Ciencias y artes militares: lecturas imprescindibles (VII)

Ciencias y artes militares_ lecturas imprescindibles (VII)
Ciencias y artes militares: lecturas imprescindibles (VII). Imagen: Ejércitos.

La séptima entrega dedicada a las lecturas imprescindibles para los amantes de las Ciencias y las Artes Militares toca tres temas muy diferentes. El primero, la estrategia, pero desde un punto de vista mucho menos formal y práctico y sí más filosófico. El segundo, la guerra de maniobra, rescatando una obra que tuvo una gran importancia hace ahora cuarenta años, pero que en cierto modo ha caído en el olvido, aun cuando la Guerra de Ucrania debería haber servido para ponerla de actualidad, aunque sólo sea para estudiar la forma en la que el cambio técnico afecta a la labor militar en el nivel operacional. El tercero, el de la corrupción y la «cara B» del mercado de armas internacional, plagado de escándalos y de acuerdos y tratos muy poco honestos. Temas, en cualquier caso, sobre los que los interesados en la guerra deben leer, para hacerse una idea lo más omnicomprensiva posible de la misma.

19) El libro de los cinco anillos

«El libro de los cinco anillos» o «Los cinco anillos» (Go-rin no sho), escrito por el legendario espadachín japonés Miyamoto Musashi poco antes de1645, es una obra que trasciende el tiempo y el contexto cultural, consolidándose como un texto fundamental en términos de filosofía, estrategia e, incluso para muchos, de desarrollo personal. Este tratado, redactado en los últimos años de la vida de Musashi, refleja su experiencia como guerrero al parecer invicto (al menos en cuanto a duelos, pues llegó a participar en la crucial batalla de Sekigahara, como parte del bando perdedor), su entendimiento de la estrategia y su visión del camino del autoperfeccionamiento.

Miyamoto Musashi, uno de los samuráis más célebres de la historia de Japón, escribió «El libro de los cinco anillos» poco antes de su muerte y lo hizo según parece cuando vivía como ermitaño en una cueva en Kumamoto. A lo largo de sus páginas, Musashi va dejando lecciones de vida aplicables tanto en el campo de batalla como en cualquier ámbito en el que la disciplina, la concentración y la adaptabilidad sean esenciales.

La obra está dividida en cinco capítulos o «libros», cada uno asociado con un elemento de la cosmología japonesa: Tierra, Agua, Fuego, Viento y Vacío. No se trata de una estructura meramente ornamental; sino que reflejaría la visión holística de Musashi, quien veía la estrategia como un sistema interconectado que abarca desde los fundamentos prácticos hasta la trascendencia espiritual. Los libros son los siguientes:

  1. El libro de la Tierra: Este capítulo establece los cimientos de la estrategia, comparando el camino del guerrero con el de un carpintero, donde la preparación, la elección de herramientas y la comprensión del entorno son esenciales. Musashi enfatiza la importancia de la práctica constante, la observación y el dominio de las bases técnicas para luego aplicar estos conocimientos al campo de batalla o, en realidad, a cualquier otro ámbito.
  2. El libro del Agua: Aquí, Musashi explora la fluidez y la adaptabilidad, cualidades que asocia con el agua. Describe técnicas específicas de esgrima, pero también subraya la necesidad de ajustarse a las circunstancias, manteniendo la mente clara y el cuerpo flexible para responder a cualquier situación.
  3. El libro del Fuego: Este capítulo se centra en el combate y en la intensidad de la acción. El auto japonés analiza cómo aprovechar el momento, controlar el ritmo del enfrentamiento y desestabilizar al oponente.
  4. El libro del Viento: En este apartado, el viejo samurai examina las escuelas de esgrima rivales, criticando sus limitaciones y destacando la importancia de no aferrarse a un solo estilo. Este capítulo es un recordatorio de la necesidad de comprender a los demás para fortalecer el propio camino.
  5. El libro del Vacío: El capítulo final es el más filosófico, abordando la idea del «vacío» como un estado de comprensión intuitiva y de trascendencia. Aquí, Musashi nos invita a ir más allá de las técnicas y las formas, alcanzando un nivel de maestría donde la acción surge espontáneamente, sin apego ni premeditación.

