Guerra de Ucrania – Día 199

Las últimas horas han confirmado el desmoronamiento ruso en Járkov. Las tropas ucranianas han tomado Kupyansk e Izium y estarían ahora empeñadas en asegurar el control de la región, en presionar desde la capital hacia el norte y en seguir progresando hacia el este en dirección a Severodonetsk y Lysychansk. Son horas de nerviosismo en las que se suceden los rumores e informaciones preocupantes sobre la situación política en el interior de Rusia o incluso de una posible movilización.

La 199ª jornada de la guerra de Ucrania ha sido histórica en el sentido más amplio del término. En unas pocas horas hemos asistido en directo al derrumbe ruso en esta región y a la retirada hacia Donetsk de buena parte de sus tropas, mientras las ucranianas avanzaban afrontando relativamente poca resistencia. Dado que ha sido un día en el que las noticias sobre la recuperación de multitud de poblados y sobre la llegada de las tropas ucranianas a muchos puntos -en demasiadas ocasiones sin confirmar-, trataremos de centrarnos en lo realmente importante, para dar una visión lo más concisa posible de la situación de un conflicto que entra en una nueva fase.

A primera hora de la mañana llegaba la confirmación de la presencia de tropas ucranianas en el interior de Kupyansk. En un primer momento, en una zona céntrica, aunque algo hacia el norte y pocos minutos después, ya en este, muy cerca del viaducto que cruza el río Oskil y que ayer fue destruido. Con el paso de las horas continuarían llegando distintas imágenes que mostraban indicios claros de que la ciudad había caído sin oponer resistencia y de que la guarnición rusa habría sido evacuada ya ayer.

Con el paso de las horas, el aluvión de informaciones sobre distintas localidades recuperadas sobrepasaba cualquier posibilidad de conteo. Lo interesante era, sin embargo, la situación en puntos clave como Oskil e Izium y la actuación de unas Fuerzas Armadas rusas cuya oficina de comunicación seguían pasando de puntillas sobre la situación.

Respecto a lo primero, ya durante la mañana en los canales rusos de Telegram se hablaba de movimientos ucranianos hacia Limán -que conduce a Oskil y sirve para cortar la retirada rusa desde Izium-. Respecto a lo segundo, los únicos indicios de posibles refuerzos a Izium volvían a tener como protagonista a un Mi-26 Halo, lo que ya explicamos ayer que era tan arriesgado como inútil.

Las Fuerzas Armadas ucranianas, siguiendo la lógica que hemos ido exponiendo en los últimos tres días, descendían por la ribera occidental del río Oskil hacia la localidad de este nombre, tratando de cortar la retirada a las tropas rusas acantonadas en Izium, rodeando en poco tiempo la localidad aunque no sin alguna baja, como es lógico, mientras los HIMARS y los obuses de 155mm seguían apoyando la ofensiva.

A primera hora de la tarde han ido llegando distintas imágenes de militares ucranianos en los accesos a Izium y en los alrededores y en todas ellas se podía vislumbrar que los combates habían sido mínimos, dada la tranquilidad con la que posaban las tropas. Lo más preocupante para el Ejército ruso eran las informaciones relativas a un hipotético embolsamiento, que se han ido sucediendo, aunque en honor a la verdad no hemos visto testimonio gráfico que las confirme.

Finalmente, desde fuentes rusas comenzarían a admitir un repliegue hacia Donetsk. Según la nota oficial, las tropas en Balakliya e Izium pasarían a colaborar en el esfuerzo ruso en la óblast vecina, sin que se hiciese referencia a retirada alguna o a los logros ucranianos, algo por otra parte lógico. En la práctica, sin embargo, asistíamos al abandono ruso de prácticamente todo el territorio que hasta ahora controlaban en Járkov para tratar de establecer una línea defensiva más o menos en las líneas que marcamos ayer, aunque ni siquiera esto es del todo seguro, pues hay informaciones que apuntan hacia un avance ucraniano en dirección a Kreminna, que no ha podido confirmarse gráficamente por ahora.

Ya a última hora de la tarde elementos del 3º Cuerpo de Ejército ruso llegarían a la parte oriental de Kupyansk (aunque al menos parte habrían sido destruidos) con lo que por el momento esta quedaría dividida por el río Oskil siguiendo nuestra predicción, que volvemos a compartir a continuación.

A última hora de la tarde, las noticias relevantes pasaban a tener que ver con la política rusa y eran preocupantes, aunque en su mayor parte basadas en rumores. En primer lugar, un distrito de la ciudad de San Petersburgo y otro de la capital rusa, Moscú, se levantaban contra el Gobierno exigiendo la salida de Putin del poder y acusándolo de alta traición. El problema aquí era que la noticia coincidía con un día festivo en Moscú –ciudad que celebra su 875ª aniversario– y con el corte en partes del centro urbano. Esto, sumado a un vídeo en el que se veía un convoy militar con marcas «V», ha generado toda serie de rumores.

