Número 80
Contenidos Número 80 – Portada
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En el vasto y a menudo árido panorama de la literatura sobre la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) de la Unión Europea, la obra de la Dra. Beatriz Cózar Murillo, «The Permanent Structured Cooperation (PESCO) of the European Union: Means, Ways, Ends and Tempo«, emerge como un ejercicio de realismo necesario y contundente. Publicado por Ejércitos y fruto de una investigación doctoral conjunta entre la Universidad Pablo de Olavide y la Universidad de Gante, este libro no se limita a describir el funcionamiento jurídico o institucional de la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO). Por el contrario, ofrece una disección quirúrgica de por qué esta herramienta, descrita en su momento como la «Bella Durmiente» de la defensa europea, ha despertado no como un gigante estratégico, sino como un instrumento capturado por intereses industriales y nacionales divergentes. La tesis central «The Permanent Structured Cooperation (PESCO) of the European Union: Means, Ways,
La Base Aérea de Gando ha albergado con éxito el ejercicio Ocean Sky 2025, consolidándose como el epicentro del adiestramiento de caza en el flanco sur de la OTAN. Bajo el liderazgo del Mando Aéreo de Combate (MACOM), esta edición ha reunido a fuerzas aéreas de Alemania, Grecia, Portugal y Estados Unidos, destacando además como un hito geopolítico y operativo la participación de la Fuerza Aérea de la India con sus cazas Su-30MKI. Durante dos semanas, más de 50 aeronaves han ejecutado cerca de 650 salidas, abarcando desde misiones de superioridad aérea (DCA y OCA) hasta complejos escenarios de rescate en combate (CSAR). Para el Ejército del Aire y del Espacio, el ejercicio ha representado un doble desafío logístico y táctico. Sirviendo además como «examen anual» de capacidades, el Ala 46 ha gestionado el sostenimiento de más de 1.000 efectivos y múltiples sistemas de armas y plataformas en un momento
La hemeroteca de los conflictos marítimos está repleta de mercantes usados para fines logísticos, incluso militares bajo diversas formas de uso. No hay armada que no dependa de la flota civil para llevar a buen puerto un despliegue o preposicionamiento de ultramar. Las armadas menores reclutan buques ya existentes y las fuerzas navales de mayor envergadura se pueden permitir contar con una flota auxiliar, pero ambas quedan dentro del margen del poco derecho marítimo a la hora de encajar estos buques en un escenario de guerra. La discreción es la principal baza de este tipo de buque al servicio de un estado. El poder naval ruso ha sido intermitente en función de su situación interna. Tradicionalmente cerrada a mares cálidos y embotellada por mares con cuellos de botella al tráfico marítimo, Rusia ahora destaca como un importante actor de buques civiles incorporados al servicio auxiliar o sealift en medio de
Critical infrastructures are no longer concentrated solely on dry land. A growing portion of the energy we consume, the data we exchange, and the military capacity we project depends on pipelines, cables, ports, and naval bases situated under or alongside the water surface. The underwater domain, discreet and difficult to monitor, has become a privileged stage for strategic competition and operations in the so-called «Grey Zone», where the line between accident, sabotage, and act of war blurs dangerously. This particularly affects Spain, a country situated at the crossroads between the Atlantic and the Mediterranean, which concentrates a significant number of these infrastructures, thereby multiplying both their relevance and their exposure. Throughout the following article, we analyse the evolution of threats and the impact of tactics in the Grey Zone, we discuss the main marine and underwater critical infrastructures of interest to us, and we explore how detection and protection systems
En la guerra naval contemporánea, asumir que un buque puede evitar siempre el impacto es una ilusión peligrosa. La realidad demuestra que incluso las plataformas mejor defendidas pueden ser alcanzadas y que, a partir de ese momento, el resultado del combate depende menos de la potencia de fuego residual que de la capacidad del navío para seguir flotando, maniobrando y combatiendo. La supervivencia de los buques de guerra se ha convertido así en un problema sistémico, donde diseño, doctrina, tecnología y adiestramiento de las dotaciones convergen para ganar tiempo y preservar funciones críticas. Esta segunda entrega de nuestra serie «Introducción a la guerra naval» se adentra en los elementos que permiten a un buque moderno resistir el castigo propio del combate: sistemas de defensa pasiva, compartimentación, control de daños, redundancia y protección de los centros vitales. A partir de ahí, el análisis se amplía hacia factores estrechamente ligados a la
