Armada India

La potencia desconocida

Portaaviones INS Vikramaditya navegando por el Océano Índico durante sus pruebas de mar
Portaaviones INS Vikramaditya navegando por el Océano Índico durante sus pruebas de mar. Foto - Armada de la India.

La Armada India tiene y tendrá un papel clave no solo para la defensa del país asiático y sus SLOC, sino para Occidente, pues es un aliado fundamental en la contención de una China cada vez más activa en el Índico. En los años previos a los dos conflictos mundiales se dio una febril carrera de construcción naval que implicaba a prácticamente todos los países industrializados. Una carrera que se nos antoja lejana y que muchos sostienen que jamás podría repetirse. Nada más lejos de la realidad a tenor de los datos de construcción naval, especialmente en Asia, con varias de las principales potencias mundiales en liza, en una carrera en la que India no quiere -ni puede- quedarse atrás.

Obviando a los Estados Unidos, Rusia y China, que mantienen importantes programas en las medidas de sus capacidades, otras naciones mantienen programas de construcción naval muy poderosos, la mayor parte en Asia-Pacífico, por razones obvias: Australia, Canadá y la India, por poner algunos ejemplos, son en estos momentos los más relevantes.

Veremos en las siguientes paginas como una nación como la India, potencia regional del Océano Índico, mantiene desde hace dos décadas una sólida política de construcción naval y de equipación de su Flota, ya sea a través de la construcción local de las plataformas necesarias, de su compra en el extranjero e incluso de su alquiler a otros países. El resultado final no deja de ser sorprendente y de colocar a la India como la nación de referencia en dicho océano, aunque con competidores cercanos y con la vista puesta especialmente en China, para quien la proyección hacia dichas aguas es una cuestión de estado de la que depende la protección de buena parte de su comercio y abastecimiento energético.

El INS Vikramaditya (R33) navegando ya acompañado de dos buques que conforman su grupo de escoltas
El INS Vikramaditya (R33) navegando ya acompañado de dos buques que conforman su grupo de escoltas. Foto – Armada de la India.

La razón de ser de la Armada India

Una vez la India logró su independencia del Reino Unido, quedó rápidamente bajo la influencia de su antigua metrópoli como suministrador de armamento y de doctrinas militares. Sin embargo, los convulsos años de la Guerra Fría harían que los sucesivos Gobiernos de Delhi fueran virando hacia un progresivo acercamiento hacia Moscú y la Unión Soviética. Delhi ha sido, y probablemente siga siendo, el máximo exponente en cuanto a ser capaz de mantener una doble política de compra de equipos militares, tanto a Occidente como al Este, tendencia a la que últimamente se están apuntando naciones como Turquía o Arabia Saudita y que ha sido clave para conformar la Armada India.

Todo ello ha venido motivado por una historia plagada de conflictos militares con su vecina Pakistán y con su otro vecino del Norte, China, los cuales provocarían que las políticas de defensa de la India ocuparan un lugar principal entre las prioridades nacionales. Esta tendencia se ha mantenido constante, sin reducir el nivel de exigencia en estos años, aunque si que se han implementado políticas de mejoras hacia la compra y construcción de equipos locales. Make in India es la norma en la actualidad, aunque con sus claros y oscuros, pero de importante repercusión sin lugar a dudas tanto para la economía hindú como para su tejido tecnológico e industrial.

La importancia del Océano Indico, que acoge algunas de las principales líneas comunicación marítimas (SLOC) a nivel mundial, así como importantes recursos naturales, convierte a la Armada India en un jugador de primer orden pues los intereses en juego llaman a todos los actores mundiales a dicho escenario. No en vano, por el Oeste tienen las SLOC del Golfo Pérsico y el acceso al Canal de Suez, mientras por el Este el Estrecho de Malaca comunica Asia con sus clientes europeos y del mundo árabe. A diferencia de otros escenarios, lo que hace único al Índico es la presencia del subcontinente indio en pleno centro del mismo lo que, de por sí, ofrece a la Flota India numerosas ventajas que está dispuesta a aprovechar, como veremos.

Visto como una inmensa plataforma logística desde la que poder ejecutar operaciones en el Índico, la India requiere de una poderosa flota naval para evitar convertirse en todo lo contrario, un territorio terrestre cercado por enemigos marítimos desde ambos puntos cardinales, algo que ya ha ocurrido en tiempos pasados. Es por esta razón que la India mantiene una importante Flota a la par que expande su influencia por toda su área próxima, a través de alianzas con otros vecinos y despliegues en bases de naciones aliadas, punto desconocido por el gran público.
En la actualidad el gran reto naval de la India viene dado por la presencia cada vez más continuada de unidades chinas desplegadas en el Índico, y apoyadas por una serie de bases en la región, así como de su nación enemiga por antonomasia, que es Pakistán, y que se encuentra en un proceso de rearme naval, asistido por Beijing.

No solo la India está especialmente preocupada. Todas las naciones Occidentales así como las naciones ribereñas del Pacifico y del Indico no ven con buenos ojos lo que comenzó como unos despliegues navales esporádicos chinos fuera de sus mares ribereños, a una presencia naval china definitiva y continua en el Índico. Si bien por el momento China carece de un entramado logístico continuado para operar en el Índico en una situación de conflicto, no es menos cierto que posee las condiciones iniciales para lograrlo, algo que la India ve cada vez con mayor preocupación.

A través de acuerdos de diferentes tipos, especialmente económicos, Beijing ha logrado abrir una base naval fija en el continente africano, concretamente en Djibouti, desde donde mantiene a sus unidades desplegadas en el Cuerno de África en misiones contra la piratería. Además, utiliza esta misma base para ofrecer apoyo logístico a todas las unidades destacadas en el Indico Occidental, así como para tareas de inteligencia, pues está en una posición privilegiada, muy cerca Camp Lemonier, una de las principales bases de los EE. UU. en la región. Además, desde el 2009 la PLAN viene realizando operaciones de escolta al tráfico marítimo en el Golfo de Adén. Esto obligaba a las unidades chinas a acometer una navegación de 7 a 9 días desde las bases en la China continental y buscar el apoyo logístico necesario a través de puertos y consignatarios comerciales.

La inauguración de la Base Naval China en Djibouti en 2017, que comenzó a construirse en el 2015, le permite un rápido acceso a infraestructuras de apoyo y descanso de la tripulación y, además, ha permitido otro tipo de operaciones. Sin ir más lejos, en 2015 se utilizó Djibouti como centro de operaciones para la evacuación de los ciudadanos chinos en Yemen, en los primeros compases del conflicto que asola el país.

Detalle de la cubierta del mismo portaaviones, ya con una pequeña ala aérea, así como de la superestructura del puente, con sus diversos equipos de detección, seguimiento y comunicaciones. Resulta súmamente interesante comparar la imagen de dichos equipos con cualquier otra instantánea de sus “primos” de la Armada China
Detalle de la cubierta del mismo portaaviones, ya con una pequeña ala aérea, así como de la superestructura del puente, con sus diversos equipos de detección, seguimiento y comunicaciones. Resulta súmamente interesante comparar la imagen de dichos equipos con cualquier otra instantánea de sus “primos” de la Armada China. Foto – Armada de la India

Pero no solo Djibouti es el punto de preocupación para la Armada India en lo relativo a la expansión China en el Índico. A través de un programa de infraestructuras civiles, y con fuertes connotaciones y usos militares, Beijing está tratando de extender un red de bases navales en dicho océano para tratar de cercar a la India, a la par que asegurarse mantener abierta las SLOC a través del Estrecho de Malaca, en caso de un intento de cierre de este por parte de la India.

Djibouti no es la única base china, ni será la última, ni el último intento porque, como en toda competición, China ha logrado algunos éxitos, pero sus competidores también han conseguido otros y esto ha motivado a Beijing a redoblar sus esfuerzos en la región para asegurar sus intereses. Las islas Maldivas, tentadas desde la Guerra Fría por la URSS por su posición estratégica en el Índico, están actualmente sometidas a fuertes tensiones por todos los contendientes principales. Aún no han dicho su última palabra, pero durante el 2017 rompió sus acuerdos con la U.S. Navy a la par que comenzaba a dar permisos a los buques de la PLAN para recalar en sus puertos. Sin embargo, la proximidad de la India, versus la lejanía de China, hace pensar que aún debe tomar partido en esta contienda.

Pakistán es otra historia. Enemigo tradicional de la India, cualquier movimiento o acción que un contrincante de esta decida hacer recibirá apoyo inmediato por parte de Karachi, más si lleva aparejados beneficios económicos para el propio país. China, aliado tradicional del país islámico, ha constituido una base logística, ya que no aún no se le puede llamar de forma específica militar, en el puerto de Gwadar. Sus buques disponen allí del apoyo necesario para poder operar en las áreas marítimas próximas. En los últimos años, el incremento de las operaciones navales chinas en el Índico ha provocado que la PLAN comience a plantearse la construcción de una base naval específica y de una base aérea próxima a la naval, para incrementar la efectividad de sus unidades al dotarlas del imprescindible apoyo aéreo. Suponemos que en los próximos años esta será la segunda base naval China fuera de su territorio, pero mientras tanto aún están pendientes de superarse obstáculos políticos para poder ejecutar el plan.

Al igual que en Maldivas, en Sri Lanka la presión de las naciones externas al Indico es muy fuerte para establecer bases navales, aunque la proximidad y, hasta cierto punto, dependencia de la India, hacen que sean más cautos en sus decisiones al respecto. Recientemente la gestión del puerto comercial de Hambantota ha sido cedida por 99 años a un concesionario chino. En este caso, el gobierno de Sri Lanka se ha cuidado mucho de publicitar que las operaciones en dicho puerto solo serán civiles, y que en ningún caso han accedido a operaciones militares en él, por el momento.

En el mar de Andaman, China, buscando poseer bases a ambos lados del estrecho de Malaca ha establecido con Myanmar la gestión, construcción y mejora del puerto de Sittwe. También es un proyecto civil, por lo cual su potencial militar tendrá que ser valorado en el futuro. Una de las medidas Indias para bloquear este movimiento fue la constitución de un mando unificado naval en las propias islas Andaman, con idea de poder bloquear cualquier acción naval llevada a cabo en el futuro desde este puerto.

