Guerra de Ucrania – Día 9

Novena jornada de la guerra de Ucrania, centrada para la prensa nacional e internacional en todo lo referente a la central nuclear de Zaporiyie, pero mucho más cargado de información en realidad, parte de la cual es mucho más relevante para el curso del conflicto. Así, la Unión Europea y la OTAN continúan moviéndose, los envíos de ayuda militar siguen arribando a Ucrania, la situación sobre el terreno, pese a la propaganda, comienza a tornarse cada vez más favorable a Rusia y la brutalidad de la guerra sigue creciendo.

El primer punto que hemos de abordar, prácticamente por obligación, es el de los combates en la central nuclear de Zaporiyia. Hemos podido ver vídeos de los combates bastante espectaculares (bajo este párrafo), con las trazadoras rasgando la oscuridad de la noche, así como el resultado de algunos de los combates. Sabemos también que han resultado dañados tanto un edificio administrativo, como un centro de formación dentro de las instalaciones. Sin embargo, no se ha reportado ningún aumento en los niveles de radiación ni hay, a priori, posibilidad de fuga radiactiva. Las centrales nucleares no pueden explotar como las bombas atómicas, pues el tipo de combustible que emplean, al menos en este caso, es uranio, sí, pero con un nivel de enriquecimiento varias veces inferior al que se emplea en las armas nucleares. Además, los reactores estaban apagados por seguridad, lo que reduce las posibilidades de accidente. Sí sería posible un escenario como el de Fukushima, si se viesen afectados los sistemas de generación eléctrica y no fuese posible refrigerar el calor remanente en los núcleos. No obstante, sigue siendo complicado y es más el temor causado debido al bombo que los medios de comunicación dan al asunto que el riesgo real.

Cambiando de tercio, los Estados Unidos han reconocido que están proporcionando inteligencia militar en tiempo real al Ejército ucraniano. Era algo evidente, pero no por ello menos importante. Sin medios ISR de consideración no se entendía que sistemáticamente los ucranianos pareciesen estar adelantándose a los planes de Rusia sobre el terreno. Por supuesto, la descoordinación rusa y numerosos errores tácticos y operativos que ya hemos tratado estos días, han ayudado mucho a facilitar la labor de los militares ucranianos.

En otro orden de cosas, hoy la empresa estadounidense Meta, ha denunciado que «millones de rusos se verán pronto privados de información confiable«, tras el bloqueo de Facebook en Rusia. Siguen los rumores sobre planes para implantar la Ley Marcial, aunque no parecen ser más que eso, ya que no se aprecia un volumen de manifestaciones o protestas que haga sospechar, ni mucho menos, que la estabilidad del país esté en peligro. En cualquier caso, el Kremlin volvió a negar este extremo ayer.

En el apartado internacional, las sanciones contra Rusia comienzan a hacer efecto, según Úrsula Von der Leyen, quien ha afirmado que:

Juntos la Unión Europea y Estados Unidos hemos desplegado las sanciones en un tiempo récord. El rublo está cayendo. La inflación ha aumentado en Rusia. Los bancos están aislados de los mercados mundiales. Ahora, una tras otra, las empresas occidentales dejan de producir, invertir y vender.

Incluso hemos sabido que Suiza ha accedido a ampliar las que ya anunció. Como suele suceder en estos casos, además de afectar al receptor de las sanciones, siempre tienen una vuelta sobre la economía de quien las impone. Hoy hemos sabido que algunas empresas gallegas se enfrentan a grandes pérdidas. No serán las únicas, por supuesto. Seguramente, en algunos casos será necesario subsidiar sectores concretos, con una exposición mayor al mercado ruso.

