Un año más, se ha celebrado en las afueras de París la feria de defensa Eurosatory. La edición de 2026 ha sido, hasta el momento, la mayor que sus responsables han logrado organizar, reuniendo a miles de expositores y decenas de miles de asistentes y dejando claro tanto el poderío de la industria de defensa ultrapirenaica como el atractivo que el ecosistema francés tiene para el resto del mundo. Todo ello a pesar de que (o quizá, porque) el país apenas adquiere una fracción de lo que necesita al extranjero (aunque la plena autonomía es imposible) siendo sin embargo uno de los principales exportadores a escala mundial. Una feria en la que más allá de las empresas galas y teutonas, con una notable presencia de estas últimas una vez más, ha sido Ucrania la principal protagonista, seguida por países como Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Turquía o Corea del Sur. También el papel la industria automovilística europea ha supuesto una novedad, con un enorme interés por entrar en el sector ahora que buena parte de la misma hace aguas al no haber sabido adaptarse a la electrificación ni haber entendido que la entrada en China a cambio de transferencias tecnológicas y acceso a su mercado era una manzana envenenada. Lo mismo para la banca, cada vez más concienciada de la necesidad de financiación de un sector en auge y más dispuesta por tanto a asumir el coste reputacional de entrar en defensa. En definitiva, muchas novedades en una cita que sigue siendo una absoluta referencia internacional.
Una feria de récord
Eurosatory 2026 debe entenderse como una especie de termómetro de la situación del sector de la defensa en el Viejo continente. La mejor muestra de que la defensa ha vuelto al centro de las prioridades políticas, industriales y, aunque a trompicones todavía, incluso presupuestarias. La feria, que se celebra del 15 al 19 de junio en Paris Nord Villepinte, llega en plena aceleración del rearme europeo, con la guerra de alta intensidad, los drones, la robótica, la defensa antiaérea, la guerra electrónica, la IA, el C2, la protección de infraestructuras críticas y la resiliencia industrial como ejes dominantes; una imagen muy diferente a la de las ediciones de la pasada década, cuando todavía era la seguridad interior o la lucha contrainsurgencia las que dominaban. En consonancia con todo ello, los organizadores llevan tiempo promocionando la edición de este año como la mayor de la historia del evento, y las cifras sostienen esa afirmación: más de 2.600 expositores procedentes de 68 países, 185.000 metros cuadrados de superficie, 40 pabellones nacionales, 17 pabellones institucionales y más de 350 delegaciones oficiales llegadas a esta población al norte de la capital gala desde más de 100 países diferentes.
Cifras a las que, por supuesto, habría que sumar todas esas «delegaciones» no oficiales, empresarios hechos a sí mismo, representantes de empresas no participantes o simples curiosos que acuden en masa, buscando negocio o simplemente intentando satisfacer un interés. Al fin y al cabo, hay muy pocas oportunidades a escala mundial de ver reunido todo lo que en París se congrega por estos días, incluso aunque la mayoría de lo presentado puedan ser maquetas más o menos logradas. Además, tampoco hay tantas ferias con exposiciones dinámicas, algo de lo que quizá en Madrid bien podrían aprender.
El salto frente a la edición de 2024, en cualquier caso, ha sido más que evidente. Entonces la organización de Eurosatory logró reunir a 2.028 expositores de 61 países, se vendieron o cedieron más de 76.000 entradas profesionales y acudieron más de 42.000 visitantes profesionales únicos (44% de ellos procedentes de más allá de las fronteras galas), 355 delegaciones oficiales de 92 países, 634 periodistas y cerca de 500 ponentes internacionales. Si hacemos la cuenta, tenemos que desde entonces el número de empresas expositoras habría crecido en torno al 28%, el número de países representados como expositores pasa de 61 a 68, y la cobertura diplomático-militar se ha ampliado desde los 92 a los más de 100 países comentados, si bien el número de delegaciones oficiales se ha movido dentro de una horquilla muy similar. Dado que la feria no ha concluido, no podemos compartir el número total de visitantes. Eso sí, hasta el miércoles por la mañana la organización hablaba ya de 43.000 venidos desde más de 150 países, mientras que en 2024 el conteo final fue de más de 42.000 visitantes únicos y más de 76.000 accesos profesionales; cifras que podrían superarse ampliamente al final de esta edición.
Más significativo que el número de asistentes individuales es el grado de internacionalización logrado por Eurosatory 2026, no sólo al sumar nuevos países, sino al lograr que algunos de los que ya asistían incrementen su participación en gran medida. Es lo que ha pasado por ejemplo con Ucrania, que ha pasado de 5 empresas expositoras en 2024 a más de 80 en 2026, con una superficie contratada (habrán logrado un buen precio, dado el interés que generan sus productos) más de cinco veces superior; Incluso países relativamente secundarios dentro del sector, como Armenia, han logrado pasar de 5 a 19 compañías. Eslovaquia, por su parte, ha triplicado su presencia hasta sumar 23 empresas, mientras que Polonia prácticamente ha duplicado su participación, pasando de 22 a 43 oferentes. Bastante con mirar el plano de la feria para ver el grado de compromiso de algunos países, como era el caso de Alemania, que ha logrado que lleguen a Eurosatory más de 200 expositores entre empresas y organismos de todo tipo. Además, otros países como Estados Unidos, Croacia, Finlandia, Bélgica, Italia y Australia han reforzado sus espacios. Además, ocho países se incorporan por primera vez como expositores: Chile, Islandia, Liechtenstein, Malta, Marruecos, Nigeria, Uzbekistán y Vietnam.