Y por último, en Bangladesh China ha logrado la concesión, civil, del puerto de Chittagong que además debe estar abierto a la operación de buques de otras naciones, por lo cual su operatividad militar en caso de conflicto es limitada cuanto menos, aunque supone un primer paso importante. En este mismo país China ha recibido algunos de sus más sonados fracasos en cuanto a construcción y gestión de infraestructuras portuarias, con futuras potencialidades navales y militares. Inicialmente Bangladesh adjudico a China la construcción y gestión del puerto de Sonadia, pero una oferta posterior por parte de Japón, gran actor en la región, hizo modificar la decisión final. Este tipo de reveses para los intereses chinos tienen un gran peso.

Como podemos ver de forma somera, la progresión China en el Índico no es ningún secreto y está a la vista de todos. Dicho esto, su red de puertos logísticos no es ni mucho comparable a la que poseen otras naciones en la región, como los EE.UU, Reino Unido o Francia, por no mencionar a la propia India. La penetración china en el área es un proyecto a décadas vista y aún tendrá que enfrentarse a formidables obstáculos. No obstante, India esta recelosa de la actual situación y del incremento operacional de la PLAN en su área directa de influencia y está decidida a tomar cuantas medidas sean necesarias para dar la vuelta a una situación que pone en jaque sus intereses navales y comerciales.

INS Trikand (F51)
INS Trikand (F51). Se trata de la tercera y última unidad de la segunda serie de fragatas de la clase Talwar encargadas por la Armada de la India a la Federación Rusa. Construída en Kaliningrado, entró en servicio en junio de 2013 siendo, por tanto, una de las unidades más modernas de la flota a pesar de basarse en un modelo superado como son las Krivak III rusas. Foto – Brian Burnell.

Armada India: programas en curso

Para tener una composición precisa y concreta de la Flota India, de sus unidades y de sus capacidades -o de cualquier otra-, recomendamos como siempre desde Ejércitos acudir a nuestro anuario de referencia, Flottes de Combat 2016 de Bernard Prézelin. Antes de empezar con el repaso a las capacidades de la Armada India, es obligado advertir que nos vamos a centrar casi exclusivamente en las unidades de porte oceánico y con capacidad de proyección del poder naval y aeronaval. El Océano Índico, al ser un escenario de largas distancias sin posibilidad de apoyo desde unidades terrestres, y donde las redes de apoyo logístico son bases muy alejadas entre sí, a diferencia de los mares cerrados, obliga a dar preferencia al estudio de dichas capacidades. Ahora bien, que nadie se lleve a engaño, India cuenta con una más que nutrida flota de buques menores, entre lanchas rápidas lanzamisiles, patrulleras, buques de guerra de minas, etc.

La India, volviendo al tema que nos ocupa, ha logrado consolidar una potente flota de primera magnitud, aunque aún embrionaria en muchos aspectos, en base a las tecnologías aplicadas en sus buques. Cuenta con portaaviones, aviación de ala fija convencional embarcada, buques de propulsión nuclear y armamento standoff y balístico de desarrollo nacional. Es más, en la última década sus capacidades autóctonas en todos estos aspectos no ha hecho sino crecer, tendencia que se mantendrá en el futuro próximo.

Los portaaviones y la aviación embarcada

La Armada India operó durante años portaaviones de orígenes británicos equipados con Harriers, que fueron dados de baja recientemente. Dicha experiencia les permitiría obtener los conocimientos de operaciones, mantenimiento y logísticos necesarios para operar un CVTG así como una comprensión notable de la importancia de dichas formaciones en el seno de su Flota.

La Armada India recurriría a dos caminos paralelos al enfrentarse al fin de la vida útil de sus portaaviones. Por un lado iniciaría un programa local, con apoyo de los astilleros italianos del grupo Fincantieri, conocido como IAC (Indigenous Aircraft Carrier) y por otro, saldría al mercado internacional en búsqueda de un portaaviones para reformar e incorporar a la Flota. Curiosamente, al igual que China, recurriría a la Federación Rusa en busca de alguna plataforma soviética que aun pudiera darles servicio, en un plazo y precio aceptables, aunque estos últimos aspectos quizá no hayan salido como se pretendía en un principio.

Delhi se fijaría en el Almirante Gorshkov, cuarto y último buque de la clase Kiev soviética comisionado en 1987, que ya en sus orígenes había sido muy modernizado respecto a las otras tres unidades anteriores. El problema del Gorshkov radicaba en su ala embarcada centrada en antiguos y poco válido, Yak-38 Forger, un producto VSTOL inferior al Harrier y un concepto, el VSTOL, que la India quería dejar atrás para pasar a operar un buque STOBAR y aviación de caza convencional.

El Gorshkov había sufrido una grave explosión bajo servicio ruso en 1994 y permanecía en reserva en la Flota del Pacifico a la espera de una decisión de Moscú respecto a su retorno con la Flota Rusa. Se iniciarían conversaciones entre la India y Rusia para la venta del buque y el ala embarcada ya en 1994, pero no se retomarían hasta 1998. La oferta rusa partía de venderles el buque a coste cero, mientras la India pagaría la transformación, modernización y demás elementos añadidos. Se alcanzaría un acuerdo preliminar en el 2000 y el definitivo en el 2004. Las obras se ejecutarían en los astilleros de Severodinsk desde el 2008 hasta 2011, entregándose el buque a la Armada India en 2013.

Las obras fueron un completo desastre de coste y planificación, llegando la India a amenazar con cancelar el contrato en determinados momentos. El monto inicial del contrato fue fijado en 974 millones de dólares, alcanzando los 2.350 millones a la finalización del programa. Además, estuvo lastrado por graves los problemas sufridos en la propulsión, a pesar de aberse instalado una planta nueva. Hemos de recordar que Severodinsk, Sevmash, es un astillero especializado en submarinos, y que el constructor original se encontraba entonces en otro país, Ucrania, sin posibilidad de apoyar la construcción. Aparte, Sevmash debía desarrollar el Know How de portaaviones urgentemente para la propia Flota Rusa y el para el futuro, algo a todas luces imposible dado el estado de la industria naval rusa, algo de lo que hemos hablado en nuestro número 2 a propósito de las Flotas Mosquito.

Aparte del entrenamiento de la tripulación se incluyeron hasta 45 Mig-29K y 4 Mig-29KUB así como una serie de helicópteros Ka-28 y Ka-31, de funciones ASW y AEW.

El R33 Vikramaditya, que es su designación en la Armada India, se espera este operativo en la Flota hasta la década de 2040. Es un portaaviones tipo STOBAR sin catapultas y que cuenta con una rampa de ayuda al despegue y con una autonomía de 45 días. Aunque la plataforma parece estar rindiendo correctamente después de solucionarse los problemas iniciales y cumpliendo las expectativas de la Armada Hindú, el Ala Embarcada es otro asunto, mucho más complicado, como explicaremos a continuación.

El Mig-29K se ha demostrado un caza válido para el concepto inicial de demostrador de tecnologías y doctrinas. Sin embargo, sus prestaciones en la configuración STOBAR, así como resistencia al ambiente tropical en el que opera, no parecen haber satisfecho del todo a los mandos de la Armada Hindú. Asimismo, existía un programa de avión ligero local para complementar a los Mig-29K el LCA Tejas Mk2 de HAL. Las prestaciones de dicho avión han sido tan bajas que la Armada India lo ha rechazado para su servicio a bordo, aunque lo mantiene como entrenador.

Hemos de suponer que la necesidad de desarrollar la industria local, así como la pésima experiencia con Sevmash, que obligaría al entonces Presidente Medvedev a presentarse en Sevmash y presionar para la finalización del portaaviones, aportaría bríos al programa nacional hindú IAC. Con la asistencia de Fincantieri, el IAC-1, bautizado INS Vikrant, pondría su quilla en el 2009 y sería botado en el 2013 esperándose su entrada en servicio para el 2018, aunque hasta el momento no existen noticias en este sentido, considerando los expertos como fechas más realistas los años 2022 ó 2023, con más de 8 años de retraso respecto a las planificaciones iniciales.

El INS Vikrant desplaza 45.000 toneladas con una eslora de 262,5 metros y posee una rampa de 14º para el despegue. Operará también los Mig-29K como vectores embarcados. El programa contaba con la construcción de al menos dos unidades de esta clase, pero finalmente el IAC-2, como veremos más adelante, será un portaaviones totalmente diferente y más ambicioso en su concepción y capacidades.

Su entrada en servicio aportará a la Armada India la capacidad de poder desplegar dos grupos de portaaviones simultáneamente, obviando aquellos que se encuentren en dique o en proceso de overhaul. Lo que es mejor, hará posible que India pueda desplegar su poder aeronaval a un tiempo en ambas costas del subcontinente hindú. Una capacidad muy ansiada por la Flota India, y que incrementará notablemente su influencia en el Índico y en los mares adyacentes a este.

Pero el programa IAC no ha finalizado en este buque. A tenor de las necesidades operativas planteadas por la Armada Hindú se decidió diseñar un nuevo portaaviones de características CATOBAR, con propulsión nuclear. Dicho proyecto hubiera colocado a la India, a su Flota y a su Industria Naval en la vanguardia mundial alcanzando una posición tecnológica y económica tan solo superada por los Estados Unidos y Francia.

Lo cierto es que el proyecto tuvo que ser modificado profundamente debido a razones presupuestarias y como consecuencia de los múltiples y caros programas que la Armada mantiene simultáneamente. La Armada India, con asistencia rusa, ha desarrollado reactores nucleares para la propulsión submarina, que veremos en su correspondiente apartado, pero los requerimientos técnicos para una planta nuclear de un portaaviones son muy diferentes y su diseño hubiera implicado un costoso nuevo desarrollo a sumar a todos los que ya están en curso. Lo cierto es que finalmente -y por el momento, pues no esconden su ambición- se renunció a la propulsión nuclear debido a una guerra interna entre organismos estatales para definir quien se haría cargo de la factura de este proyecto, y un plazo de desarrollo de la planta que estaría en la horquilla de los 15 a 20 años, saliéndose de cualquier tipo de plazo razonable para el programa IAC.

