Guerra de Ucrania – Día 89

La 89ª jornada de la guerra de Ucrania ha venido a confirmar lo que veníamos anunciando desde días atrás: la retirada ucraniana en diversos puntos del frente del Donbás. Por el momento se desconoce la magnitud del repliegue, aunque por la dirección del mismo y atendiendo a la geografía y las comunicaciones de la región, se pueden establecer teorías bastante sólidas al respecto. Era, como decimos, un movimiento previsible y la única solución si Ucrania pretende evitar una catástrofe en esta zona del frente.

Después de varios días asistiendo a un empeoramiento general de la situación en el Donbáss y tras la reunión mantenida este fin de semana entre Zelenski y su Estado Mayor, parece que en Ucrania han tomado decisiones tan dolorosas como necesarias si pretenden mantener opciones futuras. Por supuesto, no hay ninguna declaración oficial de que esto sea así, pero sí contamos con indicios suficientes que nos hablan de una retirada de diversos puntos críticos, en los que corrían el riesgo de ser embolsados. No obstante, recapitulemos.

Cuando Rusia anunció el paso a una segunda fase, explicamos que los avances a partir de ahora serían no en forma de rupturas claras, sino de «mancha de aceite». Es lo que ha venido sucediendo, pues ni en Limán ni en Popasna han logrado penetraciones en profundidad (no se puede hablar de algo así en avances como el de Izium o el de Popasna, de apenas unas decenas de kilómetros en el mejor de los casos). Tampoco en el frente sur han logrado doblegar la resistencia ucraniana. Lo que sí han conseguido las tropas rusas, junto a los chechenos, los milicianos de Lugansk y Donetsk y otros activos como los mercenarios de Wagner ha sido ir alcanzando pequeños objetivos que, en suma, han logrado poner en aprietos a los ucranianos, especialmente al atacar sus líneas logísticas, ahora a tiro de la artillería rusa en varios puntos. También prácticamente embolsando algunas ciudades o incluso aislándolas por completo, como ha ocurrido en Limán, que hoy estarían intentando asaltar, al igual que Severodonetsk. También hemos ido explicando que la nueva estrategia rusa era mucho más inteligente, al cuidar por una parte su logística, al acortar sus líneas y al permitir alcanzar superioridad numérica en puntos concretos.

Milicianos de la autoproclamada República Popular de Donetsk en Mironovsky, localidad conquistada hoy.

Del mismo modo, ya en términos generales, seguimos sosteniendo que Rusia perdió el impulso y que, dada la degradación de sus unidades debido a la atrición, solo puede contentarse con objetivos menores, como Severodonetsk, Lysychansk, mientras que Ucrania, si utiliza el sentido común y realmente reúne la fuerza de la que tanto se ha hablado, puede aspirar a recuperar terreno en Járkov, Jersón e incluso Zaporiyia. El tiempo, el material a recibir y las sanciones sobre Rusia juegan a su favor siempre que esta última no recurra a la movilización. Por contra, la dependencia de naciones europeas deseosas de llegar a un acuerdo de paz y el hartazgo de la población podrían ser un problema.

Dicho esto, cualquier esperanza de materializar esto último pasa por conservar en la medida de lo posible ciertas fuerzas. En concreto el mayor número posible de personal con experiencia en combate. Si dilapida este capital, difícilmente podrá recuperarse. Dicho de otra forma, Ucrania no puede permitirse ni embolsamientos, ni un nivel de pérdidas materiales similar al ruso (las humanas son otro tema, pues a falta de datos firmes más allá de las cifras dadas por Zelenski de entre 50 y 100 muertos al día, seguimos pensando que como mínimo deben ser parejas a las rusas).

