La relación entre Afganistán y Pakistán constituye uno de los contenciosos geopolíticos más persistentes de Asia. La línea Durand, trazada en 1893 y nunca reconocida por Kabul, dejó fracturado el espacio pastún y sentó las bases de una frontera sin soberanía efectiva. Sobre ese terreno se ha superpuesto, desde la guerra fría hasta la yihad global, una densa red de actores armados, servicios de inteligencia y potencias externas. El artículo recorre la evolución de este conflicto, desde el uso de Afganistán como “profundidad estratégica” de Pakistán hasta el retorno del Emirato talibán (2021) y la reactivación del Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP). A partir de fuentes abiertas recientes, se analizan la estructura y modus operandi del TTP, la escalada de ataques desde 2025 y el impacto sobre la seguridad interior pakistaní, el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) y el equilibrio regional. Finalmente, se extraen lecciones doctrinales en torno a la transición desde la lógica de la profundidad estratégica hacia un enfoque de resiliencia interna, control transfronterizo e integración de instrumentos militares, diplomáticos y de gobernanza.
Índice
- Introducción: una frontera que nunca fue frontera
- Una herencia colonial: la frontera de Durand y la cuestión pastún
- De la guerra fría a la yihad global (1979-2001)
- 11-S y la fractura del aliado (2001-2021)
- El retorno talibán y la reactivación del TTP (2021-2025)
- La frontera como campo híbrido
- Estado actual del conflicto
- Perspectiva y conclusiones
- Lecciones doctrinales
- Bibliografía
Introducción: una frontera que nunca fue frontera
La relación entre Afganistán y Pakistán constituye uno de los contenciosos geopolíticos más persistentes de Asia. Desde la delimitación de la línea Durand en 1893 hasta la actualidad, la frontera ha sido menos un límite que una fractura: una herencia colonial que dividió comunidades pastunes, consolidó espacios de no gobernanza y creó las condiciones para un conflicto híbrido prolongado (Khan 2025).
El retorno del Emirato Islámico afgano en agosto de 2021, lejos de aportar estabilidad, ha reactivado una dinámica de insurgencia transfronteriza centrada en el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP). Lo que Islamabad percibió inicialmente como una “retaguardia estratégica” se ha convertido en una amenaza directa a su seguridad interior (Ghafoor & Kasi 2025).
Este artículo analiza las raíces históricas del conflicto, la evolución del fenómeno insurgente y la actual intensificación de los ataques desde otoño de 2025, con especial atención a sus implicaciones doctrinales y estratégicas para la región.
Una herencia colonial: la frontera de Durand y la cuestión pastún
La Línea Durand, trazada en 1893 entre el Imperio británico y el emirato afgano de Abdur Rahman Khan, pretendía definir las esferas de influencia británica y rusa en el contexto del Great Game. La línea partió en dos el territorio pastún, dejando casi la mitad de su población dentro del actual Pakistán. Tras la independencia pakistaní (1947), Kabul se negó a reconocerla, alegando que había sido impuesta bajo coacción y violaba la unidad tribal.
Durante las décadas siguientes, Afganistán se convirtió en el único Estado que votó contra la adhesión de Pakistán a las Naciones Unidas, apoyando los movimientos nacionalistas pastunes y baluches en el noroeste pakistaní. Islamabad respondió buscando apoyo en EE. UU. y en la alianza CENTO, alineándose con el bloque anticomunista. El resultado fue una rivalidad estructural y un espacio fronterizo ajeno a la autoridad efectiva de ambos Estados.
| Recuadro 1 – Cronología 1893-2025: principales hitos del contencioso afgano-pakistaní |
| 1893. Firma del Acuerdo Durand entre el Imperio británico y el emir Abdur Rahman Khan. Se establece una frontera de 2.640 km que divide las tribus pastunes.
1947. Independencia de Pakistán. Kabul se niega a reconocer la línea Durand y apoya movimientos pastunes y baluches en el noroeste pakistaní. 1979-1989. Invasión soviética de Afganistán. Pakistán se convierte en base de la yihad antisoviética y el ISI asume un papel regional decisivo. 1994-1996. Ascenso y consolidación del régimen talibán en Kabul, apoyado por Islamabad. 2001. Intervención estadounidense tras el 11-S. Pakistán se convierte en aliado táctico de Washington, pero mantiene vínculos con los talibanes. 2007. Nacimiento del Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP). Comienza la insurgencia interna. 2014-2017. Operaciones Zarb-e-Azb y Radd-ul-Fasaad contra el TTP en Waziristán. 2021. Retirada de EE. UU. y regreso de los talibanes al poder. El TTP se reactiva desde territorio afgano. 2025. Escalada de ataques y extensión de la insurgencia al ámbito urbano (Islamabad, Quetta). |
De la guerra fría a la yihad global (1979-2001)
La invasión soviética de Afganistán en 1979 transformó la naturaleza del conflicto. Pakistán, convertido en base de retaguardia de la resistencia afgana, canalizó millones de dólares y toneladas de armamento procedentes de EE. UU. y Arabia Saudí (Baqai & Wais 2021). El Servicio de Inteligencia Inter-Services Intelligence (ISI) asumió un papel central en la financiación y selección de los grupos muyahidines, consolidando una red islamista que trascendió la lucha antisoviética.
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