Advanced Battle Management System (ABMS)

Revolución en la guerra aérea

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El espacio aéreo estará fuertemente contestado en el futuro. En ese entorno operativo, aviones capitales cono los AWACS E-3 Sentry o los JSTARS no podrán sobrevivir y tendrán que se retirados del servicio. Para colmo, los cazas de quinta generación no podrán operar con libertad de acción a riesgo de ser también derribados. El sistema de sistemas ABMS reemplazará a E-3 Sentry y JSTARS. Sin embargo, no será una plataforma sino un gran sistema de plataformas de diverso tipo; un nodo que coordinará toda la guerra aérea de forma distribuida y guerra red. Además, es posible que tenga un efecto revolucionario y pase a convertirse en el núcleo de la futura Guerra Multidominio conjunta.

El conocido como ABMS (Sistema Avanzado de Gestión de la Batalla) está llamado a ser el auténtico núcleo y el verdadero centro de gravedad a través del cual se desarrollará la forma de hacer la guerra en el futuro, tanto por parte de la USAF (Fuerza Aérea de los EE.UU.) como quizás de cualquier rama de las Fuerzas Armadas estadounidenses que deba actuar en un marco de Guerra Multidominio. Lo que queremos decir con esto es que el ABMS no solo será simplemente el sustituto de los actuales aviones JSTARS (algo que ocurrirá en relativamente pocos años), o el reemplazo de los archiconocidos AWACS E3 Sentry (ya entrados en la década de 2030), sino que constituye un programa capital cuyas implicaciones van mucho más allá del mero reemplazo de estas plataformas.

Es así por varios motivos: por un lado, el entorno operativo futuro forzará a que la forma de hacer la guerra aérea tal y como la hemos conocido en las últimas décadas, sea totalmente inviable. Por otro lado, las nuevas tecnologías ofrecen modos más óptimos de conducir la guerra área incluso si el entorno operativo no fuera tan hostil respecto a las viejas tácticas, técnicas y procedimientos.

Como indican en un estudio del think tank CSBA titulado “Five Priorities for the Air Force´s Future Combat Air Force” (2020), el entorno operativo futuro estará caracterizado por el desarrollo y despliegue por parte de los países adversarios de los EE.UU. de sistemas de Defensa Aéreos Integrados Avanzados (IADS), que forzarán a que la forma en que se han hecho campañas aéreas hasta el momento se torne inviable. Por ejemplo, cuando los sistemas antiáreas S-400 desplieguen los misiles de largo alcance 40N6, podrán derribar objetivos a gran altitud y a más de 400 kilómetros de distancia. Con el radar de tiro 92N6 (banda X), cada batería de S-400 podría interceptar, en condiciones óptimas, hasta una decena de objetivos al mismo, tiempo lanzando dos misiles a cada objetivo (se hace así para maximizar las posibilidades de interceptación, a pesar del coste que ello implica). Obviamente, esto no significa que un sistema antiaéreo S-400 pueda derribar un caza a 400 kilómetros; solamente podría derribar objetivos a gran altitud y distancia en el caso de blancos de gran tamaño, pero aun así estas capacidades obligan a los propios cazas a volvar a menor altitud, pudiendo ser interceptados con mayor facilidad por cazas enemigos que patrullen a superior altitud.

El sistema Nebo-M limita la libertad de acción incluso de cazas de quinta generación (aunque tampoco podrá derribarlos con facilidad). Este combina para llevar a cabo su labor de búsqueda diferentes radares que operan en diversas bandas, desde VHF a bandas L, X, S, o C.

Además, hablando de blancos de gran tamaño, sistemas como el S-400 también obligarían a que los aviones AWACS y JSTARS tuviesen que dejar de operar cerca del frente de batalla para dar superioridad informativa a las fuerzas de los EE. UU. o de la OTAN; para evitar se derribados deberían operar a mucha menor altitud o alejados del frente, reduciendo en muchos enteros la efectividad de esos costosos y valiosos sistemas.

