Europa necesita un dron de combate, no otro caza
La cancelación del FCAS se ha presentado como una derrota del poder aéreo europeo, pero quizá deba leerse justo al contrario. Lo relevante no es tanto que Francia y Alemania hayan enterrado un caza tripulado de sexta generación, como que hayan preservado la parte no tripulada del programa y la arquitectura digital destinada a conectarla. A partir de esa decisión, podemos y debemos argumentar a favor de una tesis deliberadamente incómoda: Europa no necesita sustituir el FCAS por otro avión con cabina, sino asumir que el centro de gravedad del combate aéreo se está desplazando hacia los sistemas no tripulados más baratos, abundantes, fungibles y soberanos. La guerra de Ucrania, la aritmética del coste por hora de vuelo, el problema estructural de formar y retener pilotos y la propia base industrial europea apuntan en esa misma dirección. Por tanto, el reto al que nos enfrentamos ya no consiste en diseñar