Guerra de Ucrania – Día 210

Vladímir Putin ha anunciado la movilización parcial de Rusia. Aunque por el momento se desconocen exactamente las implicaciones, pues las medidas afectan también a la industria de defensa y será un reto logístico mayúsculo para el país. En cualquier caso, supondrá una nueva etapa para un conflicto que desde el principio ha evolucionado de forma muy diferente a los planes trazados por el Kremlin. La posible llamada a filas de hasta 300.000 hombres no solo aumentará la violencia y duración de la guerra; unida a las convocatorias de referéndums en las regiones ocupadas, al «signalling» nuclear y a las acusaciones vertidas contra Occidente, abre múltiples interrogantes.

A primera hora de la mañana, después de retrasarse más de doce horas, finalmente Vladímir Putin se ha dirigido a los ciudadanos de la Federación Rusa para anunciar una movilización parcial del país, como única forma, según él, de hacer frente no a las Fuerzas Armadas ucranianas, sino a las «políticas agresivas de algunas élites occidentales». Una retórica en la que incidía también la portavoz de Exteriores rusa, María Zakharova.

En un discurso plagado de referencias al «régimen neonazi» de Kiev -citando incluso sus aspiraciones nucleares-, a la OTAN y al papel de un Occidente que no se habría adaptado a una «solución pacífica» enviando instrucciones a Ucrania para «interrumpir todos los acuerdos» que supuestamente quería aceptar en las negociaciones de Estambul, el Presidente ruso ha demostrado que está dispuesto a alargar la guerra independientemente de las consecuencias.

Un anuncio que, además, se ha producido deliberadamente unas horas antes de la comparecencia del presidente estadounidense, Joe Biden, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el tiempo justo para que este pudiese amoldar su discurso a la nueva realidad de la guerra de Ucrania.

Respecto a la movilización, lo primero que hay que aclarar es en qué consiste realmente. El Ministerio de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, ha hablado posteriormente de movilizar hasta a 300.000 hombres –del total teórico de 2.000.000-, aunque en el documento oficial no se hace referencia a cifra alguna, ya que según se especifica, las cifras son para «uso oficial». Además, Shoigú ha hablado sobre la cifra de bajas rusas (según él poco más de 6.000 muertos). Más importante aún, ha afirmado que Ucrania habría tenido 61.000, así como 49.000 heridos y también que la meta de «desmilitarizar» al país va bien, elogiando la marcha del plan, algo que es un absoluto sinsentido, como explicamos ayer.

Volviendo sobre la movilización, lo que sí se sabe es que únicamente se llamará –al menos de inicio– a aquellos ciudadanos que estén dentro de la Reserva y que cuenten con experiencia y con alguna especialización, lo que no deja de ser algo bastante vago, aunque acotan un poco más al fijar una franja de edad de hasta 35 años para los soldados y 45 para los suboficiales.

También en cómo va a llevarse a cabo, pues hay dudas sobre si el Ministerio de Defensa va a asignar cuotas a cada región siguiendo algún criterio o si lo va a hacer de forma aleatoria. Esto es importante, pues generalmente se evita que las mayores ciudades y también las más modernas, es decir, San Petersburgo y Moscú, se vean demasiado implicadas, ya que un alto número de bajas podría producir problemas al gobierno mucho más rápido que por ejemplo en Tomsk, en Kazán o en Ekaterimburgo. Por otra parte, tendrán que lidiar con el problema de los «Refutniks», del que hemos hablado en varias ocasiones y que hoy se ha hecho patente con gran cantidad de rusos buscando desesperadamente vuelos a los países que les permiten la entrada.

Lo que sí es muy posible que recurran a personas con experiencia en conflictos previos, como Georgia o Chechenia o que hubiesen formado parte de alguna de los despliegues que Rusia mantiene en su extranjero cercano, de tal forma que puedan utilizarlos como cuadros de mando. Es decir, que la selección no se haga al azar ni siquiera entre las personas con determinados cursos, sino que intenten encontrar a los que atesoren mayor experiencia. Además, necesitarán efectivamente personal especializado como ha especificado Putin, entre otras cosas para cubrir puestos logísticos, de ingenieros, comunicaciones, mantenimiento, manejo de drones, radares, artillería, etc.

