Este artículo examina la ayuda militar española a Ucrania y, más exactamente, cómo ha sido la logística española en la Guerra de Ucrania desde febrero de 2022 hasta junio de 2025. Para ello, se han estudiado tanto los «fines» (necesidades ucranianas), como los «medios» (materiales enviados) y los «modos» (métodos de transporte), recurriendo a fuentes gubernamentales, empresariales y secundarias (prensa, redes sociales). Se expone así el funcionamiento en detalle de una cadena logística que parte de arsenales y empresas españolas y se vale de envíos gestionados por las Fuerzas Armadas por vía aérea, marítima o terrestre y que tiene como destino intermedio Polonia, para llegar desde allí a Ucrania. También se enumeran los materiales enviados, que comenzaron consistiendo en ayuda no letal (cascos, chalecos, sanitarios) para evolucionar cada vez más hacia armamento pesado (29 carros Leopard 2A4, 12 lanzadores Hawk, batería Aspide), incluyendo vehículos (TOA M-113, VAMTAC), munición (135.220 proyectiles de 155 mm) y, por supuesto, también ayuda humanitaria (ambulancias, generadores). Con más de 150 envíos y 16.000 toneladas, España, aunque apenas ha aportado alrededor del 0,79% de la ayuda militar a Ucrania, participado mediante esta en operaciones clave, demostrando su capacidad logística, pero también sus limitaciones en un conflicto de alta intensidad y el valor real en combate del material suministrado.
Índice
- Índice
- Introducción
- La dimensión espacial (conocida) de la cadena logística
- La dimensión temporal (conocida) de la cadena logística
- Envíos españoles a Ucrania en 2022
- Envíos españoles a Ucrania en 2023
- Envíos españoles a Ucrania en 2024
- Envíos españoles a Ucrania en 2025
- Conclusiones
- Bibliografía y fuentes
Introducción
Tras conocerse la incursión de tropas rusas en territorio ucraniano el 24 de febrero de 2022 y los primeros síntomas de resistencia por parte de Kiev, multitud de naciones se volcaron en un esfuerzo logístico cooperativo en asistencia del país agredido, entre ellas estaba España. Sin embargo, el país ibérico ha tratado este asunto como información altamente sensible bajo la premisa de no perturbar la propia cadena logística y de salvaguardar al personal encargado de ejecutarla.
De ahí nace la importancia de establecer una trazabilidad espacio-temporal y una relación provisional de la cadena logística española durante la guerra de Ucrania, un elemento nuclear de su giro estratégico hacia el flanco oriental y uno que le ha aproximado peligrosamente al umbral de la guerra. Una vez diseccionada esa cadena, se busca conocer el grado de adaptación del Estado oferente a las necesidades manifestadas por el solicitante o «fines», los materiales ofrecidos a tal fin o «medios» y las formas conocidas de hacerlos llegar a su destino o «modos» mediante los que se ha establecido esta vía de acción.
La información utilizada para establecer esos «fines», «medios» y «modos» es aquella ayuda estatal –o no estatal de especial relevancia en campaña– cuya existencia se ha reconocido en algún momento y en algún eslabón de la cadena, ya sea oficialmente por canales gubernamentales, comparecencias de autoridades o comunicados de empresa (fuentes primarias) o, en su defecto, confirmada por prensa especializada, prensa generalista o fuentes abiertas sobre el terreno (fuentes secundarias), en ese orden. Tratándose estas últimas fuentes, o se ha señalado una probabilidad fundada en cuanto a los envíos —posible, probable o segura— o estos no se han reflejado directamente. Asimismo, han quedado fuera del objeto de estudio tanto las entregas mediante países intermediarios como los posibles desvíos del material en destino.
La dimensión espacial (conocida) de la cadena logística
Por lo general, la cadena de suministro objeto de estudio ha tenido origen cuando los equipos existentes en los arsenales españoles, en las instalaciones de las empresas de la industria militar o en los almacenes civiles han sido reacondicionados, fabricados o adquiridos, y posteriormente concentrados, a través de los mandos logísticos de Tierra, Mar y Aire.
