Guerra de Ucrania – Día 56

La quincuagésimo sexta jornada de combates en Ucrania ha visto cómo los avances rusos proseguían en todos los frentes. En Járkov, habrían logrado ganar terreno tanto al SE del saliente de Izyum como en Rubizhne, en donde combatirían en el interior de la ciudad. En Donetsk los combates prosiguen especialmente en la zona entre Guliaipolé y Vela Novosilka, con escasos o nulos cambios sobre el terreno. La acción más impactante del día ha tenido no obstante lugar en Mariúpol, en donde los restos de las tropas ucranianas cercadas en el puerto de la ciudad habrían logrado traspasar las líneas rusas para llegar hasta la siderúrgica Azovstal.

Las últimas horas en Ucrania han visto una continuación de lo acaecido en las 48 anteriores, con el Ejército ruso y los milicianos de Donetsk y Lugansk, así como las unidades de voluntarios como los chechenos presionando en todos los frentes a las tropas ucranianas. Los avances han sido escasos y relativamente fáciles, toda vez que algunas de las localidades conquistadas por los rusos tienen una defensa reducida, pues los ucranianos han optado por retirarse de forma ordenada hacia posiciones más al interior. Además, esto les permitirá, según las líneas rusas se extiendan, encontrar más puntos sobre los que lanzar contraataques y que hagan posible amenazar sus líneas logísticas, como vimos días atrás a propósito del ataque ucraniano desde Chuhuiv en dirección este.

Una vez más, además del innegable problema doctrinal y táctico que tienen los rusos, el elemento crucial es el numérico. Simplemente no parecen tener unidades como para lograr los avances necesarios no ya a corto plazo, pues como explicamos ayer las operaciones rápidas en profundidad quedan prácticamente descartadas, sino a medio, en previsión de un más que probable estancamiento y guerra de posiciones que supondrá una sangría sostenida. Por ahora parece que en Moscú confían en la capacidad de seguir reclutando voluntarios, lo que permite seguir manteniendo el artificio de una «operación militar especial». Sin embargo, la movilización sigue siendo una necesidad si de lo que se trata es de lograr objetivos tangibles, algo en lo que incluso «Strelkov» ha vuelto a incidir en un tono bastante pesimista. Lógico teniendo en cuenta las distancias a recorrer en una orografía quizá menos complicada que la del norte y este de Ucrania, pero plagada de trincheras y núcleos urbanos.

Mapa en el que se recogen los puntos en los que se han vivido bien combates, bien bombardeos por parte de la artillería rusa en sus intentos de avance. Fuente – MilitaryLand.

Además, hay otro aspecto crucial que no suele tratarse. Cuando hablamos se dice que Rusia continúa disponiendo por ejemplo de 70.000 hombres para atacar el Donbáss (la cifra no es exacta, sólo pretende servir de ejemplo), no se tiene en cuenta que desde el inicio de la guerra, la proporción entre unidades de infantería (sea motorizada, mecanizada, aerotransportada o lo que se quiera) y otros tipos de unidades (artillería de campaña, logísticas, artillería antiaérea, ingenieros) ha ido variando. Debido al desgaste de las primeras semanas de lucha, la relación entre el número de combatientes de los que Rusia dispone y las unidades que deben darles cobertura o apoyo se ha descompensado. Es decir, que Rusia, que ha perdido según medios OSINT ya más de 3.000 vehículos de todo tipo, y posiblemente más de 10.000 hombres, ha perdido una porción altísima de tropas de primera línea y ahora, sin reponer pérdidas, la capacidad combativa del conjunto es mucho menor.

Como podemos ver en la siguiente imagen, incluso en el norte, para embolsar a los ucranianos desde Izyum al O y Zarichne al E sería necesario que los rusos avanzaran más de 30 kilómetros desde cada dirección que aumentan a 50 si lo que se pretende es llegar desde el saliente de Izyum a Popasna. Incluso logrado este objetivo, embolsar sigue sin ser sinónimo de neutralizar y en determinadas circunstancias los ucranianos embolsados podrían aguantar bastante tiempo en un área tan boscosa como la que hay entre Oskil y Limán, e incluso llegar a romper el cerco.

