. Fuente: Nammo.

Sin embargo, no es esa la intención de los ingenieros de Nammo, sino que esta es mucho más prosaica, aunque no por ello menos útil: al ser capaz de mantener una trayectoria estable, los MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» pueden atacar tanto a los buques sobre la superficie, como bajo esta, impactando sobre su obra viva. De hecho, esta es la forma más adecuada de garantizar su neutralización. Dicho de otra forma, lo que estos proyectiles evitan es el efecto rebote que sufren otros modelos cuando impactan contra la superficie del agua, y que indefectiblemente termina por desviarlos de su objetivo. Es más, no solo no «rebotan» contra esta, sino que atraviesan el líquido sin ver alterado su rumbo y minimizando la pérdida de velocidad y, con ello, la de energía cinética, fundamental para mantener las posibilidades de infligir un daño adecuado sobre la amenaza. Un propósito que han logrado alcanzar con creces.

En relación con esto, si en sus pruebas en tierra los MK258 Mod 1 han demostrado ser capaces de atravesar 30 centímetros de hormigón armado y una plancha de acero de 10mm a 300 metros, así como más de 100mm de acero a 1.000 metros, las pruebas acuáticas se han demostrado igualmente exitosas. En este caso, los distintos test que se han llevado a cabo hasta el momento confirman que el proyectil mantiene la trayectoria durante alrededor de 200 metros bajo el agua, siendo pese a la pérdida de velocidad capaz, tras esto, de atravesar varios milímetros de acero. El dato último, como es habitual, permanece secreto, aunque sí hay imágenes del resultado de algunas de las pruebas.

Por otra parte, la empresa continúa trabajando en mejorar el desempeño de estos disparos, pero también en determinar sus límites, pues aquí se han encontrado con un problema práctico: la dificultad a la hora de realizar determinados test. En este sentido, el lector debe tener en cuenta que para probar el MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» y más allá de lograr los permisos necesarios y la colaboración de las Fuerzas Armadas noruegas, se necesita realizar una importante inversión. Por una parte, hay que contar con barcazas y buzos, por otra con un área despejada y lo suficientemente amplia, por otra con equipos de medición capaces tanto de recolectar datos sobre la trayectoria en el aire como una vez bajo el agua. De ahí que se hayan hecho test destinados por el momento más a garantizar su capacidad a una determinada distancia, que a encontrar su tope.

Resultado de las pruebas del MK258 Mod 1 APFSDS-T "Swimmer" de Nammo sobre una embarcación de superficie
Efectos del MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» de Nammo sobre una embarcación de superficie. Fuente – Nammo.

Siguiendo con las características del MK258 Mod 1, hay que tener en cuenta que tal y como ya hemos explicado, tanto el US Army como los marines norteamericanos han hecho pedidos importantes. Además se trata de una munición que cumple con todos los estándares y certificaciones exigibles, incluyendo los de la OTAN y que, más allá de sus capacidades submarinas, ofrece también un desempeño contra objetivos terrestres nada desdeñable; de lo contrario ninguna de estas instituciones habría apostado por un disparo perforante de este tipo, en tanto la capacidad subacuática, por importante que sea, siempre será secundaria para fuerzas que combaten eminentemente en tierra.

En el caso de la capacidad de perforación, ya hemos dado los datos que ofrece el fabricante y que son, por lo demás, perfectamente comparables -cuando no superiores- a los de las dos alternativas más conocidas, la de Rheinmetall y la de KNDS (Nexter Munitions). De hecho, es netamente superior a esta última, para la cual si bien la velocidad en boca es similar, la de penetración es francamente menor, declarando el fabricante que es capaz de atravesar > 60mm de acero equivalente.

En cuanto a la precisión, la dispersión declarada por KNDS para su M928 30×173 APFSDS-T es inferior a 0.44 milésimas de pulgada. Se entiende que en pruebas a 1.000 metros, que son las que suelen realizarse en este caso para la certificación. En el caso de la MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer», como hemos visto, el dato es mucho mejor, marcando el fabricante <0.3 milésimas. De hecho, lo más interesante en relación con esto sucede a partir de ahí, siendo aun mejor el desempeño del proyectil de Nammo frente a los de sus competidores a distancias mayores. Así las cosas, a 2.000 metros la dispersión sigue siendo de <0,3 milésimas y a 4.000 apenas supera esta cifra, quedándose en 0,311 milésimas para el eje X (horizontal) y en 0,209 en el eje Y (vertical).