El IAC-2, nombrado INS Vishal, debía poseer en origen catapultas EMALS y un desplazamiento superior a las 60.000 toneladas y haber sido ordenado en 2017 esperándose su entrega para el 2027. Sin embargo, el programa fue completamente modificado como hemos dicho y posteriormente, con asistencia de los Estados Unidos se decidió plantear un buque con propulsión eléctrica y capaz de operar no solo cazas convencionales pesados, sino también aviación embarcada de ala fija ASW, AEW y COD, así como una amplia gama de drones. En 2015 el Gobierno de Delhi solicito información para dicho programa a diferentes constructores internacionales procedentes de Rusia, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, pero manteniendo la India el control sobre el diseño del buque. Con asignaciones presupuestarias en la actualidad, el IAC-2 sigue en vigor y vivo, aunque sin conocerse cuál puede ser el resultado final, ni si se ha tomado alguna decisión en firme.

Lo que llama poderosamente la atención del IAC-2 es su ala embarcada, que trastocará por completo la composición y logística de la Aviación Naval de la Armada India. Si planteamos la entrada en servicio del IAC-2 en un futuro próximo, la Armada operara 3 portaaviones, dos de ellos STOBAR y uno CATOBAR. Los dos primeros compartirían plataforma aérea, el Mig-29K, y aunque con capacidad de ejercer operaciones dominio del mar, probablemente estarían más centrados en operaciones zonales de protección y defensa, mientras que el IAC-2 se centraría en una eminente capacidad de proyección naval. Pero sus respectivas alas aéreas no podrían ser compatibles entre las diferentes plataformas, debido al sistema de lanzamiento de cada una.

En 2017 la Armada India solicitaría información para la compra de 57 nuevos cazas embarcados, orientados a su uso en el IAC-2. Los participantes son los principales competidores mundiales en su segmento:

  • Rusia que se presenta una vez más con el Mig-29K, pesar de que carece de capacidad de despegue CATOBAR debido a la herencia soviética, trabaja en una modificación de dicho caza. Este candidato cuenta con diversos hándicaps, entre ellos el haber sido criticado por la India dada su escasa resistencia ante el ambiente del Océano Indico, así como algunas acusaciones relacionadas con los problemas logísticos y de mantenimiento de las empresas rusas e indias implicadas.
  • Saab ha ofrecido una versión navalizada del Gripen, lo cual implica un alto riesgo al ser un diseño completamente nuevo y sin ejemplares en operación.
  • Boeing entraría en liza con su F-18 Super Hornet, cazabombardero más que conocido y probado.
  • La francesa Dassault ofrece su caza naval Rafale M en servicio con la Marine Nationale, y que este 2018 está operando desde portaaviones de la U.S. Navy. No es casualidad que la Fuerza Aerea Hindú este comprando al mismo fabricante la variante ordinaria y que esté interesada en incrementar el número de unidades operativas. Paris podría estar muy bien posicionada para hacerse con la futura composición del Ala Embarcada del IAC-2, ofreciendo una reducción de los costes operacionales en un avión probado en combate.

En cualquier caso el programa de portaaviones de la Armada India debe ser tenido en cuenta como un referente mundial, al estar alcanzando su objetivo principal de ser un desarrollo nacional, con un importante avance tecnológico y un incremento muy importante de las capacidades navales de la nación. Siempre teniendo en cuenta que la India mira con mucho recelo el incremento de unidades Chinas de este mismo tipo, en un momento en el que el gigante asiático está embarcado en la construcción del Tipo 002, dotado con EMALS y tiene planes para contar con hasta media docena de portaaviones entre STOBAR y CATOBAR.

R22 Viraat
La baja del INS Viraat y con él, la de los Harrier, ha supuesto un cambio drástico para la Armada de la India, que cada vez más aboga por la proyección del poder aeronaval

Las unidades submarinas

La Armada India posee un Arma Submarina muy importante. Actualmente mantiene en operación 1 SSBN clase Arihant y 4 unidades modificadas más en construcción, 1 SSN Akula II arrendado a la Federación Rusa hasta el 2022, 9 SS clase Kilo, 4 SS Type 209/1500 y, además, tiene en marcha un programa de construcción de 6 submarinos convencionales de la clase Scorpene, de DCNS, con dos unidades ya entregadas, la tercera que debería ser recibida antes de terminar el el presente año y otras tres unidades más a entrar en servicio sucesivamente hasta el año 2021.

Al igual que en el caso del programa IAC, vemos como el Gobierno Hindú está invirtiendo una cantidad ingente de recursos en su flota submarina, con el mismo objetivo, esto es; mantener una potente capacidad de respuesta en su área de influencia, principalmente ante su vecino del norte y Pakistán. Las prestaciones de las unidades son altas, al mantenerse una tasa de reposición continua con buques modernos, aunque la construcción local de las unidades está provocando retrasos importantes en todos los proyectos, dado lo complejo de desarrollar este tipo de industria, algo que estamos viendo a las claras en España a propósito del S-80.

La Armada India entraría en el club de operador de submarinos nucleares a finales de la década de 1980, cuando alquilo a la Unión Soviética un submarino, SSGN Charlie I, entre 1988 y 1991. El uso intensivo de dicho buque -72.000 millas náuticas navegadas en dicho periodo de alquiler-, proveyó a la Flota India de unos conocimientos acerca de las tecnologías asociadas que les llevaría a lanzar un programa nacional conocido como ATV (Advanced Technology Vessel) con la idea de ser capaces de producir submarinos nucleares nacionales. El ATV inicialmente iba a ser un SSN, sin embargo una nación como la India poseedora de armamento estratégico nuclear (ICBM) y con un vecino hostil como Pakistán, también equipado con armamento nuclear estratégico, requería urgentemente de una capacidad de segunda respuesta ante el escaso tiempo de vuelo de los misiles en caso de ataque nuclear.

Por este motivo se determinaría transformar el ATV de un SSN hacia un SSBN lo que a la postre daría lugar a la actual clase Arihant. Dicho submarino estratégico es el más compacto del mundo por sus orígenes de SSN -apenas 6.000 toneladas-, y la primera unidad de la serie porta pocos vectores estratégicos, en comparación con otros SSBN, aunque está adaptado a las necesidades estratégicas regionales de la India, que no son las mismas que las de Rusia o los EE. UU.

El ATV ha sido y es, un programa muy secreto y escasamente publicitado. Contó con una importante asistencia soviética/rusa, habiendo ayudado este país al desarrollo del reactor PWR de la planta submarina de 83 MW, supuestamente basado en diseños de la 1ª y 2ª generación de reactores navales soviéticos. Dados sus orígenes, se le supone un relativo corto espacio de tiempo entre las recargas del combustible nuclear, lo que complica la logística. Por otra parte, existe una planta terrestre con el prototipo del reactor naval en Kalpakkam construido también con asistencia rusa.

El armamento de la primera unidad, INS Arihant, se compone de 4 tubos polivalentes para 4 SLBM K-4 de 3.500 km de alcance, o 3 SLBM por tubo (12 SLBM totales) K-15 de 750 km de alcance. Debido a las amenazas hacia la India, este aparente corto alcance de sus vectores estratégicos satisface sus requerimientos nacionales, alcanzando los K-15 los objetivos en Pakistán. Además, desde un punto de patrulla en el norte de la Bahía de Bengala, los K-4 alcanzarían la mayoría de los objetivos estratégicos ubicados en China. Actualmente se trabaja en el desarrollo de un SLBM con mayor alcance, asociado a sus programas de ICBM terrestres.

Las siguientes unidades de la clase -hay cuatro buques más ordenados-, tendrán importantes modificaciones con la idea de abandonar la plataforma original SSN para pasar a un SSBN más clásico e incrementar el número de vectores estratégicos portados. Son cosas que ocurren cuando los proyectos van cambiando sobre la marcha y sus objetivos se alteran radicalmente en mitad de la construcción de la plataforma. De esta forma, y como consecuencia, la segunda unidad de la clase, conocido como INS Aridhaman, contará con 1.000 toneladas más de desplazamiento al incrementarse la sección de misiles para dar cabida a 8 tubos de lanzamiento. Por lo tanto, su capacidad se verá incrementada hasta los 24 SLBM K-15 o 8 SLBM K-4 u 8 de la nueva versión en desarrollo. La planificación inicial indicaba que esta unidad debería entrar en servicio a lo largo de este año 2018, aunque no sería extraño que se retrasara hasta el 2020 al menos.

Uno de los motivos que pueden provocar el retraso en la entrega del buque es un caso de corrupción en la compra de los torpedos que portan los SSBN de la Armada India. Inicialmente iban a ser equipados con torpedos WASS Black Shark, iguales a los que equipan a los Scorpene, sin embargo el contrato con la matriz Finmeccanica se canceló.

Actualmente se encuentra en fase de adquisición de un nuevo torpedo pesado, quedando en lizas alemanas y francesas. La burocracia hindú puede hacer que aún pasen 2 ó 3 años hasta que se decida y después se integre en el buque, cuyo sistema de combate es de origen ruso. Para terminar de complicar un poco más la logística de la flota, el cabeza de serie, INS Arihant, porta torpedos de diseño soviético 53-65. Este tipo de mezclas, como veremos, son una constante en la Armada Hindú y quizá el mayor problema de una flota por lo demás potente y balanceada pero que sufre de graves problemas logísticos dada la mezcolanza de sistemas que se da en prácticamente todos sus buques.

Volviendo sobre sus SSBN, en el ciclo de inversiones relativas a estos se han decidido, muy acertadamente, la construcción de una nueva base para los SSBN así como nuevas instalaciones de comunicaciones con ellos. La nueva base de aguas profundas, sita en Rambilli, en las aguas de la Bahía de Bengala está en construcción y se espera terminarla para 2022. La Armada cuenta con estaciones de comunicaciones VLF y ELF actualmente, pero son blancos fáciles, por lo que planea la construcción de nuevas estaciones de comunicaciones en ambas frecuencias.