Por otra parte, en caso de que el enfrentamiento fueran contra potencias militares avanzadas, la redundancia de baterías S-400, S-300, de otros sistemas SAM de más corto alcance, cazas de superioridad aérea, cazas interceptores, etc, convertiría cualquier campaña de supresión y destrucción de defensas aéreas (SEAD/DEAD) en una tarea ardua y costosa (ver artículo sobre A2/AD). Llegado el caso, no se podrían desmantelar las defensas aéreas de un enemigo como la Federación Rusa o la República Popular de China con unas pocas salvas de misiles de crucero y algunas patrullas de EF-18 Growler, como sucedió sin ir más lejos en Libia o Yugoslavia. Serían necesarias semanas de campaña aérea para destruir una gran cantidad de objetivos. Es demasiado tiempo, teniendo en cuenta que muy posiblemente una guerra de alta intensidad contra una potencia nuclear podría no durar tanto.

A esto hemos de sumar que complejos de radar como el ruso Nebo-M, que combinan diferentes radares que operan en diversas bandas de radar, desde el VHF a bandas L, X, S, o C, podrían tener alguna oportunidad de interceptar aviones de baja visibilidad (aunque a distancias cortas), lo que supone un problema añadido. Además, cazas rusos y chinos armados con misiles de muy largo alcance, como el R-37 (400 kilómetros de alcance) o los PL-15 y PL-21 (más de 300 kilómetros), así como posibles desarrollos futuros de todavía mayor alcance, harán que las grandes aeronaves como los AWACS, JSTARS o los aviones cisternas, sean un blanco sencillo y muy rentable.

No creemos necesario explicar que, sin la presencia de AWACS y JSTARS, la guerra moderna tal y como la concebimos en Occidente no puede ejecturse de manera eficaz y eficiente, ya que deja a ciegas a los responsables del mando y control de la batalla, permitiendo que el enemigo pueda operar con mayor libertad de acción. Sin poder deterctar y seguir las amenazas aéreas (AWACS) o las concentraciones de la fuerza de maniobra terrestre adversarias (JSTARS), sencillamente no puede batirse al enemigo.

Además, como se exponía a propósito del sistema Nebo-M, las plataformas de combate serán más vulnerables en el futuro. Especialmente a medida que se desarrollen los nuevos sistemas de detección pasiva multiestáticos y sensores infrarrojos (IRST) en cazas (y otras plataformas), que integrando y fusionando los datos, harían que incluso aparatos de baja observabilidad tuvieran que operar de manera restringida y con escasa libertad de acción, para no correr el riesgo de ser derribados.

Infografía que recoge una posible arquitectura para la futura red de sensores y satélites de comunicaciones.

La solución de la USAF: el Advanced Battle Management System (ABMS) 

Como se observan en las imágenes que acompañan al artículo (extraídas en su mayoría del informe publicado en 2019 por CSBA bajo el título An Air Force for an Era of Great Power Competition), aviones como los JSTARS, AWACS E-3, drones RQ-4 (Predator) o los cazas de cuarta generación, solo pueden operar en ambientes operacionales permisivos. Por su parte, los bombarderos furtivos Northrop Grumman B-2 Spirit, así como los misiles de crucero de baja observabilidad o los cazas de quinta generación (F-35 Lightning II y F-22 Raptor), apenas están capacitados, pese a todas sus virtudes, para operar en entornos operativos contestados.

Por el contrario, en los entornos operativos altamente contestados (caracterizados por el empleo de IADS sobre sistemas S-400, cazas de quinta generación hostiles, etc), solo podrían operar los nuevos bombarderos B-21 Raider, el PCA (Penetrador Contraaéreo), P-ISR (Penetrador de Vigilancia y Reconocimiento) y los misiles hipersónicos.

Como se ve en otra de las imágenes, los entornos operativos actuales se corresponden en su mayoría con entornos permisivos. Sin embargo, los misiles de muy largo alcance impedirán que los JSTAR proporcionen la información de la masa de maniobra enemiga en tierra (GMTI o Groun Moving Target Indicator).

Es por eso que la información GMTI será proporcionada por drones con radares y sensores que antes equipaba únicamente el JSTARS. Este último no será modernizado, por lo que en los próximos años comenzarán a ser dados de baja, para paulatinamente ser sustituidos por esa clase de drones, de los que apenas se sabe nada, salvo que están en desarrollo. De hecho, seguramente sean la razón por la que las partidas para programas secretos del Pentágono no hacen sino crecer, suponiendo a 2020 entre el 25% y más de un 30% de los ingresos de las grandes corporaciones de defensa norteamericanas.