Además de esto, hay un último punto a favor de la munición de Nammo, un tanto inesperado: cuando impacta contra blindaje oblicuo su comportamiento es mejor que el de sus equivalentes tradicionales, algo que se cree es debido a la particular forma de su punta. Al parecer, el hecho de contar con una punta planta para lograr la supercavitación ayuda a que el proyectil en lugar de rebotar o causar un daño menor, se «enderece», aprovechando mejor su energía cinética y logrando una penetración más limpia que otros disparos APFSDS-T. Aunque no hemos logrado permiso para publicar las imágenes, hemos podido ver una presentación interna de Nammo que demuestra todo esto y en la que figuran, además de diversos gráficos de dispersión, las imágenes de los bloques de acero empleados para pruebas, tras ser alcanzados por distintos tipos de flechas.

En resumen, la munición MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» de Nammo no solo es superior, con los datos en la mano, en cuanto a precisión o capacidad de penetración, sino que además aporta la capacidad de, llegado el caso, batir objetivos bajo la superficie del agua, sea esta la del mar, un río, un estanque, etcétera. Ahora bien, esta capacidad adicional, además de plantear a algunos dudas sobre su necesidad, podría pensarse que implica un sobrecoste, lo que explica que muchos ejércitos continúen apostando por disparos convencionales. Sin embargo, no es así. De hecho, hasta donde nos consta, las ofertas presentadas por Nammo son perfectamente equiparables -cuando no más competitivas- que las de las otras dos empresas que ofrecen este tipo de disparos.

Resultado de algunas de las pruebas de precisión realizadas por Nammo para su MK258 Mod 1 APFSDS-T "Swimmer"
Resultado de las pruebas de precisión realizadas por Nammo para su MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» a una distancia de 1.000 metros. Fuente – Nammo.

Sobre las necesidades del Ejército de Tierra

El Ejército de Tierra, que con una lentitud mayor de la esperada está comenzando a recibir los primeros ejemplares del VCR 8×8 Dragón, necesitará en los próximos años de varios cientos de miles de disparos de 30×173. Por el momento, entre otros, se ha hecho con un millar de unidades del MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» que serán destinados a pruebas. De hecho, España ha sido, tras los Estados Unidos, el segundo país en hacerse con este producto.

La empresa, por su parte, está buscando hacerse con un contrato mucho mayor para el que no solo ofrece vender su modelo dual sin sobrecoste respecto al perforante, sino que además ha planteado la posibilidad de realizar inversiones adicionales en sus instalaciones de Palencia una vez firmado el contrato. Ahora bien, ¿existe una necesidad objetiva de un proyectil capaz de evolucionar a través del agua?

Sin duda es una pregunta curiosa. En el caso estadounidense, tanto el US Army para sus M1296 Dragoon, como los US Marines -que lo emplearán también en sus Iveco SuperAV– consideraron que, a igualdad de precio, resultaba lógico adquirir un disparo perforante que con un desempeño igual o mejor que el del resto de productos que ofrece el mercado contra blancos terrestres, pero que además permitía la posibilidad de atacar blancos bajo la superficie en caso de necesidad.

En nuestro caso, los 7.661 kilómetros de costa de España y el hecho de que contemos con algunos de los puertos más importantes de Europa, como el de Valencia o el de Algeciras, sin ir más lejos, cuanto menos obliga a interrogarse sobre si no sería conveniente esta compra. En relación con esto, y aunque por el momento el MK258 Mod 1 vaya a ser utilizado exclusivamente a bordo de los vehículos del Ejército de Tierra -los Piraña IIIC de nuestra Infantería de Marina están armados con una ametralladora de 12,70mm-, no es del todo imposible que en caso de guerra tuviesen que destinarse parte de los VCR 8×8 a la protección de puertos o, de forma más genérica, de nuestras costas, como un elemento de defensa costera de alta movilidad. Dicho de otra forma: aunque el «swimmer» ofrece una capacidad que en principio el Ejército ni siquiera contemplaba, dicha capacidad está dentro del espectro de operaciones que debe acometer.

A colación de lo anterior, llegado el caso podríamos tener que asignar alguno a determinados buques de la Armada, situándolos en sus cubiertas y complementando los sistemas de defensa de los mismos frente a blancos de superficie o semisumergibles, entre otros. Quizá a día de hoy la idea parece un tanto descabellada, pero dadas las carencias en cuanto a sistemas de defensa de punto que padecemos tras la baja de los Meroka y lo visto en otras latitudes, no lo es tanto.

De hecho, de cara al futuro, también la Armada podría sumarse a estas compras. Al fin y al cabo, a bordo de algunos de sus buques se están instalando estaciones de armas Sentinel 30 de Escribano Mechanical & Engineering. Un modelo que comparte muchos de sus componentes con la Guardian 30 de los VCR 8×8 Dragón, desde los sistemas optrónicos hasta el cañón, que es una vez más el MK44 Bushmaster II de 30mm. Algo parecido, por cierto, a lo que hace la US Navy en sus Zumwalt o San Antonio, en los que instalan torres MK46 Mod 2 para autodefensa.

