El VCR 8×8 Dragón constituye uno de los programas más relevantes y discutidos del Ejército de Tierra en las últimas décadas. Este análisis aborda el proyecto desde una perspectiva técnica, operativa e industrial, con el objetivo de separar percepciones, críticas y controversias de los datos disponibles. El texto repasa los antecedentes del programa, los retrasos acumulados y sus distintos responsables, así como el alcance real de una familia de vehículos destinada a sustituir medios ya obsoletos y a redefinir parte de la maniobra mecanizada sobre ruedas. A partir de comparativas con otros vehículos de combate de infantería 8×8 en servicio en países de nuestro entorno, se examinan dimensiones, peso, movilidad, grupo motopropulsor, protección, armamento, vetrónica y precio. El resultado ofrece una valoración matizada del sistema, de sus fortalezas y de sus limitaciones, y sitúa el VCR 8×8 Dragón en el contexto de las necesidades presentes y futuras de la Fuerza Terrestre española.
Índice
- Introducción
- Antecedentes
- El VCI 8×8
- Dimensiones y peso
- Movilidad
- Grupo motopropulsor
- Nivel de protección
- Armamento
- Vetrónica
- Precio
- Conclusiones a esta primera parte
- Notas
- Bibliografía
Introducción
El proyecto estrella del Ejército de Tierra durante muchos años ha sido el VCR 8×8 Dragón, que se está ejecutando tras suscitar numerosos comentarios y juicios negativos no siempre acertados. A la vista de las reacciones causadas, tanto en el ambiente militar como en el civil concernido, nos proponemos realizar un análisis apartando el ruido y centrándonos en una serie de datos y argumentos que aclaren, en la medida de lo posible, la situación en la que nos encontramos, algo ciertamente complicado en según qué aspectos.

Antecedentes
Según fuentes oficiales, el objetivo del Programa VCR 8×8 Dragón es la obtención de un sistema de combate moderno que sustituya a los MRAP (RG-31 y LINCE), BMR M1, en sus diferentes variantes, VEC M1 y parte de la flota de TOA M-113.
La familia BMR/VEC, que también cosechó un buen número de críticas en sus orígenes, era versátil, sencilla y fácil de mantener. Supuso un gran apoyo al Ejército de Tierra cuando se proyectó en operaciones, recordemos las primeras en los años noventa, en Bosnia o Kosovo, en las que realizó un magnífico papel. Pero han pasado muchos años y ha quedado totalmente obsoleta, sobre todo en protección y, en el caso del BMR, en la ausencia de la potencia de fuego necesaria para apoyar las acciones de los infantes.
De ahí la necesidad de relevar toda la flota, incluso añadiendo algún modelo más, como es el TOA. Es importante remarcar, en consecuencia, que la barcaza, basada en el Piraña V de GDLS, está llamada a ser la base de una amplia familia, y no solo de los componentes de los que ahora se habla: los Vehículos de Combate de Infantería/Caballería, vehículos de combate de Zapadores, Puestos de Mando y Observadores Avanzados. El programa tiene todavía un largo recorrido por delante.
Al hilo de esto, y a modo de simple comentario, a nuestro parecer se está cometiendo un ligero error cuando denominamos Dragón a todo el programa, por tanto a la plataforma base y al VCI/C, dando pie a una cierta confusión. Sería bueno que aquella tuviera nombre, tampoco nos convence VCR, puesto que con tan solo la barcaza no se combate, y que el VCI/C adoptara el de Dragón, en recuerdo de los soldados de ese instituto, el VCZ tuviera el suyo, el de cadenas se llama Castor, y así los otros futuros miembros del conjunto. Tampoco parece acertada la elección de una figura de dragón, animal mitológico, si el nombre procede de un tipo específico de soldados.
En cualquier caso, para evitar confusiones, desde ahora nos referiremos como VCR a la plataforma base y Dragón al VCI/C.
Los retrasos perjudican mucho el desarrollo de los sucesivos integrantes de una familia completa para que entren en servicio en tiempo oportuno. Pero los retrasos tienen diferentes responsables.
