Los nuevos submarinos rusos de propulsión nuclear

Acortando distancias

Los submarinos rusos siempre han sido una amenaza para Occidental. Además, han constituido en muchos sentidos el pilar tanto de la Armada Roja en tiempos soviéticos, como de la actual Armada Rusa. Después de años de problemas, la a flota submarina rusa está inmersa en un proceso de modernización sin precedentes y que le aleja cada vez más de la trayectoria seguida por la Armada Soviética durante la segunda mitad del S. XX. En los últimos años ha buscado una flota más pequeña, con gran poder de combate y centrada en la defensa de sus costas, pero sin renunciar, ni mucho menos a su otro puntal: los submarinos de propulsión nuclear. A lo largo de estas líneas examinamos sus últimas incorporaciones y el futuro próximo.

El aumento de la actividad y el comportamiento más agresivo en la mar de las unidades de la Marina de la Federación Rusa -y no únicamente de los submarinos rusos, por cierto- han revitalizado el interés en la OTAN por sus nuevas construcciones[1]. El pasado mes de octubre, Moscú informó del mayor ejercicio nuclear en los últimos 30 años, el Grom-19. Este ejercicio involucró hasta 5 submarinos, algunos de ellos con capacidad de lanzamiento de misiles balísticos, los denominados SSBN (Submarinos Nucleares Balísticos).

Occidente ve como se están produciendo cambios estratégicos en Rusia, pasando de una Marina en decadencia y llena de problemas después de la caída del muro a una más pequeña, con gran poder de combate y centrada en la defensa de sus costas, sin renunciar a su capacidad estratégica nuclear de disuasión materializada en los SSBN, submarinos Delta III, Delta IV y clase Borei[2]. De todas formas, aunque la situación económica en Rusia haya mejorado, hoy por hoy podemos olvidarnos de una vuelta al equilibrio de fuerzas con los Estados Unidos que tanto se buscó en la era soviética, especialmente en el tema de los portaaviones[3].

Ilustración 1 – Submarinos balísticos en 2016 según Covert Shores (H.I. Sutton).

Las restricciones económicas han llevado a Rusia a investigar y apostar por sistemas de largo alcance, misiles de crucero o antisuperficie con un alcance por encima de los mil kilometros, como por ejemplo el exitoso misil Kalibr[4]. La Marina rusa ha evolucionado, se está kalibrizando hacia una fuerza más comedida, moderna, versátil y con gran poder de combate[5]. El ministro de defensa ruso, Sergei Shoigu lo dijo hace poco[6]:

“Es necesario aumentar el número de buques costeros de la Marina, incluidos los que están equipados con misiles de crucero Kalibr y misiles hipersónicos Zirkon”.

Rusia está a medio camino entre una gran transformación y una modernización que dura décadas que busca reemplazar su obsoleta fuerza de submarinos nucleares, estratégicos y no estratégicos, heredados de la era soviética, por unos sistemas más modernos. Esta transformación, combinada con el aumento en número y tamaño de los ejercicios militares y los éxitos cosechados en operaciones reales en Siria y Ucrania, contribuyen a sembrar la incertidumbre sobre sus intenciones a largo plazo.

Después de la anexión de Crimea vimos como Rusia apostaba por la clase Kilo modificada (Proyecto 636.3), reforzando su flota del Mar Negro con estos submarinos convencionales preparados para lanzar el Kalibr[7]. Pero esto es insuficiente en el Pacífico o en el Mar de Barents, por ello están desarrollando un nuevo submarino de propulsión nuclear, submarinos de ataque fuertemente armados, la clase Yasen modificada.

Ilustración 2 – Submarino clase Yasen, Proyecto 885 (Defending Russia).

Esto plantea la cuestión de si la Marina rusa está aumentando su fuerza, como sugiere la retórica oficial, o más bien es una fuerza decreciente pero más potente. Esta contribución examina cómo, el nuevo proyecto de submarinos de quinta generación responde a esta pregunta, a pesar de una inevitable disminución del número de unidades, la Marina rusa se está adaptando pragmáticamente a las circunstancias estratégicas y geopolíticas y por ello, debe ser reconocida como un adversario importante a tener en cuenta.