La vigilancia cognitiva evoluciona hacia una monitorización individualizada y constante gracias a la inteligencia artificial, lo que permite un conocimiento exhaustivo del sujeto antes, durante y después de cualquier operación. A través del rastro digital en hogares, cámaras de reconocimiento facial y redes sociales, el entorno cibernético facilita una precisión asombrosa en el análisis del comportamiento humano individualizado. El caso de China ilustra el avance hacia un control poblacional absoluto mediante la centralización de bases de datos masivas y el uso de biodatos. Este análisis explora la transición hacia la «Machina Maxima» o Zuìdàjīqì, una entidad tecnológica capaz de moldear conciencias y eliminar la disonancia cognitiva. Lejos de la destrucción física, este sistema aspira a dirigir la sociedad hacia una docilidad absoluta, redefiniendo la percepción del bien y el mal. Dentro de las operaciones cognitivas, una de las actividades importantes es la evaluación de los resultados de las distintas acciones
Las infraestructuras críticas ya no se concentran únicamente en tierra firme. Una parte creciente de la energía que consumimos, de los datos que intercambiamos y de la capacidad militar que proyectamos depende de gasoductos, cables, puertos y bases navales situados bajo o junto a la lámina de agua. El dominio submarino, discreto y difícil de vigilar, se ha convertido en escenario privilegiado de la competencia estratégica y de las operaciones en la denominada “zona gris”, donde la línea entre accidente, sabotaje y acto de guerra se difumina peligrosamente. Algo que afecta particularmente a España, un país situado en la encrucijada entre Atlántico y Mediterráneo y que concentra un número significativo de estas infraestructuras, lo que multiplica tanto su relevancia como su exposición. A lo largo del siguiente artículo, analizamos la evolución de las amenazas y el impacto de las tácticas en la Zona Gris, hablamos sobre las principales infraestructuras marinas
Desde 1944, el orden liberal internacional descansaba sobre la premisa de que Estados Unidos, aunque ocasionalmente rompiera las reglas, actuaba fundamentalmente como el garante último de la estabilidad global. Recientemente, la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 ha marcado una ruptura definitiva: Washington ha renunciado a mantener las apariencias del multilateralismo para perseguir una división del mundo en esferas de influencia compartidas con Rusia y China. Dentro de este nuevo paradigma geopolítico, la Unión Europea ha dejado de ser un socio privilegiado para convertirse en objeto de hostilidad abierta por parte del presidente norteamericano. En este contexto, la supervivencia de un sistema global basado en normas ya no depende del paraguas estadounidense, sino de la voluntad de la UE para defender una causa común y aprovechar las oportunidades de captar aliados, pues no todos los actores del sistema se sentirán cómodos con las intenciones de Trump. Un
¿Recuerdas al Nautilus del Capitán Nemo? Aquel sueño de una navegación submarina ilimitada y silenciosa, compartido por el visionario Isaac Peral, ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una necesidad estratégica ineludible. Tras más de un siglo de dominio por parte de las baterías de plomo-ácido, empleadas en cientos de submarinos -muchos de ellos todavía en servicio- asistimos a un cambio disruptivo liderado por Japón: el abandono de los complejos sistemas AIP en favor de submarinos 100% eléctricos impulsados por baterías químicas avanzadas. En este artículo desgranamos el futuro de la propulsión submarina, desde la robustez de las baterías de ferrofosfato de litio (LFP) hasta la promesa de las de estado sólido y el renacer del sodio. Analizamos, además, uno de los grandes dilemas a los que se enfrentan planificadores e ingenieros: ¿priorizar la seguridad en tiempos de paz o la letalidad en la guerra? Descubre por qué
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