Festung Kiev

La defensa de Kiev

El objeto de este artículo es arrojar algo de luz sobre la defensa de Kiev y los planes defensivos ucranianos, así como emitir un juicio o intuición que pueda ser complementado o rebatido por otros autores a fin de construir una visión adecuada de lo que sucedido en la primera fase de la Guerra de Ucrania. Téngase en cuenta que parte del texto desea ser provocador y fomentar el debate, no dar una respuesta definitiva a ninguna de las cuestiones planteadas.

A día de hoy las calificaciones que usamos para explicar esta guerra son de lo más variopintas: guerra asimétrica, tácticas de guerrilla, guerra de maniobras , incluso podríamos pensar en una especie de defensa en enjambre.

Lo primero a descartar es la asimetría entre ambos ejércitos, ya que los equipos y las cifras de tropas distaban de reflejar tal diferencia: ejércitos de tamaños similares, aunque con más efectivos ucranianos pero más material pesado ruso… Un ejército ruso más cualificado y con material  más moderno, pero sin existir una diferencia aplastante. Si a lo que nos referimos es al uso de tácticas o de estrategias asimétricas deberemos acotar el significado de estas últimas, ya que sería un error considerar el uso de emboscadas y golpes de mano como patrimonio exclusivo de las tácticas asimétricas o guerrilleras.

En cuanto a las tácticas «guerrilleras» fruto de la carencia de frente o alegaciones según las cuales los ucranianos operaban con auftragstaktik aplicando innovadoras tácticas que podrían recordarnos a la defensa mosaico iraní o a una defensa reticular, caben varias críticas.

En primer lugar, la carencia de frente es una característica perfectamente convencional. La invasión de Polonia, la de Francia, la de Irán por Iraq en 1979, la de Kuwait en 1990, la de Iraq por Estados Unidos en 2003 o la de Georgia en 2008… Ninguna de estas campañas se desarrolló con un frente claro, más bien consistió en un «baile» de columnas blindadas y logísticas tratando de ser desgastadas e interceptadas por el defensor para impedir que alcanzaran las encrucijadas y las ciudades-objetivo.

Es cierto que en las campañas de Polonia o Francia, así como en Barbarroja se pretendió mantener un frente de avance, sin embargo, las columnas motorizadas realizaban penetraciones tan profundas que a efectos prácticos operaban sin frentes y seguidas a varios días de marcha por las divisiones de infantería.

Por ejemplo, en apenas 7 días de guerra en 1939 las columnas panzer llegaron a Varsovia, sin embargo en la capital sufrieron bajas importantes y el contraataque del Bzura en la retaguardia les forzó a retirarse de Varsovia para eliminar a las fuerzas polacas que amenazaban su logística. Dos semanas después los alemanes eliminaron la amenaza, regresaron a Varsovia y tomaron la capital tras una dura semana de lucha.

No había un frente claro para las puntas de lanza, -aunque es cierto que detrás llegaban numerosas divisiones a pie manteniendo una especie de frente- no obstante las columnas logísticas de las Panzerdivisionen a menudo estaban expuestas a contraataques y el grueso de las maniobras consistían en rápidos desplazamientos divisionarios en columnas sin frentes. Podría recordarnos a Ucrania. Existen otros ejemplos similares, como el fallido contraataque de Arrás en 1940, las campañas de Yugoslavia y Grecia, la ofensiva iraquí en 1979 que terminó empantanada y derrotada en Susengard o el avance estadounidense hasta la toma de Bagdad.

Creo que determinar lo convencional o no de las tácticas y planes rusos y ucranianos merece una reflexión más honda, aunque actualmente no me atrevería a arrojar un veredicto.

En realidad, hay un concepto que a mi entender sirve para explicar la defensa llevada a cabo por Ucrania: las festung, fester-platz o «ciudades-fortaleza» de Hitler: grupos de ciudades que destacaban por ser grandes nodos de comunicaciones y que se declaraban «ciudad-fortaleza». Adolf Hitler las describió así en 1944:

«Las fortalezas [ciudades-fortaleza]  deben llevar a cabo las mismas tareas que las fortalezas del pasado. Deben estar listas para ser rodeadas y por tanto, fijar a tantas fuerzas enemigas como sea posible. Haciendo eso ayudarán a crear las condiciones adecuadas para efectuar contraofensivas exitosas.»