En los ambientes operativos que se consideran a largo plazo, incluso los sistemas AWACS serán vulnerables. Además, los drones con sensores GMTI tendrán que ser stealth o de baja observabilidad. Lo que es más, deberán ser numerosos para que la flota pueda sufrir niveles de atricción relativamente elevados. Por su parte, los misiles deberán ser hipersónicos o por lo menos de muy alta velocidad (alto supersónica). Del mismo modo, los pentradores de vigilancia P-ISR deberán ser stealth, mientras que las comunicaciones deberán ser LPI/LPD (baja probabilidad de interceptación y detección) direccionales. Para poder hacer esto realidad será necesario desplegar una gran constelación de satélites, la cual proporcionará comunicaciones seguras y fluidas y una capacidad de vigilancia adicional.

Uso combinado de penetradores aéreos y armas standoff desde aviones arsenal para operaciones aire-aire.

Toda la gestión de la información, el control de los vehículos aéreos, las municiones en vuelo, etc, se llevará a cabo mediante el sistema de sistemas ABMS. Los sensores y puestos de mando que antes se concentraban en los E-3 AWACS y JSTARS pasarán a estar en el futuro próximo distribuidos y diseminados entre una miríada de sistemas y pequeñas plataformas. Como no podría ser de otra forma, y dado que habrá una enorme cantidad de sensores situados en diferentes plataformas y lugares funcionando a un tiempo, la clave del ABMS serán las comunicaciones, las bases de datos y los sitemas cibernéticos que permitan mantener unido todo ese complejo entramado.

Dado que los cazas de quinta generación no podrán operar con plena libertad de acción en los ambientes operativos altamente contestados (lo que no equivale a que puedan ser fácilmente derribados), y como puede observarse en otra de las imágenes que compartimos, estos tendrán que operar junto a varios drones. La función principal de estos últimos será la de realizar tareas de vigilancia de aeronaves enemigas, desvelando su presencia a los cazas tripulados, que operarán algo más retrasados.

La conjunción de datos proporcionados por esas plataformas autónomas, así como por los cazabombarderos tripulados será también gestionada por el ABMS, sistema que enviará datos en tiempo real a aviones arsenal cuya misión será la de lanzar salvas de misiles contra las aeronaves enemigas. Como se explicará más adelante, la gestión de gran cantidad de drones y plataformas no tripuladas se llevará a cabo a través de las soluciones que ofrece el actual prograba Skyborg, que ensaya el uso de inteligencia artificial en los aviones stealth no tripulados Valkyrie. Las comunicaciones serán posibles mediante el programa GatewayONE.

Es decir, el ABMS será el auténtico centro de gravedad y arma maestra de la guerra aérea futura. Los conceptos de centro de gravedad y arma maestra, en este caso, no sin una exageración, ni algo baladí: definen lo que permite el movimiento y uso de las fuerzas y masas, así como la coordinación de todo el esfuerzo militar, además de hacer posible la anhelada libertad de acción. La guerra futura será ante todo una guerra de información y por tanto, será el auténtico centro de gravedad de la guerra aérea.

En el siguiente gráfico se recoge la evolución del BMC2. Como se puede apreciar, a medida que pase el tiempo, el entorno operativo se irá complicando de forma progresiva. Esto hará inviable obtener la supremacía aérea únicamente mediante aparatos de cuarta y quinta generación, obligando a implementar los desarrollos en torno al ABMS.

El ABMS y la Guerra Multidominio

La gestión de la información será el centro de gravedad y arma maestra, como decíamos, no solo de la guerra aérea, sino para todos los dominios (terrestre, naval, aéreo, espacial y cibernético). Como explicaba en el artículo sobre la Batalla Multidominio (ver Número 6), la tecnología facilita que puedan emplearse sensores y fuegos no solo en cada dominio, sino entre los diferentes dominios (operaciones crossdominio o interdominio) para lograr la superioridad en dominios concretos o en el conjunto de la guerra y las operaciones.

En este sentido, ya no imprescindible que haya superioridad aérea en cuanto a cazas. Las operaciones interdominio harán que un sensor aéreo detecte un caza enemigo o un misil de crucero, y sea munición basada en tierra la que con los datos proporcionados por los anteriores destruyan los blancos aéreos hostiles.