Sea como fuere, lo relevante aquí, volviendo sobre nuestro Ejército de Tierra, no es tanto si la necesidad va a utilizarse en el futuro cercano sino si este modelo de disparo en concreto, que se ha mostrado superior a sus competidores tradicionales en todas las pruebas, debe ser adquirido por su capacidad dual o porque simplemente es el más capaz, se ofrece sin sobrecoste respecto a la variante ordinaria y, además, se fabrica en España. Asunto que nos lleva a otra cuestión tan relevante como controvertida: la industrial.

Un apunte sobre la industria española de defensa

El Ministerio de Defensa de España necesitará centenares de miles de disparos de 30x173mm en los próximos años. La entrada en servicio del VCR 8×8 Dragón y las lecciones de la guerra de Ucrania, de las que están tomando buena nota todos los Estados Mayores, así lo garantizan. Ahora bien, entre estas lecciones, y más allá de la necesidad de disponer de amplias cantidades de munición con las que hacer frente a escenarios de alta intensidad, está también la de ser capaces de garantizar el mayor grado de autosuficiencia posible. Eso que ahora se llama «autonomía estratégica» o, para el caso, «autonomía industrial» y que no es otra cosa que disponer, en el propio territorio, de instalaciones capaces de satisfacer la demanda.

En los últimos meses se han aprobados ya distintos contratos de compra de munición, desde los calibres ligeros, a la de artillería de campaña. Sucede que, en nuestro caso, todas estas compras han debido realizarse a empresas o bien afincadas en el extranjero, o bien con instalaciones en España pero de capital foráneo; un tema controvertido. Lo es, porque si bien lo deseable sigue siendo no solo contratar producción local, sino que accionistas del país -o el propio Estado- conserven el control sobre las empresas a las que se contrata, en España hace ya años que se pasó a considerar la munición no un elemento estratégico, sino más bien una commodity, esto es, un bien de consumo. Ahora que las circunstancias son muy diferentes, muchos se lamentan del hecho de no contar con fábricas propias. Sin embargo, la cuestión es más compleja.

En primer lugar, empresas como Nammo, aunque también Expal o FMG, si bien de capital extranjero, continúan produciendo en España, tienen una relación en algunos casos bastante íntima con el Ministerio de Defensa, al que dan un trato preferente y han demostrado voluntad de seguir invirtiendo en el país, generando no solo empleo, sino también nuevas y mayores capacidades productivas. En el caso concreto de Nammo Palencia han destinado a sus instalaciones en la ciudad castellana más de una decena de millones de euros en los últimos años, se asientan sobre terrenos que pertenecen al propio Ministerio de Defensa y la inmensa mayoría de su personal procede de Palencia. Es más, desde su adquisición por parte de Nammo no ha habido un solo noruego en la dirección de Nammo Palencia, lo que es buena muestra de la libertad con la que actúa como filial y del sentido de pertenencia de un grupo de más de 200 empleados directos, muchos de los cuales son hijos, nietos, hermanos o tíos.

En segundo lugar, empresas como Rheinmetall, en puridad, ni siquiera son de capital alemán, sino que este pertenece en buena medida a inversores extranjeros, en muchos casos fondos de inversión estadounidenses. Sin embargo, nadie piensa, al hablar de esta empresa, que no se trate de una compañía germana. En España, por ejemplo, tenemos también el caso de Santa Bárbara Sistemas, antaño pública y desde abril del 2000 perteneciente al ciento por ciento a la estadounidense General Dynamics Corporation y que, pese a ello es, a todos los efectos, una empresa española. Hasta el punto de que el Ministerio de Defensa garantiza este extremo ante las instituciones europeas, expidiendo un certificado que así lo afirma, de modo que la firma pueda optar a fondos comunitarios y optar a los programas y proyectos en marcha. En este sentido, y dado que no hay alternativa ni parece que pueda haberla a corto o medio plazo, máxime después de los resultados de ASAP, en España deberíamos repensar lo que se considera «español» y lo que no y cuál es la mejor forma de defender las capacidades críticas en el escenario actual y dadas nuestras posibilidades.