De forma resumida, el largo proceso comenzó cuando ya los BMR daban claras muestras de necesitar un reemplazo, tras casi treinta años de servicio. No era momento de comenzar a pensar en el relevo, sino de empezarlo. En 2007 se inicia, tras la aprobación del Plan de Renovación de Vehículos Blindados, el estudio para adquirir cerca de 1.200 unidades del llamado sucesivamente VBMR, Vehículo Blindado Modular de Ruedas, FSCT, Futuro Sistema de Combate Terrestre, VBR, Vehículo Blindado de Ruedas, y finalmente VCR. Sin embargo, hasta 2010 no se firmó un primer acuerdo por más de 1.300 millones de euros, comenzando la fase de selección con la finalidad de haber completado la recepción en 2016.
Sin embargo, el Gobierno decidió cancelar el proceso debido a la crisis económica, lo que supuso el primer retraso.
En 2013 se reactivó, encargando un modelo nuevo, en lugar de adquirir uno ya en servicio, a una UTE compuesta en aquel momento por Indra, GDELS, Santa Bárbara Sistemas, y SAPA, con un presupuesto de 1.300 millones de euros.
El 4 de diciembre de 2015 se firmó un contrato para el desarrollo de cinco demostradores tecnológicos, no prototipos, sobre el Piraña V de GDELS, procedente de MOWAG, como plataforma base. Se debían entregar cinco prototipos en tres años con un primer contrato de 90 millones.
Sin embargo, se introdujeron una serie de modificaciones en diferentes áreas que supusieron una acumulación de retrasos, y los demostradores no se pudieron entregar hasta finales de 2019.
En verano de 2019 el Gobierno autorizó firmar un contrato con Santa Bárbara para adquirir 348 blindados por casi 2.100 millones de euros, con Indra y SAPA como subcontratistas principales. Sin embargo, en diciembre, durante la negociación, se acabó declarando desierta la adjudicación porque no se consideró aceptable la oferta de SBS, abriéndose una nueva licitación.
Se produjo así una situación peculiar porque, con la declaración del concurso desierto, seguían en vigor los contratos de demostradores y prototipos que estaban a punto de ser entregados.
Se acumuló más retraso hasta que se configuró una nueva empresa, incorporándose Escribano M&E a las anteriores, que se denominó TESS Defence.
Finalmente, el contrato del programa se firmó el 25 de agosto de 2020, en un acto presidido por la ministra de Defensa, por la misma cantidad de 348 vehículos a entregar en diez años en una primera fase, y con el objetivo de alcanzar los 998, 365 en la segunda fase y 285 en la tercera, empezando las primeras entregas en diciembre de 2023, 37 unidades. Se ajustó un importe revisado al alza de 2.100 millones de euros.
En 2022 se incrementó el contrato en 420 millones de euros, “incremento de techo de gasto”, aprobado por el Consejo de Ministros con el objeto de incorporar mejoras del contrato: pasar de configuraciones simples a completas, incorporar conciencia situacional, simuladores, etc. Aun así, el calendario de entregas no se pudo cumplir y sufrió varias modificaciones. Uno de los motivos de ese retraso vino por un cambio introducido mediante el cual no se aceptaban vehículos antes de la calificación, adopción y aceptación de las mejoras. En el contrato original se entregaban los primeros en la configuración inicial y luego, al final, se hacía una actualización. El órgano de contratación decidió que no tenía sentido y exigió esperar a terminar la calificación, cuando todos los vehículos estuvieran en las mismas condiciones finales. Las entregas se iniciaron en 2025, lo que marca un retraso de unos 16 meses. Hasta el momento de escribir estas líneas, se han recibido 45 unidades, 41 a partir de abril y 4 en febrero de este año, ya que en enero se realizó una presentación, no una entrega, con la ministra y los medios [1], en las versiones VCI, VCI con lanzadores de misil C/C y VCZ, además de parte del apoyo logístico y de todos los implementos de zapadores.