Como consecuencia, para batir densas defensas antiaéreas no hará falta necesariamente llevar a cabo complejas misiones SEAD y DEAD, sino que con sensores distribuidos aéreos, espaciales, etc, podrán enviar los datos a municiones terrestres de muy largo alcance, que harán salvas contra las baterías antiaéreas enemigas. He aquí una de las utilidades de sistemas como el SLRC o Cañón Estratégico de Largo Alcance (se espera que hasta 1.000 millas).

Estas operaciones multidominio (MDO por sus siglas en inglés) necesitarán que todos los ejércitos (ramas, servicios) de las fuerzas armadas de los EE. UU. compartan sistemas de comunicaciones, bases de datos, doctrina, etc (ver Número 13). Dado que los diferentes sevicios no terminaban de ponerse de acuerdo, finalmente en noviembre de 2019 el Estado Mayor Conjunto tomó al fin la iniciativa, instaurando un concepto de «Operaciones en Todos los Dominios» (All Domain Operations). Esto no significa que la operaciones multidominio vaya a ser un concepto relegado. Al contrario, hay que entender el concepto de «All Domain» como algo similar al «Multidomain», pero en este caso, común, en lugar de ser un concepto exclusivo de una rama en concreto. Además, será la primera vez que el Estado Mayor Conjunto tome el protagonismo y la preeminencia en la adquisición de material. De esta forma, y aunque los presupuestos seguirán siendo responsabilidad -y privilegio- de cada servicio, ahora el Estado Mayor supervisa y gestiona su elaboración para facilitar la integración de todos los servicios para preparar la batalla y operación multidominio del futuro. El mando y control de esa batalla se hará a través del JADC2 (Joint All Domain Command and Control o Mando y Control Conjunto de Todos los Dominios).

Volviendo sobre el ABMS, es muy posible que sea el núcleo de ese JADC2. En las primeras maniobras multidominio conjuntas de la historia, celebradas en diciembre de 2019, el ABMS fue el auténtico protagonista y el mecanismo que facilitó todas las operaciones multidominio. No obstante, el US Army es reticente a que el ABMS sea el núcleo del JADC2, y el Estado Mayor todavía no se ha pronunciado definitivamente al respecto, seguramente porque el desarrollo tecnológicos de estas capacidades aún está en sus inicios.

Lo que debe quedar claro, no obstante, no es que el ABMS supondrá el final de los grandes aviones AWACS y JSTARS, sino que será el centro de gravedad de la guerra aérea y quizás también de la guerra multidominio que integrará no solo los dominios tradicionales, sino otros como el cibernético y el espacial.

Concepto ilustrativo en el que se representa cómo operará el ABMS gestionando capacidades ISR y BMC2.

Las primeras maniobras conjuntas multidominio y el estado del programa

Los ejercicios «ABMS Onramp» (las primeras maniobras conjuntas multidominio), se ejecutaron entre 16 y el 18 de diciembre en Florida. Fueron llevados a cabo por aviones de la USAF y de la US Navy y contaron además con la participación de un destructor de esta última, así como con un detector de defensa aérea del US Army y con baterías de artillería cohete, además de una unidad de operaciones especiales. También se utilizaron sensores e infraestructura espacial comercial y sensores terrestres también comerciales, en un escenario que simulaba ataques con misiles de crucero a los EE. UU.

Para ser exactos, el ejercicio fue ejecutado por cazas QF-16 haciendo las veces de misil de crucero. Una vez se detectó el misil, la USAF, utilizó el nuevo equipo de telecomunicaciones en red del JADC2 para transmitir datos al USS Thomas Hudner, un destructor de clase Arleigh Burke desplegado en el Golfo de México. Esos datos se retrasmitieron además a dos F-35 de la USAF y a otro par de F-22 Raptor. También recibieron la información en Eglin un par de F-35 pertenecientes a la US Navy, así como una unidad del US Army equipada con un lanzador de misiles móvil HIMARS y la unidades de fuerzas especiales en tierra.

