GBU-57 Massive Ordnance Penetrator (MOP): reventando búnkeres

Una respuesta convencional al problema de las infraestructuras nucleares subterráneas

Primer plano de una GBU-57 Massive Ordnance Penetrator (MOP).
Primer plano de una GBU-57 Massive Ordnance Penetrator (MOP). Esta arma está dotada con un fuselaje fabricado en acero de alta resistencia de una sola pieza para incrementar su resistencia. Se aprecian dos de los cuatro raíles para fijación de las aletas de planeo. La parte delantera está taponada por un disco de metal hasta que se le instale la espoleta. Esta recubierta de imprimación anticorrosión. Fuente: DRTA.

La firma en 2015 del Joint Comprehensive Plan of Action (JCPOA) reavivó un debate central en los Estudios Estratégicos: cómo se disuade -y, en última instancia, cómo se neutraliza- un programa nuclear teóricamente civil, pero potencialmente militarizado, cuando sus infraestructuras críticas están profundamente enterradas y fuertemente protegidas. Es en ese marco en el que se encuadra el desarrollo de la protagonista de este artículo, la GBU-57 Massive Ordnance Penetrator (MOP), una munición convencional de 30.000 libras concebida específicamente para atacar objetivos endurecidos y subterráneos. Lejos de ser un mero desarrollo tecnológico, la MOP constituye un instrumento con implicaciones operativas, estratégicas y políticas: condiciona el cálculo de costes y beneficios de los actores implicados, amplía el abanico de opciones coercitivas por debajo del umbral nuclear y opera como señal de credibilidad en escenarios de escalada. Este artículo examina la génesis del programa, sus principales soluciones de diseño orientadas a la penetración y la supervivencia estructural, y las limitaciones de empleo que explican su integración en plataformas específicas. Asimismo, sitúa el sistema en su contexto geopolítico, incluyendo su relación con la credibilidad de la disuasión estadounidense y la percepción de vulnerabilidad de instalaciones como Fordow. A partir de ahí, se evalúa su relevancia como capacidad convencional destinada a la destrucción de blancos profundamente enterrados.

Índice

  • El origen del problema
  • Génesis de la GBU-57 Massive Ordnance Penetrator (MOP)
  • Un programa en tres fases
  • Desarrollo y pruebas de MOP
  • Integración en el B-2 y el B-52
  • Se lanza la producción de MOP
  • Fordow fuerza la mejora de MOP
  • Características de la GBU-57A/B
  • Modo de operación
  • Las MOP e Israel
  • La operación Midnight Hammer
  • El debate tras la operación Midnight Hammer y el uso de GBU-57 contra Fordow

El origen del problema

Antes de entrar de lleno en el desarrollo de la GBU-57 Massive Ordnance Penetrator (MOP), conviene hacer un repaso de la situación que la hizo necesaria. A pesar del ruido informativo provocado por el programa nuclear iraní y las sanciones aplicadas, lo cierto es que gobierno chií no redujo su resistencia a cancelarlo, lo que obligó al resto a mover ficha. Hay que tener en cuenta que la nuclear, independientemente de las declaraciones de unos y otros, es una tecnología de doble uso, civil y militar, que puede servir por lo tanto para la generación de energía de forma pacífica, pero también dar pie, a partir de ahí y con la inversión suficiente, a la fabricación de armamento nuclear.

Esta acusación ha sido siempre negada por Irán, aludiendo que sus intenciones eran pacíficas y no se contemplaba la construcción de armas nucleares. Sin embargo la dualidad de uso de la tecnología nuclear despertó la desconfianza entre las potencias occidentales, que desconocían si había nexo de unión entre las instalaciones nucleares y un hipotético armamento.

En este escenario, EE. UU. se percató de que no disponía de la tecnología convencional apropiada, caso de ser necesaria, para infligir daños relevantes a las instalaciones dedicadas a ese programa de forma que una vez dañadas, se ralentizase o detuviese el programa de armamentos nucleares iraníes, todo ello sin provocar una excesiva escalada ni recurrir al empleo de armamento atómico.