Como consecuencia, se han producido bastantes discrepancias entre la empresa y el Ministerio de Defensa, incluyendo penalizaciones y presiones para el cumplimiento del contrato.
En resumen, se puede decir que ha habido tres clases de retraso, con distinto nivel de responsabilidad, en el Gobierno, el Ejército de Tierra y la industria, debido a la toma de decisiones, la introducción de numerosas variaciones, la resolución de problemas y las demoras en las entregas. Estas últimas son comunes, aunque no excusables, en proyectos de este calibre, que nunca cumplen los plazos marcados, ni en España ni fuera de aquí. Las empresas ajustan sus cálculos, pero siempre surgen problemas imprevistos, normalmente en el abastecimiento o la fabricación de piezas, en especial con las nuevas o con aquellas que dejaron de fabricarse y hay que volver a producir.
Una vez fabricadas, el proceso de recepción de las plataformas se resume en una recepción administrativa por parte del Ministerio de Defensa, que incluye su evaluación técnica y de cumplimiento del contrato, y su entrega al Ejército de Tierra para su Evaluación Operativa.
La EVAO está dividida en varias fases y se desarrolla básicamente en las instalaciones de las unidades de destino, aunque algunos ejemplares se envían a la Academia de Logística, en Calatayud. Consiste, abreviando, en unas pruebas prácticas de capacidad del vehículo para comprobar el funcionamiento de los sistemas y, finalmente, se lleva a cabo la integración en agrupamientos tipo compañía o grupo táctico. De esta forma se asegura que se cumplen los requisitos técnicos, tácticos y logísticos establecidos.
Este proceso durará varios meses, pues supone no solo la llegada del vehículo a la unidad, sino la adaptación de esta a la nueva situación en los campos de la infraestructura, la logística, la instrucción y el adiestramiento, y la táctica.
Al hilo de esto, para las formaciones mecanizadas sobre rueda no se trata propiamente de la simple sustitución del BMR, o del TOA, o de un MRAP, porque este es solo un transporte blindado, mientras que aquel es un VCI. Por eso el proceso de recepción dura varios meses, ya que el cambio supone algo mucho más importante. Se tiene que producir una mudanza en la táctica de empleo y, en consecuencia, en la instrucción y el adiestramiento, en el tránsito a estar dotadas con un vehículo que no solo transporta, sino que además apoya el combate con un potente cañón automático, además de la ametralladora coaxial y, en su caso, del ATGM, e incorpora un gran salto tecnológico. Eso por no mencionar los cambios en la infraestructura de las bases y acuartelamientos, así como la logística que acompaña a su despliegue. Afectará especialmente a las unidades dotadas con el M-113 y sus derivados, de cadenas, por razones evidentes, cuando las afectadas pasen a ser mecanizadas sobre ruedas. El resto recibirán el futuro Vehículo de Apoyo de Cadenas, VAC, con un impacto menor en estos aspectos.
En cuanto al número de ejemplares que finalmente se adquirirán, por un lado todo apunta a que se producirá una reducción de los de cadena en favor de los de rueda y, por otro, es seguro que se producirá una reconfiguración de las plantillas de las unidades, aunque no tenemos certeza de cómo será el reparto final. Los planes del Ejército sufren una continua adaptación a los rápidos cambios que se están produciendo.
Para la primera fase se había previsto la adquisición de 219 VCI/C, 58 VEC, unos cuatro escuadrones con las actuales plantillas, 49 VCZ, cuatro compañías, 14 PC y 8 OAV. Sin embargo, debido al proceso de selección de torre para el VEC, no se adquirirá ninguno en esta fase, pasando los números a 277 VCI, 47 VCZ, 14 PC y 8 OAV. Con ellos entendemos que se podrán dotar 6 batallones de Infantería y 1 batallón de Ingenieros con 4 compañías, es decir, 4 grupos tácticos con infantería, ingenieros y OAV. Algunos se incorporarán a centros de enseñanza.