No es demasiada la información que ha trascendido. No obstante, algunos detalles adicionales pueden leerse en un comunicado de Lockheed Martin de enero de 2020. En él se dice que dos F-35 de la Fuerza Aérea de los EE. UU. se integraron con el IBCS (Sistema Integrado Mando de Batalla de Defensa Aérea y de Misiles) del US Army, proporcionando capacidad de sensor antiaéreo para detectar, rastrear e interceptar con éxito casi simultáneamente varias amenazas. La prueba de diciembre de 2019 marcó un punto de inflexión al ser la primera vez en que los F-35 se usaron como sensores durante una prueba de fuego real del IBCS contra múltiples objetivos en el aire.

La vinculación de F-35 con IBCS a través del Enlace de Datos Avanzado Multifunción (MADL) proporcionó una mejor conciencia situacional y datos de seguimiento de suficiente precisión para poder atacar objetivos en el aire, lo que es un logro importante. La demostración de la prueba de concepto utilizó equipos experimentales desarrollados por Lockheed Martin, incluida la estación terrestre Harvest Lightning y el kit de adaptación IBCS (A-Kit).

Tal y como indica el nombre de las maniobras “ABMS Onramp”, el elemento facilitador que permitió todo ese intercambio de información que permitía usar sensores y disparos de diferentes ejércitos y servicios fue el propio concepto de ABMS.

Son solo los primeros pasos, aunque muy prometedores. El programa ABMS de la USAF acaba de comenzar y tendrá una gestión muy particular, pues se harán revisiones a fondo aproximadamente cada cuatro meses, probablemente junto a maniobras conjuntas. Después de las maniobras y revisión de diciembre, en abril se harán las siguientes maniobras del ABMS y la guerra multidominio conjunta. Entonces, el sistema de drones Skyborg/Valkyrie, que ya se considera listo para volar, jugará un papel clave. Skyborg (el «cerebro» basado en inteligencia artificial) se conjugará con el ABMS y el gatewayONE, que es el conjunto de antenas y radios para la guerra conjunta, traduciendo los diferentes lenguajes que utilizan los cazas F-35 y F-22 y de ese modo permitirá a estos comunicarse con una baja probabilidad de detección.

Respecto a GatewayONE, ya fue probado con éxito en el terreno durante el primer ejercicio ABMS conjunto ejecutado del 16 al 18 de diciembre, empleando dos F-35C de la US Navy y con los F-22 de la USAF. Entonces demostró que el sistema permite la transferencia de datos bidireccional entre los F35 y los F22 y en las maniobras de abril de 2020 la USAF tratará de hacer lo propio utilizando el Gateway ONE con los drones Valkyrie.

Estos, los drones Valkyrie, construidos por la empresa Kratos, son una plataforma para experimentos de la USAF empleando tecnología Skyborg «loyal wingman». El sistema Skyborg, que será el cerebro que gestione esos aparatos, permitirá que una flota de drones de bajo costo acompañe en sus misiones a los cazabombarderos F-15EX y F-35.

La amenaza que suponen los campos de batalla altamente contestados afectará especialmente a aparatos como los E-3 Sentry y a los aviones de reabastecimiento en vuelo. Foto – USAF.

Por otra parte, en las maniobras ABMS Onramp se llevaron a cabo pruebas de un repositorio de datos basado en la nube y denominado como «dataONE» que almacenará los datos de todos los sensores, independientemente del servicio al que pertenezcan, incluyendo los sensores comerciales que en las guerras futuras serán instrumentalizados por los militares.

Este último, el dataONE puede ser considerado como el sucesor de un innovador experimento llevado a cabo por parte de la Biblioteca de Datos Unificados de la USAF en los últimos años, con la intención de recopilar todo tipo de datos provenientes de radares, sensores y satélites de reconocimiento espaciales tanto militares como comerciales.

Hay que tener en cuenta que, hasta hace poco, las pruebas ABMS han sido un esfuerzo fragmentado, centrado en demostraciones tecnológicas individuales. Este es el caso del esfuerzo Global Lightening (que llevaba el Laboratorio de la USAF o AFRL) y que conectaba varios aviones de la Fuerza Aérea a satélites comerciales para proporcionar la capacidad de comunicarse como si estuvieran usando Internet.