Una vez han sido habilitados los pagos y certificados pertinentes desde la Secretaría de Estado de Defensa y se ha contado con la autorización del país de destino desde la Secretaría General de Política de Defensa, los cargamentos listos para el envío han podido ser movilizados. Entonces, estos cargamentos han sido trasladados, a menudo custodiados por la Guardia Civil, y posteriormente enviados fuera del país por vía aérea, marítima y/o terrestre por la Sección Logística (J4) del Mando de Operaciones (Enebral, 2024), pasando desde su lugar de concentración en territorio nacional hasta otro centro logístico de abastecimiento generalmente ubicado en Polonia.
Finalmente, los cargamentos ya gestionados y custodiados por las autoridades polacas (Ministerio de Defensa, 2022a), se han puesto en tránsito hacia sus destinatarios y han sido desplegados en territorio ucraniano corriendo distinta suerte, en un último movimiento con posible presencia de la inteligencia española (Pandavenes, 2022).
Excepcionalmente, también se han utilizado otras vías de abastecimiento alternativas como, por ejemplo, otros mecanismos militares aliados para las entregas de cierto armamento o como el Mecanismo Europeo de Protección Civil para las de material humanitario.

La dimensión temporal (conocida) de la cadena logística
Aun cuando la agresión rusa comenzó con la anexión de la Crimea ucraniana en 2014, a la que España mandó entonces algo de material no letal, la logística objeto de estudio es la acotada entre el inicio de la invasión total de febrero de 2022 y la consolidación del proceso negociador en junio de 2025, coincidiendo con la etapa de mayor trazabilidad de los activos españoles. Veámosla con más detalle:
Envíos españoles a Ucrania en 2022
El (re)inicio de la agresión rusa el 24 de febrero de 2022, y la consiguiente penetración de unidades mecanizadas y aerotransportadas rusas por el norte, el este y el sur de Ucrania, supuso una conmoción generalizada para las capitales occidentales que también se dejó sentir en Madrid. A la condena inicial de la agresión en las primeras horas sucedió el anuncio del primer envío rumbo al este el día 27. Esta ayuda inicial, de naturaleza similar a la prestada por la anexión de Crimea en 2014, consistió en un envío urgente de 20 toneladas de material no letal (5.000 cascos, 1.784 chalecos antifragmentos, 800 trajes de protección NBQ y dosímetros) y de material sanitario (mascarillas, guantes y trajes de protección médica) en 2 aviones A-400 M desde Torrejón (La Moncloa, 2022). Sin embargo, hubo que esperar al 2 de marzo para el primer envío de armamento propiamente dicho, que se materializó durante los días 4 y 5 con la salida de 4 aviones A-400 M desde Albacete con 1.370 lanzacohetes Instalaza C-90, 107 ametralladoras de 7,62 mm (Ministerio de Economía, 2022) y 700.000 cartuchos para armas ligeras, todo ello armamento almacenado en el polvorín de la región.

Parte de este armamento, y en especial el contracarro, pudo haberse mostrado útil para frenar el avance inicial ruso contra Kiev, o en el sur, donde se les contuvo en Jersón y en Mariupol. De hecho, no tardaron en aparecer imágenes en redes sociales de C-90 repartidos por el frente e incluso pudimos ver, presuntamente, alguno de ellos en acción en Dronivka, el 8 de mayo de 2022, destruyendo un BMP ruso durante el cruce del río Donetsk.
Los días 12 y 13 de marzo salieron 2 aviones A-400 M desde Morón con unas diez toneladas de carga cada uno y más armamento ligero desconocido, que pudo haber incluido radios para comunicaciones. Seguramente, en alguno de estos envíos también fuera abundante munición de 12,7 mm (Janovsky, 2023b). Y nuevamente los días 28 y 29, partieron otros 2 aviones A-400 M desde Zaragoza, uno cargado con material militar desconocido y otro con 54 palés de material sanitario, así como con una ambulancia blindada RG-31 para ayudar en el repliegue de heridos de la asediada ciudad de Mariupol (Europa Press, 2022). Dicha ambulancia, pudo verse aparentemente fuera de servicio cerca del frente en distintos vídeos que circularon por redes sociales hacia mediados de julio del año siguiente, 2023.
