El reciente despliegue de la U.S.Navy en aguas cercanas a Venezuela ha puesto sobre el tapete la utilidad de las denominadas unidades auxiliares, caso del misterioso M/V Ocean Trader. Un discreto buque que forma parte de las operaciones especiales de los EE.UU. y que ha sido avistado en la zona levantando todo tipo de sospechas. La aparición de este vector naval vuelve a plantear el irregular encaje que en las armadas tiene esta solución para escenarios de guerra no definidos, o de baja intensidad, donde el enemigo no es una potencia naval. A la par, se escenifica que la llamada zona gris del derecho de guerra marítimo permite la supervivencia de estas soluciones navales que con frecuencia proceden del mundo civil y precisamente esa indefinición es la clave de su éxito operativo. El inventario de buques de los EE.UU. al margen de la U.S. NAVY es generoso y supera el de buques que armadas de primer orden pueden tener disponibles. Caso del Military Sealift Command, entidad responsable de asegurar la logística en los despliegues de ultramar; ¿pero y si estos buques auxiliares tampoco encajaran en la citada entidad?
Índice
- El M/V Ocean Trader
- Historial del M/V Ocean Trader
- El M/V Carolyn Chouest
- Conclusiones
- Referencias
- Notas
El M/V Ocean Trader
Los que ya peinamos canas vemos en el despliegue de la U.S. NAVY en aguas circundantes a Venezuela un episodio análogo al de la invasión de Panamá (Operation Just Cause 1989) para dar caza a Noriega. El primer narco-presidente que acabó vestido con el smoking naranja que el Tío Sam tiene para sus más especiales invitados. Ahora, Nicolás, el chófer de la guagua de la línea de Los Soles…ya está maduro. Sí, la guayaba sólo cae del guayabero cuando está madura para ser recogida. No veo a Washington invadiendo Venezuela, lo cual no significa que el “tito” Maduro acabe en un camarote del discreto, también secreto, M/V Ocean Trader.
Dentro del despliegue naval estadounidense en aguas cercanas a Venezuela no es un submarino o un portaviones nuclear lo que la cúpula del narcoestado venezolano debe temer. A veces la discreción es la más afilada de las amenazas. No, el barco del cual deben cuidarse es el M/V Ocean Trader. A ojos de un terrícola, se trata de otro mercante más de color gris y blanco, y sí, eso es lo que es, otro mercante Roll-on/roll-off. Si nos acercamos un poco, el buque no tiene nombre en sus amuras, ni ondea pabellón de los EE.UU., tampoco hace gala de número IMO, pese a que sí lo tiene asignado pues su pasado es civil. No hay gran información abierta de este buque ni de su colega de aventuras, el M/V Carolyn Chouest, lo cual es un factor que juega a favor de su operatividad.
Una vista más detallada revela un generoso campo de antenas y cúpulas de comunicaciones vía satélite que nos da alguna información extra de un buque del cual no se sabe mucho, pero que delata un equipamiento electrónico muy superior al que exhibía cuando era una unidad civil. Con parte de su superestructura remodelada en el astillero de BAE Systems Shipyard Mobile, Alabama, se le instaló un doble hangar a proa del puente, que cuenta con dos amplias compuertas gemelas sobre su cubierta principal; tornada ahora en una cubierta de vuelo que le permitiría proyectar helicópteros pesados MH-47, CH-53 Superstallion, y drones; ¿presumiblemente también híbridos CV-22? Unidades habituales en las operaciones especiales. Vectores con autonomía suficiente para despegar en total oscuridad desde el anonimato de la milla 77[1], en aguas internacionales, bajo una tormenta de guerra electrónica, y volver con un huésped dentro. Un lobo con piel de cordero ideal para los teatros de baja intensidad, que no dejan de ser la mayoría de los escenarios, cuya capacidad para albergar un comando de hasta 200 hombres y proyectarlos, le confiere un grado de autonomía que le permite ejecutar tareas de inserción, interdicción y vigilancia sin apoyo en tierra.
Sus costados tienen igualmente compuertas para facilitar la recepción y emisión de embarcaciones de alta velocidad, o lanchas neumáticas rígidas (RHIB – rigid-hulled inflatable boat). Su alto francobordo[2], producto de su diseño originalmente civil, no le hacen especialmente amigable para la emisión de embarcaciones de alta velocidad rígidas, pero no es descartable, y debe botarlas – izarlas con un brazo hidráulico.
Su sección de popa parece inalterada desde sus días como buque civil, pues mantiene el habitual portalón para carga rodada. Lo ideal habría sido dotarlo de un dique inundable[3] para operaciones anfibias de mayor porte, pudiendo emitir lanchones o aerodeslizadores. Al ser una arquitectura civil, una alteración de tal proporción quizás fue descartada pues habría comprometido la navegabilidad y estabilidad del diseño original. Como los buenos ro-ro del mar del Norte, se debe poner en 18-20 nudos sin despeinarse y se le presume una autonomía de unos 50 días en la mar sin necesidad de ser repostado en navegación, lo cual lo hace ideal para las citadas tareas de inserción, interdicción y vigilancia de manera autónoma en los lindes de las aguas jurisdiccionales de Estados sin una gran capacidad naval o medios de altas prestaciones de patrulla marítima oceánica. Tratándose Venezuela de ese tipo de Estado, ¿tiene este buque capacidad de replenishment[4] mientras navega? No lo puedo afirmar, de así ser, su autonomía se alargaría considerablemente. El buqué zarpó de Puerto Rico hacia el sur, en un teatro de operaciones muy localizado, por lo que cuenta con un puerto base cercano de su zona de operaciones.
Gris y blanco, no descarten que su pintura tenga ciertas propiedades stealth o furtivas, para disminuir su huella radar, ya que su construcción original es civil y esa obra muerta genera una huella radar considerable. ¿Navega con un señuelo “civil” ad hoc para dar emisión AIS y pasar desapercibido al control de tráfico rutinario? No lo descarten.

Historial del M/V Ocean Trader
Antes de ser adquirido por el U.S. Special Operations Command, con la asistencia técnica del MSC (Military Sealift Command), era el M/V Cragside[5], IMO 9457218, registrado en Marshall Islands. En 2014 fue adquirido por la filial estadounidense del grupo MAERSK, y de ahí migró al Comando de Operaciones Especiales, no confundir con lo que se conoce como U.S. Marine Management LLC (USMMI). Esta última, una entidad especializada en soluciones marítimas de diversa índole, lean entre líneas. Un claro ejemplo de lo que aún es la talasocracia estadounidense como principal poder naval del globo. La ventaja de acudir al mercado civil de buques existentes es que el buque no hay que construirlo, con lo cual se compra, y se le somete a una remodelación que puede durar varios meses. Una solución más rápida que una construcción original[6].
Y es que, para determinadas operaciones, lo más efectivo es contar con entidades que no son militares, tampoco civiles, sino todo lo contrario, y con un buque discreto. En su rol de tripulantes encontrarán a tipos genéricos en jeans y zapatillas de deporte con gafas de sol y camisa de flores. La realidad suele superar a la ficción.
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