Esta mañana se reunían en sesión extraordinaria los Ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN, la Unión Europea, Finlandia y Suecia, también el Ministro ucraniano Dmytro Kuleba. Tras finalizar comparecía Jens Stoltenberg subrayando que la OTAN no está buscando una guerra con Rusia por lo que de ahí la decisión de no entrar en Ucrania ni en tierra ni en su espacio aéreo. Por tanto, de no establecer una zona de exclusión aérea (no-fly zone). Una de las frases más destacadas del día de hoy ha sido precisamente relacionado con esto último al manifestar que:

“La única manera de implementar una zona de exclusión aérea es enviar aviones de la OTAN, aviones de combate en el espacio aéreo ucraniano, y luego imponer esa zona de exclusión aérea derribando aviones rusos. Y nuestra valoración es que entendemos la desesperación. Pero también creemos que si hiciéramos eso, acabaríamos con algo que podría terminar en una guerra en toda regla en Europa, involucrando a muchos más países, y causando mucho más sufrimiento humano”.

Jens Stoltenberg

Señala además que los aliados de Norteamérica y Europa han enviado miles de tropas más a la parte oriental de la OTAN, se ha desplegado por primera vez la Fuerza de Respuesta de la Organización, tienen más de 130 aviones en alerta máxima y más de 200 buques desde el Norte hasta el Mediterráneo.

Por otro lado, hoy ha tenido lugar una reunión extraordinaria del Consejo de Asuntos Exteriores presidida por el Alto Representante Josep Borrell y a la que han asistido además el Secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken, la Ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Mélanie Joly, la Secretaría de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Liz Truss, el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, y el Ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba. En la rueda de prensa posterior, el Alto Representante ha subrayado que uno de los puntos de la reunión ha versado sobre la transición energética para reducir la dependencia en este sentido respecto de Rusia (lo que tendrá enormes implicaciones en el futuro al quitar a Moscú una de sus tradicionales herramientas de poder sobre la UE). También ha hecho referencia a su visita de ayer y hoy a Moldavia junto con el Comisario Vecindad y Ampliación Olivér Várhely, destacando que la situación es frágil. Para finalizar la rueda de prensa ha manifestando lo siguiente:

Permítanme subrayar una valoración política muy clara. No se trata de Oriente contra Occidente. Esto no es una nueva versión de la Guerra Fría. Estamos defendiendo la soberanía de las naciones, de todas las naciones. Defendemos la integridad territorial de los Estados, de todos los Estados en el este, en el oeste, en el norte en el sur. No es una batalla entre dos hemisferios. Estamos defendiendo el Derecho Internacional, las leyes internacionales, la soberanía, la integridad territorial, la no violación de las fronteras. Esto es algo aplicable a cualquiera en el mundo.

Josep Borrell

Por el momento, más de 40 países entre los que figuran los socios del G7 Reino Unido, Canadá y Japón, y Noruega, Suiza y Corea del Sur se han alineado parcial o totalmente con las sanciones de la Unión Europea a Rusia. Lo que es más significativo, ha señalado a China como posible mediadora, ha dejado caer que hay que modular las señales que se lanzan a Rusia (hablamos estos días del riesgo de escalada inadvertida) y ha defendido con ahínco las medidas tomadas todos estos días. Aun así, Polonia ha anunciado que aumentará su presupuesto de defensa del actual 2,2% de su PIB al 3% el año próximo y que seguirá haciendo lo propio en sucesivos ejercicios.

Igualmente reseñable el hecho de que Estados Unidos y otros 44 países, con el acuerdo de Ucrania, han invocado el Mecanismo de Moscú en el marco de la OSCE para establecer una misión de expertos dirigida a abordar la grave preocupación de la Organización por las repercusiones humanitarias y de derechos humanos en territorio ucraniano.