El programa Global Lighting, que proporciona comunicaciones comerciales a las plataformas de la USAF, está íntimamente relacionado con el desarrollo del ABMS. El ABMS es visto por la USAF como el motor no solo para la red de mando y control de las opeaciones multidominio del propio servicio, sino también para los planes de operaciones multidominio de los cuatro servicios, que como decíamos anteriormente se denomina JADC2 o mando y control conjunto de todos los dominios.

Para ello, el Global Lightning del AFRL, había comenzado una serie de experimentos destinados a dotar a las aeronaves de la USAF con nuevas terminales que hiciesen posible conectarse a satélites comerciales e incluso con estaciones terrestres. Esos experimentos comenzaron en diciembre de 2018 con la conexión de dos versiones de demostración de los satélites Starlink, de la empresa SpaceX (de Elon Musk), a un avión de transporte C-12J.

En la siguiente infografía, quizá la más reveladora de cuantas ilustran este artículo, se distinguen los distintos ambientes en los que deberán operar, entre otras, la USAF. Si la mayor parte de escenarios actuales pueden considerarse entornos permisivos, cada vez más deberá lucharse en ambientes contestados o altamente contestados. En este último caso, como hemos explicado, ni siquiera los aparatos de quinta generación suponen una garantía de éxito y el nivel de atrición sería elevado.

El espacio en la futura estrategia multidominio y del ABMS

El AFRL está utilizando la constelación Starlink de 60 satélites en órbita terrestre baja o LEO -puestos en órbita en 2019-, probando enlaces con un AC-130 del Mando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFSOC). Cabe mencionar que SpaceX lanzó otros 60 satélites en noviembre, con la intención de poner en órbita hasta 30.000 satélites en los próximos años…

Las maniobras que se ejecutarán el 8 de abril serán más ambiciosas que las maniobras de diciembre y según autoridades del Pentágono también serán otra rampa de lanzamiento para el ABMS (ABMS Onramp). Estas nuevas maniobras consistirán principalmente en derribar con fuego real tanto un avión no tripulado como un misil de crucero, empleando para su detección, seguimiento y neutralización buques de superficie, submarinos, tropas terrestres, aviones y satélites Starlink de SpaceX. Las ubicaciones participantes incluirán las bases de la Fuerza Aérea Eglin y Nellis, la Base Aérea del Cuerpo de Marines de Yuma y el Centro de Pruebas deMisiles White Sands del US Army.

Es posible que también se incluya el sistema Launcher One de la empresa Virgin para evaluar la capacidad de lanzar satélites bajo demanda. En las guerras futuras, el dominio espacial también estará contestado, y para que los EE. UU. puedan seguir gozando de la superioridad espacial recurrirán a enormes constalaciones de satélites que sean difíciles de destruir por completo.

Aparatos como los J-20 o los AWACS KJ-2000 suponen, junto al armamento asociado, una inmensa amenaza para los aviones de reabastecimiento o los E-3 Sentry.

Por su parte, la Agencia de Desarrollo Espacial (SDA) estadounidense está en camino de colocar una constelación de «docenas» de satélites en órbita baja (LEO) para detectar y atacar amenazas en áreas que están fuera del alcance de los sensores tradicionales. Según sus propios documentos internos, las prioridades para la SDA pasan por ser capaz de proporcionar objetivos más allá de los dominios de cada servicio, y proporcionar capacidades para sistemas de armas terrestres y navales, así como el seguimiento de amenazas avanzadas de misiles como los misiles hipersónicos planeadores o HGV (ver Número 3).

La arquitectura de la SDA está diseñada en siete capas que incluyen seis constelaciones diferentes de cientos de satélites, muchos de ellos planificados para operar en órbitas de entre 800 y 1.000 kilómetros. Estos satélites pesarán unos cientos de kilogramos y costarán entorno a los diez millones de dólares cada uno. Estas capas serán las que se enumeran a continuación:

  • Capa de Transporte, para proporcionar conectividad de datos y comunicaciones militares de forma segura, resiliente y de baja latencia, con alcance global y a todas las plataformas de combate.

  • Capa Battle Management, para proporcionar capacidades de mando y control, diseminar datos y cerrar la kill chain mediante la cual se ejecutarán los ataques multidominio y que es potencialmente mucho más compleja que la actual.