Rusia sigue tratando de mejorar sus capacidades y adaptar su concepto operativo, trata de prepararse para una futura guerra sin contacto, gracias al empleo de armas de largo alcance, guerra basada en la inteligencia y en el reconocimiento en tiempo real. El último Programa Estatal de Armamento de 2018-2027[8] pone énfasis en mejorar la calidad y cantidad de armas guiadas de precisión y en el desarrollo de nuevas armas tecnológicas como pueden ser las hipersónicas. De hecho, aproximadamente el 50% del considerable presupuesto de defensa ruso se gasta en adquisición de armas, modernización e I+D.

La mal llamada “Doctrina Gerasimov” nos ha llevado a pensar que abandonaba la guerra convencional[9] cuando es lo contrario, el general Gerasimov, siempre ha dejado claro que el impulso de la estrategia militar es la guerra convencional y nuclear. El uso del poder militar sigue siendo decisivo[10]. Por ello han puesto en marcha proyectos como el misil hipersónico Zircon que puede lanzarse desde el mar, desde plataformas como los submarinos de quinta generación. No hay duda de que los rusos no están al nivel de los americanos[11], pero en esta área de armas hipersónicas, la lideran con soltura frente a países tecnológicamente más avanzados[12].

Submarinos rusos: SSBN

La Marina rusa opera una decena de submarinos de misiles balísticos de propulsión nuclear (SSBN): seis Delta IV (Proyecto 667BDRM), uno Delta III (Proyecto 667BRD) y varios Borei (Proyecto 955).  Los submarinos nucleares de cuarta generación clase Borey (Proyectos 955 y 955A) están llamados a convertirse en la columna vertebral de la fuerza submarina nuclear estratégica rusa y reemplazar a los viejo Delta III y Delta IV[13].

Cada submarino Delta III, Delta IV o Borei puede llevar unos 16 SLBM, una carga máxima combinada teórica de unas 1.000 ojivas. Sin embargo, no todos están operativos y en la clase Borei la carga de las ojivas se reduce, además de estar pendientes de solventar los problemas con los misiles Bulava. La cifra real de ojivas rusas se aproxima más a las 600, aproximadamente la mitad de las ojivas que tiene la OTAN. 

Ilustración 3 – Submarino de la clase Borey (H.I. Sutton).

Los submarinos rusos SSBN Delta III y Delta IV fueron probados con éxito en el último ejercicio que implicaba a las fuerzas estratégicas nucleares rusas, el Grom-19[14]. En el número de la Revista General de Marina de diciembre de 2019, relataba Pérez Gil el resultado de estas pruebas[15]:

“El SSBN K-44 Ryazan (Delta III), perteneciente a las Fuerzas Submarinas de la Flota del Pacífico, llevó a cabo el lanzamiento en inmersión en el mar de Ojotsk de un SLBM R-29R Vysota (SS-N-18 Stingray) que alcanzó el polígono de Chizhá, en la península de Kanin, en la región europea de Arcángel. Por su parte, el SSBNK-407 Novomoskovs (Delta IV) disparó en inmersión desde el mar de Barents un SLBM R-29RMU2 Sinevá, que alcanzó el objetivo establecido en el polígono de Kura, en la península de Kamchatka”.

Imagen que contiene exterior, nieve, barco, hombre

Descripción generada automáticamente
Ilustración 4 – Submarino de tercera generación Delta IV, Proyecto 667BDRM Verkhoturye K-51 (Agencia Tass).

Hasta mediados de esta década de 2020, el pilar de la fuerza de submarinos nucleares de Rusia seguirá siendo los seis Delta IV de tercera generación construidos entre 1985 y 1992, cada uno con 16 SLBM. Todos estos Delta IV forman parte de la Flota del Norte y tienen su sede en la bahía de Yagelnaya (Gadzhiyevo) en la península de Kola. Reseñar que Rusia ha mejorado estos Delta IV y ya pueden llevar los misiles Sinevá (en OTAN el SS-N-23), un SLBM modificado.