Ambulancia RG-31 donada por España y, la misma, fuera de servicio en julio de 2023. Fuente: @Defensagob y @oscar198o en X
Para el día 31 de marzo, en apenas un mes de conflicto, España había enviado a Ucrania un total de 10 aviones A-400 M, siete con distintos tipos de armamento ligero y tres con diverso material humanitario. Para el 6 de abril eran 11 los vuelos realizados y para el 12 ya se contabilizaban 12 de los mismos, todos con pistas de origen en Madrid, Albacete, Sevilla y Zaragoza y con destino en la base polaca de Rzeszów, que ha operado como antesala logística de las entregas a Kiev durante la guerra. Por entonces, comenzaba a abrirse en los medios españoles el debate sobre el envío de material pesado y antiaéreo a Ucrania, pero las autoridades españolas descartaron en numerosas ocasiones valorar un envío de estas características.
En la primera mitad de abril conocemos el transporte por carretera de al menos 61 toneladas de material sanitario con sueros, antibióticos, analgésicos y anestésicos (Ministerio de Defensa, 2022b). Y, coincidiendo con la visita a Kiev del Presidente del Gobierno español el 21 de abril, éste anunció la salida de Rota del buque logístico A-06 Ysabel, cargado con 40 vehículos —30 camiones Iveco y 10 transportes ligeros— y 200 toneladas de armamento y munición. Sin embargo, cuando el buque arribó al puerto polaco de Gdynia el día 28, lo que reveló fue una carga de apenas 400 proyectiles de 155 mm, 6 millones de cartuchos de 7,62 mm y miles de prendas militares (Rodríguez, 2022a). Seguramente, los 40 vehículos retornaron de vuelta a España tras entregar la carga en la frontera entre Polonia y Ucrania y, aunque hubo quien afirmó que 20 posibles VAMTAC iban en este envío (Army Recognition, 2022), lo cierto es que su presencia en zona de guerra no está verificada hasta 2024. Sobre el terreno, a estas alturas, ya se habían frenado los ejes iniciales de avance rusos y los esfuerzos de estos se centrarían ahora en tomar la parte oriental de Ucrania.
Munición de 12,7 mm donada por España y vista en Ucrania en mayo de 2022. Fuente: @PolymarketIntel en X https://x.com/uaweapons/status/1530927291408297984
A partir de mayo, con la excepción de un pequeño envío de 2 toneladas de raciones de combate el día 4 (Rodríguez, 2022b), la ayuda militar española a Ucrania se vio totalmente paralizada —o pasó completamente desapercibida— durante casi cuatro meses. Tiempo en el que Rusia comenzó a cosechar sus primeros éxitos en el este con la toma de Severodonetsk y Lysichansk. No obstante, hacia junio comenzó a filtrarse en los medios los preparativos para el envío de equipo pesado en reserva y de armamento antiaéreo. Más concretamente, se hablaba entonces de habilitar una decena de los 53 carros Leopard 2A4 almacenados desde 2008 en el centro logístico de Casetas, en Zaragoza, y de la donación de una veterana batería de misiles antiaéreos de baja cota Aspide. A mediados de julio, a esas intenciones se sumó la de enviar una veintena de vehículos de transporte blindado TOA M-113 de la flota de 650 en proceso de baja. Finalmente, también se filtró a la prensa la oferta española de un centro de operaciones de ciberdefensa (Ministerio de Defensa, 2022c).
Aunque el día 2 de agosto la ministra de Defensa depuró esta información al declarar la imposibilidad de enviar carros de combate Leopard 2A4 debido a su mal estado y a la falta de autorización de Alemania, el día 4, en una visita a la embajada de Ucrania, sí que confirmó el ofrecimiento de la veintena de TOA M-113 y también de la batería antiaérea de punto Aspide. El 24 de agosto se informó que el próximo envío incluiría otros 1.000 disparos artillería de 155 mm y, ante la proximidad del invierno, de 1.000 toneladas de gasoil, 30.000 uniformes de campaña, 15.600 chaquetones, 15.000 trajes de intemperie y algunos miles de prendas complementarias (Araluce, 2022).