La mejor forma de conservar este capital humano pasa por no fijarse al territorio a toda costa, evitando así casos como el de Mariúpol, por más que los defensores de esta ciudad jugasen un importante papel al fijar allí tropas rusas durante largas semanas. Por otra parte, como también hemos explicado, se entiende la obsesión ucraniana por defender cada palmo de terreno, dado que se antoja difícil que especialmente en el Donbáss (no así en Járkov o partes de Jersón) pueda recuperarlo si Rusia decide congelar el conflicto por medios expeditivos. Con todo, una defensa completamente estática, constituye un error.

En resumen, Ucrania debe, si pretende contrarrestar el mayor poder de fuego ruso, seguir haciendo lo que había venido haciendo hasta ahora, fijar a las tropas rusas en puntos concretos, mientras emplea la movilidad y ligereza de sus unidades, así como la artillería con municiones avanzadas que está recibiendo para desbaratar su logística y atacar segundos y terceros escalones. Se trataría pues para los ucranianos de degradar al máximo la capacidad combativa rusa, no de obcecarse con mantener tal o cual posición a toda costa. Trasladado al Donbás, esto quiere decir que Ucrania debe sacrificar Severodonetsk, Lysychansk o Limán en pos de un bien mayor.

La lógica indica que deberían retroceder hasta una línea como la que hemos dibujado en el mapa, acortando notablemente sus líneas de comunicación, reduciendo el frente en un buen número de kilómetros, lo que les permitirá concentrar más tropas en cada metro de dicho frente y apoyándose en todos los cursos fluviales que discurren en dirección norte-suroeste. Por supuesto, no podemos afirmar que vayan a hacer esto de un día para otro, pues de ser realmente el plan del Estado Mayor ucraniano, costará implementarlo.

En algunos casos dejarán tropas en puntos seleccionados como pantalla para ralentizar el avance ruso mientras ultiman las nuevas líneas defensivas, caso de Severodonetsk en donde hoy han frustrado un asalto ruso. En otros, jugarán con la orografía o las construcciones, como han hecho hoy al intentar volar la presa de Vuhlehirske. Lo importante, en cualquier caso, es anular el riesgo de un envolvimiento profundo y seguir degradando las unidades y la logística rusas que, dicho sea de paso, se verán tensionadas al cubrir más territorio. Todo sin olvidar que hay varios puntos como Soledar que ofrecen una importante posibilidad de degradar las unidades de avanzada rusas antes de retirarse y sin despreciar la posibilidad de llevar a cabo contraofensivas, como la que por la tarde habría permitido a los ucranianos recuperar Toshkivka.

Por otra parte, a nivel de estrategia general, Ucrania debería tener una visión de la guerra en su conjunto que debería ir más allá del Donbás. Para ello, lo principal pasa por asegurar una salida al mar -algo imprescindible de cara a su viabilidad como Estado incluso si no pudiese recuperar más costa en el futuro-, lo que implica a su vez una frontera segura en Jersón que no puede ser otra que el Dniéper, de forma que Rusia no pueda amenazar Odesa. A partir de ahí, debería mantener una reserva móvil en la zona de Poltava y dirigir sus esfuerzos tanto hacia el sur (Zaporiyia) como a asegurar el noroeste (Járkov), dejando para después, si las negociaciones no llegan antes a buen puerto, el Donbás.

Tengamos en cuenta que el objetivo estratégico principal de Ucrania -mantenerse como un Estado independiente- ya se ha logrado. En el caso ruso, por el contrario, tendrán que conformarse con objetivos distintos al inicial, que básicamente pasaba por controlar la política interior y exterior de Ucrania, manteniéndola como un Estado títere alejado de la órbita occidental. En este sentido, Ucrania no solo está más cerca de Occidente que nunca, sino que tendrá unas Fuerzas Armadas más poderosas que antes de la guerra y se beneficiará de una cuantiosa ayuda internacional, lo que permitirá fortalecer su economía y su industria.