Hay que decir que también se ha hablado sobre un enfrentamiento abierto entre Putin y sus generales, lo que ha contribuido a aumentar la ansiedad respecto a una posible crisis política en el país. Hasta donde se sabe, no obstante, durante la mañana Putin ha estado inaugurando un gimnasio de boxeo y sambo en el centro de la ciudad, demostrando normalidad.

En cualquier caso, y más allá de que realmente pueda haber problemas internos en Rusia, lo relevante es que la ofensiva ucraniana en Járkov, que ha seguido a una interesante campaña de desinformación, ha logrado forzar a Rusia a abandonar sus objetivos en esta región. Por supuesto, al igual que en marzo, tratarán de vender la idea de que son ellos quienes han elegido centrarse en Donetsk y Lugansk y que ese era el objetivo de la guerra, además de destruir el potencial militar ucraniano y todos los argumentos que generalmente ponen sobre la mesa.

Sin embargo, la realidad es tozuda y a lo que hemos asistido es a una derrota militar y una retirada desordenada provocada por una fuerza que podría tener no más de nueve o diez mil integrantes. Eso sí, bien pertrechados, entrenados, motivados y dirigidos. Una operación que entrará en los libros de historia y será estudiada en las academias no tanto por resultar novedosa -los amantes de la Segunda Guerra Mundial lo entenderán- en términos de planteamiento, sino por la forma en que se ha organizado, burlando a la inteligencia y los medios de observación y reconocimiento rusos durante meses.

Además, demostrando que la campaña de lanzamiento de misiles rusa ha sido un fiasco y en ningún momento ha logrado ni terminar con las capacidades de mando y control ucraniano, ni tampoco con sus infraestructuras viarias y ferroviarias, lo que a la postre ha permitido que Ucrania continúe moviéndose con facilidad por líneas interiores.

Habrá tiempo, en la segunda parte de nuestra serie de libros sobre la guerra de Ucrania, de explicar todo esto con detalle. Lo que es evidente es que acaba de darse paso a una nueva fase de la guerra en la que Rusia tendrá que elegir entre opciones poco halagüeñas (incluida la escalada vertical, esto es, nuclear). El 2023 promete ser, en términos económicos, muy duro para el país, mientras que la guerra no solo seguirá enquistada, sino que deberá lucharse, salvo que se movilicen, tras haber perdido la iniciativa estratégica. De hecho, es muy posible que en las próximas semanas Severodonetsk pueda caer de nuevo del lado ucraniano…

Cambiando de tema y antes de finalizar, haremos un breve repaso sobre la actividad en el resto de sectores del frente. En primer lugar, más allá de lo ocurrido en el espacio que afecta a la ofensiva ucraniana en Járkov, hay que decir que ha sido bombardeada la capital regional por parte rusa.

En la zona de Lysychansk, el Ejército ruso habría bombardeado Serebrianka, Kryva Luka, Sydorove, Hryhorivka, Ivano-Daryivka y Spirne. Ha habido numerosos rumores de combates en dirección a Lysychansk, pero no hay ninguna prueba que nos haga pensar que las tropas ucranianas hayan podido aventurarse tan al este, salvo en el caso de unidades SOF en misión de reconocimiento.

En dirección a Bakhmut se han producido nuevos combates en Soledar y Zaitseve, así como bombardeos en diferentes puntos. Es interesante constatar que la actividad rusa en esta zona se está manteniendo, independientemente de lo que ocurre en Járkov o de la ofensiva ucraniana en Jersón.

Desde Donetsk se ha combatido una vez más en dirección a Permovais’ke. En canales de Telegram y cuentas de Twitter se ha hablado sobre la recuperación por parte de Ucrania del aeropuerto de Donetsk, algo que no tiene ningún sentido en estos momentos y de lo que no hay pruebas. Máxime cuando ayer los milicianos y las tropas rusas lograron tomar una posición defensiva que se les había resistido desde hacía años.

Respecto al sur, no se han reportado avances ucranianos. Ha sido un día en el que han primado los bombardeos. Por parte rusa, sobre buena parte de la línea de frente. Por parte ucraniana, sobre Nova Kakhovka y nuevamente sobre Jersón.

Por último, en lugar de intentar hacer repaso de las localidades tomadas por uno u otro bando, compartimos diferentes mapas de situación de forma que los lectores puedan hacerse una composición de lugar sobre la situación en Járkov y en el conjunto de Ucrania.