En tercer lugar, y relacionado con esto, tenemos que empresas como Nammo exportan alrededor del ochenta por ciento de lo que producen, generando ingresos para España y, mucho más importante, demostrando así que un producto hecho en el país es competitivo a nivel internacional. Conseguir esto mismo con capital público quizá no sería tan sencillo, como demuestran las pérdidas recurrentes de algunas de las empresas controladas por la SEPI, incluyendo las del sector de la defensa. De hecho, dentro de estas exportaciones hay que incluir componentes que luego empresas foráneas incluyen en sus propias municiones remarcándolos y vendiéndolos como si el conjunto del producto fuese propio.

Lo que nos lleva a una conclusión: a pesar de que podría ser deseable que el capital de ciertas empresas fuese español, lo verdaderamente relevante es que las capacidades que dichas empresas poseen en suelo patrio se mantengan y sirvan a los intereses del país. Al fin y al cabo, en el caso más extremo, el Ministerio de Defensa podría llegar a tomar el control de las instalaciones fabriles -aunque ni siquiera es deseable ni hablamos de un escenario imaginable, en tanto Noruega es un aliado estrecho de España que difícilmente pondría palos en las ruedas-. Algo que sería imposible si careciésemos en absoluto de fábricas de munición, resida el capital donde resida.

Instalaciones de Nammo Palencia
Instalaciones de Nammo Palencia. Fuente – Nammo.

Conclusiones

Como hemos visto, el MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» de Nammo tiene unas características en cuanto a dispersión o penetración -especialmente contra blancos oblicuos- que están muy por encima de lo exigido por la OTAN, que le sitúan muy por encima del producto de Mecar (KNDS) y en una posición comparable en todo al 30×173 de Rheinmetall. A diferencia de los anteriores, ofrece la capacidad adicional de batir objetivos bajo el agua, ya que su diseño permite la supercavitación y, con ello, mantener la trayectoria y la velocidad, una característica única.

Además de esto, hablamos de un producto del que una parte se fabrica en España por Nammo Palencia. De hecho, de los 250.000 disparos suministrados por Nammo al US Army, todos y cada uno de ellos utilizaban vainas facturadas en España. Es pues mucho el interés de la empresa en que la carga de trabajo se mantenga e incluso crezca, para lo que se ha comprometido no solo a garantizar a nuestro Ministerio de Defensa el mismo precio que el del disparo perforante ordinario en caso de que se le asigne un contrato, sino también a realizar inversiones adicionales en sus instalaciones, garantizando el futuro económico de una comarca que está en lo más profundo de la «España vaciada».

En relación con esto, hay que tener en cuenta que a pesar de que el capital de Nammo Palencia es extranjero, es una empresa con una fuerte implantación en España, dirigida por españoles y en la que de todo lo que se factura, el propio Ministerio de Defensa obtiene un rédito como parte del acuerdo de cesión de terrenos firmado en su día. Lo más importante, la producción de municiones avanzadas genera un importante valor añadido y un saber hacer que se quedan en Palencia, cosa que no ocurre por el momento con el mismo calibre en el caso de Rheinmetall, ya que se fabrica por el momento en Alemania y mucho menos en el caso de Mecar, que no tiene instalaciones de ningún tipo en España.

En el pasado, por ejemplo con la munición para armas ligeras, se ha apostado desde nuestro Ministerio de Defensa por adquirir los cartuchos más baratos, generalmente a oferentes extranjeros. El resultado final de una política que llevaba a ahorrar en ocasiones apenas un céntimo por unidad ha sido que España ha perdido buena parte de su capacidad de producir este calibre. A pesar de que la tentación de volver a caer en este error está ahí, entendemos que lo visto en Ucrania y los llamamientos a buscar una «autonomía estratégica» que para ser real implica producir en el país, terminarán por provocar un cambio de actitud. Máxime cuando, desde la dirección de Nammo confirman que, en caso de llegar a un acuerdo marco con la empresa esta reservaría capacidad de producción a España, de forma que las entregas a nuestro Ejército serían siempre la prioridad, sirviéndose después a los posibles clientes extranjeros.

Es resumen y de hacerse con el MK258 Mod 1 APFSDS-T «Swimmer» de Nammo, el Ejército de Tierra pasaría a disponer del proyectil más capaz a bordo de sus vehículos más modernos; un disparo probado que cuenta con todas las certificaciones y el sello de garantía que implica estar en servicio con el US Army y el USMC; que es además el único 30×173 que se puede adquirir a través de NSPA -lo que implica que cualquier pedido que un Estado miembro haga revertirá en España-; que ofrece además la capacidad de atacar blancos subacuáticos con garantías; que permite que buena parte del valor del contrato quede nuestro país y el Ministerio de Defensa obtenga réditos; cuya compra implicará inversiones en la planta de Palencia y que, además; se ofrece a un precio similar -e incluso más competitivo en algunos casos- al de otras municiones perforantes.

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