Ahora bien, difícilmente la victoria será completa para Ucrania. Rusia ha alcanzado objetivos secundarios como hacer del mar de Azov un lago ruso y es posible que llegue a anexionarse una buen pedazo más del Donbás y que mantenga estas ganancias, por más contraofensiva ucraniana que pueda darse en el futuro. De hecho, seguramente esté buscando hacerse con un objetivo que pueda vender como una «victoria» en casa para, a partir de ahí, intentar congelar el conflicto y forzar una negociación.

El problema, por supuesto, estriba en que cualquier salida negociada tipo «Minsk III» sería contraproducente a medio plazo ya que no satisfaría a ninguna de las partes y la única consecuencia posible sería una reedición de la guerra de aquí a unos años. Sin embargo, podría ser suficiente temporalmente para el régimen de Putin y también para buena parte de los aliados europeos de Ucrania.

Para finalizar con la parte militar, como cada día, resumimos los movimientos y cambios de posición por regiones.

  • Óblast de Járkov: Sin movimientos.
  • Óblast de Donetsk: Los milicianos de la RPD han tomado Mironovsky.
  • Óblast de Zaporiyia: Sin movimientos.
  • Óblast de Jersón: Sin movimientos.
  • Óblast de Nikolayev: Sin movimientos.
Mapa de situación actualizado a 23 de mayo de 2022. Autor – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

A nivel institucional y diplomático, el inicio de la semana ha estado repleto de anuncios y declaraciones acerca de las negociaciones, sobre el envío de ayuda militar adicional a Ucrania, así como otras cuestiones conexas que permiten una mayor comprensión del alcance de la guerra.

En primer lugar, el viceministro de Relaciones Exteriores, Andrey Rudenko, ha afirmado que no congelar las conversaciones no se hizo a iniciativa rusa y que su país está listo para reanudar las conversaciones de paz “si la postura de Kiev es constructiva” y cuando responda a las propuestas de Moscú. También dejó claro que la delegación rusa “se guía por la posición oficial del régimen de Kiev” y no por las declaraciones de Mikhailo Podolyak, asesor de la Presidencia ucraniana.

El presidente estadounidense, Joe Biden, por su ha iniciado su viaje por Japón –donde mañana también tendrá lugar la cuarta cumbre del Quad reuniéndose con el primer ministro Kishida. Además, está previsto que ambos países firmen un nuevo Marco Económico del Indo-Pacífico con el propósito de aumentar su cooperación. Ambos han mostrado su apoyo incondicional a Ucrania y se han mostrado unidos en lo que se refiere a ofrecer una respuesta coordinada por parte de la comunidad internacional, especialmente en el marco del G7.

Asimismo, durante la rueda de prensa conjunta, el presidente Biden ha subrayado al responder a una pregunta sobre su política hacia Taiwán-que no ha cambiado- que “es importante que Putin pague un alto precio por su barbarie en Ucrania” y considera que el deseo del líder ruso es el de eliminar la identidad de Ucrania. A esto añade que se molesta precisamente en poner de manifiesto esta cuestión y el impacto que las sanciones deben tener porque si no, ¿qué señales se estarían enviando a China sobre el coste de intentar tomar Taiwán por la fuerza?

A esto se añade que hoy ha tenido lugar la segunda reunión del Grupo de Contacto de Defensa sobre Ucrania – o bajo el formato de Ramstein – liderada por Estados Unidos. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, ha sido el encargado de anunciar que unos 20 países se han comprometido hoy a enviar más ayuda militar a Kiev.

Por el momento no ha trascendido demasiada información al respecto, si bien, Austin, ha señalado que todos los que estaban en la reunión “entienden lo que está en juego en esta guerra” y que algunos de estos países son Grecia, Noruega, Polonia, Italia y Dinamarca.

En particular, en el caso de Dinamarca sí se ha anunciado que proporcionará un lanzador de misiles Harpoon, así como unidades de este modelo de misiles, con el fin de ayudar a Ucrania a defender sus costas. De producirse tal envío estarían dando respuesta a una de las peticiones más repetidas por parte de las autoridades ucranianas. Puede recordarse que cuando la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, visitó Kiev junto al presidente español, Pedro Sánchez, prometió a Zelenski de un envío adicional de ayuda militar por valor de 600 millones de coronas.