Respecto al futuro de Ucrania, el Vicepresidente de Relaciones Interinstitucionales y Prospectiva de la Comisión Europea Maroš Šefčovič ha afirmado hoy que la Unión Europea quiere que Ucrania se convierta en Estado miembro «lo antes posible», y se muestra «convencido de que merecen su lugar en la mesa europea». No obstante, señala que hay un procedimiento a seguir y que a corto plazo la Unión Europea tiene que centrarse en las medidas relacionadas con la guerra y ayudar a Ucrania en la lucha. Cuesta creer cómo un país devastado por el conflicto, conocido por sus enormes problemas de corrupción y con el tamaño y población de Ucrania podría integrarse rápidamente en un club como el europeo. También si esto será o no compatible con el resultado final del conflicto y los acuerdos, sean los que sean, a los que se llegue con Rusia. En cualquier caso, de ser factible, necesitaría algo parecido al Plan Marshall posterior a la Segunda Guerra Mundial para echar a andar de nuevo la economía ucraniana. Esto, de producirse, generaría una brecha de rentas entre territorios como Crimea o las dos autoproclamadas repúblicas rebeldes (en la asunción de que no volverían a ser parte integrante de Ucrania) o con cualquier otra parte de Ucrania que pudiera quedar en poder ruso o en cualquier situación fuera de lo normal. Son demasiadas incógnitas que, por el momento, no podemos despejar, sólo plantear.

Por otra parte, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se ha reunido hoy para someter a votación una Resolución sobre la situación de los derechos humanos en Ucrania a raíz de la agresión rusa con el objetivo de crear una comisión independiente para investigar las violaciones de derechos derivadas del ataque. Finalmente, ha prosperado con 32 votos a favor, 13 abstenciones (Armenia, Bolivia, Camerún, China, Cuba, Gabón, India, Kazajistán, Namibia, Pakistán, Sudán, Uzbekistán, Venezuela) y 2 votos en contra (Rusia y Eritrea). En esta se pide la retirada “rápida y verificable” de las tropas rusas y de los grupos armados respaldados por Rusia de todo el territorio de Ucrania.

Otro asunto crucial es la posición de Suecia y Finlandia. Cada vez más cercanas a la OTAN, debido al nivel de ansiedad que las acciones rusas les generan, han llegado a un acuerdo con la alianza y, desde ahora, asistirán a todas las reuniones de esta organización y compartirán inteligencia con los Estados miembro. Como hemos explicado en más de una ocasión, quizá no es la señal más acertada de cara a Rusia, pero aun así, también es comprensible que la OTAN se vea obligada a atender las demandas de seguridad de ambos países.

Terminando con el apartado internacional, si a primera hora de la mañana el Mando General de las Fuerzas Armadas ucranianas afirmaba que había 38 brigadas de asalto aerotransportado bielorrusas (cifra insostenible) que ya habrían recibido la orden de cruzar la frontera, más tarde Lukashenko ha vuelto a negar la mayor y reafirmado que las Fuerzas Armadas bielorrusas no tomarán parte en este conflicto.

Putin, por su parte, ha explicado que Rusia «no alberga malas intenciones hacia sus vecinos» y ha pedido que «se retorne a la cooperación internacional para que las relaciones se normalicen», en un discurso difícil de interpretar. Quizá se pueda relacionar con las palabras del embajador ruso ante las Naciones Unidas, quien ha afirmado por su parte que «Rusia no ocupará Ucrania» y que «dejará que el pueblo decida libremente su futuro«. En cualquier caso, es complicado entender cuáles son exactamente los planes rusos y si sus objetivos siguen siendo de máximos o se han rebajado sustancialmente en los últimos días, algo que no parece cierto, teniendo en cuenta la marcha de las conversaciones con Ucrania. De estas, por cierto, se espera que haya una tercera ronda el fin de semana según afirman fuentes del gobierno alemán tras la conversación telefónica mantenida entre entre el canciller alemán Scholz y el presidente Putin en la que le ha instado a poner fin de manera inmediata a los combates y a la apertura de corredores humanitarios seguros.

Pasemos ahora al apartado estrictamente militar. Lo primero que hemos de hacer es intentar situarnos en el campo de batalla, para entender cuál es la posición sobre el mapa de cada uno de los contendientes. En Twitter hemos compartido diversos mapas, publicados por fuentes afines a uno y otro bando. De entre todos, el más realista parece ser este, publicado por el Institute for the Study of War. En él se representa cómo las fuerzas rusas y las rebeldes han enlazado al sur y también cómo Chernígov está quedando progresivamente rodeada, mientras la columna procedente de Kursk sigue su lento avance. Después encontraréis un mapa publicado por el Ministerio de Defensa de Francia que hace una evaluación más o menos similar.

