Guerra de Ucrania – Día 77

Las últimas horas han sido intensas en los campos de combate de Ucrania. Los movimientos al norte de Járkov, en la zona de Izium, en los alrededores de Limán y en Severodontsk-Lysychansk parecen confirmar el enésimo cambio de planes por parte rusa, aunque quizá esta vez estén actuando con bastante más tino que en ocasiones anteriores. Todo en un día en el que en los Estados Unidos se ha hablado de aumentar la ayuda a Ucrania hasta cifras cercanas a los 40.000 millones de dólares y en el que el Reino Unido y Suecia han firmado un pacto de defensa mutua con la vista puesta claramente en Rusia.

En los últimos días, una vez se constató el estancamiento ruso en el saliente de Izium, hemos venido narrando cómo los rusos y sus aliados estaban, cada vez más, ciñéndose a una zona mucho más acotada en el noreste ucraniano. Es cierto que el intento de superar el río Donets a la altura de Bilohorivka culminó en desastre, con más de una treintena de vehículos perdidos únicamente en una de las tres zonas de cruce. No obstante, la idea tenía sentido y anunciaba nuevos intentos rusos por romper las defensas ucranianas en Severodonetsk y Lysychansk, así como en Limán, aparcando por el camino cualquier aspiración de embolsar a los ucranianos en una zona amplia (Popasna-Sloviansk-Barbinkove).

Los ucranianos, por su parte, habían lanzado una contraofensiva desde Járkov y desde Chepel destinada en el primer caso a expulsar a las tropas rusas hasta la frontera -protegiendo así a la capital de la óblast de la artillería rusa- y en el segundo, a golpear Vesele e Izium, desangrando al dispositivo ruso al impedir el flujo de suministros. Es decir, que progresivamente han ido empujando a los rusos hacia el este y amenazando cada vez más la línea Bélgorod-Kupiansk-Borova-Izium.

Sea pues por obligación -debido al empuje ucraniano- o sea en parte por pura racionalidad, ya que los medios son cada vez más limitados y no merece la pena perderlos en operaciones -como la del saliente de Izium- que no parecen ir a ningún lado, Rusia parece volcarse cada vez más en la toma de Limán, Severodonetsk y Lysychansk, arrancando de manos ucranianas pequeñas franjas de terreno a gran coste, pero renunciando cada vez más a las operaciones en profundidad, propicias a la defensa flexible ucraniana, basada en los ataques por los flancos sobre las líneas de suministro rusas.

Por supuesto, como sucede en estos casos, es más sencillo explicar la idea que ponerla en práctica, ya que requiere volver a mover unidades desde la línea del río Donets a la del río Oskil, abandonando poco a poco la óblast de Járkov y destinando todos los medios posibles a la lucha en Donetsk y Lugansk. Esto quiere decir que si hasta ahora Rusia ha venido utilizando como rutas para sus suministros hacia Izium las vías de comunicación entre Bélgorod y Kupiansk, ahora que están cada vez más a tiro de la artillería y los drones ucranianos, seguramente asistamos a un redespliegue ruso de forma que los suministros viajen al frente a través de rutas más seguras, es decir, más al este y cada vez más en dirección este-oeste y no norte-sur o norte-sureste.

Los ucranianos han lanzado una contraofensiva que está obligando a los rusos a retirarse hasta sus fronteras al norte de Járkov y que podría terminar, al este de esta ciudad, con los rusos replegándose desde la línea del río Donets a la del río Oskil, abandonando el territorio que hemos marcado con líneas rojas. Este movimiento, si viene acompañado de un redespliegue tras el cual sus líneas de abastecimiento lleguen al frente del Donbáss a través de territorio seguro (este-oeste), podría mejorar las opciones rusas de conquistar el territorio de las dos regiones (Donetsk y Lugansk) separatistas. No obstante, lo más previsible incluso aunque logren hacerse con Limán, Lysychansk o Severodonetsk es que se llegue a algún tipo de estancamiento y una guerra de larga duración.