El Secretario de Prensa del Pentágono abundaba en el tema añadiendo: «La realidad es que en el mundo en que vivimos es uno en el que la gente que quiere construir armas de destrucción masiva busca hacerlo de manera clandestina», a lo que añadía que «Y ésta, -refiriéndose a los penetradores masivos- ha sido una capacidad que durante largo tiempo hemos pensado que nos faltaba en nuestro arsenal y queríamos estar seguro de que rellenábamos esa falta». Estas declaraciones hacían una referencia clara en las instalaciones nucleares de Irán y Corea, pues en efecto, Corea del Norte, liderada por Kim Jong-il, se había convertido ya en un estado nuclear sin ocultar en ningún momento la realización de pruebas de dispositivos nucleares subterráneas.

El caso de Irán es si cabe más complejo, tanto por razones diplomáticas como técnicas. A pesar de la declaración de intenciones pacíficas del por entonces presidente de Irán, en Occidente se sospechaba de un programa encubierto de armamento que estaría a un año vista de obtener sus frutos.

La alarma internacional fue además espoleada por el desarrollo por parte de Teherán de misiles de varias etapas y largo alcance, así como por la aparición de nuevas evidencias de que estaba claramente desarrollando una bomba nuclear.

Los detalles del programa secreto iraní fueron progresivamente apareciendo a la luz, a menudo bajo coacción internacional. La lista que sigue, incluye algunas de las instalaciones conocidas que están relacionadas con este programa y, algunas de las cuales, podrían terminar por sumarse en el futuro a la lista de objetivos de las GBU-57.

  • Esfahan: Dedicada a convertir material de uranio gaseoso para enviar a Natanz para su enriquecimiento, incluye un gran complejo de túneles. En ella, los científicos iraníes trabajan en un disparador para una bomba atómica, fundiendo y mecanizando compuestos metálicos de uranio, Además, investigan también material fisible para una bomba atómica, así como el empleo de altos explosivos y la detección de radiación.

  • Natanz: Dedicada al enriquecimiento de uranio. Instalación subterránea enterrada a 25 metros de profundidad y con un techo de 2,5 metros de hormigón, alberga al menos 800 centrifugadoras que ya habrían generado suficiente uranio enriquecido como para fabricar varias cabezas nucleares de guerra. El complejo incluye tres grandes edificios subterráneos, dos de los cuales están diseñados para ser recintos en cascada capaces de albergar hasta 50.000 centrifugadoras.

  • Arak: Dedicada a la producción de agua pesada. Está construida en superficie y podría producir 9 kilogramos de plutonio anualmente o, lo que es lo mismo, el suficiente para dos armas nucleares.

  • Bushehr: Está ubicada también superficie y dispone de un reactor de 1.000 megavatios. El combustible producido por estas instalaciones a lo largo del tiempo podría ser suficiente como para producir de 50 a 75 bombas.

  • Parchin: Alberga un recipiente de contención para el ensayo de altos explosivos empleando como disparador una reacción de fisión.

  • Mojdeh: Es un centro para desarrollo de armas localizado en la Universidad de Tecnología Malek Ashtar del Ministerio de Defensa.

  • Abyek: Es un antiguo sitio nuclear situado dentro de una montaña y tiene tres grandes naves de 20 por 200 metros, emplazándose a 100 metros bajo una montaña. Es uno de los nuevos centros de mando bajo la dirección de Mojdeh. Es notable que en 2010 Teherán anunciara los planes para construir 10 centros de enriquecimiento adicionales dentro de montañas, comenzando en marzo de 2011. Abyek sería el primero de esos sitios.

  • Fordow: Instalaciones subterráneas enterradas a 80 metros de profundidad dentro de una montaña y fuertemente protegidas por distintos sistemas y armas antiaéreas. Las instalaciones son grandes y suficientemente seguras contra ataques aéreos y capaces de producir un enriquecimiento rápido de uranio con el grado necesario para la producción de armamento. La Agencia de la Energía Atómica de la ONU ha confirmado que Fordow ha comenzado a enriquecer uranio.

Como se ve, durante los últimos años los iraníes han estado muy ocupados, comprometiendo además grandes cantidades de dinero en el desarrollo de una tecnología y unas armas que consideran la mejor garantía para la supervivencia del régimen.

No es de extrañar, del lado contrario, que cuando en el presupuesto norteamericano del año 2006 se renunció al programa de un arma nuclear anti-búnkeres, denominada Robust Nuclear Earth Penetrator (RNEP), el programa destinado a alumbrar su equivalente convencional se disparase, dando como resultado, con el paso de los años, la GBU-57.