Evolución de la ofensiva. Autor – Elaboración propia en base a imágenes de liveuamap.com.
Mapa de situación a 10 de agosto de 2022. Autor – Suriyak.
Mapa de situación a 10 de agosto de 2022. Autor – Andrew Perpetua.
Mapa de situación a 10 de agosto de 2022. Autor – David Batashvili.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

Si a nivel militar la jornada de hoy se ha calificado de histórica, a nivel institucional ha ocurrido todo lo contrario pues ha sido poco significativa en comparación con días previos.

El presidente ucraniano Volodimir Zelenski ha hablado por teléfono con su homólogo francés, Emmanuel Macron. La conversación prácticamente ha girado en torno a la situación en la central nuclear de Zaporiyia sobre la que ambos coinciden en que “la única manera de proteger a Europa de un desastre nuclear es desmilitarizando la planta”. Asimismo, Macron ha pedido a Zelenski que le informe sobre la evolución del conflicto sobre el terreno, así como de “las necesidades de Ucrania a las que Francia podría contribuir a satisfacer”.

Por otro lado, tras el acuerdo ayer de los ministros de Energía de la UE, la Comisión Europea se ha puesto manos a la obra con los comisarios para concretar las medidas a emprender para mitigar la crisis energética actual y “proporcionar alivio a los europeos”.

Todo ello teniendo en cuenta, además, que el próximo miércoles día 14 de septiembre Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, pronunciará el discurso del Estado de la Unión (SOTEU) en Estrasburgo que, como no puede ser de otro modo, estará marcado por la guerra en Ucrania y sus implicaciones para el bloque.

Continuando con la cuestión energética, ayer comentábamos que Polonia está interesada en adquirir electricidad ucraniana, pero hoy el primer ministro Denys Shmyhal ha aseverado que Ucrania también “está lista para abrir cuotas de exportación de carbón” al país vecino. En particular, señala que se trataría de suministrar 100.000 toneladas en septiembre que Varsovia necesita con urgencia. Este tema también se discutió ayer durante la visita del primer ministro polaco Mateusz Morawiecki a Ucrania en la que también estaba presente el presidente de Letonia, Egils Levits.

Sobre la electricidad, Shmyhal ha afirmado que están reconstruyendo la red eléctrica de Khmelnytskyi – Rzeszów antes de lo previsto y, en consecuencia, les permitirá exportar 1000 megavatios adicionales a Polonia.

Igualmente, debemos comentar que Shmyhal y Morawiecki discutieron sobre la posibilidad de que en el futuro puedan “desarrollar conjuntamente a producción y reparación de equipos para la protección” de ambos países. Del mismo modo, están trabajando en la modernización de los puestos de control fronterizo entre Ucrania y Polonia habida cuenta de que el 1 de octubre Ucrania participará en el programa de la UE para la cooperación en el sector aduanero (tal y como se acordó en la última reunión del Consejo de Asociación UE-Ucrania el 5 de septiembre).

El gobierno ucraniano por su parte también se está preparando para hacer frente a la siguiente temporada invernal. Entre otras cosas, estarían negociando la asignación de un tramo por valor de 1.500 millones de dólares del banco estadounidense EXIM Bank para la compra de gas, según informa el gabinete del primer ministro ucraniano tras su reunión con la secretaria del Tesoro americano, Janet Yellen.

Pese a ser fin de semana, la ministra de exteriores alemana, Annalena Baerbock, ha viajado por segunda vez a Kiev desde que comenzó la invasión con el objetivo de mostrar que “Alemania continuará apoyando a Ucrania durante mucho tiempo el tiempo que sea necesario, mediante el envío de armas, ayuda humanitaria y financiera”. En este sentido, ha afirmado en una entrevista con medios ucranianos:

“Mirando el este y sur de Ucrania, vemos cuán importantes son los suministros de armas. En particular, las armas que suministramos ahora han hecho posible retomar algunas ciudades. Es por eso que necesitamos mantener el apoyo [entregando] armas en los próximos meses”.

Durante su visita está previsto que se reúna con su homólogo ucraniano, Dmytro Kuleba, pero por el momento no se conocen más detalles al respecto.

Por último, hemos tenido noticia de que España entrenará a tropas militares ucranianas en Zaragoza tras haberse comprometido con el gobierno de Zelenski. Como hemos venido explicando en informes anteriores ya en Reino Unido se está liderando un programa de entrenamiento y capacitación de militares ucranianos cuyo periodo de formación se ha extendido recientemente, pero también Francia está recibiendo tropas.

De igual forma, desde España se han realizado varios envíos de munición de largo alcance y material de invierno a Ucrania, de conformidad con lo anunciado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, en la reunión de los ministros del ramo en Praga el pasado 30 de agosto.

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