Sea cual sea la evolución en los próximos días y semanas, en términos generales seguimos condenados a una guerra larga, cada vez más estancada y seguramente sangrienta incluso a pesar de dicho estancamiento -o quizá precisamente a causa del mismo-. Hay que tener en cuenta que los comandantes rusos cada vez tienen menos hombres y medios a su disposición y que por más que el área de operaciones sea mucho más reducida que al principio del conflicto, las bajas no han dejado de sucederse sin que Rusia haya hecho ninguna movilización, siquiera parcial. Esto descarta grandes rupturas y avances en profundidad.

Sin embargo, tampoco asegura que Ucrania vaya a recuperar el terreno conquistado por Rusia en el Donbáss, pues Putin tiene mecanismos como para seguir alimentando la máquina militar con nuevos soldados sin necesidad de declarar la guerra y de hacer una movilización general. Incluso podría aprobar cambios legales que encubriesen la movilización en caso de necesidad. Pero mientras esto suceda, se llegará a un punto de equilibrio en el que Rusia logrará todavía algunas ganancias territoriales en el Donbáss, Ucrania recuperará territorios en otras zonas y el resultado será en la práctica un punto muerto, pues ni unos ni otros parecen proclives a negociar.

Rusia, según ha ido avanzando el conflicto y ante las numerosas bajas que no puede suplir dado que no hay movilización, ha ido renunciando progresivamente a los ataques en profundidad. Si en un principio, con el anuncio del paso a una segunda fase, se especuló con la posibilidad de que intentasen rodear la zona en la que opera la JFO ucraniana, ya no parece factible ninguno de los tres escenarios del gráfico y lo más normal será que, cada vez más, se limite a ataques frontales como los vistos en Popasna.

Para finalizar con la parte militar, como cada día, resumimos los movimientos y cambios de posición por regiones:

  • Óblast de Járkov: Los ucranianos habrían recuperado Ternova, al noreste de Járkov, alcanzando de paso la frontera rusa.
  • Óblast de Lugansk: Fuentes rusas afirman que las tropas rusas se habrían hecho con el control de Vojevodivka, entre Severodonetsk y Rubizhne.
  • Óblast de Donetsk: Las tropas rusas siguen atacando con dureza Azovstal, bombardeando desde el aire y haciendo un uso intensivo de la artillería contra las instalaciones.
  • Óblast de Zaporiyia: Sin movimientos.
  • Óblast de Nikolayev: Sin movimientos.
Mapa de situación actualizado a 11 de mayo de 2022. Autor – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En la jornada de hoy tampoco se vislumbra ningún avance en las negociaciones entre Ucrania y Rusia, sino más bien lo contrario. Del mismo modo, tampoco ha trascendido ningún nuevo anuncio de los entresijos de las conversaciones en Bruselas para lograr aprobar el sexto paquete de sanciones a Rusia.

Diversos medios están afirmando que el presidente Zelenski en su discurso ante estudiantes universitarios franceses ha expresado lo siguiente, si bien no aparece recogido en la versión oficial publicada por la presidencia ucraniana:

“Con cada nueva Bucha, con cada nueva Mariúpol, con cada nueva ciudad donde hay decenas de muertos, casos de violación, con cada nueva atrocidad desaparecen las ganas y la posibilidad de negociar, así como la posibilidad de resolver este problema por vías diplomáticas.”

En este sentido, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha expresado que pese a que “esta guerra no durará para siempre”, en estos momentos no hay posibilidades de lograr un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia.

La situación en Mariúpol, por ejemplo, sigue empeorando donde miles de civiles siguen atrapados, y donde los heridos de Azovstal no pueden ser atendidos ni protegidos. Tal es la situación que el alcalde de la ciudad ha afirmado que tras semanas de bombardeos y asedio la localidad se ha convertido en un “gueto medieval”. Mientras tanto, la misión dedicada al monitoreo de los derechos humanos en Ucrania ya ha registrado 7.256 bajas civiles, pero también han constatado la desaparición forzada de, al menos, 204 personas.