Para el futuro, y debido a la fragilidad de las instalaciones de comunicaciones estratégicas con los SSBN, en un plazo medio deberían plantearse la adquisición de unidades de comunicaciones aerotransportadas, como hacen otras naciones que operan estos ingenios, caso del E-6 estadounidense.

Respecto a la flota de submarinos de ataque que posee la Armada India, hemos de decir que es muy potente, siendo el mayor actor en este campo en su área. Es muy importante, a la par que curioso, hacer notar que la India ha sido la primera nación del mundo que inicio un programa de alquileres de submarinos nucleares, en este caso a la antigua Unión Soviética, continuándose en nuestros días con la Federación Rusa.

El Gobierno de Gorbachov autorizo en 1986 el alquiler de un SSGN Charlie I a la India con la idea de reforzar las capacidades defensivas de ésta, así como para estrechar lazos entre ambos países y permitir a la India dar los primeros pasos hacia una defensa naval más robusta ante un ya creciente poderío militar Chino. El acuerdo de alquiler entre ambos países no incluyo armas nucleares de ningún tipo sí que otorgó el derecho a la URSS de inspeccionar el buque de forma periódica y mantener una parte de la tripulación propia a bordo para la operación de los sistemas más sensibles, a la par que dar guía a la tripulación hindú. Esta también había pasado un periodo de formación de dos años en la URSS adquiriendo los conocimientos necesarios para la operación de un SSGN. El coste económico del alquiler, incluyendo diferentes partidas y asistencias, se cifra desde los 670 millones de dólares iniciales hasta una cifra posterior final de 1.000 millones, un buen negocio para Rusia.

SSN S71 Chakra
El alquiler del SSN S71 Chakra (anteriormente L152 Nerpa), de la clase Akula, supone un caso prácticamente único dentro de la historia militar naval. Iniciado en 1993, la falta de fondos lo había condenado prácticamente al desguace, cuando la INS ofreció encargarse de financiar su construcción y pruebas de mar, amén de alquilarlo durante un periodo de diez años. En cualquier caso, a pesar de la peculiaridad del caso, lo que ha hecho famoso a este submarino han sido los accidentes (el más grave con 20 víctimas mortales en 2008). Con todo, es muy posible que la inversión realizada -difícil de cuantificar- esté dando sus frutos a la hora de lograr un saber hacer que facilitará el desarrollo y operación de aparatos propios en las próximas décadas. Foto – Armada de la India

La Base Naval de Visakhapatnam sería diseñada y construida con asistencia soviética con la idea de albergar los futuros submarinos de propulsión nuclear hindúes Arihant que, como ya hemos explicado, inicialmente iban a ser de ataque. Asimismo las instalaciones contarían con los medios necesarios para manejar el combustible nuclear, que estuvo siempre al cargo y bajo la supervisión del personal soviético desplazado. Durante el periodo de alquiler, además de navegar hasta 72.000 millas náuticas, efectuaría el lanzamiento de torpedos y misiles SSM SS-N-7 aportando unos conocimientos y técnicas a la Armada Hindú muy necesarios para la operación y sostenimiento de submarinos nucleares, de cara a su propio programa. Tras concluir el periodo de alquiler regresaría a la URSS donde sería dado de baja en 1992 y posteriormente desguazado.

En la actualidad, el Gobierno Hindú cerró un acuerdo con Moscú para el alquiler y operación, de forma completamente autónoma de un SSN clase Akula II. Dicho submarino se encontraba en construcción cuando se produjo la caída de la URSS y su construcción se detuvo en 1993 en el astillero. Tras una serie de negociaciones y desmentidos, Nueva Delhi aportaría los fondos necesarios para concluir la construcción del submarino con la idea de negociar su futuro alquiler por un periodo de 10 años. Se concluiría la construcción en 2009 y tras pasar un breve periodo en la Flota Rusa, bautizado como K-152 Nerpa, sería transferido a la Armada Hindú en 2011, como INS Chakra. Durante la construcción del submarino, en las pruebas de mar del 2008, el disparo involuntario del sistema de extinción de incendios provocaría la muerte de 20 técnicos del astillero y heriría a 21 más. Es el mayor accidente en submarinos de la Federación Rusa tras la tragedia del Kursk -la historia soviética es otro asunto, indudablemente-.

Se considera el producto más refinado que los astilleros soviéticos fueron capaces de proporcionar a su Flota, siendo una excelente plataforma táctica. En la actualidad entrena de forma profusa con el resto de medios ASW de la Flota Hindú ,incluidos sus nuevos aviones P-8I. El coste del programa se cifra en 1.000 millones de dólares.
En octubre del 2.016 Nueva Delhi y Moscú firmarían un nuevo acuerdo bilateral destinado al alquiler de una segunda unidad SSN, el K-322 Kashalot también de la clase Akula II para algún momento posterior al 2022, cuando se cumpla el primer contrato. Sin embargo -y hasta el momento- el Kashalot permanece en condición de reserva, fuera del servicio activo, con la Flota del Pacifico Rusa desde 1998. En caso de que se quisiera alquilar, el Kashalot requeriría de una importante reparación y puesta a punto de acuerdo a las especificaciones técnicas de la Armada Hindú, un gasto considerable a sumar al del propio alquiler, al que deberán hacer frente.

Un incidente reciente es el que ha puesto en jaque la continuidad de los alquileres de submarinos nucleares por parte de la Federación Rusa a la India. La Armada India es un actor de interés, manteniendo estrechas relaciones con todas las Armadas principales del globo, incluidas las de Occidente y especialmente la U.S. Navy. En octubre del 2.017 el INS Chakra sufriría un impacto en su casco, próximo a su base de Visakhapatnam. La reparación, evaluada por un equipo ruso desplazado hasta allí y que se encargara de acometerla, se valora en 20 millones de dólares sin contar con la instalación de un nuevo domo del sonar. Tras el impacto existen informes no confirmados del acceso por parte de una comisión de la U.S. Navy al submarino, algo que no sentó especialmente bien en Moscú, y que se alude como uno de los motivos principales para no continuar con los contratos de alquiler a la Flota India. Sin embargo dichos contratos son una importante fuente de divisas extranjeras, y son vitales a la hora de obtener la financiación necesaria para la puesta a punto de un nuevo SSN.

Las unidades convencionales, por su parte, son numerosas y relativamente modernas. Su espina dorsal se basa en los SS Kilo adquiridos, entre 1986 y el 2000, y modernizados por Rusia, excepto una unidad que lo fue en la propia India. Están aproximándose al fin de su vida útil pero ya se cuenta con sustitutos planificados. Una primera unidad se perdería en el 2013 tras una explosión en su banco de baterías mientras se encontraba en puerto, dándose el buque de baja con la Flota al año siguiente, cuando se determinó que el costo de la reparación excedía lo razonable. Poseen capacidad de operar misiles antibuque (SSM), utilizando el SS-N-27, aunque se encuentran con graves problemas para integrarles el nuevo misil Brahmos.

Los submarinos Type 209/1500 -cuatro unidades- son parte de un programa coetáneo de los Kilo, construyéndose dos unidades en Alemania y otras dos en la India. Se esperaba la construcción de al menos otras dos unidades más, pero fueron canceladas en favor del programa Scorpene. Las dos primeras unidades, S-44 y S-45, entregadas por Alemania en 1986 son las más antiguas de la Flota y se les supone más centradas en misiones de entrenamiento y especialmente preparadas para la guerra de minas. Por el contrario, las dos unidades construidas en la India, S-46 y S-47 entregadas en 1992 y 1994 respectivamente, tienen asignado un programa de modernización en el cual se les espera poder equipar con la capacidad de operar el SSM SubHarpoon y una planta AIP de diseño nacional.

En 2005 se firmaría entre la India y París el contrato de construcción de la nueva generación de submarinos para la Armada India. El modelo escogido fue el Scorpene, un éxito de exportación de la industria francesa, y se contrataría la construcción local por transferencia tecnológica de seis unidades. Ha sido un programa muy complicado, y que acumula extracostes y retrasos en la planificación, el ultimo cifrado en dos años, pero que ya cuenta con unidades operativas en la Flota.

La introducción del misil BrahMos en sus distintas variantes está otorgando a la Armada de la India una serie de capacidades que están al alcance de solo un puñado de potencias y que resultan vitales si de verdad espera contar con un área de influencia propia que vaya desde el Estrecho de Malaca hasta el Golfo Pérsico
La introducción del misil BrahMos en sus distintas variantes está otorgando a la Armada de la India una serie de capacidades que están al alcance de solo un puñado de potencias y que resultan vitales si de verdad espera contar con un área de influencia propia que vaya desde el Estrecho de Malaca hasta el Golfo Pérsico. Foto – Allocer.

El programa prevé cuatro unidades equipadas con torpedos Black Shark y misiles SSM Exocet SM39, mientras que las dos últimas, manteniendo el mismo armamento, deberían incrementar su eslora en 8 metros para admitir una sección equipada con un módulo de propulsión AIP de diseño local. La primera unidad, INS S-50 Kalvari, fue comisionada por la Flota en diciembre del 2017, mientras que la segunda se encuentra en pruebas de mar y con fecha de comisión en el verano del 2018 y la tercera para finales de este mismo año. Las tres restantes deberían entregarse una al año hasta 2021, aunque es dudoso que puedan mantener este ritmo de entregas, especialmente si tenemos en cuenta las modificaciones que se solicitan para las dos últimas unidades.

Debido a la edad de las unidades que viene a sustituir el programa Scorpene, conocido como P75, no podría llegar a relevar a las 14 unidades operativas. Por dicho motivo se lanzaría un segundo programa, P75I, en el año 2008, que debería aportar otras seis unidades avanzadas más a la Flota y además equipadas con AIP y el misil Brahmos instalado en silos verticales de lanzamiento. La previsión hablaba de que la primera unidad debería estar operativa en el 2023 con un coste global de 8.000 millones de dólares, pero una vez más los plazos son excesivamente ajustados. La India ha propuesto que las dos primeras unidades sean construidas en el extranjero, mientras que las cuatro restantes lo sean en la India en dos astilleros de forma paralela, tratando de acortar plazos, aunque los últimos avances políticos hablan de forzar la construcción de las 6 unidades en la propia India, según los dictados del Make in India.