El VCI 8×8
La elección de nuestro ejército no es algo aislado. Existe una tendencia desde hace años hacia el empleo de diversas plataformas 8×8 para formar familias en las que suele destacar el VCI, o IFV en inglés, una variante dotada frecuentemente de una torre con cañón automático de entre 25 y 40 mm y, a menudo, con lanzadores de misiles C/C, ATGM, que sirve básicamente para el transporte de soldados de infantería y el apoyo a su combate.
Entre los países de nuestro entorno, las han elegido Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Portugal, Países Bajos, Finlandia, Polonia, Japón, Suiza, Taiwán, Australia y algunos más.
Para ayudarnos en el análisis, mostraremos algunas tablas con las características de los principales modelos. Con la intención de realizar una comparación adecuada, seleccionaremos aquellos que disponen de torre con cañón automático, tripulada o no, evitando errores frecuentes como contrastar un VCI con una plataforma base que, en el mejor de los casos, sería un transporte de tropas. Un ejemplo claro sería la comparación realizada con el Boxer, quizá provocado por su modularidad, y no con el Boxer Lance, o con el más reciente proyecto Schakal/Jackal, con la torre del Puma, que sí es una versión VCI y es el que, entre otros, emplearemos en nuestro análisis.
Una selección previa nos da como resultado una larga lista que comprende ejemplares con torre del tipo ya mencionado o con una pequeña dotada de una ametralladora pesada de 12,7 mm o lanzagranadas de 40 mm, en ambos casos generalmente no tripuladas.
Entre todos suman miles de unidades fabricadas y en servicio en numerosos países, lo que da idea de la importancia que se le otorga, probablemente no solo desde el punto de vista táctico, sino también desde el económico y el político.
De este grupo elegiremos solo los que consideramos más representativos, por no ser demasiado exhaustivos, y que disponen de torre con cañón automático.
Además del Dragón, quedan los siguientes:
- VBCI Mk I, Véhicule Blindé de Combat d’Infanterie, fabricado por KNDS, unión de Nexter y Krauss-Maffei Wegmann. Es la versión más moderna del VBCI que entró en servicio en 2008 para sustituir a los VAB y AMX-10P. Está en marcha una versión mejorada, la Mk II. Aunque ha participado en ofertas para equipar diversos ejércitos, no lo ha logrado en favor de otros modelos como el Patria, el Boxer o el Piraña. Nos resulta un poco chocante que no utilice desde el principio el cañón CTAS desarrollado con los británicos, que sí emplean en otros vehículos.
- Pandur II EVO, Evolution, es la reciente versión checa fabricada por Tatra del Pandur II 8×8. Recordemos que la versión original 6×6 es una fabricación bajo licencia del BMR, fabricado por GDELS y Steyr, y que también está en servicio en Portugal.
- Boxer. Fabricado por ARTEC, ARmoured vehicle TEChnology, una asociación de Krauss-Maffei Wegmann GmbH, Rheinmetall MAN Military Vehicles GmbH y Rheinmetall MAN Military Vehicles Nederland B.V. Se trata de una plataforma modular, lo que quiere decir que sobre la barcaza se pueden acoplar distintos conjuntos, llamados módulos de misión, que se pueden intercambiar y que la transforman en variantes IFV, PC, ambulancia, ATP, ingenieros, etc. Hemos elegido la versión VCI con torre Lance porque ya está en servicio en diversos países desde 2019, si bien parece que la intención de Alemania y los Países Bajos es sustituirla por una RCT30, la misma que dota al Puma, denominando al resultante Schakal/Jackal.
- VBM Freccia, Veicolo Blindato Medio. Es un programa que nació a comienzos de los años noventa y que comparte barcaza con el Centauro. Entró en servicio en el ejército italiano en 2009. Fue candidato como uno de los posibles sustitutos de los BMR/VEC. Las últimas modernizaciones incluyen el reemplazo del cañón, pasando de un calibre de 25 a uno de 30 mm, en una torre con ligeros cambios y una mejora en la motorización.