En la misma reunión, el Jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, el General Mark Milley, ha afirmado que su país todavía está “muy lejos” de enviar tropas estadounidenses a Ucrania.

De otro lado, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Arden, ha comunicado que su país desplegará una treintena de instructores militares adicionales en Reino Unido hasta finales de julio para formar a militares ucranianos en el uso de L119 de 105mm. El ministro de Defensa neozelandés, Peeni Henare, confirmó que también están proporcionando aproximadamente 40 miras de armas a Ucrania, junto con una pequeña cantidad de municiones destinadas a los entrenamientos. Con carácter previo ya habían aprobado el despliegue de un Hércules 130-H y de personal militar en el Reino Unido para brindar apoyo de inteligencia, enlace, transporte y logística.

Mientras algunos Estados siguen mostrando de manera abierta, clara e incondicional su apoyo a Ucrania en lo que respecta al envío de armamento, Alemania sigue ofreciendo información confusa. Así pues, no sabemos si finalmente llegarán a suministrar Marder o no, y de hacerlo si sería a través de Rheinmetall o descontados de sus existencias actuales.

También en relación con Alemania, el gobierno ha decidido flexibilizar las condiciones para que los trabajadores rusos puedan obtener un visado de trabajo en su país. El objetivo sería el de alentar a los trabajadores cualificados rusos a que trabajen en los sectores de la tecnología de la información y las comunicaciones, y se queden en Alemania. No obstante, la decisión se produce cuando la inteligencia alemana ha advertido acerca de que la contratación de ciudadanos rusos en empresas alemanas desembocar en actividades de espionaje industrial. Por el momento, Alemania habría concedido un total de 600 visas desde el inicio de la invasión y hasta principios de este mes de mayo.

Moviéndonos hacia Polonia, tras la visita de su presidente ayer a Kiev y reafirmar con Zelenski la relación de “hermandad que les une, hoy la ministra para el Clima, Anna Moskwa, ha comunicado que su país ha denunciado el acuerdo intergubernamental relativo al gasoducto Yamal de 1993.

A nivel de la UE, la Comisión ha presentado el Paquete de Primavera del Semestre Europeo centrado en la transición energética – teniendo en cuenta la recién lanzada estrategia RePowerEU-, así como en la implementación de los planes de recuperación y resiliencia aprobados como consecuencia del impacto del covid-19 en las economías de los 27. Las previsiones económicas proyectan que la economía de la UE seguirá creciendo en lo que queda de 2022 y en 2023, si bien debido a la guerra en Ucrania menos de lo esperado.

En otro orden de cosas, el Consejero de la Misión Permanente de Rusia ante las Naciones Unidas en Ginebra, Boris Bondarev, ha presentado su dimisión afirmando que nunca se había sentido tan avergonzado de su país. En dicha carta, además de poner de manifiesto sus 20 años como diplomático, señala que el actual ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, es un ejemplo de la degradación del sistema, ya que ahora el Ministerio no está basado en la diplomacia, sino que “todo es una cuestión de belicismo, mentiras y odio”. Así pues, reafirma que no puede seguir compartiendo “esta ignominia sangrienta, sin sentido y absolutamente innecesaria”.

Por último, y a modo también de seguimiento de esta cuestión, finalmente un tribunal de Kiev ha condenado a cadena perpetua al soldado ruso de 21 años, Vadim Shishimarin, por haber matado a un civil ucraniano en la región de Sumy durante los primeros días de la invasión. Al respecto, la fiscal general de Ucrania, Iryna Venediktova, ha expresado que este es “el primer resultado”, ya que hay más de 13.000 casos pendientes de ser enjuiciados como crímenes de guerra. 40 de estos casos podrían llegar pronto a juicio.

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