Las dudas ahora mismo giran, más que en torno al número de efectivos que Rusia movilizará, a la velocidad del proceso y a la capacidad real de traducir el aumento en el número de nuevos uniformados en capacidades reales sobre el terreno, de forma que puedan dar un vuelco a la guerra. Además, tampoco está claro el modelo que va a seguirse con la movilización, existiendo múltiples opciones:

  • Una posibilidad es que tomen las unidades profesionales existentes y las rellenen con el personal movilizado.
  • Otra que activen las unidades que nominalmente existen en el organigrama ruso, pero que están desactivadas. En este caso, las conformarían en base a los reservistas y las dotarían con el material que tienen asignado y que está en los depósitos.
  • Otra es que creen grandes unidades ex novo, a modo de 4º o 5º cuerpo de ejército.
  • Incluso es posible que simplemente destinen el personal -sería lo más rápido, aunque de dudosa efectividad- a rellenar las plantillas de las unidades que han sufrido mayor desgaste durante la «Operación Militar Especial».

El primer reto en cualquier caso será asignar a cada persona a la unidad en la que deberá servir, aunque para eso debería haber planes previos. A partir de ahí, los reservistas tendrán que llegar a su unidad de destino, deberán ser equipados, encuadrados en una subunidad concreta y recibir formación (aunque sea mínima para refrescar conceptos como el montaje y desmontaje de algunas armas, protocolos de comunicaciones, etc).

No obstante, no está del todo claro que esto último vaya a ocurrir, pues se nota cierta prisa por contar con los nuevos efectivos. De hecho, para cuando el anuncio ha sido retransmitido por televisión, comenzaban a llegar cartas a muchos componentes de la Reserva, con sus respectivas citaciones. Además, se ha anunciado también que los voluntarios que prestan servicio actualmente verán extendidos sus contratos de forma indefinida, todo lo cual implica que los primeros en ser enviados serán los reclutas que ahora prestan servicio.

Como cabe suponer, si ya supuso un importante desafío movilizar para la invasión a alrededor de 150.000 efectivos, hacerlo con una cifra que podría ser el doble, es un reto bastante mayor. Máxime cuando la industria militar -que también está incluida en la movilización- tardará un tiempo en aumentar la tasa de fabricación de algunos equipos, la logística rusa ya estaba tensada, los salarios -pues todos ellos recibirán pagas serán una carga para el presupuesto- y Rusia ha demostrado grandes problemas para que sus unidades actúen de forma coordinada en Ucrania.

Abundando sobre el equipamiento, aunque la industria realmente sea capaz de sustituir los componentes extranjeros que necesitan para fabricar algunas plataformas y sistemas y aunque logren aumentar el ritmo de producción, difícilmente será suficiente para abastecer de materiales modernos a todas las unidades. Lo más posible es que en las próximas semanas vayamos viendo cada vez más convoyes de carros T-72 de las variantes más antiguas e incluso modelos anteriores como los T-62, así como más blindados BMP-1/2, BTR-60/70/80 o más MT-LB en dirección a Ucrania. Lo mismo con la artillería y con muchas otras cosas.

Por otra parte, hay un problema recurrente en todo lo que Rusia ha venido haciendo en Ucrania, más allá de la falta de personal: los BTGs se han terminado por demostrar una equivocación. Si bien es cierto que Rusia venía trabajando desde tiempo atrás en regresar al orden divisionario, salvo que logre con esta movilización crear grandes unidades con todos sus apoyos y capaces de actuar con cohesión y contundencia y de aprovechar los éxitos tácticos para alcanzar objetivos operacionales, la movilización podría convertirse en un nuevo fiasco. Sumar más y más unidades inadecuadas, como los BTGs, difícilmente va a ayudar a Rusia en sus objetivos, con lo que la movilización debería ser aprovechada para una reorganización de todas las fuerzas implicadas en el esfuerzo bélico.