Ahora bien, debe quedar claro que, en caso de escalada, lo más probable por el momento es una escalada horizontal, es decir, una movilización aunque sea parcial por parte de Rusia. El mismo ministro de exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aunque se mantiene lógicamente ambiguo respecto a una posible escalada vertical (hacia lo nuclear) futura, ha llegado a afirmar recientemente que en esta fase de la operación eso no se contempla.

Hablando del riesgo de escalada, un aspecto que está cambiando en este conflicto es el relativo a la ayuda militar occidental, entregada o prometida de forma cada vez más descarada y sin aparente temor a una reacción por parte rusa. Los últimos casos relacionados tienen que ver con el envío de misiles antiaéreos Mistral desde Noruega, de obuses autopropulsados PzH 2000 desde los Países Bajos (con munición y entrenamiento proporcionados por Alemania) y, por supuesto, de repuestos para mantener operativos los restos de la Fuerza Aérea de Ucrania procedentes de distintos estados europeos. Hasta el punto, en este último caso, de que funcionarios del Pentágono admiten que gracias al envío de dichos componentes, Ucrania cuenta ahora con 20 aparatos adicionales al haber podido devolver al servicio algunas aeronaves y hecho el mantenimiento de otras para las que carecía de respuestos.

Incluso el lenguaje ha ido cambiando. Hoy mismo, Charles Michel, de visita en Kiev en donde ha visto a Zelensky, ha llegado a afirmar que la Unión Europea hará todo lo posible para que Ucrania «gane la guerra», un tono muy diferente al de las primeras semanas. Todo mientras Rusia prueba por primera vez su nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) «Sarmat», un misil pesado que aporta un plus respecto a los vectores de este tipo que el país mantiene en servicio. Después de más de cinco años de retrasos, que la prueba se produzca justo ahora podría considerarse como un nuevo signalling, algo que confirman las palabras de un Putin que ha afirmado tras el lanzamiento desde el polígono de Plesetsk que «hará que los que intenten amenazarla [a Rusia] se lo piensen dos veces».

Por tanto, aunque ahora mismo no parece probable un uso a corto plazo de armas nucleares, siquiera tácticas, debemos ser conscientes de que su empleo no debe descartarse a medio plazo si Putin no alcanza por vías convencionales sus objetivos. Es más, tal y como afirma Tom Moore, miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, si la guerra se cierra en falso (con una victoria ucraniana), será mucho más probable que el empleo de este tipo de armamento se produzca en la siguiente guerra. Y ese último es un punto importante, pues tampoco puede descartarse por completo que si Rusia no escala horizontalmente en unas semanas, el estancamiento en el campo de batalla termine por llevar a un acuerdo de paz precario (como una nueva vuelta de tuerca a los acuerdos de Minsk que nadie desea) y que Rusia ocupe los próximos años en rehacer su aparato militar para lanzar el siguiente golpe.

En lo concerniente al análisis por regiones (compartimos un mapa con la división administrativa ucraniana a petición de varios usuarios) en las últimas horas se habrían producido los siguientes movimientos:

