La artillería rusa

El Dios de la guerra

Si el músculo militar convencional es uno de los instrumentos más importantes de la política exterior rusa, en especial a la hora de aumentar su influencia internacional, dentro de ese músculo, la artillería juega un papel preponderante. La artillería rusa es de una importancia vital para Moscú, tal y como auguran los porcentajes de bajas causadas por dicha arma en los conflictos más recientes en los cuales se ha visto involucrada Rusia. En el caso de Ucrania, se calcula que este ha llegado a ser del 80%. La conclusión a la que llegan los análisis rusos respecto a lo observado en estos enfrentamientos es que, de los tres componentes que consideran constitutivos de las operaciones de combate —fuego, ataque y maniobra— el fuego no sólo es la clave, sino que su importancia ha aumentado.

Incluso la preponderancia sobre la aviación queda apoyada con la experiencia norteamericana en 2003, en el marco de la Operación Libertad Duradera contra el régimen de Saddam Hussein. En esta, las municiones guiadas de precisión empleadas por la aviación, al igual que en el 91, sufrieron debido a las tormentas de arena. La artillería, a diferencia de del poder aéreo, sí es una verdadera todo-tiempo. Es más, a diferencia de la aviación, la artillería podrá estar presente desde el comienzo de una guerra de alta intensidad contra un adversario como la OTAN, apoyando las operaciones terrestres mientras que la USAF y otras aviaciones aliadas podrían verse en su mayoría en tierra o con unas capacidades seriamente degradadas tanto por la acción de la Fuerza Aérea Rusa, como de sus defensas aéreas, y de las operaciones interdominio, es decir, ataques con misiles balísticos tácticos Iskander-M. La superioridad de la potencia de fuego de la artillería rusa sobre la OTAN en los escenarios que se barajan por algunos especialistas podría dar como resultado una victoria en una guerra sin apenas contacto, en la cual las fuerzas terrestres atlantistas fueran diezmadas debido a su dependencia de la potencia de fuego de la aviación y de su escasa y/o desfasada artillería.

La artillería se ha mostrado clave a lo largo de las últimas guerras que ha participado Rusia/URSS, sin importar si esta era contra insurgentes, como en el caso de Afganistán, Chechenia o Siria, o contra ejércitos regulares, tales como los de Georgia o Ucrania. Por tanto, a diferencia de la mayoría de los países de la OTAN, que dejaron algo de lado a la artillería en sus guerras COIN (contrainsurgencia) –debido entre otras cosas a la implementación de ROEs (Reglas de Enfrentamiento por sus siglas en inglés) demasiado estrictas-, Rusia, que no dispone de una opinión pública tan sensible a las bajas enemigas, ha sustituido muchos ataques de la aviación por piezas de artillería.

Por supuesto, este hecho tiene tanto de elección como de consecuencia de ciertas carencias. Así, es en parte el resultado de la poca coordinación entre los diferentes servicios de las Fuerzas Armadas, como quedó patente en la Guerra de Georgia de 2008, cuando las fuerzas terrestres y la VKS actuaron con escasa coordinación debido a problemas técnicos, como la ausencia de radios compatibles entre la Fuerza Aérea y el Ejército Ruso o de observadores aéreos avanzados, todo lo cual contribuyó a hacer de las misiones apoyo aéreo cercano algo anecdótico. También de la necesidad de mantener la negación implausible, como en la guerra del Donbás, donde la artillería suplió a la Fuerza Aérea de manera soberbia y donde el uso de aeronaves por parte del Ejército ruso no era viable dada la necesidad de mantener la apariencia de no intervención.

Sistemas autopropulsados Koalitsiya-SV. Fuente – RIA Novosti.

Misiones de la artillería rusa

Según el Ministerio de Defensa ruso, la artillería “es el principal medio de fuego y destrucción nuclear durante la realización de operaciones de armas combinadas”. En este artículo no hablaremos de los medios nucleares, sino de los convencionales. Tampoco de la artillería de costa, por tener una idiosincrasia propia. De todos modos, seguiremos con lo que nos dice el Ministerio de Defensa ruso respecto a sus misiones principales:

  • Lograr y mantener la superioridad de fuego sobre el enemigo.
  • Disrupción de los sistemas de control de tropas y armas, reconocimiento y guerra electrónica. Ganar la superioridad de información, es junto a la superioridad de fuego, la base de la victoria en la guerra moderna de armas combinadas.
  • Derrotar sus medios (del enemigo) de ataque nuclear, efectivos, armas, equipo militar y especial.
  • Destrucción de instalaciones defensivas y otro tipo de infraestructura, lo cual debería reducir o limitar considerablemente las capacidades de combate del enemigo.
  • Disrupción de la logística.
  • Debilitamiento y aislamiento de los segundos escalones y reservas del enemigo.
  • Destrucción de carros de combate y otros vehículos blindados del enemigo que irrumpan en la profundidad de la defensa.
  • Cobertura de los flancos abiertos y de los cruces.
  • Colaboración en la destrucción de aviones y fuerzas de asalto anfibio del enemigo.
  • Minado a distancia de zonas e instalaciones.
  • Apoyo ligero a las acciones nocturnas de las tropas.
  • Tender cortinas de humo, cegamiento de objetivos enemigos.
  • Distribución de material de propaganda, etc.

Para cumplir con estas misiones, la artillería rusa lo hace principalmente a través de cuatro métodos, que se distinguen entre sí sobre todo por su grado de destrucción. Este grado de destrucción se estima a través de modelos matemáticos estandarizados, lo cual les permiten de manera «sencilla» predecir el éxito táctico. También habría que recordar que debido al terreno llano de Rusia, y a que tradicionalmente el campo de batalla europeo también lo es, era muy difícil que los observadores avanzados rusos pudieran obtener buenas posiciones, por lo que el uso masivo de la artillería y de modelos matemáticos les eran muy útiles. A tal cantidad de proyectiles en un tiempo dado contra un objetivo que ellos denominan “no observado”, se estima que haya un porcentaje de bajas X. Siguiendo esto, tendríamos por tanto los cuatro métodos siguientes (Grau y Bartles, 2017):

  • Aniquilación: cuando se estima que se le infringe a un objetivo único o individual, entre un 70 y un 90% de bajas, y a un objetivo de grupo, entre el 50 y 60%. Se estima que en estas condiciones el objetivo es incapaz de recomponerse o de ofrecer resistencia. La aniquilación es una muestra de la doctrina rusa de usar las fuerzas de maniobra para fijar las del enemigo y la artillería para destruirlas (O’Connor, 2017). Un objeto único es aquel que no puede ser dividido en sus partes componentes sin comprometer su capacidad de cumplir independientemente su misión. Un objetivo de grupo es un conjunto de objetivos individuales dispuestos de una manera determinada en un área limitada y que realizan una tarea común.
  • Destrucción: un nivel de destrucción que deja al enemigo incapacitado, de manera que necesitaría mucho tiempo y recursos para volver a recomponerse. Ofrecería poca resistencia. 
  • Neutralización/Supresión: un 30/35% del objetivo de grupo destruido, de modo que se le despoja a este temporalmente de su capacidad de combatir, su maniobra está restringida o anulada, o su control está interrumpido. Podría ofrecer todavía una resistencia coordinada.
  • Hostigamiento: sería simplemente para ejercer presión psicológica/moral en el personal enemigo que estuviera en posiciones defensivas, zonas de reunión, áreas logísticas, etc. La artillería que realiza esta labor dispara desde posiciones de fuego temporales, o posiciones previamente ocupadas por una unidad de artillería mayor. Aunque no lo parezca, hostigar a un enemigo atrincherado puede ser más eficaz de lo que uno puede pensar. Por ejemplo, un proyectil de 105mm tiene un radio letal de 40 metros contra infantería al descubierto. El mismo proyectil ante la infantería atrincherada en posiciones defensivas tiene tan sólo un radio letal de 1 metro. ¿Esto qué quiere decir? Que la artillería suprime a la infantería enemiga manteniéndola neutralizada a cubierto, mientras maniobra la propia. Así se reducen las bajas.

Este tipo de cálculos y estimaciones están relacionados con el peculiar tipo de mando y control rusos, al menos si lo comparamos con el norteamericano. Es por ello que nos vemos obligados a hablar del proceso de toma de decisiones militar ruso a nivel táctico. Este está enfocado a ser lo más rápido posible, aunque lo hace a costa de la flexibilidad. Para conseguir ser más rápidos, «este proceso se ve facilitado por simulacros de batalla bien ensayados, subunidades de armas combinadas permanentes, procedimientos de personal rápidos y eficaces y herramientas de planificación mejoradas” (McDermott y Bartles, 2020).

Al darle mayor importancia a los ejercicios militares, la repetición, el amplio uso de nomogramas para temas de logística, artillería (en el caso de la artillería, permite saber qué duración y densidad de fuego es necesaria para obtener un porcentaje de bajas enemigas), o cálculos de correlación de fuerzas en apoyo del planeamiento en el Estado Mayor, les permite reducir el tiempo del planeamiento. De este modo, el Estado Mayor a nivel táctico se pasa menos tiempo planeando que sus contrapartes occidentales, centrándose en implementar las órdenes del comandante. Además, se espera que la inteligencia artificial aplicada a los sistemas de mando y control automatizados permitirá reducir todavía más estos tiempos.