En el concurso P75I se han encontrado los principales submarinos del momento:

  • El Scorpene francés, que al igual que con los Rafale se encuentra muy bien posicionado por economía de escalas.
  • El Type 214 alemán, un modelo tecnológicamente muy avanzado pero cuyo constructor se encuentra actualmente en serios problemas.
  • El Amur 1650 ruso.
  • El A26 sueco.
  • También el S80 español y una variante del Soryu japonés estuvieron en liza, pero en 2017 no presentaron las informaciones solicitadas para continuar la fase de oferta, así que quedaron fuera del concurso.

Cuando esta segunda clase entre en servicio, la Armada India poseerá una docena de submarinos convencionales avanzados y solo dos modelos operativos -o uno en caso de escogerse la opción francesa-. En la actualidad mantiene tres clases diferentes, de diferentes países, con todo el coste económicos en mantenimientos y logística que ello implica.

Asimismo sus capacidades en SSM se verán incrementadas y no es de descartar que si la India es capaz de mejorar la productividad en sus astilleros alguna de las dos series, el P75 o el P75I, vea incrementadas las unidades a construir en un futuro no muy lejano, tal en su necesidad de estos sistemas.

La amenaza que representa la presencia de submarinos chinos en el Índico es tomada muy en serio por su clase política que desea una potente escuadra submarina y estos programas no están sujetos a los vaivenes de las urnas sino que son mantenidos sea cual sea el color del partido en el Gobierno, a diferencia de lo que vemos en otros países.

Además, las noticias en este campo que llegan desde Pakistán también obligan a mantener una potente flota submarina. Karachi ha comprado a China 8 submarinos S-20 clase Yuan, que deben entrar en servicio a partir del 2022. Este incremento cualitativo y cuantitativo de la amenaza por el Oeste requerirá de un incremento de los submarinos disponibles para la India, tanto de carácter ofensivo como de protección para sus nuevos SSBN. Creemos que Delhi preferirá incrementar el número de diseños SS probados y construidos por su industria local, hasta que su programa SSN esté bien maduro, cosa esta última que aún puede tardar décadas en suceder.

Scorpene
A pesar de contar con una incipiente flota nuclear -todavía en pañales, ciertamente-, ha sido con la llegada de los Scorpene que la flota submarina de la Armada India ha dado un verdadero paso adelante, compuesta como estaba hasta entonces por SS de las clases Kilo y Tipo 209. La clase Kalvari (en la imagen el submarino del mismo nombre) supone además un gran salto para las capacidades de construcción naval del país asiático, pues están siendo ensamblados con apoyo por parte de los técnicos de la francesa Naval Group en las instalaciones de Mazagon Dock Limited en Mumbai. Foto – Naval Group.

La flota de superficie de la Armada India

Hasta el momento hemos visto las armas navales más importantes de la Armada India, o los denominados antiguamente como Capital Ships, pero las unidades que realmente configuran las capacidades reales de una Flota son aquellas que hacen el trabajo ingrato pero necesario: Las funciones de escolta de los portaaviones, las operaciones ofensivas en la lucha antisubmarina, la escolta de buques mercantes y demás.

En este sentido, la Armada India ha logrado estandarizar su flota de superficie en torno a unas pocas unidades que han ido evolucionando desde una clase original con los aportes de la industria local y extranjera. Aunque se puede considerar que el resultado final está muy conseguido, en cuanto a capacidades y operatividad, logísticamente es un auténtico caos, integrándose en un mismo buque tecnologías soviéticas, rusas, israelíes, hindúes y europeas, en plural, algo sin precedentes en la historia naval.

Como ejemplo respecto a la multitud de elementos de diferentes orígenes dentro de cada unidad de la Flota, lo cual dificulta la logística de forma muy importante, y crea grandes problemas en la integración de los sistemas dentro de cada plataforma, veamos los principales sistemas de los destructores Kolkata y de su subvariante P15B:

  • Sistema de misiles SAM Barak 8 (Israel).
  • Misiles SSM Brahmos (Desarrollo Hindú con asistencia rusa) a sustituir por el desarrollo local Nirbhay.
  • Sistemas ASW RBU-600, SET-65E y 53-65 (Rusos/soviéticos).
  • Artillería 1/76 Oto Melara (Italia) a sustituir en la subvariante por un Oto Melara de 127.
  • Radares RAWL-02 (Francia).
  • EL/M-2248 (Israel) y Plank Shave (Rusia).
  • Los sonares HUMSA NG y Nagin son ambos desarrollos propios hindúes.
  • Los sistemas de guerra electrónica y de contra medidas incluyen material israelita, ruso, y derivados locales con orígenes rusos.
  • La propulsión se basa en turbinas de gas ucranianas Zorya DT-59 a sustituir en las siguientes unidades por la estadounidense GE LM2500.

Es todo un compedio de sistemas de combate, y que en otras clases es aún más acuciante al darse grandes diferencias entre las propias unidades de la misma clase.

Además, el crecimiento esperado en portaaviones demandará incrementar las unidades de superficie disponibles para su protección, a la par que mantener unidades liberadas de dicha función para poder acometer otras tareas esenciales en la Guerra Naval. Vamos a centrarnos pues en las unidades oceánicas, destructores y fragatas, dejando de lado otros tipos de buques.

Además de los buques de gran porte, la Armada de la India se está preocupando de conformar una nutrida flota de corbetas lanzamisiles, cuyas unidades más modernas son las de la clase Kamorta
Además de los buques de gran porte, la Armada de la India se está preocupando de conformar una nutrida flota de corbetas lanzamisiles, cuyas unidades más modernas son las de la clase Kamorta, en la imagen. Foto – Armada de la India

Destructores

Actualmente la Armada India posee tres clases diferentes de destructores en operación, aunque todas parten de una raíz común. 5 destructores soviéticos de la clase Kashin Mod fueron adquiridos por la India, entrando en servicio entre 1980 y 1988. Los buques presentan capacidades AAW y ASuW y fueron las primeras unidades en equiparse con el Brahmos. Han recibido diferentes modificaciones en todos sus sistemas, siendo cada unidad prácticamente diferente de las otras y habiendo recibido incluso armamento canibalizado de otras clases decomisadas. A pesar de la edad han sido modernizadas en varias ocasiones y aún prestan servicio.

El siguiente proyecto de destructores indio, P15 Delhi, partiría de las Kashin Mod, pero recibiría asistencia de diferentes oficinas de diseños internacionales, del Instituto Krylov de forma destacada, y bebería de las experiencias de las Sovremmeny y las fragatas Godavari. La construcción sería muy problemática extendiéndose el cabeza de serie, D61Delhi, desde 1987 hasta 1997. 10 años para un destructor en una serie de tres unidades, cuyas hermanas también requerirían de 8 y 9 años respectivamente para completarse. Recibirían una modernización que les permitiría usar los misiles SAM Barak 1 en sustitución del CIWS AK-630. Además, de cara al futuro está aprobada una modernización para equiparlos con el Brahmos y un sonar remolcado.

Aunque caros y lentos en la construcción, el trío de destructores abrió las puertas a la India a ser independiente en el diseño y construcción de este tipo de buques. Siempre y cuando entendamos independencia en el diseño y en la selección de los sistemas de combate y electrónicos o propulsivos que poseen los buques, ya que India no fabrica todos los sistemas, ni mucho menos. La verdad que la India demuestra una gran capacidad a nivel político a la hora de defender sus programas navales a pesar de las críticas y problemas a la hora de sacarlos adelante. Su coste estimado es de 450 millones de dólares por unidad, aunque las modernizaciones, integraciones y problemas de mantenimiento probablemente hagan que esta cifra sea bastante más alta en la realidad.

El relativo éxito de este programa daría alas a la Armada India para continuar con un nuevo programa, el P15. El problema sería que la Armada se sentiría lo suficientemente segura de la industria nacional para comenzar a solicitar diferentes mejoras a los buques, de forma continuada, creando una serie de parones y retrasos en la construcción, que serían muy criticados, pues en realidad la industria no estaba preparada para responder a tamañas exigencias.
También hemos de tener en cuenta que la industria hindú se apoya en gran manera en Rusia, y en aquel entonces en Ucrania, en materiales y sistemas claves como eran el acero naval y los ejes y hélices. Los retrasos y problemas que dichos países poseen en sus respectivas industrias pesadas, repercutirían de manera muy notable en los plazos y costes de los P15 hindúes.

Los estudios relativos al diseño de estos buques estaban sobre las mesas del ministerio desde los 80, pero no sería hasta el año 2000 cuando el Gobierno Indio autorizaría su construcción, cortándose la chapa para el cabeza de serie en el 2003. Prácticamente desde el primer momento la Armada comenzaría a solicitar diferentes mejoras, de profundo calado, que provocarían que la construcción del D63 Kolkata, se extendiera hasta el 2014, siendo necesarios un total de 11 años para la construcción de un solo destructor. Cierto es que la Armada ha quedado muy satisfecha con el producto final que les aporta una fuerte capacidad en las principales vertientes de guerra naval.

Pero la media de una década para la finalización de cada unidad supone un dato muy preocupante para una nación como la India y sus aspiraciones, especialmente si se compara con los sonrojantes datos de la industria naval china o con la estadounidense, capaz de ensamblar cada DDG Arleigh Burke 3 años e incluso menos, pues el ritmo viene determinado más por razones presupuestarias que por la propia capacidad de los astilleros.

Las otras dos unidades, D64 Kochi y D65 Chennai, se entregarían en 2015 y 2016 y necesitando también de 10 años de construcción por buque. Son destructores con importantes formas furtivas y equipados con hangar para dos helicópteros. Desplazan 6.800 toneladas con 163 metros de eslora y su propulsión, al igual que sus antecesores, está basada en turbinas de gas que les aportan 82.000 CV de potencia, lo que les permite una velocidad máxima de 32 nudos.

Su armamento principal, muy logrado y completo, se sustenta en lanzadores verticales para misiles SAM Barak 8, misiles SSM Brahmos, artillería de 76 mm OTO Melara, sistemas CIWS AK-630, lanzadores RBU-6000 ASW y torpedos ASW 53-65 y SET-65E. Se han convertido en el núcleo de las formaciones de la Armada Hindú y aportan la capacidad de presencia naval de la Flota.

