La carrera por el cielo ucraniano: Patriot, Aster y Freyja
La decisión de Francia de conceder a Ucrania licencias para producir misiles Aster, unida al «permiso político» anunciado recientemente por Donald Trump para fabricar interceptores Patriot en Ucrania y al desarrollo del proyecto ucraniano-europeo Freyja, suponen un importante cambio en esta cruenta guerra, constatando el papel que Kiev pretende jugar dentro del ecosistema industrial-militar occidental. Ucrania, consciente de su capacidad tecnológica e industrial y de la revolución que está impulsando, ya no aspira únicamente a recibir sistemas antiaéreos como hasta ahora, sino que busca integrarse en las cadenas industriales que los sostienen. Es más, Kiev intenta dejar atrás una dependencia crítica respecto a los arsenales y decisiones políticas de sus aliados y garantizar, a medio plazo, un flujo más estable de interceptores frente a los ataques rusos con misiles Iskander-M o Tsirkon. Ahora bien, entre que se concede una autorización política y se lleva a cabo una producción militarmente relevante