Si bien hemos explicado el funcionamiento, no hemos dicho el por qué se quiere más velocidad en la toma de decisiones. La clave está en decidir y actuar de manera más rápida que el enemigo, en especial uno con un proceso de toma de decisiones más lento como el occidental. Este ciclo de toma de decisiones más corto se adapta a su visión de la guerra convencional moderna, el la que prima la guerra de maniobra con un tempo alto. Al fin y al cabo, «los planes mejor elaborados son rápidamente superados por los acontecimientos a medida que la situación se desarrolla rápidamente» (McDermott y Bartles, 2020, p.38). Esto es aplicable al arma de artillería como uno de los engranajes más importantes del campo de batalla. A todo esto, además, el liderazgo militar ruso ha implementado la visión de Ogarkov de una guerra convencional determinada por la información, la integración en tiempo real de los sistemas de fuego y ataque con los activos de inteligencia y reconocimiento. Por todo ello, Rusia está introduciendo tres componentes clave:

  • ROS: Sistema Fuego-Reconocimiento.
  • ASUNO: Sistema Automatizado de Guía y Fuego.
  • ESU TZ (единая система управления тактического звена): Sistema Integrado de Mando y Control del Escalón Táctico, el equivalente ruso del FBCB2 norteamericano.
Distancias de fuego de algunos sistemas, en relación con las amenazas a las que se enfrenta Rusia.
Comparativa entre los carros de combate, blindados y demás sistemas de armas que equipan a las unidades rusas en comparación con el British Army.

El Sistema Fuego-Reconocimiento (ROS)

Para comprender el verdadero poder de la artillería rusa, debemos detenernos sobre todo en este concepto táctico de vital importancia. Los análisis que solo tengan en cuenta, o se centren simplemente en las capacidades de las plataformas, como alcance, tipos de munición, etc., no dejan de ser visiones miopes que olvidan cómo trabaja la artillería en coordinación con los sensores y el mando y control, algo cual es vital para comprender sus capacidades.

Al final de la era soviética, en la URSS se habían desarrollado dos conceptos: el Complejo Reconocimiento-Fuego (ROK) y el Complejo Reconocimiento-Ataque (RUK). Básicamente lo que introducían eran kill-chains que unían los sensores, transmisiones, y sistemas automatizados de mando y control con los sistemas de fuego, de modo que se acortaba sensiblemente el ciclo sensor-to-shooter. Estamos hablando de lograr avances hacia un tipo de batalla sin contacto, con sistemas de ataque y fuego a distancia que se enfrentan a las fuerzas de maniobra y en donde la toma del terreno no es lo decisiva de cara al resultado. El ROK hacía referencia al nivel táctico, es decir, los sistemas de fuego eran los obuses y MLRS (lanzacohetes múltiple), y el RUK al operacional/estratégico, haciendo referencia por tanto, misiles de crucero, balísticos, aviación, etcétera. El que nos interesa en este artículo es el ROK en su versión revisada ya en el siglo XXI: el Sistema de Reconocimiento-Ataque (ROS), si bien es cierto que los alcances de los MLRS rusos hacen que cada vez más la línea entre lo operacional y táctico sea más difusa (Kofman et al, 2021).

Antes de continuar, hay que distinguir el ROK del Complejo de Artillería (AK), que los rusos lo definen como “un conjunto de piezas de artillería y sistemas que proporcionan el control de fuego, el reconocimiento para la determinación de las coordenadas del objetivo, así como los preparativos balísticos, meteorológicos y topográficos”.

La importancia del concepto de ROS queda bien ejemplificada en el caso de Irak contra la Coalición, en 2003. Irak tenía todavía en esa época un impresionante arsenal de artillería de cohetes. Pero sin los elementos para detectar objetivos, fue de poca utilidad y su potencial potencia de fuego no se pudo explotar, pasando a ser nula en la práctica. El ROS permite a los elementos de fuego (MLRS, ATP, remolcada) aumentar su poder de combate exponencialmente, especialmente mientras mayor es la distancia. Si a mayor distancia, menor es la eficacia de los MLRS en especial, por la dificultad de localizar objetivos, en un ROS esta no se ve degradada. Incluso en el caso del veterano obús autopropulsado 2S3 Akatsiya, el uso asociado con los drones Orlan-10 ha mejorado la eficacia en combate del anterior en más de un 40%.

Además de localizar objetivos, los drones integrados en el ROS sirven para proporcionar las coordenadas exactas de estos gracias al GLONASS (Global Navigation Satellite System), y corregir el tiro de la artillería en tiempo real, lo que ha permitido ahorrar una gran cantidad de disparos en combate real –de un orden de 5 a 30 veces menor como veremos más adelante con detalle– y tiempo para la destrucción de un objetivo, lo que ha su vez ha hecho posible empeñar un número mayor en el mismo tiempo y reducir la carga logística.

Los UAV son fundamentales en el ROS, y suelen ser el elemento principal en muchas ocasiones, pero no son tampoco la panacea, ya que están expuestos a numerosos factores que pueden hacer inviable/poco efectivo su vuelo. Como hemos visto, la mayoría de los drones del Ejército ruso, y más en concreto, los que dan apoyo a las unidades de artillería, son de pequeño tamaño. Esto implica dos cosas: 1) que son más susceptibles de verse afectados por la meteorología en su vuelo. Algo tan sencillo como las nubes pueden inutilizar a los drones, en especial los de mayor tamaño que han de volar a mayor altura y 2) la calidad de sus sensores es menor, limitados como están por la carga útil del drone. En cualquier caso, para eso están los servicios meteorológicos del Ejército; para poder saber con anticipación las condiciones en las cuales los drones van a operar, y por tanto, la efectividad de su artillería, y por supuesto, del resto del conjunto de unidades.

El peso también limita la complejidad de los equipos y su protección ante la guerra electrónica enemiga, con algún caso reportado por los ucranianos de Orlan-10 interferido por las fuerzas gubernamentales de Kiev. Todo esto sin tener en cuenta que las limitaciones tecnológicas rusas hacen que drones como los Orlan-10, los más utilizados en el ROS, utilicen distintos sistemas comerciales civiles (occidentales, por cierto) más vulnerables a la guerra electrónica. Tengamos en cuenta que Rusia ha estado tradicionalmente muy atrasada en toda la tecnología de drones, algo que quedó más que evidente en la guerra de 2008 contra Georgia. Sin embargo, ha seguido una política muy inteligente, a pesar de sus carencias tecnológicas y de la falta de acceso a la tecnología foránea tras las sanciones por la agresión a Ucrania, lo que le ha permitido en parte revertir esta situación.

En una primera etapa que va desde el 2008 hasta la década pasada, la industria militar rusa desarrolló (aunque con mucho material foráneo) diversos drones de corto alcance, con los cuales sus fuerzas armadas se dotaron en gran número (hasta 1.500 para su Ejército según algunas estimaciones). En un primer momento, cada brigada contó con su propia compañía de drones, realizando numerosos ejercicios, generando su propia doctrina de empleo y adaptándose a las particularidades de la guerra moderna. Esto hay que tenerlo en cuenta, ya que a veces se mira por encima del hombro los drones de menor calidad rusos. Pero a diferencia de otros ejércitos que se han quedado en la guerra de los 90, salvo por adquisiciones anecdóticas, las Fuerzas Armadas rusas sí han logrado aumentar su poder militar en gran medida gracias a estos multiplicadores de fuerza, tal y como hemos visto en el caso de la artillería. De todos modos, en los últimos años Rusia está poniendo también a punto drones de tipo MALE con una mejor carga de sensores y que se ven menos afectados por el viento, lo cual también será otra aportación beneficiosa para su artillería.

Además de las brigadas o divisiones de armas combinadas, los regimientos y brigadas de artillería cuentan con una compañía de UAVs orgánica. En el caso de las primeras, están formadas por dos pelotones de drones de corto alcance. Uno de ellos va dotado con el Orlan-10 y el Tachyon-4. El otro, con los distintos modelos de Granat-1/2/3/4, Zastava, Tachyon y Eleron. El más famoso es el Orlan-10, que lleva una carga variada. En unas ocasiones, lleva las típicas cámaras de vídeo y térmicas. En otras, o trabajando en coordinación con los que llevan las cámaras, un sensor para misiones de reconocimiento radioeléctrico. De la composición de las unidades de drones en los regimientos o brigadas de artillería tenemos menos información, pero parecen ser compañías compuestas no sólo por los Orlan-10 y otros drones de reconocimientos menores, sino que disponen de equipos con los Orlan-30 para designar con láser los objetivos a las municiones inteligentes. Como curiosa muestra del estrecho trabajo que llevan a cabo los componentes de la compañía de UAVs y las unidades de artillería, los operadores de drones de la 19ª Brigada de Infantería Mecanizada suelen aparecer en las fotos junto a los artilleros de la misma brigada en el Donbás.