Génesis de la GBU-57 Massive Ordnance Penetrator (MOP)

La necesidad de disponer de bombas con mayor poder de penetración para uso contra blancos duros no nace con el programa nuclear iraní sino que es muy anterior. Además, se reforzó tras la invasión de Irak de 2003, pues los análisis de los sitios que habían sido atacados con bombas, teóricamente especializadas en la destrucción de búnkeres, revelaron una mala penetración y unos niveles de destrucción inadecuados. En consecuencia, se renovó el interés en el desarrollo de una «súper arma» anti-búnkeres.

Ya en 2002, Lockheed Martin y Northrop habían trabajado en el desarrollo de un arma de 30.000 libras de penetración del terreno que se denominó Big BLU, pero dificultades técnicas y financieras, tuvieron como consecuencia que el desarrollo fuese abandonado.

Unos pocos meses después de la invasión de Irak, la Flight Vehicles Integration Branch del Air Force Research Laboratory Munitions Directorate, anunció en diciembre de 2003 su interés en recibir propuestas técnicas y económicas para el desarrollo y demostración de una nueva arma denominada Massive Ordnance Penetrator (MOP).

El programa comenzó el 1 de diciembre 2004, con el anuncio por el Munitions Directorate de la concesión a Boeing de un contrato multianual por valor de 20 millones de dólares, financiado por la Defense Threat Reduction Agency (DTRA), con sede en Falls Church (Virginia). El objetivo primario del programa era diseñar y probar, como una demostración de conceptos, una munición penetrante de gran tamaño para verificar la letalidad del arma contra edificios de varias plantas, búnkeres endurecidos e instalaciones ubicadas en túneles y al mismo tiempo, reducir los riesgos tecnológicos en un futuro desarrollo.

Inicialmente la actitud de la USAF fue displicente, sin reconocer oficialmente una necesidad específica de una bomba ultra-grande, pero sí, por así definirlo, de disponer de una colección conceptual de penetradores masivos y de gran poder de deflagración, llamada la colección «Big BLU».

Entre los requerimientos para esta nueva arma se especificaba que:

  • «El diseño de MOP incluirá la capacidad para deshabilitar blancos endurecidos y enterrados profundamente.
  • Será transportada internamente en un bombardero B-2A/B-52H de la
  • Esta munición atacará blancos desde altitudes de 10.000 pies (3.048 m).
  • La munición no excederá de 30.000 libras (13.560 kg) y maximizará el relleno de explosivo, al tiempo que deberá mantener la integridad estructural durante el proceso de penetración.
  • La munición será guiada y mantendrá la capacidad en entornos con perturbación del GPS».

Otra vista de un fuselaje de una MOP al que hay que añadirle las aletas, el sistema de guiado y la espoleta.
Otra vista de un fuselaje de una MOP al que hay que añadirle las aletas, el sistema de guiado y la espoleta.

Tres fases de desarrollo

El programa se inició con poca inercia, considerándose tres fases, cada una respondiendo a una Technical Order que perseguía un refinamiento progresivo del concepto. Así, tenemos que:

  • Fase I: Cifrada en 6 meses, el contratista, en este caso Phantom Works de Boeing, debía realizar un análisis de prestaciones de los diseños propuestos para MOP, incluyendo las opciones de integración, un estudio de optimización del penetrador, su tecnología, un plan de inversiones y finalmente proponer un diseño preliminar. Boeing completó esta fase con éxito en mayo de 2005. Durante todo el programa, Boeing ha sido el contratista principal, ayudado como subcontratista por Northrop Grumman.

  • Fase II: Con una duración estimada de 10 meses se denominó Weapon Development and Preliminary Testing. El contratista debía desarrollar un diseño detallado del hardware. También trabajar en el análisis de aeroestabilidad, simulación, pruebas de componentes y otras actividades para la reducción de riesgos. En esta fase se debían fabricar modelos sub-escalados para realizar pruebas en túneles aerodinámicos, siendo responsabilidad del contratista prestar el apoyo a las pruebas. Esta fase se inició en junio de 2005, incluyendo el diseño de componentes con largo plazo de entrega para la Fase III.

  • Fase III: Esta fase, con una duración de 15 meses, debía demostrar las prestaciones del arma. El contratista debía fabricar e integrar la unidad que se debía probar en vuelo. Se planearon cinco lanzamientos de prueba apoyados igualmente por el contratista. Esta fase se planeó para que tuviese lugar entre noviembre de 2007 y julio de 2008.