  • Capa de Seguimiento, para proporcionar informaciones globales que indiquen actividad enemiga, la advertencia o el seguimiento y orientación de amenazas avanzadas de misiles, incluyendo los sistemas de misiles hipersónicos.

  • Capa de Navegación, para proporcionar datos relativos al posicionamiento, navegación y sincronización (PNT) alternativos para entornos en los que el correcto funcionamiento del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) haya sido negado.

  • Capa de Disuasión, para disuadir la acción hostil en el espacio profundo, es decir, más allá de la órbita terrestre geosíncrona o GEO y hasta distancias lunares (los detalles concretos de estas naves espaciales han sido especificados de manera pública).

  • Capa de Apoyo, para habilitar segmentos de tierra y lanzamiento para soportar una arquitectura espacial receptiva.

  • Capa de Custodia.

Para no duplicar esfuerzos, la SDA está trabajando con la MDA (Agencia de Defensa Antimisiles) para integrar eventualmente su Sensor Espacial de Seguimiento Hipersónico y Balístico en la capa de seguimiento de misiles de SDA.

El Pentágono espera usar todo tipo de tecnología desarrolladas comercialmente en las futuras constelaciones de satélites de seguridad nacional, diseñadas para proporcionar resiliencia y redundancia a su arquitectura espacial, que actualmente está basada en un pequeño número de satélites grandes y costosos, algo que será insostenible en pocos años.

Abundando en lo que comentábamos más arriba, el Pentágono está analizando cómo podrían mejorarse sus operaciones espaciales al integrarlas con constelaciones de satélites comerciales. En este sentido, los experimentos actuales vía GatewayONE deberían desembocar en una internet militar conjunta y multidominio denominada ONEweb.

Por su parte, la agencia DARPA, mediante el proyecto Blackjack, está intentando hacer ambas cosas. Su objetivo es desarrollar una arquitectura constelaciones satelitales basadas en órbita terrestre baja y utilizando principalmente tecnologías comerciales. En dicha constelación, cada satélite del Departamento de Defensa serviría como un nodo sensor capaz de almacenar y procesar grandes cantidades de datos en órbita.

Según se planea desde el program Blackjack, la constelación del Departamento de Defensa, compuesta por 90 satélites y 10 aviones orbitales (probablemente cuasisatélites o aviones operando a muy gran altitud) se conectaría a redes de satélites comerciales para disponer de Internet mediante comunicaciones espaciales. La red utilizará software alojado en la nube y la computación perimetral, lo cual implica procesadores distribuidos y almacenamiento de datos ubicados más cerca de aquellos lugares en donde se necesitan estos mismos datos. Es decir, DARPA, con su programa Blackjack, trata de desarrollar una arquitectura para satélites LEO capaces de procesar direcamente en cada plataforma a la vez que logra que todos puedan ver todo al mismo tiempo.

Por su parte, el programa CASINO (Operaciones Interconectadas del Espacio Comercialmente Aumentadas) intenta desarrollar la tecnología que permita hacer la transición de los éxitos de Blackjack a la USAF, que posteriormente integrará esto probablemente con el ABMS.

Como puede comprobarse, se están haciendo muchos esfuerzos espaciales y multidominio. Por ejemplo, la prioridad de la SDA es desarrollar y orbitar en 2025 unos 250 satélites de «transporte» de datos para vincular otros satélites del Pentágono entre sí y con las plataformas dentro de la atmósfera (tierra, aire, mar). La SDA tiene la intención de mostrar en público los nuevos satélites en 2021 y lanzar los primeros 20 en 2022.

Lo que está haciendo la SDA sin duda alguna se parece mucho a lo que hemos comentado a propósito del programa Blackjack de la DARPA y al Global Lightning de la USAF. De hecho, autoridades del Pentágono han dicho públicamente en varias ocasiones que la SDA se está coordinando estrechamente tanto con DARPA como con las otras ramas de las fuerzas armadas.