- KTO Rosomak, Kołowy Transporter Opancerzony, transporte de personal acorazado sobre ruedas, Lobezno. Es una versión del Patria AMV que entró en servicio en 2005 solamente en el ejército polaco, y forma parte de una familia de ocho componentes.
- Stryker ICVD, Infantry Carrier Vehicle Dragoon. Es el VCI de una familia de diez variantes sobre la barcaza Piraña III. En su día, el concurso para la elección de una plataforma lo ganó el LAV25 canadiense, basado en esa barcaza. En 2015 comenzó el proyecto de desarrollo de la versión ICVD, cuyas pruebas operativas fueron llevadas a cabo en 2017 y que empezó a entrar en servicio en 2018.
Antes de continuar, aclaremos cuáles han sido nuestros criterios al elaborar las tablas.
No es fácil encontrar datos completos y fiables, ni siquiera con la ayuda de la IA [2]. Además de acudir a fuentes oficiales, hemos buscado por internet manuales, hojas técnicas, artículos, documentos del fabricante y otras fuentes no oficiales. Donde hemos encontrado lagunas, nos hemos basado en datos de las plataformas base, con las debidas precauciones, por ejemplo para el radio de giro, y, en ocasiones, hemos realizado una media de los datos encontrados. En otros casos, hemos realizado una estimación simple. Es el caso del volumen, multiplicando largo × ancho × alto de la barcaza, restando lo que estimamos es el volumen entre el suelo y la parte inferior de la misma, buscando un dato razonable para los efectos de esta colaboración, y teniendo en cuenta que se obtiene un volumen externo, no el volumen total interior o el útil de carga o transporte para tropa.
En cualquier caso, aunque habrá que tener precaución al valorar los datos que aportamos por estas circunstancias, creemos que se ha conseguido un marco de comparación aceptable para los fines de este trabajo. El lector juzgará.
| Vehículo | País de origen / fabricante | Torre IFV | Armamento principal | Armamento secundario |
|---|---|---|---|---|
| Dragón | España / TESS Defence | Torre no tripulada con cañón de 30 mm | Arma de 30 mm | AMM coaxial de 7,62 mm + opción ATGM, previsto Spike LR2 |
| Arma 8×8 | Turquía / Otokar | Varias opciones, torres tripuladas y no tripuladas con cañón de 30 mm | Cañón de 30 mm | AMM coaxial de 7,62 mm + ATGM opcional |
| Altuğ 8×8 | Turquía / BMC | Torre no tripulada con cañón de 35 mm | Cañón de 35 mm | AMM coaxial de 7,62 mm |
| CM-34 | Taiwán / Ordnance Readiness Development Center | Torre tripulada con cañón de 30 mm | Cañón de 30 mm | AMM coaxial de 7,62 mm |
| VBCI Mk I | Francia / Nexter | Torre tripulada con cañón de 25 mm | Cañón de 25 mm | AMM coaxial de 7,62 mm |
| Tipo 96 | Japón | Cúpula con lanzagranadas de 40 mm o ametralladora pesada de 12,7 mm, según versión | Según versión | — |
| Pandur II EVO | República Checa / Tatra | Torre no tripulada con cañón de 30 mm | Cañón de 30 mm | AMM coaxial de 7,62 mm y ATGM |
| Patria AMV XP | Finlandia / Patria | Según usuario, torre tripulada o remota, con ametralladora pesada o cañón automático | Según configuración | Las torres con cañón incorporan AMM coaxial de 7,62 mm y opción ATGM |
| Boxer | Alemania / ARTEC, KMW + Rheinmetall | Varias opciones según usuario: Lance, RCT, Samson Mk II, RCWS Kongsberg M151 y KMW FLW-200 | Cañón de 30 mm o ametralladora pesada de 12,7 mm según versión | Las torres con cañón incorporan AMM coaxial de 7,62 mm y opción ATGM |
| VBM Freccia | Italia / CIO-Leonardo | Torre tripulada con opción de cañón de 25 o 30 mm | Cañón de 25 o 30 mm | AMM coaxial de 7,62 mm, opción ATGM y AMM AA de 7,62 mm |
| KTO Rosomak | Polonia / Rosomak S.A. | Torre tripulada con cañón de 30 mm | Cañón de 30 mm | AMM coaxial de 7,62 mm y opción ATGM |
| Stryker ICV Dragoon | Estados Unidos / GDLS | Torre no tripulada con cañón de 30 mm | Cañón de 30 mm | AMM coaxial de 7,62 mm y opción ATGM |
| K808 Baekho | Corea del Sur / Hyundai Rotem | Varias torres opcionales; normalmente cúpula tripulada con ametralladora pesada de 12,7 mm o lanzagranadas de 40 mm | Según versión | — |
Dimensiones y peso
Mucho se ha criticado el tamaño y el peso del Dragón. Veamos algunas razones por las que tiene esas características.
