Número 85
Contenidos Número 85 – Portada
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Storm-1516 constituye uno de los ejemplos más sofisticados de la evolución contemporánea de la guerra informativa rusa. Lejos de limitarse a la difusión convencional de bulos, esta operación combina inteligencia artificial generativa, falsificación documental, deepfakes, redes de dominios encubiertos, influencers ideológicamente afines y técnicas de posicionamiento digital para fabricar, blanquear y amplificar narrativas hostiles contra las democracias occidentales. El presente análisis examina sus fundamentos doctrinales, desde las medidas activas soviéticas hasta las actuales estrategias de intoxicación cognitiva, y muestra cómo la desinformación ha dejado de dirigirse únicamente al ciudadano para apuntar también a la infraestructura tecnológica que media el acceso al conocimiento. A través de mecanismos como el narrative laundering y el LLM grooming, Storm-1516 busca erosionar la confianza pública, contaminar modelos de inteligencia artificial y debilitar el respaldo político y social a Ucrania. Su actividad en Estados Unidos, Europa y el espacio postsoviético revela una arquitectura operativa modular, adaptable
En unos meses, el EMAD publicará un nuevo documento Entorno Operativo, que seguirá la línea de otros anteriores como el Entorno Operativo 2035, seguramente teniendo en cuenta algunas de sus múltiples carencias. La prospectiva, sin embargo, por sólida que sea, resulta insuficiente si no se integra dentro de un todo más amplio en el que se incluyan ejercicios de wargaming capaces de someter a tensión sus supuestos, incorporar fricción, decisiones humanas y, por supuesto, las adaptaciones que lleven a cabo todos los posibles adversarios, devolviendo así lecciones útiles los encargados de la redacción. Es ahí donde nace este análisis, en el que se examinan varios casos aliados, desde Estados Unidos hasta Reino Unido, Francia, Alemania y el ámbito nórdico, así como el de la Ucrania anterior a la invasión rusa, demostrando cómo algunas omisiones pueden tener consecuencias nefastas. Sobre esa base, se propone una nueva arquitectura institucional para España, así
Un año más, se ha celebrado en las afueras de París la feria de defensa Eurosatory. La edición de 2026 ha sido, hasta el momento, la mayor que sus responsables han logrado organizar, reuniendo a miles de expositores y decenas de miles de asistentes y dejando claro tanto el poderío de la industria de defensa ultrapirenaica como el atractivo que el ecosistema francés tiene para el resto del mundo. Todo ello a pesar de que (o quizá, porque) el país apenas adquiere una fracción de lo que necesita al extranjero (aunque la plena autonomía es imposible) siendo sin embargo uno de los principales exportadores a escala mundial. Una feria en la que más allá de las empresas galas y teutonas, con una notable presencia de estas últimas una vez más, ha sido Ucrania la principal protagonista, seguida por países como Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Turquía o Corea del Sur.
Francia y Alemania han renunciado finalmente a seguir adelante con el programa FCAS. Un proyecto controvertido desde sus inicios que nació cuestionado por la propia configuración del mismo, la lentitud a la hora de dar los pasos necesarios para materializarlo, los enfrentamientos industriales y políticos entre sus dos socios principales y los enormes costes de transacción que implicaba. La prensa internacional se ha hecho eco rápidamente de la noticia, publicándose numerosos artículos en los que se especula con los próximos pasos que París y Berlín podrían dar. La mayoría, empero, olvida que el programa FCAS tenía tres socios a partes iguales, pues España participaba con un 33% del mismo y era el encargado, además, de partes fundamentales, de la mano tanto de Indra como de Airbus. El fracaso del FCAS abre una amplia gama de posibilidades para el Ejército del Aire español (no tantas para la Armada), aunque el Gobierno