Participación desigual
En el caso de España, la impresión es agridulce. Empresas como Navantia o Indra (en este caso, con cautela, pues había dos stands diferentes), que podrían y deberían ocupar un lugar de honor, han mantenido un perfil muy bajo, conscientes sin duda de que aunque deben formar parte del pabellón español, su recorrido dentro de una feria que tiene lugar en Francia es muy limitado. Otras como Sener han apostado por ni siquiera presentarse oficialmente, aunque sí han enviado a sus delegados a hacer negocio. Compañías como Grupo Oesía o Escribano Mechanical & Engineering, al igual que Arquimea, Einsa, Urovesa, Instalaza o GMV sí han hecho un esfuerzo mayor, aunque obviamente lejos del que llevan a cabo en FEINDEF, donde su interés comercial es mucho más amplio e inmediato. Eso sí, cabe destacar la forma en que se ha movido una comunidad autónoma como Aragón, logrando montar tras reunir a más de una decena de empresas de la región su propio stand conjunto y dejando claro que, con algo de voluntad, se puede proyectar una gran imagen al margen (y seguramente a pesar) de TEDAE o del Ministerio de Defensa, que no siempre actúan como impulsores, llegando en ocasiones a ser más una traba que un activo para nuestras empresas. También es interesante que empresas como Armmo o Destinus (que puede no ser española, pero muchos identifican ya en buena medida como tal, gracias a su implantación en nuestras fronteras) hayan sido capaces de asistir por su cuenta y riesgo, captando la atención de muchos con sus propuestas.
La protagonista indiscutible de la feria, como adelantábamos en la entradilla, ha sido en cualquier caso la industria Ucrania. Empresas como Fire Point (fabricante de los FP-1/2/5…) han llevado stands espectaculares, bien nutridos en cuanto a personal y con la intención de emplear la publicidad que los éxitos en el frente y la retaguardia rusas y el merchandising, así como una buena cantidad de euros en patrocinios, como palanca comercial. Lo mismo cabe aplicar a otras empresas del país, varias de ellas llegadas de la mano del organismo oficial Ukroboronpron. En cualquier caso, dado que han sido 80 las compañías de este país en visitar París, lo cierto es que Ucrania estaba prácticamente omnipresente, repartiéndose sus empresas por todos los pabellones e incluso por el exterior, en donde podía verse un enorme y espectacular UUV, entre muchas otras cosas.
Los estadounidenses, al igual que los alemanes, han estado muy activos. No sólo a través de sus respectivos pabellones nacionales, en los que se reunían algunas de sus principales empresas, sino también a nivel institucional, con numerosos stands oficiales tanto ministeriales como de administraciones de diverso tipo. Lo mismo aplica, aunque en menor media, a británicos, surcoreanos, turcos, chinos, árabes e incluso a muchos países de Europa del Este y del Norte, cada vez más activos dentro del sector.
Grata sorpresa ha sido la de Emiratos Árabes Unidos. La presencia, vertebrada en torno al conglomerado semiestatal EDGE, que agrupa a una cuarentena de empresas de las que han asistido a Eurosatory 2026 alrededor de la mitad, se ha dividido entre un enorme stand interior y otro exterior, en el que han expuesto tanto vehículos blindados como drones, bombas de caída libre, bombas planeadoras, motores de aviación tanto de explosión como cohete, cableado y misiles, entre otros. Como nos decía uno de los altos cargos emiratí, han contratado un total de 900 metros cuadrados dentro de la feria, lo que supone doblar lo hecho en 2024. Además, han llegado a numerosos acuerdos con empresas y países -incluyendo uno con EM&E-, demostrando así su enorme interés en encontrar socios industriales y tecnológicos por buena parte del mundo y en Europa en particular. Lo que es más significativo, aunque como buenos comerciantes que son, priman la colaboración, al mismo tiempo están realizando un enorme esfuerzo por lograr integrar por completo dentro de sus fronteras toda la vertical de la producción, de forma que puedan producir hsta el último componente de los sistemas que ofertan. En este sentido, se mostraban muy orgullosos de la forma en que han logrado responder a los recientes ataques iraníes con misiles y drones y es que, siendo de lejos el país que más vectores ha recibido, no han llegado a quedarse sin inventarios de misiles o drones antiaéreos en ningún momento gracias tanto a la capacidad de fabricación propia, como a la variedad de suministradores con la que trabajan y la resiliencia de sus cadenas logísticas. Sin duda, como demuestran también en ferias como IDEX o Dubai Airshow (de las que hablaremos en su momento) y como explicamos en su día, son un país a seguir, pues aspiran a ser un competidor global en muchos segmentos, capaz de medirse de tú a tú con los actores tradicionales.
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