De las tres dimensiones que definen el tamaño del vehículo, la anchura viene limitada por la de los caminos y carreteras y por la posibilidad de ser transportado por ferrocarril o góndola. En consecuencia, se podría disminuir, pero no aumentar, así que normalmente solo se puede variar el tamaño jugando con la altura y la longitud.
Comparados con ejemplares de generaciones anteriores, el tamaño y el peso de los actuales son mucho mayores. Hoy en día se da mucha más importancia a la supervivencia del personal embarcado y a la potencia de fuego, sumándose a ello la digitalización, con la incorporación de nuevos dispositivos.
De esta forma, las dimensiones estarán enmarcadas en la combinación de la necesaria buena movilidad y el volumen interior preciso para alojar el grupo motopropulsor, la tripulación y el Elemento de Combate a Pie, con su equipo personal, la munición disponible, los depósitos de carburante, los subsistemas de observación y tiro, antiexplosiones y antiincendios, el aire acondicionado, no solo por comodidad en el interior, lo que ayuda a mantener la capacidad de combatir del personal, sino también por la necesidad de mantener los aparatos electrónicos dentro de un margen de temperaturas, las comunicaciones, la dirección y la suspensión, etc.
Por fuerza han tenido que ampliar el tamaño.
Por esta razón hemos querido realizar un cálculo, muy arriesgado por la falta de precisión, del volumen interior de la barcaza. Si bien no hemos considerado las inclinaciones de la coraza, lo que resta espacio a lo calculado, y no sabemos cuánto volumen ocupan los elementos antes mencionados, creemos que puede ser una referencia, más teniendo en cuenta que reflejamos en la tabla el dato de espacio interior útil aportado por algunos de los fabricantes.
En la altura también influye, sobre todo, aunque no únicamente, la instalación de una torre y que esta sea tripulada o no. Su altura viene normalmente condicionada, aunque podría haber más factores, por la instalación de los sistemas de observación y puntería, la posible dotación de un lanzador ATGM y una ametralladora AA, a menudo se denomina así, pero también tiene otros usos, y el ángulo de elevación y depresión del cañón, este último limitado por la barcaza, que, a su vez, están limitados por el movimiento en el interior del complejo formado por una porción del cañón con los mecanismos de disparo, el alimentador de munición, los canales de alimentación y los depósitos de munición de consumo inmediato. Que no sea tripulada puede suponer un ahorro en su altura y, por tanto, en la total del vehículo, también se puede considerar algo el peso, ya que los miembros de la tripulación que la ocuparían están situados en la barcaza, consiguiendo con ello mayor protección. También se consigue ofrecer una silueta menor y bajar algo el centro de gravedad del conjunto. Es difícil ahorrar más espacio interior para disminuir volumen porque hace falta para tener acceso, fundamentalmente, a las armas y la munición. Sin embargo, instalar al jefe de vehículo y al tirador en la barcaza es a costa de ocupar espacio en ella y, si se mantienen todos los módulos indicados en su interior y añadimos, donde corresponda, a la cada vez más empleada UPA, Unidad de Potencia Auxiliar, el tamaño de la barcaza debe aumentar necesariamente con respecto a modelos más antiguos.