Activar el artículo 42.7 del Tratado significa que nosotros, los veintisiete Estados miembros de la UE, estamos en guerra. Ahora que hablar de operacionalizar el 42.7 se ha puesto de moda, esto debe quedar absolutamente claro. No se trata de enviar a un puñado de expertos en ciberseguridad; se trata de la guerra. Y una agresión por parte de un competidor par exige represalias contundentes, una economía de guerra continental y una Gran Estrategia combinada UE-OTAN dirigida por un auténtico Gabinete de Guerra. El 42.7 no debería activarse por nada que no llegue a ese umbral, o perderá su significado moral y su valor disuasorio. La primera frase del art. 42.7 es muy poderosa: «Si un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance». Es una expresión del vínculo profundo entre
El anuncio de la clase Trump o BBG(X) marca uno de los giros conceptuales más llamativos de la política naval estadounidense en los últimos años: el intento de recuperar, bajo formas tecnológicas nuevas, la lógica del acorazado como buque capital en detrimento de los portaaviones o incluso los submarinos. Una idea a priori descabellada, en tiempos de transición hacia un paradigma de guerra mosaico, pero que podría tener su razón de ser. Idea que, al menos, merece un análisis desde una perspectiva histórica, doctrinal y geopolítica, en el que se tengan en cuenta las intenciones del presidente estadounidense y algunos de sus asesores, la herencia de Mahan, la evolución de los grandes acorazados estadounidenses y el fracaso parcial de apuestas previas como la clase Zumwalt, todo ello además en un nuevo contexto de rivalidad naval con China. Toca, pues hablar sobre dimensiones y desplazamiento, sobre blindaje, sobre una posible propulsión
La gamificación de la guerra es una realidad, si bien no se habla demasiado sobre ello, quizá porque la propia palabra tiene un tinte controvertido, a pesar de plasmar a la perfección la realidad que el término busca representar. En el caso de Ucrania, después de años de pruebas, la reciente ampliación del sistema de e-Points a francotiradores, a la aviación del Ejército o a los grupos móviles contra drones Shahed nos habla sobre la consolidación de un modelo de guerra basado en incentivos, datos y adaptación acelerada, en lo que supone una novedad a estudiar por cualquier ejército que se precie. No en vano, herramientas como Brave1, Brave1 Market, DELTA y DOT-Chain Defence se articulan para convertir todos aquellos resultados verificados de combate en una capacidad real de compra por parte de las unidades que, además, tiene la virtud de favorecer la retroalimentación industrial y el aprendizaje táctico. Explicado
Getac Technology Corporation (Getac), proveedor líder de soluciones de informática rugerizada y vídeo móvil, anuncia el lanzamiento de las tablets ZX80W y ZX80W-EX, dos dispositivos Windows 11 basados en arquitectura ARM con un consumo energético eficiente para garantizar productividad todo el día sobre el terreno. La ZX80W destaca el poder transformador de Windows sobre ARM en la industria de los dispositivos rugerizados. Ofrecer la funcionalidad completa de Windows sobre el terreno requería procesadores más grandes y de alto consumo energético. Aprovechando la excepcional eficiencia térmica y energética de ARM, la ZX80W ejecuta Windows 11 IoT Enterprise LTSC en un chasis sorprendentemente compacto y sin ventilador. En operaciones militares y de defensa, el acceso a puntos de carga o a redes de comunicaciones es con frecuencia limitado o inexistente. La plataforma ARM QCS6490 de Qualcomm® proporciona una experiencia informática rápida y sin ventilador que permite trabajar de forma ininterrumpida durante largos
El programa submarino de Corea del Norte constituye uno de los ámbitos más opacos, peculiares y estratégicamente reveladores del aparato militar de Pyongyang. Es por ello por lo que, a lo largo de esta serie de artículos, analizaremos en detalle la evolución de su arma submarina desde las primeras unidades de inspiración yugoslava y soviética hasta la construcción de submarinos con capacidad de lanzamiento de misiles balísticos y de crucero. No en vano, Corea del Norte ha compensado buena parte de sus carencias tecnológicas, industriales y doctrinales mediante una combinación de volumen, adaptación de diseños antiguos, asistencia exterior y una orientación creciente hacia la disuasión nuclear, incluyendo el warfighting. Para ello, ha seguido una lógica estratégica que subordina la Marina de guerra al esfuerzo terrestre y que contempla el papel de los submarinos costeros en operaciones de infiltración y ataque. Incluso ha ido más allá, pues con el paso del
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