Tiempos mínimos de combate aire-aire en función de la velocidad de los misiles y las distancias

El ABMS con más detalle técnico

Como escribe Theresa Hitchens en “MDO Exclusive: Airforce Targets Primary Role in Joint C2” (enero de 2020):

«El ABMS es una «familia de sistemas», que incluye tanto hardware como software y comprende las tecnologías necesarias para que la Fuerza Aérea contribuya y se conecte con la red JADC2. Los sistemas ABMS se desglosan en lo que el servicio denomina «categorías de productos» en la jerga de alta tecnología: es decir, tipos de tecnologías y capacidades que, como el concepto ABMS mismo, ahora se están desarrollando a través de un proceso iterativo cada cuatro meses».

Respecto a las «categorías de productos», estas incluyen, según se extrae del trabajo de esta misma autora:

  • Integración de sensores, incluidos satélites, aviones, radares terrestres, etc., tanto de redes militares como comerciales.

  • Datos generados por los sensores, independientemente de su número o de la plataforma que los integre.

  • Procesamiento seguro, que implica seguridad cibernética y la capacidad de mantener los datos secretos separados de los datos no secretos y, sin embargo, permitiría que todos tuviesen acceso a los productos de datos.

  • Conectividad, incluidos los enlaces de máquina a máquina que ahora no son posibles entre muchas plataformas de armas. Esto incluye, como hemos comentado, a los aviones de combate F-22 y F-35 de la USAF.

  • Aplicaciones, por ejemplo, un mapa que muestre dónde están todas las fuerzas estadounidenses en el campo de batalla.

  • Efectos, en otras palabras, tiradores y sus sistemas de armas.

Las «líneas de productos» por su parte, como explicaron Roper, Dunlap y Kumashiro a la propia Hitchens, incluyen:

  • CloudONE, el Internet especializado para MDO (Multidomain Operations).

  • DataONE, la última versión de la Biblioteca de datos unificados experimental de la Fuerza Aérea (inicialmente diseñada para datos de objetos espaciales), que el servicio espera que eventualmente incluya datos de todos los sensores de la Fuerza Aérea y otros servicios.

  • CrossDomainONE, para mover datos de manera segura y sin problemas hacia arriba y hacia abajo respetando los límites de clasificación de seguridad.

  • OmiaONE, que consiste en una lograr una «imagen operativa común» recientemente habilitada en todos los dominios (en lugar de limitarse a, por ejemplo, en exclusiva al dominio aéreo o al terrestre, etc.).

Por lo tanto, para la Fuerza Aérea el ABMS es más o menos la esencia de JADC2 y tienen que venderlo a los otros servicios, que no están ahora mismo muy convencidos de que el ABMS pueda o deba convertirse en la clave de bóveda de las operaciones multidominio.

Por cierto, ya que Theresa Hitchens, a cuya obra hemos hecho referencia, los nombra en su trabajo, es obligado explicar al lector que Roper, Dunlap y Kumashiro son públicamente considerados como la troika del ABMS dentro del Pentágono y están haciendo todo lo posible para posicionar al ABMS en el centro del JADC2. En el caso de Kumashiro y Dunlap, son generales de la USAF. Roper, por su parte, es una personalidad muy prominente en el ecosistema del Pentágono, ya que es el Zar de Adquisiciones de material de la Fuerza Aérea, un puesto clave por el que pasa buena parte del presupuesto de esta rama de las Fuerzas Aéreas de los EE. UU.

Ventana de oportunidad en función del tipo de plataforma el tipo de espacio aéreo

Conclusiones

El ABMS no se contempla únicamente como un mero sustituto de los E3 AWACS y JSTARS, sino que, de entrar en servicio tal y como se pretende, se convertirá en el centro de gravedad de la USAF para la guerra aérea futura. Lo que es más, resulta probable que el ABMS o partes de esa familia de sistemas pasen a formar el núcleo de la guerra multidominio para las FAS estadounidenses en la JADC2.

Como consecuencia, los resultados de las maniobras, evoluciones conceptuales y de doctrina, desarrollos e innovaciones tecnológicas que vienen con el ABMS deberán ser observados muy detenidamente por los analistas de defensa y estrategas de todo el mundo.

Autor

  • Guillermo Pulido Pulido

    Grado en Ciencia Política y de la Administración por la UNED. Máster en Paz, Seguridad y Defensa por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado. Doctorando en Estudios Estratégicos de Disuasión Nuclear. Redactando la obra "Mosaic Warfare & Multi Domain Ops". Editor de Revista Ejércitos y autor en The Political Room.

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