  • Óblast de Járkov: Continúan los bombardeos sobre Járkov. También los ataques rusos en dirección SO desde el saliente de Izyum. Además, se complementan con un avance en dirección S desde Borova que habría llegado hasta las puertas de Lozove. En la villa de Dovhenke tropas rusas habrían intentado avanzar empleando uniformes ucranianos, aunque habrían sido descubiertos y rechazados (por confirmar). Las tropas rusas también habrían avanzado hasta Dibrivne, así como hasta las afueras de Stara Hnylytsia, al SE de Chuhuiv.
  • Óblast de Donetsk: Prosiguen los bombardeos sobre Azovstal. Se cree que los defensores del puerto de Mariúpol, al SO de la ciudad habrían roto el cerco ruso y logrado llegar a Azovstal para unirse al resto de tropas y miembros del batallón «Azov» que resisten en estas instalaciones. Es sorprendente en tanto días atrás varios medios, algunos incluso pro-ucranianos, afirmaban que el puerto había caído. Más al norte, la línea de frente se mantiene estable en Marinka (teniendo en cuenta que hay periódicas ganancias y pérdidas de terreno en esta población), Pisky, Avdiivka y Niu-York. Prosiguen los ataques rusos en dirección NO entre Velyka Novosilka y Guliaipolé (que realmente está en Zaporiyia), aparentemente sin avances.
  • Óblast de Zaporiyia: Sin novedad.
  • Óblast de Jersón: Se han reportado explosiones en el aeropuerto de Jersón. Bombardeos sobre Dnipró desde el extremo nororiental de la óblast de Jersón. Combates en la villa de Oleksandrivka, al este de la capital. Los ucranianos habrían rechazado un ataque ruso desde Stanislav.
  • Óblast de Nikolayev: Se han venido produciendo bombardeos sobre la ciudad de Nikolayev en las últimas horas, así como sobre Bashtanka, en donde han alcanzado un hospital.
Mapa de situación actualizado a 20 de abril de 2022. Fuente – @War_Mapper.

Contexto internacional, diplomacia y sanciones

En línea con lo recogido en el reporte de ayer, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha enviado una carta tanto al presidente Vladímir Putin como al presidente Zelenski. El objetivo no sería otro que el de tener una reunión por separado con cada uno de ellos en Moscú y Kiev, y así lo ha trasladado el portavoz del Secretario:

«El Secretario General dijo que, en este momento de gran peligro y consecuencias, le gustaría discutir medidas urgentes para lograr la paz en Ucrania y el futuro del multilateralismo basado en la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional”.

Quien se ha desplazado hoy hasta Kiev ha sido el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. En la rueda de prensa posterior a la reunión, Michel ha comunicado que el 5 de mayo se dará el pistoletazo de salida al Fondo Fiduciario de Solidaridad para Ucrania (Ukraine Solidarity Trust Fund) mediante una conferencia de donantes organizada de manera conjunta con Polonia y Suecia. Contarán asimismo con el apoyo de la Comisión Europea, el resto de Estados miembros y otros actores internacionales.

Este fondo, como ya se había recogido en reportes anteriores, tendría como objetivo no solo atender a las necesidades inmediatas del pueblo ucraniano, sino comenzar a centrar los esfuerzos en los planes de reconstrucción del país.

En cuanto a la ayuda militar, Michel ha hecho hincapié en los 1.500 millones de euros que se han aprobado hasta el momento y afirma que “estamos tratando de convencer a los Estados miembros para que aporten apoyo bilateral para asegurarnos de que lo que suministramos es lo que necesitan”.

Como tercer punto de su intervención aborda el apoyo político brindado por la UE. En particular, subraya que una vez se emita el dictamen de la Comisión Europea sobre la membresía de Ucrania a la Unión Europea, él se encargará de evaluar cuándo puede incluir este punto en la agenda del Consejo Europeo y del Consejo para lograr que se mantenga la necesaria discusión política.

En su reunión, ambos líderes han abordado también el apoyo humanitario que la Unión Europea seguirá prestando, y también para recopilar las pruebas necesarias para que los responsables de los ataques en Ucrania puedan ser perseguidos. Además, el Presidente ha visitado Borodyanka y ha afirmado que lo que se está cometiendo sobre el terreno son atrocidades y crímenes de guerra. Sin embargo, el presidente del Consejo Europeo no adelanta cuáles podrían ser algunas de las medidas concretas que se incluyan en el sexto paquete de sanciones.