Cuando se alcanzaron los seis meses de invasión, España había realizado 19 vuelos a la base aérea de Rzeszów y 1 trayecto por mar al puerto de Gdynia (Ministerio de Defensa, 2022d). Según el Kiel Institute for the World Economy, un think tank alemán referente en el seguimiento de la ayuda militar, financiera y humanitaria entregada a Ucrania, a estas alturas España era el vigésimo país que más había contribuido militarmente a la causa ucraniana, si bien la cifra puede no ser exacta, dado que éste era uno de los países más opacos de entre todos los donantes.
A partir del 31 de agosto de 2022, un total de 4 aviones aliados, seguramente canadienses, comenzaron a transportar desde la Base Naval de Rota dicho envío, concretamente, 75 palés con parte de los 1.000 disparos de artillería de 155 mm (Ministerio de Defensa, 2022e). En paralelo, se formó un convoy terrestre de unos 20 camiones que salieron desde Madrid para transportar más de 1.600 palés con las 200 toneladas de indumentaria invernal (Ministerio de Defensa, 2022f) y, posiblemente, unas 1.000 toneladas de gasoil complementarias. Hacia el 6 de septiembre salió desde Torrejón un quinto avión, esta vez un A 400-M español con los disparos de artillería de 155 mm restantes y también un último camión que transportó algo de equipo sanitario a petición expresa de Ucrania (Infodefensa, 2022). Esta ayuda llegaría en el contexto del inicio de una exitosa contraofensiva ucraniana en el este que tomó los nudos de Kupiansk e Izyum, reconquistando casi toda la región de Járkov, y que en el sur devolvió a manos ucranianas la ciudad de Jersón.
Los sistemas más complejos aún tardarían en llegar, pero el 30 de septiembre un avión C-295 trasladó de Getafe a Polonia 300 kilos de material sanitario con botiquines individuales de combate y respiradores (Ministerio de Defensa, 2022g). Del mismo modo, el 6 de octubre partió otro convoy terrestre desde Alcalá de Henares formado por 8 vetustos vehículos Aníbal, 2 ambulancias de carretera y 5 toneladas de material sanitario con destino a Polonia, donde arribaron a la semana siguiente. Y para entonces, salió por vía marítima desde Bilbao un lote más formado por 12 vehículos, entre los 9 camiones de transporte pesado, las 2 ambulancias todoterreno y 1 posible VAMTAC (Cancio, 2022) que llegaron entre los días 17 y 18 de octubre. Es posible que también se unieran neumáticos para repuestos. En cualquier caso, es de destacar la entrega de camiones a Ucrania para cubrir sus necesidades de transporte más urgente, pues según estimó el coronel de infantería y diplomado en logística Javier Ruiz Arévalo, para disparar 4.000 proyectiles de artillería diarios se precisaban en torno a cincuenta camiones logísticos (Arévalo J. R., 2022). Buena prueba de ello es que los ucranianos hicieran de los camiones rusos un blanco prioritario de sus ataques a lo largo de la guerra.
No fue la única ayuda recibida esos días ya que, ante la oleada de ataques contra la infraestructura eléctrica ucraniana con la que los rusos retomaron la ofensiva, el 19 de octubre se enviaron por carretera 4 generadores eléctricos que llegaron el día 22 a Polonia (Ministerio de Defensa, 2022h). Y el 2 de noviembre, en una visita a Ucrania del ministro de Exteriores español, éste envió 30 ambulancias para la Guardia Nacional de Fronteras y 14 generadores eléctricos más (Prieto, 2022), cuya entrega fue confirmada el 17 de noviembre. A propósito de estos vehículos, la Organización Mundial de la Salud reconoce que de los 2.448 ataques registrados contra el sistema sanitario ucraniano entre febrero de 2022 y junio de 2025, 444 han tenido como objetivo el transporte —a menudo mediante tácticas de segundo ataque contra los servicios de emergencia—, lo que ha supuesto la pérdida de unas 11 ambulancias al mes (Organización Mundial de la Salud, 2024), la saturación de medios y el deterioro económico del enemigo.
