Estados Unidos mantiene bloqueada la venta de 40 cazabombarderos F-16 Block 70 a Turquía

-16 Block 70. Fuente - Lockheed Martin
-16 Block 70. Fuente - Lockheed Martin

El pasado miércoles el ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlüt Çavuşoğlu, viajó hasta Washington para reunirse con su homólogo estadounidense Antony Blinken. El motivo del viaje pasaba por tratar de desbloquear un contrato valorado en 20.000 millones de dólares destinado a la adquisición de 40 aviones de combate Lockheed Martin F-16 Fighting Falcon Block 70 nuevos, así como importantes mejoras para los F-16 en servicio con la Fuerza Aérea turca.

A pesar de que la solicitud turca se hizo tiempo atrás, desde los Estados Unidos el Departamento de Estado todavía no se ha pronunciado al respecto, tras lo cual el contrato debería todavía superar la aprobación tanto del Congreso, como del Senado, para poder materializarse. Ahora bien, incluso aunque la Defense Security Cooperation Agency estadounidense envíe la propuesta a las cámaras, hay al menos un senador, Bob Menéndez, que ha asegurado en reiteradas ocasiones que utilizará su posición como presidente del Comité de Relaciones Exteriores para bloquear la venta de los F-16 Block 70 a Turquía. Según Menéndez:

«Me opongo firmemente a la propuesta de la administración Biden de venta de nuevos aviones F-16 a Turquía […] El presidente [Recep Tayyip] Erdogan continúa socavando el derecho internacional, ignorando los derechos humanos y las normas democráticas y participando en un comportamiento alarmante y desestabilizador en Turquía y contra los aliados vecinos de la OTAN […]. Hasta que Erdogan cese sus amenazas, mejore su historial de derechos humanos en casa, incluso liberando a periodistas y oposición política, y comience a actuar como un aliado de confianza, no aprobaré esta venta».

No hay que olvidar que la venta se está negociando en un momento de máxima tensión, con Turquía bloqueando la entrada de Suecia y Finlandia en la OTAN, entre otras cosas, con lo que para los Estados Unidos, que podrían incluso suministrar cazabombarderos F-35 Lightning II a Grecia (país que recientemente ha adquirido 18 Dassault Rafale), las exportaciones de armamento son una herramienta de primer nivel a la hora de forzar a Ankara a dar su brazo a torcer en algunos de los litigios que mantienen con Washington.

Otro problema añadido, más allá del político y diplomático, tiene que ver con la capacidad de Lockheed Martin, fabricante de los F-16 para cumplir con un nuevo pedido en un plazo razonable. El vicepresidente de estrategia de la empresa, Erin Moseley, admitía en julio que están teniendo problemas para cumplir con la enorme demanda, después de lograr contratos como los de Taiwán o Marruecos.

La alternativa para Turquía pasa por impulsar más si cabe sus propios desarrollos, aunque esto dejaría durante años a su Fuerza Aérea en una posición complicada, pues su ala de caza está basada en 243 F-16 C/D que en algunos casos acumulan ya muchos años a sus espaldas, de ahí la importancia no solo de adquirir aparatos nuevos, sino de modernizar algunos de los que mantiene en servicio. Por otra parte, su futuro cazabombardero, el TAI TF-X, todavía necesitará de mucho tiempo para entrar en servicio en cantidades significativas, a pesar de los recientes progresos.

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