En palabras de los historiadores, las festung debían «bloquear los principales hubs«, provocando la disrupción de las ofensivas soviéticas, distrayendo unidades del esfuerzo principal y alterando la logística, la maniobra y los refuerzos soviéticos, asimismo cada ciudad-fortaleza se convertía en un símbolo político y propagandístico.

Numerosas ciudades ucranianas fueron declaradas fortalezas, incluyendo Mikolaiv, Novo Ukrainka,  Vinitsia o Tarnopol. En realidad, las fester-platz a menudo fracasaron debido a la falta de preparativos y a la baja moral que infundía este tipo de defensa entre las tropas cercadas, no obstante cuando las  festung contaban con recursos defensivos y moral de combate demostraron ser objetivos muy costosos, como sucedió en Tarnopol, Sstalingrado o Liepaja… Pero la historia de las festung no concluyó en 1945, sino en 1991.

Aunque no hay demasiada información al respecto, fuentes rusas indican que el Pacto de Varsovia tenía planes de defender Ucrania mediante una estrategia con paralelismos a la de Hitler en el caso de que el asalto a Alemania Occidental fracasase.

Los soviéticos esperaban defender las ciudades ucranianas para contener a la OTAN siguiendo una estrategia cuya idea central bien podría ser similar a las festung; aguantar en las ciudades, desgastar las ofensivas occidentales y posibilitar así una contraofensiva.

La defensa apoyada en las ciudades para desgastar al enemigo y aprovechando el territorio para constituir una defensa no lineal también guarda paralelismos con los planes defensivos de Iraq en 2003.

Cabe preguntarse si este tipo de defensa apoyada en los núcleos de población es la respuesta natural de un ejército regular que necesita desgastar mucho a su enemigo antes de poder lanzar su propia ofensiva y apropiarse de la iniciativa estratégica.

Por último, cabe destacar las experiencias de guerra urbana que se vivieron en 2014 y 2015 en el Donbás, y muy especialmente en Debáltsevo y el aeropuerto de Donetsk, donde el terreno urbano facilitó la defensa ucraniana y encareció las batallas en términos de vidas, recursos y tiempo para Rusia.

El plan ucraniano

Si analizamos los hechos, creo pertinente asumir que el Estado Mayor ucraniano ya había organizado un plan defensivo coherente en toda la frontera con Rusia y Bielorrusia para el 24 de febrero, si bien es probable que el plan fuera puesto en marcha pocos meses o semanas antes de la guerra.

En los mensajes que he intercambiado con ucranianos en contacto con personal que estaba en Hostomel, Sumy o Jarkov, el grueso del trabajo fue soportado por el Ejército regular y la Guardia Nacional, en ningún caso por las milicias territoriales que aún se estaban organizando y que habrían tenido un papel secundario, si bien estoy abierto a nuevas evidencias sobre este respecto.

Sabemos que Ucrania invertía menos dinero por soldado que Rusia, y que solo ciertas unidades de las fuerzas especiales, paracaidístas y Guardia Nacional habían recibido adiestramiento adicional, si bien podían contar con el abundante material remitido por Occidente a lo largo de febrero, especialmente armas contracarro.

En definitiva, y a efectos de esta crítica podemos considerar a las unidades ucranianas iguales o ligeramente inferiores en promedio a las rusas, aunque esta diferencia se vería suficientemente compensada por la ventaja propia del defensor.

Lejos de grandes cambios doctrinales, lo cierto es que las unidades principales ucranianas durante toda la guerra parecen haber sido las Brigadas de Tanques y las Brigadas Mecanizadas, que como la 1ª, la 3ª, la 4ª o la 17ª han sido claves en la contención del saliente de Izium en su dirección más peligrosa Izium-Sloviansk, la defensa de Severodonetsk, la defensa de Járkov o la defensa de Chernígov, entre otras.

De hecho, la 4ª y la 17ª parecen haber constituido la reserva operacional ucraniana en el Donbás, mientras que la 3ª Brigada de Tanques se ha encargado de contener el avance ruso Izium-Sloviansk.