En un futuro próximo, drones con capacidad de ataque y corto radio de acción se incorporarán a estas compañías, como el UAV Kosar, pero esto de ningún modo sustituye a la potencia de fuego que da el uso combinado de la artillería y los drones, tanto con la corrección de fuego como a la hora de guiar los proyectiles tipo Krasnopol.

El ROS se practica continuamente en las maniobras militares rusas, de manera que los componentes del sistema quedan perfectamente integrados entre sí y entre con el resto de la unidad. Para describir cómo esto se lleva a cabo podemos tomar un ejemplo reciente que tuvo lugar en el campo de maniobras de Roschino, donde una unidad del Distrito Militar Central usó el ROS como parte de un todo mayor.+

En primer lugar, elementos de reconocimiento, que pueden ser orgánicos, o de otras unidades de reconocimiento o inteligencia militar (GRU), detectaron una gran fuerza enemiga que se aproximaba a una zona urbanizada. Aquí se puede observar la utilidad de estas misiones de las unidades de reconocimiento/inteligencia tradicionales. Primero atacó la artillería, que junto a los drones Granat-4 (su autonomía de 4 horas lo hace más indicado para corrección de tiro, BDA, y menos para vigilancia y reconocimiento), sistemas de mando y control, formaron el ROS. Tras degradar las fuerzas enemigas con el fuego artillero, las unidades de Infantería Mecanizada a bordo de los BTR-82A atacaron al enemigo. Junto al fuego artillero también hubo uso de «fuego electrónico», con los elementos de Guerra Electrónica suprimiendo las comunicaciones enemigas, interrumpiendo el mando y control, la navegación por satélite, etcétera.

Debemos de indicar que, además de poder desorganizar la ofensiva o defensa de un enemigo a través del fuego, en este caso de artillería, Rusia está intentando utilizar la guerra electrónica de manera similar, teniendo en cuenta la importancia que ha cobrado el dominio de la información. Eso y no otra cosa es lo que algunos militares rusos han denominado «fuego electrónico». La guerra electrónica puede desorganizar al enemigo atacando el mando y control, por ejemplo de la artillería enemiga, degradando así el fuego de contrabatería. Esto no quiere decir que se pretenda sustituir a la artillería con la guerra electrónica, sino que se pueden combinar ambos instrumento o bien dejar a la artillería en reserva o empeñada en batir otros objetivos (Kofman et al, 2021).

No sabemos si en este ejercicio también la guerra electrónica fue usada para operaciones psicológicas relacionadas con la artillería. Sabemos que se ha usado en otras ocasiones como en el campo de maniobras de Prudboi, Distrito Militar Sur, para enviar mensajes de texto a las unidades enemigas simuladas, indicándoles que se retiraran antes del inicio del bombardeo con artillería (Kjellén, 2018). Como vemos, se pueden dar efectos similares al de la artillería gracias a operaciones psicológicas a través de sistemas de guerra electrónica. Todo ello en combinación con la propia artillería, que puede elegirse para cumplir la amenaza o no, o atacar otro objetivo. La combinación de ambos tipos de fuegos multiplica sus efectos. Todo esto es imprescindible tenerlo en cuenta, ya que, una vez más, no se puede ver a la artillería como un elemento aislado.

La misma simbiosis, o complementación de la artillería y la EW lo podemos ver en el uso del sistema de guerra electrónica Rtut-BM, especialmente diseñado para hacer explotar prematuramente las espoletas de proximidad, para proteger tanto a la propia artillería como a las otras armas. Esto, actuando junto al propio fuego contrabatería degradan sensiblemente a la artillería enemiga. El Rtut-BM equipa a las compañías de EW de las brigadas, lo que permite tener orgánicamente a la artillería y la EW. De todos modos, tampoco esto es la panacea, ya que para minimizar la explosión prematura, las espoletas de proximidad pueden configurarse para que se armen y emitan señales sólo un par de segundos antes de alcanzar su objetivo, por lo que de provocar su detonación, lo harían muy próximo a este (Dullum, 2010).

Por último, respecto al uso de la guerra electrónica y la artillería, equipos como el Borisoglebsk 2 permiten la localización de las emisiones radioelectrónicas enemigas a decenas de kilómetros con una precisión de unos 100 metros. Esas coordenadas pueden ser proporcionadas a la artillería a través del ESU TZ y a las compañías de UAVs, para identificar, corregir el tiro y evaluar daños.

A pesar de todo lo indicado, las unidades de reconocimiento, incluidas las de largo alcance, son necesarias. Y es que hay objetivos que no pueden ser detectados por drones, aviones o satélites, y que requieren del elemento a pie tras las líneas enemigas. Hemos visto las limitaciones de la observación aérea a través de drones. Por su parte, la aviación no siempre está disponible debido a las defensas aéreas enemigas, las nubes, la falta de persistencia, lo limitado de los recursos disponibles, etc. El reconocimiento por unidades especializadas no sólo sirve para detectar objetivos importantes bien mimetizados en zona enemiga, sino también para discriminar los objetivos falsos, señuelos, realizar evaluación de daños, etc. No siempre se puede evitar el contacto con el enemigo a la hora de realizar los fuegos. Es ahí donde juegan un papel importante los batallones de reconocimiento presentes en todas las brigadas y divisiones de armas combinadas o de las VDV rusas. Son otro input en el ROS.

Los MLRS de mayor alcance se pueden beneficiar de compañías razvedchiki de reconocimiento de largo alcance encuadradas en los batallones de reconocimiento. Estas se infiltran en la profundidad de las líneas enemigas, en helicóptero por ejemplo. Una vez allí, con medios de observación avanzados donde podemos destacar el sensor Ironia, pueden detectar posibles objetivos. Gracias al Complejo de Reconocimiento, Control y Comunicación (KRUS) «Strelets», son capaces de dirigir los ataques de artillería.

Por último, los Spetsnaz de la inteligencia militar (GRU), militares en ropa civil, o elementos de unidades irregulares, son muy útiles a la hora de asistir en la adquisición de blancos, tal y como hicieron en la Guerra de Ucrania, en batallas tan emblemáticas como la de Debal’tseve (Fox, 2017).

El ROS actual es mucho más que un drone asociado a la artillería, un concepto desactualizado diríamos. Ahora se está intentando basar en la recopilación de información de objetivos por todas las unidades involucradas en el área de operación. Estamos hablando por tanto de una sola red de información, en la cual los sensores distribuidos por el campo de batalla (unidades de reconocimiento, carros, drones, infantería, o cualquiera que pueda observar y transmitir) transmiten datos sobre posibles objetivos al cuartel general. Este luego distribuye los objetivos entre las baterías teniendo en cuenta diversos factores como el meteorológico, protección del objetivo, moral de la tropa, etc. Además de la cantidad de munición a consumir, duración del ataque, etcétera. Este concepto de guerra en red ha sido posible a nivel táctico en las fuerzas terrestres rusas (excepto las VDV que van por su cuenta con el Andromeda-D) gracias al ESU TZ que veremos en el siguiente apartado. Uno de los subsistemas que pertenecen al ESU TZ, aunque actúa independientemente también, y que ha sido el primer en permitir un ROS centrado en red, es el Strelets, o su versión más moderna, el Strelets-M

El Strelets es un sistema C4ISR que ha conseguido integrar los elementos de reconocimiento, sus operadores, Mando y Control, y los distintos sistemas de fuego, como la artillería que estamos analizando o la aviación de ataque, etc. De modo que los equipos de reconocimiento pueden observar y detectar objetivos, dirigir ataques de artillería y aviación, o simplemente transmitir la información al mando.

A pesar de ello, gracias a los sistemas Strelets se supone que la información que llegue a la artillería puede llegar desde la aviación o de los nuevos drones de gran tamaño con los que se va a dotar Rusia en breve. En el caso de la aviación tripulada, podrá beneficiarse de los datos aportados por los distintos pods de reconocimiento que deberán de ir recibiendo los Su-34 como el UKR-RT de inteligencia electrónica o el UKR-OE con sistemas electro-ópticos, aunque estos se ven afectados por el tiempo. Y finalmente, el más interesante, el UKR-RL, que lleva un Radar de Apertura Sintética (SAR), que le permitirá, con una resolución máxima de 30 cm, aportar datos sin importar si está muy nuboso.

Diagrama con la organización del control de fuego. De izquierda a derecha tenemos en primer lugar a los posibles objetivos sobre el terreno (PzH2000, Leopard-2, etc), y sobre estos, los UAV Orlan-10 de mayor alcance y Graneat-4, que transmiten la información a sus operadores (en Navodchik-2, por ejemplo). Junto a los sistemas UAV tenemos el SNAR-10M2, Zoopark-1M de contrabatería/reconocimiento radar, y más abajo del todo el PDP-4A Argus multisensor. Todos estos sistemas formarían el conjunto de sensores de la kill-chain, que transmiten la información a la red del ESU TZ, si está disponible o a los vehículos 1V18 (Puesto de Observación de la Batería) y 1V110 (FDC de la batería). Tras la gestión de la información y las órdenes que haya que dar, estas se transmiten a las piezas de artillería.
Vemos aquí a la amplísima familia de radios R-168E Akveduk, que es la base del sistema de guerra centrada en red ESU TZ.