Más allá de la forma en que está organizado «El libro de los cinco anillos«, lo relevante son los temas que Mushahi introduce. Uno de los principales es el concepto de heihō, que puede traducirse como «estrategia» o «arte de la guerra». Sin embargo, a diferencia de otros tratados militares como «El arte de la guerra» de Sun Tzu (recientemente se ha publicado en España una versión comentada por el teniente general Gan Pampols), la obra de Musashi es profundamente personal y práctica, enfocada en el individuo y su relación con el mundo, más que en la dirección de los ejércitos o en la estrategia-política, temas que si abordó Sun-Tzu, aunque no conociese este término.

Otro tema recurrente es la dualidad entre lo práctico y lo filosófico, pues el autor no se limita a describir técnicas de esgrima sino que lo hace casi como excusa; sus enseñanzas están impregnadas de principios zen y taoístas que invitan a cultivar una mente clara y desapegada. Este equilibrio entre acción y contemplación hace que el libro sea relevante no solo para guerreros, sino también para cualquier persona que busque superar desafíos en su vida personal o profesional.

La adaptabilidad es otro pilar de la filosofía de Musashi. En un mundo impredecible, la rigidez es el camino hacia el fracaso. Musashi insiste en que el verdadero maestro es aquel que puede ajustarse a cualquier circunstancia, utilizando la estrategia adecuada en el momento preciso. Esta idea resuena en campos tan diversos como los negocios, el liderazgo y las artes, donde la capacidad de pivotar y responder al cambio es crucial.

En cuanto al estilo, hay que decir que «El libro de los cinco anillos» es directo, casi austero, lo que refleja la mentalidad pragmática de un samurai como Mushahi. No hay adornos innecesarios ni retórica grandilocuente; cada palabra parece cuidadosamente elegida para transmitir una idea clara y útil. Sin embargo, esta simplicidad no debe confundirse con superficialidad. Las frases de Musashi, aunque concisas, están cargadas de significado y requieren una lectura atenta para desentrañar su profundidad. Además, aunque el tono del libro es didáctico, es también exigente. No es como los modernos libros de autoayuda, ya que no hay en él soluciones fáciles ni promesas de éxito rápido. En cambio, insiste en que la maestría solo se alcanza a través de la práctica incansable y la autocrítica. Frases como «debes estudiar esto a fondo» o «entrena sin cesar» se repiten a lo largo del texto, recordando al lector que el camino del guerrero es arduo, pero gratificante.

Dicho esto, y aunque «El libro de los cinco anillos» fue escrito en el contexto del Japón feudal, hay que decir que buena parte de su fama ha sido bastante reciente, pues sólo hace unos años que ha logrado una cierta relevancia capaz de trascender las barreras culturales y temporales. En Japón, la obra ha sido venerada durante siglos como un texto esencial para los practicantes de artes marciales, pero en el siglo XX, su influencia se expandió globalmente, especialmente en el mundo de los negocios, gracias a que en la década de 1980, ejecutivos japoneses comenzaron a adoptar las enseñanzas de Musashi para la estrategia corporativa, viendo paralelismos entre el combate y la competencia en el mercado.

Hoy en día, como ocurre con «El arte de la guerra», este libro es leído por líderes empresariales, atletas, artistas y cualquier persona interesada en el desarrollo personal, algo posible porque trata sobre principios atemporales: preparación, adaptabilidad, concentración y autoconocimiento. Eso sí, no todo es positivo en una obra que es de todo menos fácil. Así las cosas, muchos lectores modernos pueden encontrar su estilo críptico o difícil de interpretar sin un conocimiento previo del contexto histórico y cultural del Japón feudal. Además, las referencias específicas a la esgrima y al combate pueden resultar menos relevantes para quienes buscan aplicaciones más abstractas. Sin embargo, estas limitaciones no dejan de ser problemas menores si se comparan con la riqueza general de esta obra. Además, a poco que se busque, se encontrarán traducciones comentadas que permiten sortear las diferencias temporales y culturales con bastante soltura…

20) Maneuver Warfare Handbook

«Maneuver Warfare Handbook» de William S. Lind, publicado originalmente en 1985, es una obra seminal que ha influido profundamente en el pensamiento militar moderno, particularmente en el ámbito de la guerra de maniobra, como no podía ser de otra forma. Sus páginas ofrecen una guía práctica y teórica sobre cómo aplicar los principios de la guerra de maniobra, priorizando por tanto la agilidad, la sorpresa y la explotación de las debilidades del enemigo sobre el desgaste directo. Aunque Lind lo escribió pensando en los oficiales del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, su impacto ha trascendido con el tiempo tanto este cuerpo como el ámbito puramente militar, aunque no en la misma medida que ocurriera con el «Libro de los cinco anillos».