Días antes y con el objetivo de mejorar la cobertura aérea ucraniana, se ofrecieron 4 sistemas antiaéreos Hawk, que complementarían a la ya comprometida batería Aspide, por entonces también próxima a su envío. Y fue ese mismo día, 2 de noviembre, cuando se enviaron a Ucrania dos convoyes terrestres con los primeros 4 sistemas antiaéreos Hawk y la batería Aspide (Yubero, 2022) acompañada de sus misiles y de su radar. El 7 de noviembre, las autoridades ucranianas confirmaron su correcta recepción y su puesta en servicio en las fuerzas armadas y, en los meses siguientes, sabemos entregados más misiles para esta batería Aspide. Finalmente, aunque el 23 de julio de 2023 las redes sociales se inundaron con imágenes de 2 municiones merodeadoras rusas tipo Lancet destruyendo un lanzador Aspide y el radar que lo acompañaba, en Muzykivka, provincia de Jersón, esta ha sido identificada como parte de otra donación italiana.
Seguramente, fue en noviembre de 2022 cuando se hizo entrega del centro de operaciones para ciberdefensa. Del mismo modo, el día 10, se filtró la voluntad de enviar 2 sistemas antiaéreos Hawk más junto a sus radares y una batería de obuses OTO Melara M-56 con su munición de 105 mm, inicialmente 8 piezas (Ministerio de Economía, 2022) a las que pudieron seguir 10 más a lo largo del año siguiente (Ministerio de Economía, 2023). El Registro de Armas Convencionales de Naciones Unidas avala la cifra final de 18 obuses (UNROCA, 2025). La presencia en la guerra de las primeras de estas piezas pudo verificarse desde mediados de enero de 2023. Desde entonces, han aparecido imágenes de los obuses en redes sociales en los frentes del Donbás hasta abril de 2025, e incluso las autoridades rusas anunciaron —y pudimos ver en redes sociales— una de estas piezas inoperativa en esa misma región a mitad de 2024. Asimismo, el 30 de noviembre un avión A-330 español procedió a la entrega de más material médico y de 30 palés y hasta 7 contenedores con uniformes y equipamiento contra el frio (Ministerio de Defensa, 2022i).
El 1 de diciembre la ministra española de Defensa realizó su primera visita oficial a Ucrania, recalando en la ciudad portuaria de Odesa, lugar en el que reveló la entrega de armamento pesado en una segura referencia a los 2 últimos Hawk y los primeros obuses OTO Melara M-56,pero también a la munición de largo alcance y antitanque, que probablemente corresponda al grueso de los 2.872 disparos de 155 mm y a los 789 lanzacohetes C-90 restantes que sabemos entregados en algún punto de este año (Ministerio de Economía, 2022). Asimismo, confirmó la entrega del material médico y de la indumentaria invernal arriba señalada, así como de 3 generadores eléctricos complementarios.
Y finalmente, entre el 15 y el 25 de diciembre, se realizaron los últimos envíos del año en dos convoyes terrestres transportando otros 48 generadores eléctricos (Ministerio de Defensa, 2022j) y, desde el Ministerio de Exteriores, se sumaron 163 equipos de alta tensión para subestaciones eléctricas (Ministerio de Asuntos Exteriores, 2022), además de otro material útil para la red eléctrica ucraniana. Cabe destacar que en el envío de estos componentes jugaron un papel fundamental empresas tales como Red Eléctrica, Finanzauto o REPSOL, entre otras, y que la ciudad de Odesa fue la destinataria última de buena parte de este material.
OTO Melara M-56 donado por España en la región de Donetsk en marzo de 2023. Fuente: @ZelenskyyUa en X https://x.com/ZelenskyyUa/status/1632333597473492992
Envíos españoles a Ucrania en 2023
El primer anunció del año 2023 fue el 10 de enero, fecha en la que la ministra de Defensa afirmó públicamente que Suiza, en calidad de fabricante, no daba el visto bueno a ciertos envíos a Ucrania. Sin llegar a detallarse el material, seguramente se tratase de al menos 2 unidades del cañón antiaéreo Oerlikon de 35 mm, que no llegaron a enviarse a la guerra. Varias semanas después, el presidente del Gobierno emitió una queja similar respecto del material de origen suizo por el veto del país fabricante. No obstante lo anterior, lo que si llegó a entregarse de forma exitosa, y así se filtró a la prensa el 21 de enero, fue un lote de misiles tierra-aire de baja y muy baja cota Mistral (González, 2023), que constituyó la primera entrega registrada del año.