Guerra centrada en redes y automatización de la artillería rusa

Para conseguir ese proceso de toma de decisiones más corto del cual hemos hablado antes, la artillería rusa se está modernizando en cuestión de automatización e integración, de manera que las órdenes puedan cumplirse a la mayor brevedad posible. Los procesos manuales y la falta de integración anteriores típicos de la artillería rusa han dado paso a los sistemas automatizados de guía y fuego (ASUNO) en las piezas de artillería, estando cada ASUNO integrado en un Sistema de Mando y Control Automatizado (Avtomatizirovannyye Sistemy Upravleniya—ASU), cerrando así parcialmente la brecha con los sistemas occidentales más modernos. El ASU a nivel táctico en las fuerzas terrestres rusas es el denominado Sistema Integrado de Mando y Control del Escalón Táctico, o ESU TZ. Con él pretenden reducir todavía más este ciclo del proceso de toma de decisiones, tal y como dijo el experto y asesor del Coronel General Aleksandr Postnikov, Comandante en Jefe (CINC) de las Fuerzas Terrestres, el coronel Musa Khamzatov:

«Un sistema de este tipo multiplica la velocidad del mando y el control, la dinámica del combate y la eficacia del enfrentamiento con el enemigo crecen en consecuencia, y la capacidad de supervivencia de las tropas propias aumenta. Una vez creada esta red, podemos llevar a cabo las llamadas operaciones de combate centradas en red».

El ASUNO utiliza una serie de subsistemas que, en conjunto, permiten automatizar el tiro y que las piezas de artillería puedan actuar individualmente. En primer lugar, puede recoger automáticamente los datos necesarios para el tiro, como los que le proporciona el sistema de navegación inercial/satelital GLONASS sobre su propia posición, es decir, geolocalizándolo, o los datos del objetivo, el terreno, condiciones meteorológicas, a través del ESU TZ. Este los obtiene a través de la red de sensores sobre el terreno, desde los complejos meteorológicos 1B44 Ulybka a los drones Orlan-10 o los carros de combate T-72B3M. Una vez recogidos los datos, puede elegir el tipo de munición a emplear y dispone de una serie de mecanismos que apuntan el arma automáticamente, moviendo el cañón tanto en elevación como en orientación. Anteriormente, se tenía que apuntar con unos sistemas hidráulicos por los sirvientes de la pieza. Ahora sólo tienen que controlar que la operación se realiza automáticamente de la manera correcta. Por tanto, puede establecerse en vigilancia y disparar de manera automática. También permite la nivelación automática de la pieza y la corrección automática de la posición tras cada disparo (González, 2017). Esto implica que puede trabajar de forma autónoma, por ejemplo, individualmente, de modo que no tiene que estar posicionado junto a las otras piezas, dejando mayor espacio entre ellas, maximizando de paso la posibilidad de supervivencia. El ASUNO también permite el modo de fuego remoto desde el Fire Director Centre (FDC).

Los efectos del ASUNO son profundos en combinación con vehículos de control de fuego, en especial si todos están integrados en el ESU TZ. El uso de ASUNO permite reducir el tiempo de disparo sensiblemente. Mientras que antes se tardaba entre 12 y 22 minutos en hacer fuego desde un asentamiento no preparado, ahora con el ASUNO este intervalo va desde los 8 a los 15 minutos. En caso de que estuviera preparado, se reduciría a tan solo 3 minutos. Aumenta la disposición para abrir fuego en un 20-30%, aumenta la probabilidad de acertar en el blanco entre un 30 y un 40%, gracias, entre otros factores, al eliminar los errores humanos, y triplica la capacidad de supervivencia de un obús autopropulsado, tanto por la rapidez con la que entra en posición y abre fuego, como por poder actuar individualmente, separada del resto. Todo esto, por supuesto, según el fabricante, aunque es obvio que el ASUNO introduce mejoras en todos estos aspectos, sean o no tantas como se anuncian.

Del ASUNO hay diferentes versiones dependiendo del tipo de artillería al que se equipa. Así tendríamos los siguientes:

  • Success-R: para vehículos lanzadores de MLRS de los tipos Uragan, Grad y Smerch.
  • Success-S: equipa al obús autopropulsado Msta-S en sus variantes modernizadas 2S19M1 y 2S19M2.
  • Success-B: destinado a las piezas de artillería remolcada.

El ASUNO es una actualización necesaria para poder estar a la altura de las piezas occidentales como el M109A6, PzH 2000, AS90V, por citar algunas. Gracias a la implementación de este sistema a las piezas de artillería en servicio, incluso a las más antiguas –2S3M y Uragan 1M–, el sistema se convierte en un auténtico multiplicador de fuerzas junto al ESU TZ.

El ESU TZ es un sistema unificado de gestión de la batalla que comprende 11 subsistemas, entre los que se encuentran los sistemas de guerra electrónica, artillería, defensa aérea, ingenieros y logística, así como una red de información unificada que integra varios tipos de comunicación. El ESU TZ permitirá a los mandos recibir datos de la situación del combate y dar órdenes en tiempo real. El hardware principal que comprende el ESU TZ está compuesto de los siguientes elementos:

  • La familia de radios R-168E Akveduk. Este ASU requiere una red troncal de comunicaciones resistente para funcionar. Hablamos de más de 20 tipos de radio VHF/UHF de propósito táctico.
  • La estación de radio combinada R-142NMR, cuyo propósito es proveer de mando y control a las unidades, tanto trabajando de manera autónoma, como parte del ESU TZ.
  • El vehículo de mando unificado R-149MA1. Su misión es proporcionar control y comunicaciones a los oficiales a nivel de brigada en movimiento o estático.

La artillería se integra en el ESU TZ principalmente a través de los Sistemas Automatizados de Control de Fuego. Los sistemas principales son el 1V12 Kharkov para ATPs y el 1V17 para la artillería remolcada, aunque hay versiones modernizadas aptas para integrarse perfectamente en el ESU TZ. Aunque tal y como hemos visto, la artillería que cuenta con ASUNO puede estar integrada en el ESU TZ, eso no quiere decir que no necesiten dichos sistemas. Además, dentro de este ESU TZ se integra, formando parte de la misma red y por tanto del propio ESU TZ, el complejo Strelets.

El ROS puede ser formado a través del ESU TZ, en vez de un KRUS como el Strelets o de otros modos más rudimentarios. Por supuesto, cuando se consigue la máxima eficacia en el ROS es cuando está unido por la red del ESU TZ, y más todavía con la reducción de tiempos del ASUNO. Todos trabajando en conjunto consiguen que el tiempo desde que se detecta el objetivo a cuando es destruido sea mínimo. El ESU TZ también permite que toda la información sea compartida por todos los activos ISR disponibles en las Fuerzas Terrestres en combate y que esta información llegue a los medios de fuego indirecto.

El ESU TZ permite, acortar todavía más el proceso de toma de decisiones, al presentar a través de distintos medios como tablets, la información de la situación en las operaciones, automatizar la distribución de la información, de las órdenes, facilitando su transmisión también. Las órdenes que antes se transmitían por voz, ahora se puede hacer a través de estas tablets u ordenadores personales en sus distintos formatos. Esto implica acortar las kill-chains. Es decir, desde que se detecta el objetivo, hasta que se abre fuego contra este. Pero no solo la acorta, sino que la hace más eficaz, pues la presentación de toda la información de las propias unidades y del enemigo, terreno, etc, permite una distribución más adecuada de las peticiones de destrucción de objetivos.

Esa mayor conciencia de la situación hace que vea cuales son las unidades o piezas disponibles, más saturadas, con más munición, etc. El aumento de los alcances de la artillería redunda a favor de esto, al permitir una mayor disponibilidad de piezas. También ofrece una mayor agilidad en conceptos rusos como la maniobra de fuego. Esto es cuando la artillería, sin cambiar de posición, reorienta el fuego de un objetivo, línea, eje de avance o sector a otro, de modo que “los efectos de la destrucción del fuego de artillería pueden ser maniobrados para lograr los efectos de una fuerza de maniobra” (Grau y Bartles, 2017).

Gráficos donde se aprecia el proceso de recarga del lanzador 9A52-2.

Armamento

Los sistemas de artillería rusa destacan por combinar artillería de tubo y lanzacohetes múltiples, tener en el segundo caso un gran alcance, y por estar equiparándose poco a poco a Occidente en lo que respecta a guerra en red y automatización de todo el proceso, desde la detección al fuego y la posterior evaluación.

Las Fuerzas Terrestres rusas han visto incrementar el número e importancia de la artillería en los últimos años, con dos impulsos especialmente importantes: 1) tras la reforma de 2008 y; 2) la guerra de Ucrania. El objetivo que se marcaron las Fuerzas Terrestres del país en 2017 para este año fue el aumento de la potencia de fuego del 50% a través de la creación de nuevas unidades de misiles y artillería y el reequipamiento de las ya establecidas.