Lo primero que hay que tener en cuenta al hablar de «Maneuver Warfare Handbook«, es que fue escrito e un momento en que el pensamiento militar estadounidense estaba dominado por la idea de la guerra de desgaste, caracterizada por el uso masivo de recursos y de un poder de fuego superior como medios a través de los cuales derrotar al enemigo. Por supuesto, Lind es consciente de que la maniobra es de todo menos algo nuevo, e incluso lo reconoce abiertamente. Eso sí, inspirado por autores como Clausewitz, así como por el concepto de Blitzkrieg alemán y también por la obra de John Boyd (creador del archiconocido ciclo OODA: Observar, Orientar, Decidir, Actuar), este asesor político propuso un enfoque alternativo que enfatiza la velocidad, la adaptabilidad y la desorientación del enemigo como medios más eficaces y eficientes para lograr la victoria.

Lejos de lo que podría parecer, «Maneuver Warfare Handbook» no es un tratado teórico denso, sino un manual bastante accesible (y hasta escueto, de hecho, con 133 páginas, aunque también hay que decir que la edición de Routledge que tenemos es atroz desde el punto de vista de la maquetación) que combina teoría militar con ejemplos prácticos y ejercicios diseñados para fomentar el pensamiento crítico y la aplicación de los principios de la guerra de maniobra. Lind argumenta que la guerra moderna requiere líderes que puedan operar en entornos de incertidumbre, tomando decisiones rápidas y efectivas para explotar las oportunidades tácticas y trata de poner los medios para que lo hagan con ciertas garantías.

El libro está organizado de manera lógica y bastante práctica, dividido en capítulos que abordan los fundamentos teóricos de la guerra de maniobra, su aplicación y diversos estudios de caso que ilustran su efectividad. De hecho, comprime la teoría de la guerra de maniobra en apenas cinco carillas, dedicando mucho más espacio a lo táctico y a lo práctico que a lo teórico. Aun así, de la obra se desprenden varios principios básicos que conviene destacar, pues el autor pone siempre el acento en el papel de:

  1. Descentralización del mando: Lind aboga por la autonomía de los comandantes subordinados, permitiéndoles tomar decisiones rápidas sin depender de órdenes detalladas de superiores. Este concepto, conocido como Auftragstaktik en la tradición militar alemana, fomenta la iniciativa y la adaptabilidad.
  2. Orientación hacia el enemigo: En lugar de centrarse en la captura de terreno o la destrucción total de las fuerzas enemigas, la guerra de maniobra busca atacar los puntos débiles del enemigo, ya sean físicos, psicológicos o logísticos, para desestabilizarlo y colapsar su capacidad de resistencia.
  3. Velocidad y sorpresa: Lind enfatiza la importancia de actuar más rápido que el enemigo, utilizando el ciclo OODA para mantener al adversario en un estado de confusión y desorientación.
  4. Explotación de la fricción: el autor toma el conocido concepto propuesto por Clausewitz, dándole una vuelta de tuerca al destacar cómo la fricción (los imprevistos y el caos inherente a la guerra) puede ser aprovechada para desestabilizar al enemigo mientras se mantiene la cohesión propia.

El libro, como hemos dicho, se centra en lo práctico, incluyendo numerosos ejemplos históricos, como las campañas de la Blitzkrieg alemana en la Segunda Guerra Mundial y las tácticas de los ejércitos mongoles, para ilustrar cómo estos principios han sido aplicados con éxito. Además, Lind ofrece ejercicios prácticos y escenarios tácticos que invitan al lector a pensar como si fuera un comandante en el campo de batalla, lo que hace que la obra sea tanto una herramienta educativa como un manual operativo.

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