Hay otros países que en las últimas horas también han continuado realizando anuncios sobre su apoyo adicional a Ucrania. En particular, Estados Unidos ha confirmado el envío de recambios a la Fuerza Aérea ucraniana. Del mismo modo, tras la reunión mantenida ayer los Estados Unidos junto con Reino Unido y Canadá se han comprometido a enviar más artillería.

Además, la Oficina del Tesoro estadounidense ha impuesto más sanciones contra individuos y entidades, incluido el oligarca Konstantin Malofeyev, el banco comercial ruso Transkapitalbank y el holding empresarial de moneda virtual Bitriver.

Otro de los anuncios destacables lo ha hecho el Gobierno alemán. Concretamente, se ha comprometido a proporcionar municiones y entrenamiento para los obuses autopropulsados PzH 2000 de 155mm, un sistema que según un alto funcionario del Bundestag, los Países Bajos estarían suministrando a Ucrania.

En este sentido, la ministra germana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, en su visita a Letonia ha afirmado: «Hemos entregado misiles anti-tanque, misiles Stinger y otras cosas de las que nunca hemos hablado públicamente para que estas entregas puedan ocurrir rápidamente».

El Ministerio de Defensa de Noruega por su parte ha confirmado que ya habrían enviado misiles antiaéreos Mistral a Ucrania. El Jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, Andriy Yermak, en su canal de Telegram ha confirmado que esperan recibir alrededor de 100 unidades. Anteriormente, Noruega proporcionó al gobierno ucraniano 2.000 lanzagranadas.

También Japón ha anunciado el envío de mascarillas y equipos de protección contra armas químicas, así como drones atendiendo a la petición del gobierno Ucraniano. No obstante, esa no ha sido la única medida adoptada en las últimas horas, ya que también ha revocado el estatus de “nación más favorecida” de Rusia. Esto permitiría a Tokio imponer aranceles más elevados sobre los productos objeto de sus relaciones comerciales. Sin embargo, esto no afectaría a productos como el petróleo, gas y paladio, ya que no se sometían a aranceles antes de que Rusia obtuviese el estatus que hoy se le retira.

Relacionada con la medida anterior, el presidente Putin ha afirmado que las restricciones “ilegales” impuestas a las empresas rusas por los países occidentales resultan contrarias a las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Como consecuencia, ha pedido a su gobierno que actualice la estrategia de Rusia en la Organización antes del 1 de junio.

Del mismo modo, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha afirmado que las empresas metalúrgicas rusas se están enfrentando a “actitudes hostiles” por parte de los países que Moscú considera “no amistosos”. Así, Peskov señala:

“Estamos entre los líderes mundiales en esta industria, y nuestros metalúrgicos han comenzado a enfrentar actitudes hostiles… nuestras empresas están experimentando algunas dificultades”.

Por otro lado, la alianza de intercambio de inteligencia Five Eyes de la que forman parte Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, ha advertido del posible aumento de la amenaza relacionada con la actividad cibernética maliciosa por parte de Rusia contra la infraestructura crítica. Concretamente, se trataría de una respuesta a las sanciones adoptadas contra Moscú.

En relación con Australia y moviéndonos al plano humanitario, destacar que 6.000 ciudadanos ucranianos han podido recibir una visa humanitaria en dicho país. En particular, gracias esta decisión los refugiados podrán trabajar y estudiar durante un plazo máximo de tres años.

Por el momento, Naciones Unidas señala que 5 millones de ucranianos han abandonado el país, mientras que 7,1 millones son desplazados internos. De otro lado, la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha registrado hasta el 19 de abril un total de 5.121 bajas de civiles. 2.224 personas han fallecido, incluidos, 173 niños – la Fiscalía ucraniana ofrece una cifra que supera los 205 menores –, y 2.897 han resultado heridas, incluidos 280 niños.

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