Ya a comienzos de los 90 empezó la nueva etapa del desarrollo de la artillería, que además de las tradicionales mejoras en alcance, velocidad, etc, se buscó una automatización de los procesos de disparo con los cargadores automáticos y ASUNO, la autonomía de las piezas con ASUNO, y la combinación de los medios de inteligencia y control con el fuego, es decir, el ASU y ASUV. Dicho lo anterior, podemos establecer que el objetivo de estos últimos y de los próximos ha ido e irá encaminado hacia la búsqueda de:

  • Una mayor autonomía táctica.
  • Plena integración en el ESU TZ.
  • Reducción del tiempo de preparación del fuego de artillería en 1,5-3 veces.
  • Aumentar el alcance de la munición y la cadencia de tiro. Sobre todo en lo que respecta a la artillería de cohete, más susceptible de ello con nuevos cohetes y módulos contenedores de cohetes, o en la de tubo con la introducción de artillería pesada. La cadencia se ha aumentado actualizando los sistemas heredados y adquiriendo otros nuevos.
  • la mayor movilidad con las plataformas introducidas. La movilidad no se ha incrementado solamente reemplazando los viejos vehículos por otros nuevos, sino sustituyendo a la artillería remolcada por la autopropulsada. Por ejemplo, en el calibre de 152 mm los 2A65 Msta-B están siendo sustituidos por el 2S19 Msta y el 2S35 Koalitsiya-SV. Las nuevas piezas han ganado en automatismo en todo el proceso del tiro, y las antiguas se han beneficiado parcialmente de estos avances. Es decir, las torres no han dejado de ser tripuladas, como las del Koalitsiya-SV, pero el proceso del tiro ha sido agilizado con el ASUNO.

A continuación vamos a hacer un recorrido por el material principal en las unidades de artillería rusa hablando en primer lugar de la artillería cohete, que posee un mayor protagonismo en el Ejército ruso que en los occidentales, donde incluso algunas potencias carecen de ellos, algo incomprensible. Antes de proseguir, conviene aclarar algunas cosas respecto a la artillería reactiva.

El ESU TZ también está conectado al datalink OSNOD (Sistema Integrado de Navegación e Intercambio de Datos), por lo que puede vincularse con la Fuerza Aérea, accediendo a mayor cantidad de información, o aportando.

Artillería cohete

Los MLRS no son un sustituto de la artillería de tubo, sino que ambas se complementan, ya que cada una tiene sus pros y sus contras. Entre las ventajas de los MLRS está su alcance bastante superior, lo cual los hace muy adecuados para golpear al enemigo sin que pueda responder, antes del contacto. En Ucrania, Rusia ha podido golpear desde su territorio a las unidades del ejército ucraniano, manteniendo así la negación implausible de no intervención en el conflicto y evitando que su rival contestara atacando territorio ruso, lo que hubiera supuesto una reacción mucho mayor de Rusia.

Siguiendo con sus ventajas, los MLRS tienen una construcción menos robusta y más ligera que los ATP, y son capaces de descargar en un periodo de tiempo muy breve una gran cantidad de fuego enorme, muy superior a la de tubo. Esto tiene a su vez dos efectos importantes. El primero, que las primeras salvas, al ser las más mortíferas, al pillar muchas veces desprevenida a la tropa, por ejemplo, fuera de sus posiciones, crean un efecto devastador que no lo tendrían si los cohetes fueran disparados de manera pausada. El segundo, que esto le permite cambiar de posición rápidamente tras cada descarga, lo cual hace aumentar las probabilidades de supervivencia frente al fuego contrabatería.

Pero el punto fuerte que hemos indicado de la descarga de una potencia de fuego descomunal en tan poco tiempo, se torna rápidamente en desventaja. La artillería de lanzacohetes múltiples necesita un tiempo muy prolongado para recargar los cohetes –10 minutos para el BM-21 Grad y 25 para el BM-22 Uragan– lo cual deja al enemigo un tiempo de respiro muy valioso para poder reorganizarse y responder al ataque de la manera más conveniente. De todos modos, esto se está subsanando parcialmente con los contenedores modulares de cohetes que han entrado en servicio recientemente con Rusia. De esta forma no es necesario recargar tubo por tubo, sino que se colocan un par de módulos con todos los cohetes cargados ya desde el origen y se hace fuego.

Otras desventajas pasan por su menor precisión, siendo el error típico producido por la artillería de tubo un poco superior al doble respecto a la de tubo (Dullum, 2010). Sin embargo, hay que señalar que los cohetes del 9A52 Smerch tienen un sistema de corrección en cuanto al alcance que supuestamente proporciona un aumento de la precisión de 2 a 3 veces, lo que los hace comparables a los proyectiles de artillería de tubo (Prenatt, 2016). También el peso de la munición de los MRLS es mayor, pues necesita una carga propulsora bastante más grande, lo que significa un coste mayor, algo importante para economías no muy boyantes como la rusa. No sirven apenas para el tiro directo, algo que sí puede realizar la artillería de tubo, como los 2S1 Gvozdika, que cazaban a los equipos contracarro ucranianos con gran efectividad en la Guerra del Donbás o funcionaron como cañones de asalto, destruyendo posiciones enemigas, o incluso contra vehículos blindados. Por último, una mayor firma, tanto visual, radar, térmica, que es bien patente en cualquier vídeo viendo la cantidad de humo que emiten los cohetes. Los cohetes de los MLRS se detectan a mayor distancia que los proyectiles de 152 o 122 mm.

La artillería de tubo no puede descargar un volumen de fuego tan grande, pero tiene mayor capacidad de mantener fuego sostenido y de hacerlo con una precisión en algunos casos encomiable. Por tanto, se pueden combinar la potencia de fuego de los MLRS con el fuego sostenido de los ATP, evitando que el enemigo pueda reorganizarse tras el ataque inicial.

Entrando ya específicamente en los sistemas en servicio en el ejército ruso, podemos empezar por el BM-30 Smerch, que es uno de los MLRS pesados más extendidos en las unidades de artillería rusas. El sistema completo se denomina 9K58 Smerch y cuenta con los vehículos lanzadores 9A52-2, 12 cohetes de 300 mm de unos 800 kg cada uno, dispararlos en 38 segundos, tras lo cual cambian de posición. Cada uno va acompañado por el vehículo de carga 9T234-2 con 12 cohetes, pero la recarga, que se realiza con una pequeña grúa, se puede extender de 25 a 35 minutos, por lo que con este dato se entiende mejor lo antes indicado sobre los contras de los MLRS. El 1K123 Vivary es el vehículo de mando a nivel brigada, sustituido en el Tornado-S por el MP32M1, del complejo 9S729M1 Slepok-1.

El poder de fuego es lo más notable del Smerch, pues una salva completa de 12 cohetes puede cubrir una superficie de hasta 67,2 hectáreas, por lo que una batería de ocho lanzadores puede desorganizar las operaciones de una división de las fuerzas enemigas.

El Smerch, aún contando con una gran potencia de fuego, es un sistema con casi cuatro décadas a sus espaldas y que necesitaba de una modernización. La respuesta fue el Tornado-S (la S por Smerch), que entró en servicio en 2016 y es una versión modernizada del anterior, gracias al sistema de navegación satelital GLONASS, que aporta la posición de la pieza al control de fuego automático ASUNO. De este modo, los datos de su posición, más otros muchos procedentes de vehículos de reconocimiento y drones, son introducidos en la dirección de tiro automáticamente, agilizando el proceso, e incluso aportando los datos para el nuevo cohete guiado por GLONASS 9M542, con un alcance de 120 km, y una precisión de 7 a 10 metros a esa distancia. Si este alcance nos puede parecer enorme y que iguala al de los misiles balísticos Tochka-U, hay en desarrollo una versión con 200 km. Por tanto, el Tornado-S permite alcanzar objetivos en toda la profundidad táctica de las formaciones de combate del enemigo, aumentando en mucho la potencia de fuego de la Fuerza de Artillería y Misiles. Tengamos en cuenta que muchos objetivos de los cuales se ocupaba el Tochka-U, o incluso los Iskander-M de cabeza convencional, pueden ser ahora o en un futuro próximo, derivados a los Tornado-S, de modo que se pueden priorizar los misiles balísticos para objetivos de bastante mayor alcance y dureza. Lo anterior no podría ser factible sin el guiado GLONASS. Y es que el sistema puede alcanzar simultáneamente hasta ocho objetivos gracias al guiado GPS, corrigiendo la trayectoria durante el vuelo, aunque según el director general de Tekhmash, Vladimir Lepin, cada una de los doce cohetes puede recibir datos de misión de vuelo individuales.

Entre las nuevas municiones, una de las más interesantes es la T90, ya que lleva en su interior un UAV. En un principio puede parecer que esto no supone una gran ventaja, simplemente otro UAV más para el ROS, pero no es así. En primer lugar, poder llegar hasta la zona de reconocimiento en un cohete y no por sus propios medios hace que apenas necesite un tiempo cortísimo, además de evitar tanto las defensas antiaéreas, como la guerra electrónica. Los Tornado-S, por tanto, pueden poner unos ojos en todo el área de responsabilidad de la brigada o división. Eso sí, la permanencia en la zona a reconocer y poder dirigir el tiro es de apenas 20 minutos.