La continuidad de este proyecto seguiría en el 2009 cuando se aprobaría una nueva clase a construir, denominada P15B, y se ordenaría su construcción en el 2011. Las nuevas unidades son una continuidad de las Kolkatas, mejorando las firmas del buque, acústicas e infrarrojas, así como la electrónica y el armamento embarcado. Son buques con mayor eslora y desplazamiento que las P15A. Actualmente se encuentran en fase de construcción las cuatro unidades solicitadas, desde la puesta de quilla de la D66 Visakhapatnam en el 2013 y su botadura en el 2015.

Su entrega, como todos los programas navales hindúes, se espera se retrase hasta al menos el 2020. Existen intentos por incrementar esta segunda variante de los P15 desde las 4 unidades encargadas actualmente hasta un total de 6. El costo actual del programa, difícil siempre de estimar, está en la horquilla de los 5.000 a 6.000 millones de dólares.

Lo cierto es que viendo el esfuerzo, dinero y voluntad que la nación pone en su flota, uno llega a plantearse si en las siguientes décadas no veremos a una Flota Hindú equipada con portaaviones nucleares, destructores, fragatas. Incluso, puestos a especular, podríamos llegar a plantearnos si India será la siguiente nación en volver a desarrollar y construir cruceros, uniéndose así a un club tan selecto que en la actualidad sus miembros de pleno derecho pueden contarse con los dedos de una mano.

INS Kochi, INS Mumbai e INS Kolkata
INS Kochi, INS Mumbai e INS Kolkata. En la imagen puede apreciarse que únicamente dos de los buques lucían el pabellón nacional y es que fue tomada cuando el INS Kochi (a la izquierda y con el armamento y sistemas de defensa antisubmarinos cubiertos con telas blancas) todavía no había sido comisionado por la Armada de la India. Destacan, sobre el diseño más anticuado de la clase Delhi (centro) las formas furtivas de los nuevos destructores de la clase Kolkhata, sin embargo, descenciente de la anterior. Foto – Armada de la India.

Fragatas

En el parque de fragatas la Armada India aún no ha conseguido una independencia del extranjero tan notable como en el caso de los destructores, por extraño que resulte, aunque probablemente por una cuestión de costo y eficiencia que por ausencia de capacidad técnica. Probablemente aún les resulte más interesante y barato adquirir los buques en el extranjero, que dedicar sus recursos nacionales, invertidos en proyectos de más calado estratégico, en estas unidades.

Las P16 -clase Godavari-, se construirían en la década de 1980 en base al diseño de las fragatas británicas Leander, de las cuales la India dio de baja su última unidad la F41 Taragiri en 2013. Se construirían tres unidades, dándose de baja en el 2015 la primera de ellas. En estas unidades la Armada Hindú comenzó la experimentación de la integración de diversos armamentos de diferentes países de origen. Tras sucesivas reformas se encuentran equipadas con SSM SS-N-22, SAM Barak, Artillería OTO Melara y CIWS AK-630 controlada por electrónica israelí, rusa, hindú y francesa. Las unidades que quedan en servicio, F21 Gomati y F22 Ganga, fueron comisionadas en 1988 y 1985, y serán dadas de baja en los próximos años.

El programa P16A sería una mejora de las anteriores, potenciándose el armamento ASuW con SSM SS-N-25. Conocidas como clase Brahmaputra. Tres unidades se construirían localmente, con esa mezcolanza de orígenes en sus sistemas, comisionándose entre el 2000 y el 2005. Al igual que en el caso de los destructores, en esta clase de fragatas se llegarían a invertir 11, 10 y 7 años respectivamente, notándose al menos un coeficiente de mejora en los plazos de construcción de las diferentes unidades.

Pero es en el mercado exterior donde la India ha encontrado su mejor suministrador para fragatas y obviamente debía ser Rusia por los lazos que unen a estos dos países en este aspecto. La India se fijaría en las fragatas rusas Krivak IV, un modelo depurado y avanzado de los diseños soviéticos. Ha comprado seis fragatas a dicho país en dos paquetes de tres solicitadas en 1997 y 2006 respectivamente. Un tercer lote de tres unidades ha sido solicitado para ser construido en la India en 2015.

Conocida como clase Talwar, se entregarían en Rusia en 2003-2004 las tres primeras y en 2012-2013 las restantes. Aportan a la Flota India una fuerte capacidad gracias a los SS-N-27 Klub-N del primer lote y Brahmos del segundo y ambos lotes equipados con SAM SA-N-7. Las Krivak han proporcionado la base de la experiencia actual para la operación y diseño de fragatas en la India, abandonando su tradicional proveedor, Gran Bretaña, actos que son de profundo calado y que tienen implicaciones en las decisiones de las siguientes décadas de política industrial.

Tan buen servicio han prestado las Krivak IV que la India iniciaría un programa local de fragatas basadas en esta plataforma, aunque aportando un diseño mucho más furtivo y estilizado que sus primas rusas. La P17 -clase Shivalik- es una clase de fragatas que optimiza la reducción de todas las firmas del buque con tecnologías propias.

Las 3 primeras unidades fueron ordenadas en 1999 entregándose sucesivamente entre 2010 y 2012. Su armamento es, extrañamente, casi todo de origen soviético portando SAM SA-N-12, SS-N-27 Klub-N o Brahmos. A pesar de haber solicitado la construcción local de más Krivak IV rusas, de la clase Shivalik se solicitaron en el 2009 siete unidades más y se espera que lleguen a entrar en servicio con la Flota India hasta 12 unidades en total, a partir del 2023.

La potenciación del armamento en el campo de las fragatas, caballo de carga de las armadas del mundo, demuestra un crecimiento sostenido y relativamente planificado de las unidades de la Flota India en todo el espectro de buques de guerra.

Con los números indicados en estos párrafos anteriores podemos hacer una pequeña proyección de la Flota de Superficie Hindú para finales de la década del 2020. De mantener las construcciones previstas y suponiéndoles una mejora en los plazos para la construcción de destructores y fragatas, contarían con 2 CV, 16 DDG y 24 FFG. Un pool de buques de guerra lo suficientemente grande para equipar dos grupos de escoltas para sus portaaviones y mantener en la reserva unidades para otras misiones en el Índico. Eso sin contar que un futuro Gobierno de corte nacionalista decida incrementar aún más las capacidades de su Armada e Industria, o bien incrementar la presencia naval de la India en “su” océano. Este último punto es arte del programa de cualquier futuro Gobierno en Delhi y no se puede descartar, por tanto, una nueva compra de unidades navales en el extranjero debido a la saturación de los astilleros locales.

Lanzamiento de un misil de crucero BrahMos desde un destructor de la clase Kolkata
Lanzamiento de un misil de crucero BrahMos desde un destructor de la clase Kolkata. Foto – Armada de la India

La aviación naval en la Armada India

Como un importante complemento a las acciones de sus unidades navales, la Armada Hindú mantiene una numerosa y bien equipada Aviación Naval, que juega un papel esencial en el control del océano. Al igual que en el resto, viendo sus equipos operativos, se puede ver cómo han ido cambiando sus relaciones internacionales en lo que a compra de material bélico se refiere.

Además de la Aviación de Caza Embarcada, comentada en el apartado de los portaaviones y centrada en Mig-29K aunque abierta para el futuro, la India cuenta con Tu-142M Bear F Mod 3, con 7 unidades encuadradas en la 312ª Escuadrilla, siendo el único operador del mundo de este avión aparte de la propia Federación Rusa. Ha dado un resultado muy satisfactorio en los años que ha prestado servicio sin ningún accidente.

También orientada a la lucha ASW cuenta con 5 Il-38 May en la 315ª Escuadrilla. Ambos tipos de aviones han sido modernizados recientemente en Rusia y se les han implementado la capacidad de operar misiles ASM Brahmos y AS-20 Kayak, así como misiles AAM AA-11 Archer.

Pero el cambio de siglo ha traído nuevos equipos y suministradores. En el campo de la guerra antisubmarina, la India ha decidido apostar por el que se supone el mejor avión ASW del momento, el P-8I estadounidense, del cual cuenta con 12 unidades operativas y han encargado 4 unidades más al fabricante, no descartándose nuevos pedidos en el futuro. Estos tres modelos aportan la capacidad de control del tráfico marítimo, patrulla antisubmarina y capacidad de interdicción lejana en todo el escenario del Océano Indico.

A todo lo anterior hay que sumar una cincuentena de aviones de patrulla marítima, enlace y entrenamiento de menor porte, pero que debe ser muy tenida en cuenta para las extensas regiones en que debe operar la Armada India. Así, mantiene operativo 25 D0-28, 12 HAL-16, 17 Hawk Mk132 y el interceptor ligero Tejas del cual se esperan otras 50 unidades. De cara al futuro próximo, 15 hidroaviones US-21 Shin Meiwa han sido pedidos a Japón.

Helicópteros navales

Por si todas las adquisiciones y programas que hemos visto fueran poco, la Armada Hindú tiene sobre la mesa dos programas inmensos en cuanto a costes. La flota disponible en la actualidad de helicópteros embarcados es vieja e insuficiente para cubrir la demanda de las unidades de la Flotaal basarse en antiguos Kamov y Sea King, con un bajo ratio de disponibilidad, lo que obliga a buscarles relevo en un breve espacio de tiempo.

En 2017 han partido de la India dos programas de adquisición de helicópteros navales, uno de helicópteros multimisión y otro para ASW, que rondan en total las 230 unidades, con un costo aproximado de 10.000 millones de dólares.

Obviamente, dichos programas se verán encuadrados dentro del Make in India, pero una importante parte de ellos será ejecutado en el extranjero para abastecer a la Flota India urgentemente de unidades operativas. Como el resto de programas que desarrolla India, debido a su burocracia, así como por las cantidades que se manejan, está resultando caótico y ha provocado fuertes fricciones entre los ofertantes y Delhi, entre otras cosas por los constantes cambios en la oferta que la propia Delhi a estado valorando, como unificar todas las compras en un solo modelo.

