Guerra de Ucrania – Día 249

Jornada de intensos combates en Ucrania, tanto en Járkov, como en Donetsk, Zaporiyia y Jersón. Al norte, Rusia habría volado varios puentes en las inmediaciones de Svatove para ralentizar el avance ucraniano. En Donetsk, las tropas rusas y aliadas habrían logrado ganancias territoriales al norte de Pisky. En Jersón la situación continúa siendo sumamente confusa, recrudeciéndose los enfrentamientos en las últimas horas, mientras todavía siguen produciéndose reacciones al ataque de ayer sobre Sebastopol.

Las últimas horas de guerra en Ucrania han estado plagadas de informaciones, en algunos casos contradictorias, sobre la situación en los principales puntos en discordia. Además, tras el ataque ucraniano sobre la base naval de Sebastopol de ayer y la decisión rusa de retirarse del acuerdo de exportación de granos, han seguido produciéndose declaraciones que en algunos casos merece comentar. Por otra parte, se desconocen todavía los daños reales para la Armada Rusa, en un golpe que fue una vez más psicológico y estratégico -dirigido al nivel político- que otra cosa.

En primer lugar, desde los países Bálticos, concretamente desde Letonia han propuesto la creación de una «coalition of the willing», es decir, de estados voluntarios y dispuestos a asegurar -lo que implicaría presencia militar- la exportación de grano ucraniano. Ciertamente no es la primera vez que el pequeño estado hace una propuesta similar. Ya en mayo, con el apoyo del Reino Unido, planteó una idea análoga. Ahora bien, esto obligaría a que los buques de dichos estados asegurasen una zona mas o menos amplia en los alrededores de Odesa y desde ahí hasta las aguas de los estados OTAN, como Rumanía, Bulgaria, etc.

Choca que un país sin una fuerza naval digna de consideración haga una propuesta semejante. Además de lo anterior, para implementar una idea semejante, habría que imponer una zona de exclusión naval y aérea alrededor del pasillo, lo que sería interpretado por Rusia como una intervención directa de la OTAN. Sin embargo, la situación tampoco es la misma que al comienzo del conflicto, cuando se pedía por activa y por pasiva una zona de exclusión aérea ante la cual Rusia marcaba líneas rojas.

Ahora mismo, Rusia ha perdido gran parte de su capital militar y también de su credibilidad, con lo que cuesta creer que se arriesgase a acciones convencionales contra una misión internacional destinada a proteger los envíos de grano. La alternativa, por tanto, pasaría por la escalada hacia los ataques estratégicos -no necesariamente nucleares- o bien a redoblar las acciones en la Zona Gris como represalia.

En relación con esto último, en las últimas horas desde el Ministerio de Exteriores ruso se ha declarado que los satélites podrían ser objetivos legítimos si se utilizan para ayudar a Kiev. Aquí se plantean varios problemas. En primer lugar, los elementos que permiten a Ucrania una superioridad cualitativa, son la precisión –determinada por las municiones guiadas por GPS-, las comunicaciones, que dependen en gran medida de la red Starlink (privada) y el acceso a reconocimiento fotográfico (en muchos casos, también privados).

En el primero de los casos, un ataque a satélites de estados OTAN sería considerado como un ataque estratégico, pues potencialmente los efectos económicos de perder parte de la red GPS, sin ir más lejos, serían dramáticos. Es cierto que hay opciones menos drásticas, que hemos explicado con detenimiento en diversos artículos, pero en estas circunstancias posiblemente también fuesen respondidos de forma contundente.

En el segundo caso, la red Starlink, compuesta de miles de pequeños satélites, es resiliente por naturaleza, lo que complica muchísimo cualquier ataque ASAT por parte rusa. Cualquier ataque de este tipo es, por definición, muy complejo y caro, lo que hace imposible atacar poco más que unidades contadas. Es decir, que Rusia, salvo escenarios que no se contemplan como el uso de armas nucleares en el espacio -y además en cantidad- no tendría opción de desarticular físicamente Starlink. Sería más sencillo intentar un ciberataque o un ataque físico contra sus instalaciones principales en tierra, lo que supondría atacar EEUU.