El Tornado-S se beneficia tanto de las nuevas municiones como del arsenal del Smerch. En la gama de 90 km de alcance, dispensadores de submuniciones (72) penetradoras HE-FRAG contra pistas de aterrizaje y blindados, submuniciones (32) HE-FRAG con espoleta de proximidad, o con una sola cabeza de guerra penetradora de 243 kg contra fortificaciones, carreteras, instalaciones. En la de 70 km, dispensadores de minas contrapersonal (64 POM-2), contracarro (25 PRM-3AT), cargas termobáricas, etc.

Uno de los datos más importantes para la supervivencia de estos sistemas, en especial uno pesado como el Tornado-S, es el tiempo de entrada y salida de posición. En el primer caso, de 3 minutos, y en el segundo, de 2,5. El último dato es el más importante, pues es lo que tarda en retirarse tras la descarga de los cohetes y, en principio, haber desvelado su posición pasando a ser objetivo del fuego de contrabatería enemigo. También consigue reducir su tiempo de recarga de los cohetes gracias a los contenedores modulares.

Los primeros Tornado-S de la producción en serie entraron en servicio en 2019 en la 439ª Brigada de Artillería Cohete de la Guardia del Distrito Militar Sur. Se pretende que para 2027 todos los Uragan y Smerch sean sustituidos por Tornado-S, según el jefe de las fuerzas de misiles y artillería, el teniente general Mikhail Matveyevsky, pero las recientes modernizaciones de Uragan, por ejemplo, muestran que este objetivo no se va a alcanzar o al menos no es lo que se busca.

Tras el Smerch y los sistemas derivados de este, el siguiente en el calibre es el 9P140 Uragan, de 220 mm, aunque de 16 cohetes en vez de los 12 del Smerch, lo cual no compensa la superficie cubierta, ya que en el Uragan es de “solo” 43 hectáreas. También es un sistema superado en muchos aspectos, ya que entró en servicio en 1975, y de un tamaño similar al Smerch, pues va montado sobre un camión 8×8 ZIL-135LMP modificado. El sistema de recarga de los cohetes es bastante lento, pues se hace uno a uno desde otro vehículo similar, el 9T452.

Tiene una variada panoplia de cohetes, que van desde los de alto explosivo-fragmentación, incendiario, termobárico (de tan solo 13 km de alcance por su amplia cabeza de guerra), a otros con submuniciones de minas antipersonal y contracarro. El alcance máximo de los cohetes es de 35 km, algo bastante escaso para los estándares actuales rusos.

Como es obvio, Rusia ha actualizado este sistema, el denominado Uragan-1M. Este se ha beneficiándose de los nuevos contenedores, que le permiten llevar dos con 15 cohetes de 220 mm, es decir, casi doblando el volumen de fuego por cada vehículo lanzador 9A53, superando al Smerch en superficie cubierta, y reduciendo sensiblemente el tiempo de recarga. Los contenedores han permitido hacer del Uragan-1M un lanzacohetes universal, pudiendo disparar cohetes de 122, 220 y 300 mm. También se le ha instalado un ASUNO, con todo lo que ello conlleva en automatización y otras ventajas ya vistas.

El calibre más bajo de los MLRS rusos es el 122 mm, que se corresponden con el más famoso y producido de todos, el BM-21 Grad, con capacidad de lanzar 40 de estos. De éste se han adoptado diferentes versiones, pero en su mayoría van sobre camiones Ural 6×6, por lo que es un sistema más ligero, de mayor movilidad que los anteriores. Los ampliamente extendidos BM-21-1 van sobre un camión Ural-4320, y se distinguen también del original por la chapa protectora térmica que envuelve la parte que corresponde a la sección del motor cohete, de manera que estos no se vean afectados en su precisión al aumentar su temperatura.

La variedad de cohetes es amplia y entre ellos encontramos los típicos de HE, HE-FRAG, incendiaria (180 submuniciones), iluminación, fumígenas (5 submuniciones), o la más curiosa de todas, la 9M519-1-7, para interferir las frecuencias de radio que van de 1.5 a 120 MHz. Lleva 7 jammers R-032 con un alcance de 700 metros, pudiendo funcionar durante una hora. La función para tender campos de minas contracarro se la debería de dar la munición 9M28K/9M22K2, pero debido a que sólo llevan tres minas contracarro PTM-3, es muy poco eficaz hacerlo con los Grad o Tornado-G. La mayoría de brigadas o divisiones de maniobra, hasta la reciente incorporación de los Uragan-1M o el Sistema de Ingenieros para Minado Remoto (ISDM), no podían desplegar tapones de minas a distancia, dependiendo de las brigadas de artillería para ello.

El venerable Grad está siendo sustituido por el Tornado-G, un MLRS con capacidad de apuntar y disparar de manera automática, con poca implicación de la tripulación. Esto se consigue gracias a que el Tornado-G va equipado con un sistema de navegación satelital Glonass que ubica con precisión la posición del MLRS (se aprecia sobre el techo su antena satelital). Una vez que recibe la posición del objetivo, que como hemos visto puede ser gracias al Strelets, la dirección de tiro calcula y posiciona la lanzadera para que la tripulación no tenga ni que salir de la cabina blindada tal y como sucedía con el Grad, tan sólo ejecutar la orden de fuego desde el interior. La tripulación puede ser reducida a tan solo dos miembros.

Además de las mejoras en automatización, dirección de tiro, se han sumado cohetes de fragmentación de alto explosivo con el doble de alcance, por lo que pasa de 20 a 40 km, igualando a la artillería de tubo de 155 mm con munición de alcance extendido de numerosos ejércitos. La efectividad de combate, según fuentes rusas, se multiplica de 2,5 a 3 veces.

La gama de cohetes no guiados aumenta en tres, con los nuevos 9M538 (ojiva HE-FRAG dos veces más efectiva que la anterior), 9M541 (racimo, penetra un blindaje de 140 mm de espesor) y 9M539, con una cabeza de guerra HE-FRAG que se desprende en la etapa final y cae en paracaídas, contra tropa al descubierto o posiciones defensivas, vehículos no blindados, puestos de mando y otros objetivos blandos. A lo anterior hay que sumar el desarrollo de un proyectil de 122 mm guiado, por lo que podrán realizar ataques de precisión.

Debido a la delgada línea entre misiles y cohetes –los cohetes guiados de los Tornado-S serían misiles–, y a que en la organización de las fuerzas armadas rusas ambos pertenecen a la misma fuerza, vamos a mencionar una poderosa herramienta con la que podrían contar en un futuro cercano los jefes de las divisiones y brigadas de maniobra rusas: el Klevok-D2. En la actualidad estas unidades solo cuentan de manera orgánica con la artillería autopropulsada de 152 mm y los Tornado-G, de alcance y potencia de fuego limitados. Es cierto que algunas están equipándose con los Uragan-1M. Pero se pretende dar lo que se ha denominado el “Iskander-Junior”. Según Viktor Murakhovskiy, los jefes de división contaban antes con los misiles balísticos Tochka, pero tras su baja, no se han reemplazado, de manera que no pueden golpear en toda el área de responsabilidad de la división.

El Klevok-D2, que está basado en el misil contracarro de largo alcance Hermes, pesa unos 150 kg, de los cuales 57 kg corresponden a la cabeza de guerra. El calibre es de 207 mm, su velocidad de Mach 5 y su alcance de 100 km. Los datos chirrían cuando lo comparamos con el Tochka, que en sus diferentes versiones rondaba los 2.000 kg, con una cabeza de guerra de casi 500. A pesar de su falta de precisión, la mera energía cinética más la cabeza de guerra dejan al Klevok-D2 en muy mal lugar. Tendrán capacidad de golpear lejos y con precisión, pero contra objetivos no muy duros. Por ello, se diría que carece de sentido que se convierta en el sustituto del Tochka.

Smerch lanzando un enorme cohete de 300 mm. Como se puede apreciar, los MLRS son poco discretos, ya sean por el tamaño de sus cohetes, más fácil de detectar que los proyectiles de 152 mm, la firma térmica, visual por el humo y polvo levantado, o las señales que dejan en el suelo. Estas últimas han permitido a centros de investigación como Bellingcat, poder localizar los ataques desde Rusia a Ucrania.

Artillería autopropulsada

A continuación vamos a tratar los sistemas de artillería autopropulsada del ejército ruso, aunque nos centraremos en los sistemas más modernos o numerosos del arsenal. No nos centraremos en la artillería remolcada, ya que mucha de ella está siendo sustituida por la autopropulsadas y aunque teóricamente hay proyectos de modernización lativos a la automatización, no parece haberse concretado nada hasta el momento.