El caso de los helicópteros demuestra como la pasividad burocrática puede crear graves problemas de operatividad, mientras en otros aspectos se antiene la inversión. Y es que solo cuando un programa adquiere tintes de tragedia en Delhi se aprestan a solucionarlo, sacando la cartera…

Detalle del sistema de defensa antisubmarina del INS Trikand (F51)
Detalle del sistema de defensa antisubmarina del INS Trikand (F51). Foto – Armada de la India

Navantia en la India

No podemos cerrar un artículo sobre la Armada India en una revista española sin hacer algún tipo de referencia a la presencia -cada vez más importante- de la empresa pública Navantia en dicho mercado.

Actualmente Navantia se encuentra presente en la India con la intención de suministrar a esta sus futuros LHDs y cuenta con importantes posibilidades de ganar dicho concurso, en lo que sería un hito vital después del varapalo recibido en Australia. Recordemos que nuestros diseños equipan marinas como la Noruega, Australiana, Marroquí, Turca y está en liza en Canadá y los EE.UU., con lo que la opción hindú resulta si cabe más atractiva ya que, salvo con la excepción de Tailandia y el Chakri Naruebet, es una región en la que estamos ausentes.

Navantia participaba en el programa de submarinos convencionales P75I como una de las seis empresas invitadas por parte del Ministerio de Defensa de la India dada su capacidad reconocida de diseñar y construir submarinos convencionales. En dicho programa competía conlos primeros espadas mundiales, caso de TKMS, Naval Group, Saab, además de empresas rusas y japonesas. Lamentablemente, una vez entregadas las documentaciones iniciales y haber pasado los primeros cortes, Navantia debía haber participado en la fase RFI, donde se entrega información más detallada para la construcción de los seis submarinos.

La fecha límite para dicha fase era octubre del 2017 y Navantia decidió no presentarse, al igual que en el programa de corbetas brasileñas, por los problemas que arrastraba el S-80 y de los que hemos hablado profusamente en nuestra web. Otras empresas que podemos considerar teóricamente más potentes como son el consorcio japonés Mitsubishi-Kawasaki -formado por dos auténticos gigantes industriales- también decidió retirarse en dicha fase del programa. Y es que tenemos que ser conscientes de que esto es una decisión comercial. La India, como hemos visto, opera submarinos alemanes, franceses y rusos, y eso pesa mucho en la decisión final del estado comprador. Para poder haber optado con importantes probabilidades de éxito, el S-80 debía haber estado ya operativo y poseer vectores de SLCM, algo que lamentablemente no es el caso.

Pero donde Navantia sí mantiene la posición de forma muy honrosa es en el programa hindú para la construcción de cuatro unidades de desembarco anfibio, con una propuesta pasada en nuestro Buque de Proyección Estratégica. Así, aunque dicho programa había sido cancelado unos años atrás, recientemente fue reactivado y las empresas extranjeras que se encuentran en la lista final son Navantia y la omnipresente Naval Group francesa.

En este sentido competimos en una igualdad manifiesta de oportunidades, al ser los dos productos ofertados por ambas compañías, Juan Carlos I y Mistral, éxitos de exportación de sus empresas, no en vano, Francia logro vender sus Mistral a Rusia, aunque a causa de los embargos de la UE a la Federación Rusa han terminado ostentando pabellón egipcio, y España logro que sus buques sean fueran comprados por Australia y Turquía, este último por transferencia tecnológica completa, que es lo mismo que solicita la Armada Hindú. Por lo tanto aún está por ver si buques de diseño español no se convertirán en unidades vitales para el control del Océano Índico, ya que las apuestas están muy igualadas.

Navantia espera exportar a la India buques de desembarco anfibio basados en nuestro Buque de Proyección Estratégica
Navantia espera exportar a la India buques de desembarco anfibio basados en nuestro Buque de Proyección Estratégica. Foto – W. Edlmeier

La Armada India: estrategia naval

La Estrategia Naval de la India se está desarrollando tras una estudiada una fachada de crecimiento pacifico y no agresivo. A diferencia de otras naciones como China o Rusia, cuyos programas navales causan gran consternación entre sus vecinos, la India se ha cuidado mucho de que su programa de crecimiento naval y de extensión de sus capacidades, sea visto como algo natural en la región, sin causar sentimientos hostiles entre sus vecinos, a excepción, claro está, de Pakistán.

Su Estrategia Naval se basa en la proyección total de su poder naval en cualquier punto de su área de influencia, esto es, el Océano Índico, y en la capacidad de proyectarlo a escenarios adyacentes, como el Mar de China, Golfo Pérsico o Mar Rojo. Como todas las grandes naciones industrializadas o en vías de ello, la India, al igual que China, es muy dependiente de las materias primas y petróleo que importa, así como de las exportaciones que realiza, para el correcto funcionamiento de su economía, su industria y el país en general.

Ante esta situación, la India ha optado por una estrategia de Dominio Positivo del mar, a través de la creación de potentes formaciones de portaaviones y unidades de superficie, apoyadas por una flota submarina numerosa y moderna. Sus portaaviones le ofrecen la posibilidad de desplegar una formación más allá del límite que marca el Índico, amenazando a potenciales países hostiles de las zonas limítrofes.

En este sentido, la propia configuración geográfica del Océano Indico está dando pie a dos estrategias navales enfrentadas. Por un lado la India trata de mantener el control sobre toda la extensión de dicho Océano y sus estrechos y choke points, mientras la expansión naval de China se basa en el establecimiento de una serie de bases navales que apoyen a sus actuales fuerzas navales desplegadas allí. Ha de tenerse en cuenta que China sufre de fuertes presiones externas respecto a sus SLOC provenientes del Golfo Pérsico y Europa. En el caso del Indico, aunque es un extenso Océano que se presta a maniobras operacionales de largo alcance, se encuentran limitadas sus SLOC en el Este por el Estrecho de Malaca, por el Sudoeste por el Cabo de Hornos y por el Estrecho de Bab el-Mandeb en el Mar Rojo y su comunicación con el Canal de Suez, el Mediterráneo y Europa.

El primer punto de especial interés para China, y por lo tanto para el resto de naciones que mantienen una carrera con ella, es el Estrecho de Malaca. China no puede ejercer un control efectivo sobre dicho estrecho de forma continua. Tan solo puede aspirar a que a través de maniobras políticas y militares, las naciones ribereñas al estrecho permitan que su navegación se mantenga abierta al comercio. Sin embargo, para lograr este objetivo, China depende de la actitud de una serie de naciones, algunas de ellas especialmente preocupadas por el crecimiento naval chino.

Singapur y la India representan los dos contendientes militares más activos en caso de conflicto. La pequeña nación asiática mantiene una flota de submarinos altamente eficientes que podrían bloquear tanto la navegación, como el paso de unidades de combate chinas hacia el Índico.

La India, por su parte, ha decidido la instauración de un nuevo mando naval, como ya indicamos al principio de este artículo, con base en las Islas Andaman. La importancia de dichas islas radica en que su posición geográfica representa un bloqueo natural a la salida del estrecho de Malaca hacia el Índico. Como es obvio, el nuevo Comando de las Andaman se encuentra en una posición idónea para el bloqueo de las soluciones alternativas que China está buscando al problema del Estrecho de Malaca como la apertura de nuevas bases navales y puertos en las costas de Myanmar y Bangladesh y Sri Lanka. En caso de conflicto las unidades chinas desplegadas en el Índico podrán recurrir a dichos puertos para apoyo logístico. Las Islas Andaman se encuentran, casí, en una posición central para bloquear la ventaja de dichos puertos. Por lo tanto el Far Eastern Naval Command (FENC) de las Andaman es un bastión adelantado de bloqueo a las acciones expansivas chinas, así como contra el Estrecho de Malaca.

Por otra parte, dada la presencia constante de unidades de la PLAN en el Índico, India está obligada a no centrarse exclusivamente en el bloqueo de los choke points ante un conflicto naval, bajo riesgo de dejar importantes fuerzas chinas a retaguardia. Sus fuerzas navales deberán desplegarse en la inmensidad del océano para la buscar los buques enemigos, entre los que se incluirán un número importante de submarinos, tanto nucleares como convencionales. Y aquí es donde el ambicioso programa naval hindú aparenta tener problemas. A pesar de las ingentes cuantías económicas invertidas en la Flota, el proceso de sustitución de unidades antiguas por modernas, parece ser que no alcanzara el factor de 1 a 1, sobre todo con los plazos constructivos que están dando los astilleros hindúes. Dado que aparte de las formaciones de portaaviones, Nueva Delhi necesita de formaciones SAG especializadas en escoltas del tráfico marítimo y misiones ASW. Es aquí donde la cuestión de la cuantía cobra una nueva dimensión y se pone de relieve que las enormes inversiones realizadas siguen siendo escasas para sus ambiciones y necesidades, al menos en este aspecto concreto, aunque dentro de un contexto global, poco se pueda criticar a la India respecto a su programa naval.

Por su parte, las fuerzas aéreas destinadas a patrullas marítimas y lucha ASW las convierten en un referente a nivel regional, y gozan del apoyo continuo del resto de naciones Occidentales o involucradas en la región. Por lo tanto, la monitorización de las unidades ajenas en el Índico, el control de las SLOC propias, la interdicción de las SLOC contrarias, e incluso el cierre de manera temporal o de larga en el tiempo del comercio marítimo entre el Índico y el Mar de China, son misiones que están dentro del alcance de las capacidades actuales y futuras de la Armada de la India, colocándola como una de las principales armadas del mundo en estos momentos y también como una pieza clave para las estrategias navales de muchos otros países, cuyos diplomáticos no dejan de cortejar a los hindúes.

En resumen, las estrategias de China y Pakistán, que consisten en el estrangulamiento naval del subcontinente indio, y la estrategia expansiva dela India, chocan de una manera clara, aunque con un matiz muy importante: Los actuales despliegues chinos en el Índico no poseen la capacida de representar una amenaza real al conjunto del poderío naval hindú. La entrada en servicio de portaaviones chinos es una situación simétrica a los propios portaaviones hindúes, permitiendo a Beijing ahora el despliegue en dicho área de una capacidad de proyección naval. Sin embargo, los intereses chinos son más amplios actualmente que los hindúes, y el despliegue de portaaviones chinos allí se antoja más extraño teniendo en cuenta sus implicaciones directas en el Pacifico y la necesidad de atender en primer lugar sus mares aledaños.