De otro lado, la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha dado luz verde a la ley de apoyo financiero adicional por una suma superior a 40.000 millones de dólares de modo que ahora la medida está en manos del Senado. Si bien el presidente Biden había solicitado a la Cámara 33.000 millones de dólares, los representantes estimaron oportuno elevar la cuantía para seguir garantizando el flujo en la ayuda militar a Ucrania. 

Según informa el Departamento de Defensa estadounidense, desde que Biden llegó a La Casa Blanca han destinado más de 4.500 millones de dólares en asistencia de seguridad para Ucrania. Solo desde el inicio de la agresión de Rusia el 24 de febrero han comprometido 3.800 millones de dólares. En particular, esta ayuda militar se ha traducido en lo siguiente:

Portugal, por su parte, ha confirmado que está preparando un nuevo envío de ayuda militar en el que se incluyen, entre otros, 15 vehículos blindados M113A y cinco obuses remolcados de 155 mm. Además, el primer ministro luso, Antonio Costa, visitará Kiev para reunirse con el presidente Zelenski tras haber aceptado la invitación del primer ministro Shmyhal.

Puede recordarse igualmente que el 26 de abril tras la reunión en la base aérea de Ramstein en Alemania, el Ministerio de Defensa portugués recalcó que ya habían enviado y entregado a Ucrania 70 toneladas de material militar letal y no letal (municiones, cascos, chalecos, etc.) y que 100 toneladas de material se encontraban en tránsito que además de lo anterior incluía también suministros médicos.

En lo que respecta a otro tipo de ayuda, cada vez se habla más de un Plan Marshall para Ucrania. El presidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Werner Hoyer,  ha subrayado la necesidad de que los contribuyentes para reconstruir Ucrania no sean únicamente la UE y sus Estados miembros, sino que “debe ser un esfuerzo de rescate global”. Así, deberán estar involucrados el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

De otro lado, mientras intenta lograrse un acuerdo para aprobar el sexto paquete de sanciones de la UE, el primer ministro Mario Draghi se reunió ayer con el presidente Joe Biden. En su encuentro han discutido sobre la asistencia a Ucrania, la seguridad alimenticia y también la energética. En este sentido, ambos líderes han planteado la posibilidad de establecer límites a los precios del gas y del petróleo.

Por su parte, Rusia ha sancionado a Gazprom Alemania, incluyendo también a las filiales de la empresa y que se encuentran también en Gran Bretaña, Suiza, Bélgica, República Checa y también fuera de Europa. De este modo, Rusia ha sancionado a un total de 31 empresas radicadas en países que han impuesto sanciones contra su país.

Por último, a unos días de que Suecia y Finlandia presenten – si se cumplen las previsiones – su solicitud formal para ser miembros de la OTAN, la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, ha recibido a su homólogo británico Boris Johnson en Harpsund. El resultado del encuentro ha sido la firma de una “Declaración de solidaridad” en la que ambos países se comprometen a ayudarse mutuamente tanto en tiempos de paz, como de crisis y conflicto.

Además, una declaración similar también se ha firmado por Johnson y el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö. Como señala el comunicado oficial británico, ambas declaraciones históricas suponen un cambio radical en la cooperación en materia de defensa entre el Reino Unido y ambos países. Consecuentemente, intensificarán el intercambio de inteligencia, acelerarán los ejercicios y despliegues militares conjuntos, y reforzarán la seguridad en los tres países y el norte de Europa. En relación con los ejercicios conjuntos, debe recordarse que tanto Finlandia como Suecia forman parte de la Joint Expeditionary Force liderada por el Reino Unido y en la que participan un total de diez países.

Estos acuerdos están en línea con lo que hemos ido comentando en días anteriores sobre el dilema de seguridad al que se enfrentan tanto Suecia como Finlandia, y las garantías que están buscando para el ínterin entre la petición de adhesión y la concesión del estatus de miembro de la Alianza.

En sentido contrario, puede puntualizarse que debido a que el Reino Unido abandonó la Unión Europea, ya no está cubierto por el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea que prevé la cláusula de asistencia mutua. Tampoco ha cerrado un acuerdo sobre materias de seguridad y defensa con la UE ni antes ni después de que se materializase la retirada.

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