Todo ello, como puede suponerse, requerirá de un tiempo, que puede medirse en varias semanas o incluso en varios meses hasta que toda esta nueva fuerza pueda emplearse de forma efectiva -no hay más que recordar el tiempo que requirió la acumulación inicial-. Ese tiempo sin duda será aprovechado por Ucrania y sus aliados para fortificar algunas zonas, acelerar los envíos de armamento, la formación de nuevas tropas, etc. Todo lo cual nos obliga una vez más a hablar de escalada.

Putin acaba de optar por la escalada horizontal, aumentando de forma drástica el número de tropas dedicadas al conflicto. Por el camino, además, ha hecho un claro «signalling» sobre su intención de defender a Rusia -y tras los referéndums los nuevos territorios pasará a considerarlos parte del país- incluso con armas nucleares de ser necesario, a la vez que advertía a Occidente sobre la ayuda a Ucrania.

Da la impresión de que Putin está buscando escalar para, aprovechando los puntos de Schelling, forzar a Ucrania, una vez sus socios decidan que no merece la pena el esfuerzo (financiero y material) o el sacrificio (inflación, crisis económica…) a una negociación en la que debería aceptar sus términos -recordemos las palabras de Medvedev de días atrás-. De esta forma, se aprovecharía de que teóricamente los objetivos que Rusia persigue son mucho más importantes (pues son innegociables) que los de Occidente. Ahora bien, la cuestión no es tan sencilla y no parece que ahora mismo ni en la UE ni en los Estados Unidos o en el Reino Unido estén pensando en cortar los suministros a Ucrania o en aceptar los resultados de unas consultas, que por lo demás ya se conocen.

De hecho, más bien Putin está poniendo en bandeja a Occidente la posibilidad de erosionar el poder militar de Rusia y de paso su economía y su influencia internacional mucho más de lo que lo ha hecho hasta ahora y a un coste bastante contenido. No hay más que ver cómo Rusia ha tenido que retirar material de puntos como Siria para poder mantener su esfuerzo bélico en Ucrania e incluso de zonas relativamente sensibles, como el Báltico, para darse cuenta de que esta guerra es una pira en la que está dilapidando buena parte de su poder y su credibilidad como potencia militar. Por supuesto, la actitud de Moldavia, de Georgia o la reanudación de las hostilidades entre Azerbaiján y Armenia, guardan relación con la debilidad percibida en Moscú.

Respecto a las amenazas nucleares -si bien conviene no tomarlas a la ligera ya que el uso de armamento táctico o incluso el ataque a alguna ciudad ucraniana no es en absoluto descartable (teóricamente podrían venir precedidas por pruebas nucleares o incluso detonaciones en zonas despobladas a modo de advertencia)- al no afectar directamente a Occidente -lo que implicaría represalias- sino a territorio ucraniano, es difícil que surtan el efecto deseado por el Kremlin. Es cierto que los discursos de hoy en la Asamblea General de las Naciones Unidas parecían tomar en cuenta la advertencia (que el gobierno ucraniano parece tomarse muy en serio), pero incluso así se antoja complicado que los principales aliados de Ucrania dejen de suplir material a este país, cediendo al chantaje nuclear ruso. Por una parte, confían de forma un tanto optimista en que Rusia no quiera ser el primer estado desde 1945 en romper el tabú nuclear. Por otra, Putin los ha puesto en una tesitura en la que, si ceden ahora, posiblemente más tarde tuviesen que hacer más y más concesiones.

Y eso nos lleva a lo arriesgado de la medida. Putin, al movilizar al país por más que de forma parcial, lo que hace es reconocer que la «Operación Militar Especial» ha sido un fracaso estratégico en toda regla. Ahora, sin embargo, tendrá que rendir cuentas ante la población, si los resultados no llegan y en cambio lo que obtiene son multitud de bajas. Por más que la maquinaria propagandística del Kremlin sea capaz de enardecer a la población haciendo referencia a todos los enemigos tradicionales -nazismo, Occidente, OTAN…- y recurriendo al nacionalismo como argamasa para asegurar el compromiso de los ciudadanos y el apoyo a la guerra -de por sí bastante alto-, incluso la sufrida población rusa tiene un límite. Así pues, la apuesta del Kremlin podría ser un arma de doble filo.