A mediados de enero el protagonismo mediático lo volvieron a coger los carros de combate Leopard 2A4, al confirmar el Ministerio de Defensa español el examen de las 53 unidades almacenadas en su centro logístico de Casetas y la disposición de reparar aquellas unidades que resultasen recuperables para ofrecerlas a Ucrania. El 1 de febrero se habló de recuperar entre 4 y 6 unidades, confirmándose esta última cifra al verificarse el traslado por carretera en la madrugada del 27 al 28 enero de 5 unidades a la fábrica de Santa Bárbara en Alcalá de Guadaira, en Sevilla, para iniciar su recuperación, y la madrugada del 2 al 3 de febrero de una 6ª unidad, que llegó unos días más tarde. Sin embargo, el 23 de febrero, fue el presidente del Gobierno en su segunda visita a Ucrania el que corrigió la cifra definitiva a un total de 10 Leopard 2A4 españoles para Ucrania.
Ese mismo 2 de febrero salieron tres convoyes por carretera desde Segovia al puerto de Bilbao, y el día 8 de ahí hacia Polonia a bordo del buque Ro-Ro Finneco I, con la primera tanda de 20 blindados de transporte TOA M-113, acondicionados durante meses en la Base Mixta de Segovia (El Adelantado de Segovia, 2023). Según medios independientes, este envío tuvo la particularidad de llevar 5 unidades de la variante con mortero embarcado y no la habitual ametralladora de dotación (Janovsky, 2023a). Del mismo modo, el día 8 de febrero, se entregó a Ucrania una ambulancia civil blindada y equipo médico, ambos financiados por la empresa REPSOL.
A primeros de febrero Ucrania compró a la española NTGS 12 todoterrenos Toyota Land Cruiser con morteros embarcados Alakran, de 120 mm, y aunque desconocemos la fecha de envío, sabemos que hacia el día 23 los vehículos ya estaban de camino a Ucrania (García, 2023). Este país ya había comprado y operado 6 de estas piezas desde 2018, pero se dieron mayoritariamente por perdidas al inicio de la invasión, por lo que el anuncio del 14 de agosto por parte de las autoridades rusas sobre la destrucción de uno de los morteros embarcados de origen español probablemente corresponda a alguno de esta nueva remesa.
Otros envíos pasaron desapercibidos en los medios, pero sin duda uno de los más inadvertidos durante el primer año de la guerra fue la entrega de 5 misiles antibuque AGM-84 Harpoon. Según fuentes independientes, se encontraban en Ucrania antes de febrero, aunque su número no fue reconocido por la ministra española de Defensa hasta el 24 de febrero (Robles, 2023) y no fue hasta el 12 de abril cuando el ministro de Defensa ucraniano reveló el modelo de misil que se trataba. En esa misma fecha, el ministro de Defensa ucraniano solicitó más de estos misiles y, dado que sabemos entregados a Ucrania un total de 11 en el primer semestre de 2023 (Ministerio de Economía, 2023), es probable que se enviasen 6 unidades más de misiles Harpoon. Han sido misiles de esta y de otras tipologías y distintos tipos de drones los que han ayudado a alejar a la flota rusa de la parte occidental del Mar Negro.
Hacia el 24 de febrero de 2023, primer aniversario de la guerra en Ucrania, España había realizado 42 vuelos, 3 envíos por mar y 9 por carretera con destino a la base de Rzeszów desde la que se asistía a Ucrania. Según el Kiel Institute for the World Economy, España se encontraba en un teórico vigésimo segundo puesto en ayuda militar a Ucrania, siempre teniendo en cuenta la casi absoluta opacidad de cifras en cuanto a la naturaleza y la cantidad de material enviado.