Antes de nada, en el material de más edad, algunos datos han de ser tomados como teóricos, ya que el desgaste puede hacer que las cadencias de tiro sean menores, por poner un ejemplo. De ello dependerá si las modernizaciones han tenido en cuenta estos aspectos, al menos en las piezas que hayan sido actualizadas. Empezamos pues por la artillería más veterana:

El 2S5 Giatsint-S, un ATP de 152 mm de los años 70, con una cadencia de tiro alta para la época (5 o 6 dpm), sin torre que proteja a la tripulación y un alcance máximo de 33,1 km con la munición 3OF30. Un sistema desfasado y que por ello está en su mayor parte almacenado. Podría gozar de una segunda vida con la mejora 2S5M, que cuenta con el ASUNO 1V514-1 «Mechanizer-M» y un cañón mejorado. Su versión remolcada es el 2A36 Giatsint-B.

El 2S3 Akatsiya es muy similar al anterior, aunque en este caso goza de una torre para la tripulación. padeciendo sin embargo de una cadencia bastante más baja, lo que lo convierte en un sistema inútil para ciertos escenarios. También de los años 70 es el 2S1 Gvozdika, pero este es un ATP de 122 mm con una cadencia de tiro similar al del 2S5.

Todos los anteriores podrían ser modernizados con ASUNO, pero la cadencia de tiro sería baja y capacidades como el MRSI no estarían disponibles. Por tanto, sería lastrar las nuevas adquisiciones o la modernización de las piezas más capaces. Es por ello que se ha invertido en una pieza relativamente moderna como es la 2S19 Msta, del que hablamos a continuación.

El 2S19 Msta-S, que ha estado reemplazando a los antiguos 2S3 Akatsia de 152 mm, es la principal pieza de artillería autopropulsada de 152 mm del arsenal ruso, con 500 ejemplares del 2S19/2S19M1 y 320 2S19M2. Su versión básica tiene más de tres décadas a sus espaldas, lo cual hizo más que necesario una actualización para poder competir con rivales como el M109A6 «Paladin» o el PzH 2000. Por ejemplo, carece de capacidad MRSI, o de un funcionamiento autónomo adaptado a los escenarios actuales. Su cadencia de tiro es de entre 6 y 8 disparos por minuto, lo cual es inferior al de las piezas más modernas, pero bastante alta para su época, gracias a su cargador automático.

Es por ello que las unidades de artillería rusas se han estado equipando en las dos últimas décadas con el 2S19M1 en primer lugar, y hace poco el 2S19M2. Este último reemplaza el antiguo cañón 2A64 por el nuevo 2A64M2, que incrementa la cadencia de tiro a unos excelentes 10 disparos por minuto, acercándose a los 12 del PzH2000 alemán. También incluye por fin la capacidad MRSI. Al igual que el 2S19M1, va equipado con un ASUNO de nueva generación, que va dentro de los esfuerzos de guerra en red de Rusia, como hemos visto. Así, cada 2S19M2 puede intercambiar información automáticamente con el puesto de mando del batallón y la batería, los sistemas de reconocimiento orgánicos de artillería (radares contrabatería, por ejemplo) y recibir y transmitir información sobre cada disparo. Si fuera necesario, incluso pueden ser dirigidos de forma remota desde el puesto de mando, aunque por motivos de seguridad, en especial ante ataques de guerra electrónica/ciber, sólo la tripulación de la pieza puede confirmar la apertura del fuego. Finalmente, y no menos importante, la supervivencia del sistema mejora gracias a un kit de camuflaje para reducir las firmas radar, térmica y óptica en 1.5 veces. Suponemos que en cada espectro la reducción será diferente, pero lo importante es reducir en lo posible la distancia de detección de los sensores enemigos.

El 2S35 Koalitsiya-SV es el ATP sobre cadenas más moderno de Rusia. Tiene un alcance anunciado de unos 70 km, muy superior a las piezas de la anterior generación. Esto supone que el proyectil se elevaría más de 15.000 metros de altura y tardaría 4 minutos en recorrer dicha distancia. Otras fuentes dan 80 km, lo cual lo pondría claramente por encima del Boxer RCH155, al menos hasta mediados de esta década. Cuenta con capacidad MRSI (Multiple Rounds Simultaneous Impact), de la cual los rusos han estado muy rezagados respecto a occidente. Su alta cadencia de tiro de 15 dpm le ayuda a eso mismo, y le sitúa un escalón muy por encima del resto de ATPs. La torre está totalmente automatizada, de hecho el vehículo solo necesita 3 tripulantes. El automatismo no es solo importante por la reducción de tripulación y mejores prestaciones. Este está integrado en el ROS, lo que le permite acortar el ciclo de detección/fuego.

El Koalitsiya-SV, además de disparar las municiones guiadas en servicio, tiene otra manera de aumentar sensiblemente la precisión de sus proyectiles. Lleva a ambos lados del cañón un par de radares que le permiten introducir correcciones en la trayectoria del proyectil al monitorizar su desviación. Tengamos en cuenta que la mayor dispersión de los proyectiles de artillería se da en alcance, no en azimut, por lo que corrigiendo oportunamente el alcance con unos aerofrenos, se reduce de tres a cuatro veces la dispersión. Es un sistema similar al Spacido de Thales. Sin lugar a dudas, si el 2S35 hace lo que promete, es una pieza que le sitúa, de manera momentánea, a la altura de las principales potencias, o incluso las supera. Decimos de manera momentánea, ya que el M1299 norteamericano que entrará en servicio en breve, con la munición XM1155 ramjet, más las otras, igualará o superará estos alcances, aunque no la cadencia de tiro.

Sin embargo, las adquisiciones de este nuevo sistema serán moderadas y la mayoría de la artillería de tubo rusa de 152 mm es y será el Msta-S en sus versiones modernizadas. De hecho, frente a la mayoría de sistemas europeos, el 2S19M2 es más que suficiente, salvo por el alcance máximo, de tan solo 29 km con munición 3VOF91 asistida por cohete, y en algunos ejércitos que han relegado a la artillería a un negligente descuido, muy superior.

ASUNO en el 2S19 Msta.

Municiones

Una vez expuestos los sistemas, toca hablar de municiones. Volvamos al tema de la gran distancia que puede llevar a recorrer la munición del Koalitsiya-SV. Esos 4 minutos desde que se abre fuego, hasta que se alcanza el objetivo, sumados al tiempo del ciclo detección/fuego, implica que para ciertas funciones como intentar sustituir a la aviación en el apoyo aéreo cercano, tiene sus limitaciones, al menos cuando trabaja en los límites de su alcance. A sumar además las propias de la artillería, por ejemplo, el poco poder de destrucción frente a las PGM de la aviación.

Es por ello que merece la pena dedicar unas líneas a comentar, aún brevemente, las ventajas de la munición guiada en la artillería y de la láser en concreto. Los proyectiles guiados permiten un bajo daño colateral, lo cual es bastante importante en los escenarios con unas ROE restrictivas -algo que no suele afectar a la artillería rusa- o en operaciones contrainsurgencia donde no se busca crear resentimientos en la población civil por aquello de ganarse las “mentes y corazones”, en especial en zonas pobladas. Pero a la hora de prestar apoyo cercano a las propias tropas es fundamental también, ya que el error de la artillería no guiada no lo hace tan adecuado cuando hay tropas cerca. También su uso va a depender de la protección del objetivo, ya que si hablamos de concentración de tropas, o vehículos no protegidos, el radio de acción de los fragmentos hace que sea poco necesaria la precisión. De todos modos, el uso de munición guiada marca la diferencia con la no guiada a partir de los 10 km, ya que a menor distancia el círculo de error probable (CEP) es similar según la experiencia en los ejércitos de la OTAN (Ivan et al, s.f.). Un círculo de error probable que llega, por supuesto, solo una vez ajustado el tiro, pues normalmente el primero o segundo necesita de una corrección, tras lo cual la precisión es bastante decente, como hemos visto. En el caso de la munición guiada, esta corrección no es necesaria, por lo que no corren el mismo peligro las tropas cercanas.

Se necesita un número mucho menor de proyectiles para destruir un objetivo, en especial cuando están dispersos, cifra que puede llegar a ser hasta 50 veces menor. Esto implica menor demanda a la logística, al control de fuego y al desgaste de las piezas. Todo ello se traduce además en una reducción de 2 o 3 veces en el tiempo necesario para cumplir con la misión y de entre 5 y 10 veces en el caso del coste, según el fabricante del complejo Krasnopol (Ivan et al, s.f.).

Rusia hace uso limitado de municiones guiadas en la artillería y ha optado en el caso de la de tubo, por la guía láser, mientras que en la de cohete emplea la satelital (GLONASS). El láser tiene algunas ventajas respecto al GLONASS. Por ejemplo, es más resistente a los equipos de guerra electrónica enemigos, aunque es detectable y hay sistemas que lo suprimen. Entonces, no solamente el guiado se vería comprometido, sino que delataría la posición del equipo iluminador. Una técnica para evitar esto es iluminar a unos 15 o 20 metros del objetivo y entre 2 y 3 segundos antes del impacto desplazar suavemente el punto hasta el objetivo, de modo que no le dé tiempo a activar las contramedidas, aunque es evidente que estas propuestas complican el proceso de disparo y reducen drásticamente la probabilidad de dar en el blanco.