Más allá de todo lo relacionado con la movilización, hoy también han pasado cosas en el campo de batalla, que resumiremos a continuación, aunque sea de forma somera. En primer lugar, al noreste de Ucrania, en la región de Járkov, Rusia habría atacado con misiles Chugev, uno de los puntos importantes para la logística rusa. Además, el Ejército ruso habría lanzado un ataque sobre la zona este de Kupyansk, que habría sido repelido por las fuerzas ucranianas. Ucrania, por su parte, ha continuado los ataques sobre Limán desde el oeste. No se han reportado cambios hoy en la región.

En dirección a Bakhmut, el único ataque que se ha reportado al norte de la ciudad habría sido de los rusos en dirección a Bakhmuts’ke, sin éxito. Al sur, no obstante, habrían seguido mejorando ligeramente su posición, posiblemente alcanzando la carretera T0513 a la altura de Mykolaivka Druha. Además, desde Vershyna habrían atacado Zaitseve y desde Gorlóvka se habían lanzado en dirección a Shumy, en ambos casos sin éxito. Además, en la región de Lugansk se han registrado fuertes explosiones nuevamente en Novoaidar.

En el caso de Donetsk, los ataques se han dirigido hoy, de norte a sur, sobre Permovais’ke, sobre Mariinka y sobre Novomykhailivka, en todos los casos sin resultados para las tropas milicianas y rusas. Se han reportado además lanzamientos de misiles antiaéreos desde Illovaysk y desde Alchevsk, pero no impactos, lo que podría significar que drones ucranianos hayan sobrevolado dichas zonas.

Al sur, no se han reportado movimientos de ningún tipo. Lo que sí han aparecido son algunos vídeos de bajas ucranianas en la zona de Pradyvne y también una noticia sobre la aparición de un vehículo de superficie no tripulado (USV) en Sebastopol, algo fuera de lo común en lo que llevamos de guerra, al menos hasta el momento.

Mapa de situación actualizado a 21 de septiembre de 2022. Autor – Andrew Perpetua.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

A nivel institucional y diplomático hoy sí que sí las miradas debían estar puestas en los discursos de numerosos líderes mundiales en la 77ª Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU), si bien estos han tenido que introducir modificaciones de última hora debido a la decisión del presidente ruso Vladímir Putin de movilizar parcialmente a los reservistas. 

El presidente Joe Biden, al dirigirse a los líderes mundiales ha subrayado que Rusia “ha violado descaradamente los principios básicos de la Carta de la Organización» con su “guerra brutal e innecesaria” en Ucrania. Así, ha señalado que precisamente un miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas “invadió a su vecino, intentó borrar un estado soberano del mapa”. 

“Esta guerra trata de extinguir el derecho de Ucrania a existir como estado, simple y llanamente, y el derecho de Ucrania a existir como pueblo. Quienquiera que seas, dondequiera que vivas, lo que sea que creas, eso no debería hacer que tu sangre se hiele.”

Por supuesto, ha reiterado el apoyo de Estados Unidos a Ucrania, a los crímenes de guerra cometidos y otras atrocidades, y, como no, referencia directa a su homólogo ruso, Vladímir Putin, por sus “amenazas nucleares manifiestas contra Europa” y lo que considera “un desprecio temerario por las responsabilidades del régimen de no proliferación”.

Igualmente, Biden ha aprovechado la ocasión para anunciar que Estados Unidos destinará 2.900 millones de dólares en ayuda para abordar la escasez alimentaria y tratar de “proteger a las poblaciones más vulnerables del mundo de la creciente crisis mundial de seguridad alimentaria”. 

En nombre de la OTAN, el secretario general Jens Stoltenberg ha comentado que Putin no ganará la guerra en Ucrania pese a su movilización de tropas y ha calificado la amenaza del empleo de armas nucleares por Rusia como “retórica peligrosa e imprudente”. No obstante, ha subrayado la Alianza mantendrá la calma y “no se involucrará en el mismo tipo de retórica nuclear imprudente peligrosa que el presidente Putin”. En este sentido se han pronunciado miembros de la OTAN y la UE como Países Bajos o Bélgica, pero también el presidente del Consejo Europeo Charles Michel. En palabras de Mark Rutte, primer ministro neerlandés: 

“Todo es una señal de pánico. Su retórica sobre las armas nucleares es algo que hemos escuchado muchas veces antes y nos deja fríos. Todo es parte de la retórica que conocemos. Aconsejaría mantener la calma».