Ya desde entonces comenzó a perfilarse el próximo envío, pues el día 15 se informó a los aliados de la intención de suministrar próximamente los 6 primeros Leopard 2A4 con repuestos, probablemente 21 ametralladoras ligeras y munición de 7,62 mm, así como, en el mismo envío, una segunda tanda de 20 blindados de transporte TOA M-113 (Ministerio de Defensa, 2023a). El 17 de abril, una vez superados unos ejercicios en Córdoba, los carros de combate salieron por carretera desde Sevilla rumbo al puerto de Santander, donde llegaron el día 18 y, una vez embarcados junto a los TOA, partieron todos por mar en la madrugada del día 22 rumbo a Polonia, seguramente al puerto de Gdynia.
El transporte inicialmente programado en el buque logístico A-06 Ysabel, tuvo que realizarse mediante el buque Ro-Ro Bore Wave ante la avería del primero. La llegada de éste al puerto polaco se produjo en la mañana del día 28 de abril, pasando su carga a ser introducida en Ucrania mediante ferrocarril (Pina, 2023) a través de la frontera de Leópolis. Y, aunque según canales rusos pudieron fotografiarse estos tanques el día 5 de mayo en las proximidades de Odesa (Avia.Pro, 2023), no fue hasta mediados de mayo cuando las fuerzas ucranianas afirmaron haberlos recepcionado y utilizado en combate (J.Campo, 2023). Tras la caída de la ciudad de Bajmut en manos rusas y con el inicio de la fallida ofensiva ucraniana de 2023, los días 15 y 30 de junio, o 22 de julio, aparecieron imágenes en redes sociales de varios tanques similares a estos dañados en el frente.
El 22 de marzo, España se sumó a la iniciativa europea de compras conjuntas de munición para rellenar los polvorines comunitarios y abastecer de forma urgente a Ucrania, dada su alta demanda de la misma, especialmente de artillería de 155 mm. Si a lo largo de 2022 España entregó a Ucrania algo más de 4.000 proyectiles de 155 mm, ese número se multiplicaría en 2023 hasta alcanzar los 55.948 proyectiles (Ministerio de Economía, 2025), eso sin contabilizar aquella munición donada directamente por el propio ejército español. De hecho, el coronel de infantería y diplomado en logística Javier Ruiz Arévalo describía el conflicto como un duelo artillero entre las partes (Arévalo, 2022), en una tendencia cada vez más demandante dada la progresiva transformación de la guerra de maniobra inicial en una muy exigente guerra de desgaste.
El 30 de marzo llegaron a la fábrica de Santa Bárbara de Sevilla los 4 Leopard 2A4 restantes para su recuperación. Fueron la punta de lanza del envío siguiente, que también incluyó un tercer lote de 10 vehículos TOA M-113 y 10 camiones de la Armada, un hospital de campaña Role 2 Plus y 5 ambulancias –una de ellas de tipo BMR y otra civil blindada, el resto civiles–, un vehículo multipropósito no identificado, además de distintos tipos de munición (Ministerio de Defensa, 2023b), seguramente de 155 mm y de 120 mm (Janovsky, 2023b), de la que también sabemos entregados un mínimo de 21.524 proyectiles a lo largo de 2023. E incluso cabe la posibilidad de que también fuera munición de 105 mm, al ser una petición expresa de Ucrania en abril.
El envío del hospital de campaña se inició seguramente por carretera el 18 de julio, esto es, de sus 15 tiendas, 6 generadores y 4 módulos –farmacia, laboratorio, UCI, quirófano y aislamiento– en 12 contenedores, y su llegada a Ucrania ocurrió el 25 de julio (Ministerio de Defensa, 2023c). El 28 de julio partieron de urgencia 500 torniquetes (Ministerio de Defensa, 2023d) ante el elevado número de bajas atendidas y el 17 de septiembre salió múltiple material quirúrgico y sanitario complementario a fin de mejorar el equipamiento de dicho hospital (Ministerio de Defensa, 2023e). Hacia el 22 de noviembre de 2023, se donaron otros 15 palés de medicinas e instrumental quirúrgico para el mismo fin (Ministerio de Defensa, 2023f).