El programa como hemos dicho, se inició con cierta languidez y sin que se le prestase mucha atención. De hecho, después de que las pruebas se iniciaran en 2007, el desarrollo de la bomba se ralentizó por razones presupuestarias. Sin embargo, la situación geoestratégica mundial se deterioraba progresivamente, en una tendencia que no dejaría de agudizarse durante los años siguientes, lo que forzó a otorgar un impulso al programa de desarrollo de la GBU-57.

6.	Una de las escasas fotografías publicadas sobre las pruebas de las MOP. Recoge el momento del lanzamiento desde un B-52. Dato curioso es que la bomba pesa más que el F-16 que está actuando como chase plane del ensayo. Foto Boeing
Una de las escasas fotografías publicadas sobre las pruebas de las MOP. Recoge el momento del lanzamiento desde un B-52. Dato curioso es que la bomba pesa más que el F-16 que está actuando como chase plane del ensayo. Imagen: Boeing.

Desarrollo y pruebas de MOP

De la actitud displicente inicial de la USAF se pasó a una de urgencia para demostrar a Irán que en caso de fallar la diplomacia, todas las opciones militares estaban sobre la mesa. Así, el 14 de marzo de 2007 Boeing anunció que un «cuerpo» de MOP había completado con éxito las pruebas de letalidad en un túnel.

Un prototipo de MOP de tamaño reducido se hizo estallar bajo las áridas montañas del White Sands Missile Range de Nuevo México, en las cavernas del poco conocido polígono de ensayos denominado Weapons of Mass Destruction National Testbeds. El prototipo, pintado de color naranja, se situó verticalmente dentro de una estrecha caverna con la parte delantera hacia abajo y a unas pulgadas del suelo y se detonó.

Durante el ensayo estático, la cabeza de guerra de prueba, de la clase 1.000 libras (453 kg), estableció un nuevo récord, cuando perforó un orificio de 19 pies y 3 pulgadas (5,8 m) en un bloque de hormigón reforzado con varillas de acero de 330 toneladas de peso y una resistencia nominal de 2.600 libras por pulgada cuadrada (*).

Según los datos que han trascendido sobre esta prueba, en menos de 10 milisegundos la explosión proyectó sobre el blanco una energía más de 110 millones de libras/pie de presión por medio de un jet de metal fundido.

Simultáneamente, la USAF realizó contratos para conseguir un sistema de guiado por GPS extremadamente preciso desarrollado específicamente para MOP. Este sistema, mucho más exacto que los desplegados en Irak, se cree que tiene un Error Circular Probable menor de 5 metros; algo que en cualquier caso habría quedado sobradamente demostrado con el ataque a Irán de hace unos meses.

Imagen en vuelo de una GBU-57
Imagen en vuelo de una GBU-57. Está un poco borrosa ya que es una ampliación de la imagen anterior, pero en el fuselaje se adivina la inscripción «MOP». Fuente: Boeing.

Integración en el B-2 y el B-52

El 18 de diciembre de 2007, un equipo de especialistas en armamento de Whiteman AFB, residencia de la flota de bombarderos estratégicos B-2, realizó las pruebas de carga empleando una modelo de MOP de tamaño real, pero con «sólo» 700 libras (317 kg) de peso. Para las prácticas se utilizó una réplica de alta fidelidad de la bodega de bombas del B-2 que se utilizó con propósitos de entrenamiento para estudiar la técnica de carga de semejante «bulto» y para no dañar un avión de verdad. Para las pruebas iniciales en vuelo de MOP se decidió, como formula segura y fiable, el empleo de un B-52. Estas pruebas, planeadas para agosto de 2007, no se realizaron no obstante hasta junio de 2008.

El problema aparentemente se debió a que resultó imposible colgar la MOP en los soportes existentes del avión y fue necesario diseñar un nuevo subsistema específico. Y, como suele ocurrir en estos casos, para ello hizo falta una nueva inversión, cifrada en 10 millones de dólares adicionales, desembocando de paso en un retraso de 10 meses.

Los encargados de realizar la modificación fueron las operarios de McDonnell Douglas Corp. de St. Louis (Missouri), ahora filial de Boeing, que recibió un contrato de 12,5 millones de dólares para suministrar 3 vehículos de prueba de separación, los equipos asociados de manejo en tierra -básicamente elevadores- y a bordo del avión, más el apoyo técnico para uno o dos lanzamientos y las pruebas de eliminación de conflictos durante el proceso de integración con el B-52.

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