Esto nos deja con el último caso como posibilidad más lógica, lo que no quiere decir que sea factible. Para empezar, muchas de las empresas «privadas» que disponen de satélites capaces de realizar reconocimiento fotográfico cuentan con participación pública. Para seguir, incluso siendo empresas privadas, los estados en los que estas empresas tienen su sede lo entenderían también como un ataque estratégico.

En resumen, que más allá de las amenazas, las posibilidades reales por parte Rusa de llevar a cabo acciones de guerra espacial, son muy limitadas en el actual contexto. Todo ello a pesar de las importantes capacidades desarrolladas en los últimos años y de las heredadas desde tiempos soviéticos y mientras el ministro de Exteriores ruso, Lavrov, compara la situación actual con la crisis de los misiles cubanos para hablar sobre cómo entonces Kennedy fue responsable y buscó una negociación. Olvida Lavrov que fue la combinación de presión militar y diplomática la que provocó la retirada de los misiles de cuba, lo que fue una derrota soviética.

Así pues, es complicado que Rusia pueda evitar que Ucrania siga beneficiándose de alguna de las ventajas de la RMA de la Información, como las que hemos citado y que se ven a diario en el uso de municiones GMLRS, Excalibur y similares, mientras Rusia, a pesar también de que había hecho avances en este sentido, sigue dependiendo de la masa. Lo hace hasta el punto de que en lo que llevamos de guerra Bielorrusia habría tenido que suministrarle mas de 65.000 toneladas de municiones para sostener el ritmo de las operaciones.

Dicho todo lo anterior, pasamos a analizar la situación sobre el terreno. En Járkov, después de confirmarse ayer la toma de Stelmakhivka, no se han reportado nuevos avances. Ahora bien, sí se han producido algunas novedades interesantes. Así pues, Rusia habría destruido dos puentes en la zona de Svatove, con la intención de dificultar los avances ucranianos. El primero de ellos, sería un viaducto sobre el río Krasna. El segundo, un puente ferroviario en la entrada de la propia Svatove. Respecto a los ataques, a lo largo de la jornada el único del que se tiene noticia es el intento ucraniano por llegar a Chervohopopivka, una localidad situada sobre la P66 unos kilómetros al norte de Kreminna.

En dirección a Bakhmut, las Fuerzas Armadas ucranianas habrían rechazado hoy ataques sobre Yakolivka, Bakhmuts’ke y Vesela Dolyna. La situación en la zona es dura, con pérdidas importantes para ambos bandos -en buena lógica, mayores para el atacante-. Con todo, y por el momento, la situación de la ciudad parece seguir sin estar comprometida.

En Donetsk, las tropas rusas, unidas a los milicianos de la DNR habrían logrado avances al norte de Pisky, en dirección a Vodyane y Opytne, es decir, al norte y noroeste del aeropuerto Sergey Prokofiev. Sin embargo, en términos generales, las ganancias son minúsculas. Estamos hablando de distancias en el mejor de los casos de unos pocos centenares de metros entre el propio aeropuerto y Opytne o entre la carretera de circunvalación y Vodyane, todo ello a un precio altísimo. Lo mismo a través de la E50 en dirección a Permovaist’ke. Es de reconocer la tenacidad de los milicianos, que han corrido con el peso de las bajas en esta zona. Todo indica que los ucranianos irán retirándose hasta intentar formar una línea defensiva aprovechando el cauce del río, aprovechando la zona de pantanos.

Al sur, Rusia habría lanzado un ataque en dirección a Vuhledar. Hay quien piensa que con estos movimientos está buscando atraer a las reservas ucranianas -que se mueven en función de dónde se reciban los ataques- de forma que se les inflija el mayor desgaste posible, para de aquí a unos meses lanzar un ataque más contundente, aunque es algo imposible de demostrar. Sea como fuere, ahora mismo se está luchando a las afueras de Pavlivka, localidad todavía bajo el control de las Fuerzas Armadas ucranianas, que deben soportar la superioridad artillera rusa en la zona. Por lo demás, no hay movimientos conocidos en Zaporiyia o Jersón.