Estas circunstancias, barcaza y torre más grandes, acrecientan necesariamente el peso, y lo hacen proporcionalmente mayor con respecto a las más pequeñas, pues se produce el eterno ciclo en los blindados: mayor coraza implica mayor peso, que necesita un grupo motor más potente y una suspensión más vigorosa, etc.
En la tabla que adjuntamos se reflejan datos que pueden resultar clarificadores, a pesar de que algunos, insistimos, son estimaciones.
A priori, habiendo elegido plataformas de características parecidas y teniendo en cuenta que la capacidad de transporte de personal también es muy similar, en buena lógica este apartado no debe ofrecer diferencias importantes. En general, solo nos servirá para comprobar si nuestro protagonista es tan grande y pesado como se dice o no, considerando la tendencia general.
| Vehículo | Largo (m) | Ancho (m) | Alto total / barcaza (m) | Altura libre sobre el suelo (m) | Volumen estimado (m³) | Tripulación + personal embarcado | Peso en combate (t) |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Dragón | 8,2 | 3,2 | 3,5 / 2,5 | 0,45 | 53,8 | 3 + 6 | 33 / 35 |
| VBCI Mk I | 7,6 (< 8) | 2,98 (< 3) | 3 / 2,26 (< 2,5) | 0,5-0,7 | 39,9 (> 13*) | 3 + 8 | 32 |
| Pandur II EVO | 7,88 | 2,73 | 3,55 / 2,1 | 0,43 | 36 | 3 + 7 | Máx. 25 |
| Boxer Lance | 7,93 | 2,99 | 3,24 / 2,38 | 0,5 | 44,6 (16*) | 3 + 4/6 | Máx. 38,5 |
| VBM Freccia | 8,56 | 2,99 | 3,18 / 2,04 | 0,41 | 41,7 (11*) | 3 + 8 | 31,5 |
| KTO Rosomak | 7,9 | 2,8 | 3,3 / 2,5 | 0,43 | 45,8 | 3 + 8 | 22,5 |
| Stryker Dragoon | 7,27 | 2,95 | 3,12 / 2,64 | 0,38 | 48,5 | 3 + 8 | 20 |
Con estos datos se puede concluir que nuestro protagonista se encuentra entre los más voluminosos y pesados, este registro en particular hay que relacionarlo con otro que damos más adelante, que es la relación potencia/peso, si bien con una diferencia dentro de unos márgenes razonables, teniendo en cuenta la tendencia y que es un modelo más actual.
Solo a modo de referencia, mencionemos que el motor pesa unos 1.000 kg, la transmisión unos 500 kg, la torre G30 con armamento unos 2.000 kg y la barcaza en vacío del Piraña V unas 17 toneladas.
Así las cosas, uno de los argumentos que se utilizan a favor de la elección de una plataforma 8×8 es que tiene más posibilidades de recibir actualizaciones o modernizaciones que una 6×6. Esto puede ser cierto si el tamaño y el peso lo permiten. Si la configuración inicial ya está en el límite, sobre todo de peso, y aunque la instalación del nuevo sistema sustituya a uno anterior, no siempre es así, la operatividad puede quedar disminuida a mitad de vida útil, cuando se suelen realizar las modernizaciones más importantes. En sentido contrario, habría que matizar que los sistemas modernos son siempre más ligeros.
Una posible solución es que, al tiempo que se realizan las modernizaciones, se lleve a cabo también una actualización de la suspensión, que puede consistir en la instalación de una de tipo multi-link, que permitiría subir el peso en combate hasta las 42 toneladas.
En este sentido, es muy importante considerar que la potencia de los grupos motores es mayor de la que realmente necesitan, hasta el punto de que está limitado el par máximo para evitar excesos que el sistema de transmisión, lo que transmite el movimiento desde la caja de transferencia hasta las ruedas, llamado en inglés driveline, no pueda absorber.
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