No todo son buenas noticias para la flota de submarinos rusos. En el año 2018 se dieron de baja dos submarinos nucleares Delta III, el Podolsk (K-223) y el Svyatoy Georgiy Pobedonosets (K-433), dejando solo un Delta III operativo en la Flota del Pacífico con sede en la Península de Kamchatka, el Ryazan (K-44). Este Delta III está equipado con 16 SLBM y puede lanzar los misiles Vysota (el SS-N-18 Stingray). Los Delta III desmantelados o convertidos en buques especiales como el Orenburg (BS-136) y su hermano el Podmoskovye (BS-64), serán reemplazados poco a poco por SSBN de la clase Borei.

Ilustración 5 – Submarino de cuarta generación clase Borei Proyecto 955A Vladimir Monomakh (Agencia Tass).

Sobre la clase Borei, tienen ahora mismo operativos 4 submarinos (ver Tabla 1). El cuarto submarino clase Borei, el primero de la clase mejorada Proyecto 955A, el Knyaz Vladimir (K-549). Este submarino ha sufrido fuertes retrasos durante su construcción, pero acaba de unirse a la Flota del Norte después de finalizar las pruebas de mar en diciembre de 2019[16]. Esta clase Borei (Proyectos 955/955A) es un desarrollo de la clase Delta IV (Proyecto 667BDRM).

El cambio más obvio en estos submarinos ha sido la vela y la joroba pronunciada a popa que tenía el Delta IV y que desaparece en la clase Borei, consiguiendo un submarino mucho más hidrodinámico. Otro cambio inusual es el acabado de la forma de la vela que se curva estrechándose por el centro y formando una especia de copa en los primeros Borei del Proyecto 955, desapareciendo en los últimos submarinos del Proyecto 955A. No está claro por qué se seleccionó esta solución de diseño.

Ilustración 6 – Submarino ruso clase Borei, Knyaz Vladimir K-549 durante pruebas del misil Bulava (Sputnik News).

Rusia ha probado con éxito el misil Bulava (el SS-N-X-30) varias veces desde el primer lanzamiento en septiembre de 2004, pero los numerosos fallos, han retrasado su entrada en servicio[17]. EL último lanzamiento con éxito fue en agosto de 2019[18]. El misil fue disparado desde el Yuri Dolgoruky operando en el Mar Blanco, impactando contra su objetivo en el campo de pruebas Kura en la península de Kamchatka en el Pacífico.

El quinto barco en construcción, el Knyaz Oleg, se sometió a pruebas de presión del casco en noviembre de 2016 y fue originalmente programado para entrar en servicio en 2018, pero esta fecha se retrasará al menos hasta finales de 2020. Las quillas de los cuatro siguientes submarinos ya han sido colocadas, pero se espera retraso en todos ellos (ver tabla 1).

El misil Bulava es actualmente el único misil balístico que puede lanzar la clase Borei (Proyectos 955/955A). Este misil todavía está en fase de pruebas y, por lo tanto, la capacidad nuclear disuasoria de Rusia se está viendo reducida, por lo que está tratando de avanzar en otro tipo de soluciones, véase las armas hipersónicas[19].

Nombre

Ordenado

Quilla

Botado

Servicio

Yuri Dolgoruky (K 535)

1982

11/2/1996

2/12/2008

10/1/2013

Alexander Nevsky (K 550)

2001

19/3/2004

4/212/010

23/12/2013

Vladimir Monomakh (K 551)

2005

19/3/2006

30/12/2012

12/10/2014

Knyaz Vladimir (K-549)

2009

3/2017

30/7/2012

12/2019

Knyaz Oleg

2012

24/7/2014

12/2018

12/2020

Generallisimus Suvorov

2012

26/12/2014

4/2019

12/2021

Imperator Alexandr III

2014

18/12/2014

12/2019

12/2022

Knyaz Pozharskiy

2015

23/12/2016

2/2020

12/2023

Tabla 1 – Clase Borei (Jane’s Fighting Ships).
Alejandro A. Vilches Alarcón
Últimas entradas de Alejandro A. Vilches Alarcón (ver todo)

 


Las opiniones expresadas en este documento son responsabilidad exclusiva de los autores y no representan necesariamente la posición oficial Ejércitos.

Todos los derechos reservados. Este artículo no puede ser fotocopiado ni reproducido por cualquier medio sin licencia otorgada por la editorial. Queda prohibida la reproducción pública de este artículo, en todo o en parte, por cualquier medio, sin permiso expreso y por escrito de la editorial.


 

Be the first to comment

Leave a Reply