A pesar de que no hay movimientos, las cifras de bajas diarias publicadas por los Estados Mayores no deja de crecer. Independientemente de su veracidad -o falta de ella-, dado que ambos hinchan las cifras y las manipulan, lo cierto es que apuntan a una tendencia clara que se aprecia perfectamente con el último parte ucraniano. En concreto, después de días hablando de entre 400 y 500 bajas rusas (ya de por sí una barbaridad), en el parte de hoy han cifrado en 950 las supuestas bajas rusas durante la jornada de ayer. Esto nos da idea de la intensidad de los combates en las últimas horas, por más que las cifras no sean reales.

Mapa de situación actualizado a 30 de octubre de 2022. Fuente – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

La suspensión del Acuerdo de Estambul o Iniciativa de Granos del Mar Negro es ya una realidad tras haber sido notificadas formalmente todas las partes involucradas por parte de Rusia. 

Sin embargo, Rusia ya está en conversaciones con Turquía sobre la posible reanudación del acuerdo dado que 218 barcos han quedado paralizados. De estos, 95 ya han partido con mercancía y están esperando la inspección para partir hacia su destino, 101 están esperando la inspección para acceder a los puertos ucranianos y los 22 restantes están cargados y esperando para poder zarpar. 

Numerosas han sido las voces que hoy se han pronunciado criticando la decisión de Rusia, pero de entre todas sí podríamos destacar la del ministro de Exteriores de Lituania, Gabrielius Landsbergis, que pidió la protección militar de las exportaciones subrayando además que “negociar con Rusia no funciona” debido a que “Putin rompe acuerdos y nos chantajea a todos”. 

En nombre de la Unión Europea el jefe de la diplomacia, Josep Borrell, ha instado a Rusia a revertir su decisión y también ha estado en contacto con el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, para discutir y coordinar acciones que permitan la exportación. 

Desde Naciones Unidas, Guterres se ha mostrado “profundamente preocupado” (deeply concerned) por la situación con respecto del acuerdo y continúa tratando de reactivarlo. Además, tiene por objetivo lograr la renovación y plena implementación de la iniciativa para facilitar las exportaciones de alimentos y fertilizantes ucranianos, pero también la eliminación de los obstáculos a las exportaciones de alimentos y fertilizantes rusos. Precisamente, Rusia ha venido aludiendo a esta cuestión desde el inicio de la invasión señalando que las sanciones le estaban perjudicando a la hora de exportar sus alimentos y fertilizantes a terceros países. A esto se añade como hemos venido comentando que Rusia considera que no se ha satisfecho esta promesa comprendida en el Acuerdo. 

Tras la suspensión del acuerdo de exportación de granos, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha manifestado que las conversaciones sobre Ucrania deben celebrarse en primer lugar con Washington, dado que Moscú considera que Kiev está actuando bajo los dictados estadounidenses: 

“Obviamente Washington tiene un voto decisivo. Es imposible discutir nada con Kiev. Kiev tiene un presidente, un presidente ucraniano legítimo, el señor Zelenski y teóricamente es poible llegar a cualquier acuerdo con él, pero teniendo en cuenta la experiencia de marzo, estos acuerdos no significan nada porque pueden cancelarse inmediatamente por los dictados de fuera”. 

Según el asesor de la presidencia de Ucrania, Mikhailo Podolyak, “los sujetos de la Federación Rusa tienen que entender [que] ya no tienen la opción de regresar a enero de 2022”, enfatizando que “no hay negociaciones disponibles con EE. UU. y no hay lugar en la mesa civilizada para ellos”. 

Por su parte, Sergei Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia, ha señalado que la situación actual guarda similitudes con la Crisis de los Misiles en Cuba: 

“Tanto en 1962 como ahora estamos hablando de crear amenazas directas a la seguridad de Rusia justo en nuestras fronteras. Hoy está incluso más cerca que los ubicados en Turquía. Hay una campaña militar para bombear Ucrania con todo tipo de armas», señaló el máximo diplomático.”

Otras negociaciones que sí están en marcha y a las que se les debe prestar atención son las concernientes a la creación de una zona de protección y seguridad alrededor de la central nuclear de Zaporiyia. Rafael Mariano Grossi, director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA) ha anunciado progresos en las negociaciones, aunque ha calificado como poco probable que las fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas participen en la misión. 

Por último, Italia enviará entre 20 y 30 obuses autopropulsados M109 a Ucrania. Asimismo, estarían planeando la posible entrega de sistemas de radares y defensa aérea SAMP-T junto con Francia. 

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