No podemos tampoco cerrar este apartado sin dejar de hablar un poco más extensamente acerca de su vecino Pakistán y de su propia Armada. La política pakistaní de defensa siempre ha ignorado en gran medida a sus fuerzas navales y debido a sus capacidades industriales y tecnológicas, no ha sido capaz de mantener el ritmo de la carrera armamentística naval con su vecino la India. Sus fuerzas navales son muy escasas, en comparación con las marinas de otros países de la región.

Pakistán ha mantenido dos guerras con la India a lo largo el siglo XX, habiendo logrado en la guerra de 1971 el hito de que uno de sus submarinos convencionales hundiera una fragata hindú. Sin embargo, la carencia de un interés nacional por invertir en su propia flota, así como unas capacidades de construcción naval limitadas han llevado a que Pakistán mantenga en la actualidad una estrategia naval basada en la defensa costera próxima de sus principales puertos (Karachi, Gwadar y Qasim) y tratar de crear una flota submarina más poderosa para tratar de ejercer un dominio negativo en áreas marítimas próximas a sus costas y de su interés.

Tradicionalmente Pakistán adquiría sus plataformas navales a naciones como Reino Unido -su antigua metrópolis-, en Francia y en los EE. UU. Por ese motivo en la actualidad posee en su flota 1 FFG O.H. Perry y 4 Type 21 británicas, todas ellas envejecidas y cerca del final e su vida útil.

Las nuevas unidades proceden de naciones diferentes debido al giro político internacional sufrido por Karachi en los últimos años y que le ha separado de Occidente. Beijing es el actual proveedor de sistemas navales principales para Pakistán. 4 FFG Zulfiqar componen la parte más moderna de la Armada Pakistaní, destinadas a sustituir a las Type 21 británicas, siendo un producto chino derivado de las Type 53H3, con 3 unidades construidas en Shangai y 1 en Karachi. Turquía, el otro gran aliado naval pakistaní, ha firmado este mismo año la construcción de 4 corbetas modernas para el país.

Sin embargo, el contrato firmado con China para la compra de 8 submarinos Type S-20 -versión de exportación de los Type 039A/041- es el gran paso en estrategia naval de Pakistán. Estos submarinos, con cuatro construidos en China y cuatro en Pakistán, deberán entregarse entre 2023 y 2030 y proporcionarán capacidades avanzadas de ataque naval, en tanto estarán equipados con SLCM chinos YJ-18 de 220 kilómetros de alcance y/o el desarrollo local Babur-3 de 450 kilómetros. También contaran con misiles SSM YJ-82 chinos. Estos submarinos permitirán a la Armada Pakistaní desplegarse y tratar de negar las operaciones navales a la Armada Hindú en su propia costa y en el frontal Oeste del Subcontinente Indio, complicando mucho las operaciones hindúesincluso a pesar de que, como hemos visto, cuentan con importantes recursos y medios ASW.

Pese a todo, el mayor interrogante acerca de estos submarinos y lo que más preocupa en Nueva Delhi, es la hipotética futura capacidad de portar cabezas nucleares. Pakistán no se encuentra en una situación ni financiera, ni tecnológica ni industrial tan boyante como para poder desarrollar SSBN ni ningún concepto parecido o cercano a él, pero poseer una capacidad nuclear a través de SLCM es algo que volvería a desequilibrar el status nuclear en la región, y que aportaría una relativa capacidad de segunda respuesta a Karachi, dando mayor peso a sus fuerzas navales dentro del conjunto de sus Fuerzas Armadas y, por supuesto, creando una preocupación adicional a la Armada Hindú.

MiG-29K
Uno de los aspectos más tortuosos del auge naval indio se relaciona con su aviación naval. En los últimos años han sido demasiados los altibajos relacionados con el desarrollo de un aparato propio, así como los anuncios en los que prácticamente se daba por hecho la adquisición de algún aparato extranjero, como el Rafale francés, sin que llegue a concretarse nada. En la imagen un MiG-29K, modelo de origen ruso que la propia VMF está adquiriendo para su portaaviones, el Almirante Kuznetsov. Foto – Armada de la India

Bases en el Océano Indico y alianzas

Aparte de las principales bases que posee en el subcontinente indio, la Armada India ha logrado expandir sus capacidades logísticas a través de una serie de acuerdos y alianzas con diversos países de la región, o que mantienen territorios en ella.

Mantiene una red de estaciones de radar en el Norte de la isla de Madagascar, en las islas Mauricio y en las Seychelles. En este último archipiélago trata además de establecer una base naval de forma permanente desde hace décadas. A pesar de que se firmó un acuerdo entre ambos gobiernos en 2008, éste aún no ha sido ratificado por el Parlamento de las Seychelles, ya que es muy codiciada su posición y otras naciones están presionando bien para que este acuerdo no se produzca, bien para instalar sus propias infraestructuras allí.

El otro gran acuerdo, firmado en marzo del 2018, incluye a Francia. En virtud del mismo, las unidades navales hindúes podrán usar las instalaciones navales francesas ubicadas en el Índico, como son Mayotte, Isla de Reunión y Djibouti. Probablemente también incluya la opción de acceder a las instalaciones francesas de la Polinesia y Nueva Caledonia.

Con la U.S. Navy, por su parte, la Armada India mantiene una fuerte colaboración, especialmente en el campo ASW, mientras que con Indonesia mantiene un Cuartel conjunto en las Andaman para operaciones de control marítimo y SAR algo que también viene realizando con Tailandia.

Respecto a la región del Golfo Pérsico, la India despliega de forma habitual sus unidades en la zona, con visitas regulares a los E.A.U. Bahréin y Kuwait.

Pero el paso estratégico de mayor calado está teniendo lugar hacia el Este. El Mar del Sur de China ha sido definido por el Ministerio de Defensa Hindú como una región de importancia estratégica vital para la India. En 2016 ejecutaría un despliegue de 4 buques durante dos meses y medio en la zona, operación que se ha venido reproduciendo de forma regular, al punto de que se puede considerar un despliegue casi permanente. La función del mismo es apoyar a la U.S. Navy en la zona, a la par que contrarrestar el avance chino hacia el Índico. Una vez más se cumple la máxima de que China está sola, pero sus vecinos son la suma de sus Alianzas

Tendencias futuras y Conclusiones

El presupuesto de Defensa hindú de los últimos años ha crecido de manera exponencial. Si en 2010 fue de 38.400 illones de dólares, en 2013 ascendió a 37.700 millones y en 2016 se dispararía hasta los 51.100, creciendo ligeramente en 2017 hasta alcanzar los 52.500 milones de dólares, suponiendo entre un tercio y una cuarta parte del gasto chino. Un crecimiento importante respaldado por una política gubernamental al respectobasada en la continuidad y el crecimiento.

El personal asignado a la Armada en el año 2016 se contabilizaba en 75.000 hombres, cifra que para el 2030 debe crecer de forma sostenida hasta más de 95.000 hombres, incluyendo 10.000 oficiales y 7.500 civiles. Una apuesta muy importante por sus fuerzas navales que debe ayudar a consolidar el resto de avances que se están llevando a cabo en otras áreas.

La Flota India sustenta su poderío naval futuro en los Grupos de Portaaviones, para el dominio efectivo del mar así como para la proyección del poder naval, mientras que la flota de SSBN aportará la capacidad de Segunda Respuesta Estratégica tan necesitada por sus Fuerzas Estratégicas Nucleares y dará a la Armada, lo que dará un peso todavía mayor a la armada dentro del conjunto de las FAS.

El Índico es una región de extremado alto valor para la economía mundial. Los intereses de diferentes potencias mundiales comienzan a converger en dicha región con especial interés por parte de China, cuya armada también está en fase de expansión y requiere de nuevas áreas de despliegue. Por el momento, India se ve obligada a hacer frente a los despliegues de China por el Este y de Pakistán por el Oeste. Su Armada debe crecer de forma notable para ser capaz de mantener abierto dicho océano a su antojo, so pena de verse bloqueada por ambos actores y ser incapaz de proyectar sus unidades más allá del alcance de su aviación basada en tierra.

Las extensiones y distancias del Índico obligan a mantener una Flota Oceánica numerosa y apoyada por una importante Aviación Naval con base en tierra. Su Arma Submarina, actual y futura, aporta una capacidad estratégica de negación del espacio marítimo a una fuerza enemiga, a la par que se planea incrementar las capacidades de los submarinos en su vertiente de ataque a tierra, ambos factores especialmente importantes. Cualquier potencia foránea sin bases logísticas en la región, que quisiera tratar de operar una fuerza naval en este océano se encontraría ante el grave problema del apoyo. De momento ese aspecto lo tiene la India ganado.

En el lado del debe, India recibe críticas relativas a la profesionalidad de sus hombres y al mantenimiento de sus buques. Especialmente el Arma Submarina ha sufrido en los últimos años dos accidentes muy graves, con la pérdida del submarino S63 Sindhurakshak en 2013 por un lado y la inundación en el S73 Arihant por una escotilla mal cerrada, que implico reparaciones de diez meses por otro. El accidente del S71 Chakra también puso de manifiesto estos problemas. De cualquier modo, el entrenamiento general se considera bueno, aunque el mantenimiento técnico de las unidades debe ser puesto en tela de juicio debido a dos factores: La multiplicidad de orígenes de los diferentes sistemas que componen un buque y el empeño en basar su estrategia industrial en el Make in India, que está provocando fuertes tensiones en la industria local, dándose retrasos y extracostes. No obstante, si como parece India ha llegado al sector de la construcción naval para quedarse y de verdad quiere jugar en el terreno de las grandes potencias, la apuesta por la construcción local es la más juiciosa. Será necesario, no obstante, mantener los aumentos presupuestarios de forma sostenida, si de verdad se quiere contar con el número de unidades necesario para atender todos los escenarios y necesidades que India pretende cubrir. ■

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Alejandro A. Vilches Alarcón
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