Precisamente es en este punto en donde creemos que se está decidiendo esta guerra o, al menos, esta fase de la guerra, pues de conseguir alcanzar la capital la columna rusa, podría dislocar todo el entramado defensivo ucraniano no solo en torno a Kiev, sino también hacia el sur, aunque es mucho aventurar. Tengamos en cuenta que los voluntarios que estén llegando a Ucrania, así como los envíos de armamento, siempre y cuando el centro del país esté manos o menos libre de vigilancia rusa, podrán seguid accediendo desde las fronteras de Polonia o Hungría. También que maniobrando por líneas interiores los ucranianos, aunque se expongan a ataques por parte de la aviación rusa (cada vez más presente), pueden trasvasar recursos de unas zonas a otras.

Sobre envíos de armas, por cierto, hoy ha salido de Los Llanos el primer A400M español, mientras que los alemanes han aprobado la entrega a Ucrania de 2.700 MANPADs SA-7 Grail (9K32 Strela-2) de la antigua República Democrática Alemana que, si bien no son el último grito, podrían derribar sobradamente algunos helicópteros y aviones de ataque rusos.

Por su parte, respecto a la zona que consideramos más relevante, se ha publicado este otro mapa, en el que se constatan los avances rusos y que, creemos, cuadran con las informaciones que llegan desde el campo de batalla. Así, pese a las pérdidas, la situación rusa es mejor de lo que pudiera parecer y podríamos ver a los ucranianos en los próximos días combatiendo cada vez más en inferioridad mientras los rusos eliminan una a una las bolsas de resistencia.

Dicho esto, el otro aspecto que cabe constatar, una vez más, es la dureza de los bombardeos rusos. Los vídeos de edificios destruidos no dejan de llegar, igual que el goteo de víctimas. Hoy veíamos imágenes de ciudades como Kiev o Járkov, en las que la población se agolpaba en las estaciones de tren. Si lo acordado ayer se cumple, serán cada vez más los que aprovechen las vías de salida para huir de estas ciudades. También las pérdidas de aviones por parte rusa. A las de ayer se suman hoy al menos un Su-25 y un helicóptero Mi-8 en misión SAR (búsqueda y rescate) sobre el piloto del avión caído. Eso sí, por primera vez la agencia Ria Novosti ha publicado un vídeo en el que se muestra el uso de drones armados rusos. Por frentes, las cosas están como siguen:

  • Sur: Los rusos han recibido un duro castigo en Nikolayev, en donde después de informaciones contradictorias, parece que habrían atacado la base aérea de Kubalkino, de importancia capital y habrían sido rechazados por los ucranianos. Siguen los rumores relativos a un hipotético asalto anfibio sobre Odesa. De hecho, la Presidencia ucraniana ha llegado a anunciar que una flotilla compuesta por cuatro LST y tres fragatas estaría camino a la ciudad. No es el primer anuncio en este sentido, como sin duda sabrán quienes nos hayan venido leyendo los últimos días y sigue resultando difícil creer que el Alto Mando ruso considere una operación de semejante calibre contra una ciudad que se ha preparado después de experiencias como las vividas hasta ahora. Por si acaso se produjese alguna operación rusa sobre la ciudad y el óblast del mismo nombre (recordemos que los rusos mantienen tropas en Transnistria), los ucranianos han dinamitado el puente ferroviario de Kuchurhan, en la frontera con Moldavia. Al este, una vez tomada definitivamente Energodar, resta por ver si los rusos seguirán avanzando en dirección Dnipró o si bien se conformarán con asegurar el cerco sobre Mariupol, ciudad que continúa resistiendo las embestidas tanto de los rusos, como de los combatientes de la RPD.

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