Por su parte, los 30 vehículos partieron embarcados desde Santander el día 24 de julio para desembarcar en un puerto de Polonia y pasar a disposición ucraniana hacia primeros de agosto (Ministerio de Defensa, 2023g). Con esa treintena de vehículos, se reforzaron los medios enviados anteriormente (4 Leopard 2A4, 7 TOA y 5 camiones), los recursos de los hospitales militares para el traslado de heridos (1 ambulancia BMR y 3 ambulancias civiles) y los de la Guardia Nacional de Fronteras (3 TOA, 5 camiones, 1 vehículo multipropósito y 1 ambulancia civil blindada). Seguramente, esa ambulancia tipo BMR se tratase del inusual blindado VRAC que pudo verse en manos ucranianas en una imagen de septiembre de 2023 (Pretel, 2023) y en un video de noviembre de ese mismo año. Y, por su estructura, también parece coincidir con el vehículo que vimos dotado con una jaula antidron y operando con la Brigada de asalto Lyut de la Policía Nacional ucraniana en junio de 2025.

Fuente: @TyskNIP en Telegram (9 de junio de 2025).
Desconocemos el destino último de la munición, pero entre primeros de agosto y finales de noviembre proliferaron imágenes de multitud de estos proyectiles repartidos por el frente. Asimismo, pudimos ver por primera vez a la Guardia Nacional de Fronteras de Ucrania exhibiendo unas decenas de vetustos fusiles CETME L del ejército español, por lo que probablemente acompañaron a este cargamento.

Esos días trascendió el envío de armamento ligero y munición de calibre pesado, en una referencia bien a la entrega de los fusiles y la munición arriba señalados o bien a otro envío paralelo hecho en agosto o septiembre. En cualquier caso, no conocemos con certeza la entrega de más material hasta la entrega a finales de septiembre de una ambulancia civil blindada donada por la Comunidad de Madrid y, del mismo modo, hasta la progresiva llegada de raciones de campaña, al menos 3 compresores de buceo, equipamiento invernal y 8 generadores eléctricos desde mediados de octubre (Ministerio de Defensa, 2023h).
También desde mediados de octubre, y ya con las fuerzas rusas retomando la ofensiva, se realizó una de las donaciones más opacas de cuantas conocemos. El 19 de septiembre, la ministra de Defensa en funciones reveló el envío de lanzadores y misiles de defensa antiaérea y de superficie –y camiones especiales para su manejo–, embarcaciones neumáticas de comando, vehículos acorazados de transporte y más ambulancias. Y el 5 de octubre, el presidente del Gobierno ofreció a su homólogo ucraniano en el contexto de la Cumbre Europea de Granada lanzadores Hawk, sistemas antiaéreos y antidrones, así como equipos de desminado. Al final, todo lo que conocemos de esta entrega fue por fuentes variadas y consistió en 5 TOA M-113 (Sahuquillo, González y Cué, 2023) y gran cantidad de munición de 155 mm y 105 mm, algunas ambulancias y seguramente equipos individuales de desminado, 6 zódiacs (Méndez, 2024) y sus repuestos, así como 30 ametralladoras pesadas con fines antidron (Servimedia, 2023). Se desconocen los medios de transporte y las fechas precisas de la entrega.
Por la escasez de medios de defensa aérea en Ucrania la atención mediática se centró entonces en el compromiso de envío de 6 Hawk que, sumados a los 6 entregados en noviembre de 2022, elevarían las entregas españolas hasta un total de 12 sistemas. De hecho, en la madrugada del 23 de octubre, pudimos ver a los Hawk de presunto origen español abatiendo a 2 blancos enemigos sobre el cielo ucraniano y, tal sería su proceder, que un portavoz ucraniano los calificó a primeros de 2024 como bastante exitosos (Heraldo de Aragón, 2024). Según fuentes periodísticas (Fernández y Fischer , 2025), estos sistemas estarían activos en Odesa y Járkov. Sin embargo, la compra urgente de Ucrania de piezas, repuestos y componentes para los Hawk en abril de 2024 hizo pensar a Stephen Bryen, ex subsecretario adjunto de Defensa de los EE.UU, que los por entonces 6 Hawk españoles enviados a Ucrania ya habrían sido dañados o destruidos, o que la mayoría de ellos no se encontraban operativos hacia abril de 2024 (Bryen, 2024). Finalmente, esa segunda tanda de 6 Hawk llegaría en la segunda mitad de 2024.
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