En cambio, las fuerzas especiales o la 61ª Brigada Jager que debía defender Prypiat han tenido un papel discreto -que sepamos- si bien la Guardia Nacional parece haber desempeñado un papel importante en los planes de Kiev. En definitiva, podemos resumir los mimbres del plan ucraniano en la siguiente tabla:

Idea fuerzaDesgastar la ofensiva rusa y ganar tiempo defendiendo los núcleos poblados -y especialmente la capital-, privando a los rusos del uso de los nodos de carreteras.
Calidad de la fuerzaMediocre, probablemente inferior a la calidad promedio rusa, aunque beneficiada por la posición defensiva. Capacidad de contraataque táctico local, pero no de contraofensiva operacional.
Distribución de la fuerzaLas unidades más capaces defienden las principales avenidas de aproximación, pero existen mandos territoriales que defienden las  ciudades y las poblaciones y sus alrededores de manera autónoma.
Nota 1Como los propios ucranianos reconocían, tuvieron que desproteger el sur del país para sostener la defensa de Kiev. En el Donbás se apoyaron en la línea defensiva construida desde 2014.   Desconocemos las reservas disponibles para Ucrania durante la Batalla de Kiev, y si los ucranianos se vieron obligados a maniobrar mucho -o no- para poder proteger las distintas áreas defensivas.
Nota 2Las milicias territoriales eran problemáticas debido a su variada composición y calidad, dificultad de integrarlas en la cadena de mando, grado de movilización, suministros y limitado valor de combate.   Más bien parece que las milicias se concibieron para constituir un movimiento partisano que hostigase la retaguardia rusa y mantuviera viva la llama de la resistencia en caso de ocupación.

No está claro cuando se elaboró y se implementó seriamente el plan defensivo ucraniano, ya que la defensa del eje Bielorrusia-Irpin fue muy endeble, lo que puede indicar que entre el 24 y el 26 de febrero los ucranianos aún estaban intentando concentrar refuerzos llegados del sur y del oeste para defender la capital.

En todo caso, resulta inverosímil que los ucranianos decidieran permitir a Rusia avanzar hasta Kiev para luego frenarlos, ya que Prypiat pudo haber sido aprovechado para infligir desgaste, al fin y al cabo la Guardia Nacional había realizado ejercicios en Chernóbil una semana antes de la guerra y la 61ª Jager había sido ideada para combatir en este terreno.

Por último, cabe preguntarse para que clase de guerra se habían estado preparando los ucranianos desde 2014. ¿Tenian en mente una ofensiva de este tipo? ¿O más bien se habían hecho juegos de guerra a nivel de Estado Mayor, pero por lo general se habían preparado para una guerra más limitada? Y por último, ¿en qué momento el Estado Mayor concibió el tipo de ofensiva que se les venía encima y decidió implementar este plan?

Sea como fuere, ante la calidad de la tropa, el equipamiento y el tiempo disponibles, entiendo que los ucranianos se centraron en ofrecer resistencia en las ciudades y desde las ciudades -DESDE LAS CIUDADES-,  desgastar a los rusos y enquistar la guerra.

En vista de lo expuesto, de manera provisional entiendo que las unidades ucranianas recibieron la orden de guarnecer un sector más o menos concreto que pivotaba entorno a las principales arterias de comunicación y núcleos poblados. En consecuencia, las fuerzas ucranianas se dedicaron a establecer emboscadas improvisadas con armamento de infantería o emboscadas preparadas, con apoyo de artillería y blindados.

A veces dejaban pasar a las unidades de reconocimiento o a la fuerza blindada para que se enfrentaran a la emboscada preparada, mientras que aguardaban en la emboscada improvisada para atacar a los vehículos ligeramente blindados o a los convoyes de camiones logísticos.

Los rusos tenían mucha prisa y no parecían interesados en destacar infantería para proteger los flancos o garantizar la seguridad de las carreteras, así que los ucranianos «solo» necesitaban esperar, golpear y romper el contacto, para a continuación dejarles seguir avanzando o si el enemigo estaba suficientemente debilitado, asaltarle y aniquilarle.

Si los rusos hubieran avanzado con menos prisa y asegurando los flancos, la táctica de “dejar pasar” a los rusos se hubiera vuelto contraproducente. Sin embargo el ataque a lo largo de 2.000 kilómetros de frontera y la falta de un “fondo” de reservistas impedían proteger las sobre extendidas líneas de comunicación.


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