Del lado ucraniano, ha sido el presidente Zelenski quien ha afirmado

“No creo que él [Putin] use estas armas. No creo que el mundo le permita usar estas armas. Mañana Putin puede decir: además de Ucrania, también queremos una parte de Polonia, de los contrario usaremos armas nucleares. No podemos hacer estos compromisos”. 

Por la parte ucraniana, tanto el primer ministro Denys Shmyhal como la primera dama Olena Zelenska han estado presentes en la AGNU, y se han reunido con el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres. Los dirigentes ucranianos han enfatizado la importancia de la creación de un Tribunal Especial para castigar los crímenes de Rusia cometidos en Ucrania, así como en la necesidad de organizar una misión de monitoreo en la central nuclear de Zaporiyia. 

Asimismo, en los márgenes del debate principal, Shmyhal se ha reunido con la primera ministra de Reino Unido, Liz Truss, o el ministro de Exteriores de India, Subrahmanyam Jaishankar. En paralelo, el ministro de Exteriores, Dmytro Kuleba, se ha reunido con sus homólogos de AustraliaBaréinSingapurLiechtenstein y Guinea Bissau

Del mismo modo, se ha reunido con el representante de Serbia a quien le ha pedido que Belgrado alinee “sus políticas con respecto a la guerra de Rusia contra Ucrania con las de la UE”. Otra petición que ha realizado hoy ha sido al ministro de Exteriores de Finlandia, Pekka Haavisto, al instarle que se una a los Estados bálticos y Polonia “para sellar la frontera con Rusia”. 

A nivel de la UE, el Alto Representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, ha señalado que “el anuncio de Putin de falsos referéndums, movilización militar parcial y chantaje nuclear son una gran escalada”. Así, considera inaceptable amenazar con armas nucleares enfatizando que “la paz mundial está en peligro”. 

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, también se ha desplazado hasta Washington y se ha reunido, entre otros, con la primera ministra Truss. El encuentro ha terminado con una declaración conjunta en la que condenan enérgicamente las acciones de Rusia en Ucrania y han acordado “que los recientes llamamientos de Putin para movilizar a partes de la población eran una señal de que la invasión de Rusia está fallando” considerándola “una declaración debilidad”. También han aprovechado para discutir sobre las relaciones entre el Reino Unido y la UE, incluida la energía, la seguridad alimentaria y el Protocolo de Irlanda del Norte. 

De otro lado, en su reunión con la presidenta de Moldavia, Maia Sandu, ha reiterado el apoyo total de la UE a Chisinau en sus esfuerzos para lidiar con el impacto de la guerra de Rusia a través de la financiación y asistencia técnica en materia económica y energética. Asimismo, Von der Leyen ha señalado que celebra los esfuerzos de reforma realizados por Moldavia en su camino a la adhesión de la UE. Recordemos que junto a Ucrania se le concedió el pasado mes de junio tanto la perspectiva europea como el estatus de candidato oficial, mientras que a Georgia solo la perspectiva. 

Por otro lado, y cambiando completamente de tercio, se confirma la nacionalización de la gasística Uniper por parte de Alemania. Como parte del acuerdo, el gobierno obtendrá una participación del 99 por ciento -antes en manos de Fortum, en Finlandia- aunque este aún tiene que ser aprobado por la Comisión Europea. 

Para concluir, el Ministerio de Exteriores de Arabia Saudí ha comunicado que gracias a la mediación del príncipe heredero Mohammed bin Salman se ha logrado la liberación de 10 prisioneros de guerra extranjeros capturados en Ucrania por Rusia. Entre ellos, se incluirían ciudadanos estadounidenses, británicos, croatas, marroquíes y suecos. 

2 Comments

  1. Os quiero agradecer el magnífico trabajo que hacéis cada día con este resumen. Lo leo cada día. Me parece impecable tanto la forma como el fondo. Me he dado de alta en la revista porque me parece la mínima manera de recompensaros por vuestro esfuerzo. Enhorabuena.

Leave a Reply