La munición con guía láser también sirve para atacar objetivos en movimiento (hasta 32 km/h en la Krasnopol), cosa que el GLONASS no permite. En los vídeos que han aparecido del uso del Krasnopol en Siria, se ha visto la efectividad de esta munición contra objetivos de insurgentes en movimiento, iluminados desde drones Orlan-30. Sin embargo, no siempre es posible tener un iluminador, en especial en largas distancias. Es por ello que en los cohetes se ha optado por el guiado satelital. El iluminador puede ser un observador avanzado infiltrado tras las líneas enemigas, con los riesgos que ello conlleva y suponiendo que sea posible. En el caso de un UAV, este puede ser derribado o inutilizado por la guerra electrónica. Sobre todo teniendo en cuenta que EEUU está haciendo grandes progresos para dotar con dichos equipos al US Army en los últimos años.

Otras desventajas del láser es que a diferencia del GLONASS, se ve influenciado por las condiciones climáticas. Por ejemplo, con nubes a 150-250 metros de altura no se puede realizar el tiro, ni tampoco con visibilidad reducida. No puede haber nubes por debajo de 700-900 metros de altura. Además, para batir objetivos en movimiento siempre es necesaria una línea directa con estos. Con un iluminador desde UAV no hay problema, pero desde un equipo terrestre como el Malakhit del complejo 2K25 Krasnopol, sí, ya que en cualquier momento se puede perder la visión directa.

El arsenal ruso dispone de dos tipos de proyectiles guiados por láser para sus obuses de 152 mm. El primero y más antiguo es el 3OF39 Krasnopol, de época soviética. Tiene un alcance máximo de 20 km y debido a su gran longitud, sólo puede ser disparado por las piezas de artillería más antiguas de carga manual 2S3 Akatsiya, o la remolcada, también de carga manual, 2A65 Msta-B. Para el cargador automático del Msta-S se desarrolló a partir de los años 90 una versión más corta, la 3OF39M Krasnopol-M. Según el fabricante, la probabilidad de dar en el objetivo iluminado es de un 80-90% hasta los 12 km, y no menor del 60-70% de los 12 a los 20 km, que también es el alcance máximo del Krasnopol-M, aunque hay otras fuentes que indican 25 km.

El alcance del Krasnopol-M se antojaba demasiado escaso para el entorno actual, por lo cual, desde al menos 2017, KBP JSC ha estado desarrollando una versión de 43 kilómetros de alcance (otra fuente fiable la extiende a 50), y lo que es novedoso para Rusia, guiada por satélite. Es la denominada Krasnopol-D, que es también un intento de reducir una tantas brechas tecnológicas. Por los datos que tenemos, la cabeza de guerra se vería reducida de 26,5 a 20 kg, y el explosivo de 11 a 8 kg.

Está en desarrollo una munición de muy largo alcance (>100 km) asistida por cohete ramjet de 152 mm para el 2S35, y posiblemente para el Msta, de la cual se están desarrollando versiones guiadas, posiblemente láser y/o GLONASS, aunque el láser tiene menos sentido como hemos visto y más a semejante distancia. Una munición así tendría como objetivos puestos de mando, centros de comunicaciones, posiciones de lanzamiento de misiles, aeródromos, helipuertos, etc. Su difícil intercepción, junto a las otras municiones guiadas de los cohetes, permitirá utilizar a los Iskander-M para objetivos de más relevancia y profundidad. Como siempre, esta información hay que cogerla con todas las precauciones, ya que muchas veces se venden objetivos como hechos consumados. Pero que Rusia invierta en el alcance para mantener la superioridad en la competición de salvas es algo lógico.

En los calibres de 120 y 122 mm de artillería a partir de 2002 se introdujeron los proyectiles guiados por láser Kitolov-2 y Kitolov-2M respectivamente, y el KM-8 Gran para morteros de 120 mm. El que más nos interesa para el propósito de este artículo es el de 122 mm, que tiene un alcance de 13,5 km.

Hay un tipo de proyectil guiado por láser en el arsenal ruso desde 1985 eclipsado por el Krasnopol, y es el Centimeter, o su versión mejorada, el 3OF75 Centimeter-M. Tiene un alcance de uso entre los 0,5 y 18 km, un peso de 41 kg, y la cabeza de guerra HE-FRAG equivalente a 10 kg de TNT, y una longitud bastante menor a la del Krasnopol, 861 mm. La precisión es de 1 metro. Las pruebas respecto a fiabilidad y demás hablan supuestamente bien de esta munición, así que podríamos estar ante información a medias, que no se expongan sus contras, o que se haya favorecido a la otra compañía.

Para la designación de todos estos proyectiles guiados se utiliza el sistema automatizado de control de fuego de artillería Malakhit. Gracias a su cámara térmica (1PN79N o 1PN79N-3) tiene capacidad de designar tanto de día como de noche, detectando hasta los 5 o 7 km de día, y entre los 4 km (1PN79M) y 6 km de noche (1PN79M-3) ante blancos del tamaño de un carro de combate. Alcance que aumentaría hasta los 15 contra objetivos de gran tamaño. El Malakhit permite lo que denominan el modo de fuego ráfaga, que es el disparo encadenado cada 20 o 25 segundos de un proyectil tras otro. Su peso, de 42 kg, junto a su propia naturaleza terrestre, hacen que sea en muchas ocasiones menos eficaz que los UAV con designador láser. Este es también un reflejo de que estos sistemas necesitan una actualización urgente.

MRSI (Multiple Rounds Simultaneous Impact) es la capacidad de una pieza de artillería de disparar varios proyectiles, y que caigan casi al unísono en el mismo punto. Para ello se juega con las trayectorias y las cargas, de manera que unas debido al mayor ángulo y diferentes velocidades, tienen que recorrer una distancia mayor a los siguientes proyectiles, por lo que al final caen todos al mismo tiempo en el objetivo. Así caen sin aviso alguno al objetivo, varios proyectiles, por ejemplo, 6 en el caso del sudafricano G6-52, a 25 km de distancia. Se obtiene un efecto similar al de los MLRS. Esta capacidad no es para todo tipo de misiones, pero es una excelente herramienta para destruir objetivos bien protegidos, o de gran tamaño, para realizar fuegos de saturación, de manera que con pocas bocas de fuego se consigue una gran masa de fuegos (González, 2017).

Fuego contrabatería

El fuego contrabatería es una de las funciones más importantes de la artillería, ya que es una de las responsables –aunque no la única, pues, por ejemplo, la aviación de ataque también desempeña su cometido en esto– de silenciar a la artillería enemiga, que de otra manera puede golpear a los objetivos de alto valor propios a través de los MLRS, por ejemplo, o desorganizar las propias fuerzas, o posibilitar la maniobra del contrario.

El fuego de contrabatería es algo de especial relevancia en las fuerzas armadas rusas, tanto que hay cursos de guerra de contrabatería en los cuales varios miles de soldados reciben instrucción sobre reconocimiento, cambio de posiciones, camuflaje y otras medidas de engaño. Las lecciones en los conflictos armados recientes como Ucrania o Siria han sido enriquecedoras para este curso.

El cambio de posiciones y la capacidad de seguir a las unidades de cadenas queda asegurado con que la mayoría de los sistemas rusos van sobre esta plataforma, o al menos en vehículos de ruedas de alta movilidad. No se entiende cómo algunos sistemas de sus rivales van en remolques o recurren a vehículos de ruedas con poca movilidad táctica que en caso de lluvias, y con un terreno en malas condiciones, como el que podría haber en el caso de un enfrentamiento contra Rusia, no podrían seguir al resto de la unidad y de hacerlo sería a riesgo de sufrir incidentes como quedar atrapado en el barro, vuelcos, etc.

La artillería rusa cuenta con diversos sistemas terrestres especializados en localizar las piezas enemigas. Se pueden dividir principalmente en sistemas de radar y acústicos. Todos estos sistemas, además, sirven para corregir el tiro de la artillería propia, muy útil en caso de que no haya un explorador detrás de la línea del frente.

Empezaremos por el más compacto, el 1L271 Aistenok. Es principalmente un radar contramorteros capaz de detectar los proyectiles a una distancia máxima de 5 km, aunque también sirve para corregir la propia artillería, al detectar los puntos de impacto a una distancia de hasta 10 km. Puede, como tercera función, localizar carros de combate, pero sólo si están en movimiento (2,5-60 km/h),m algo que harían a distancias de hasta 20 km. Otro asunto es si es capaz de detectar y gestionar de manera útil esos ecos. Sabemos, no obstante, que ha sido usado en combate en el Donbás y que ha entrado en servicio en varias unidades de artillería rusas. Su peso de 135 kg hace que sea necesario su transporte en un vehículo y su tiempo de despliegue es algo dilatado, pero aun así parece ser útil. Sus márgenes de error serán aceptables si detecta al proyectil de mortero en su fase ascendente (precisión de 20 metros), pero en la descendente este es 10 veces mayor (alrededor de 200 metros). En la corrección de fuego, la precisión de la localización del impacto de los proyectiles es de 30 metros y en la localización de carros de combate es menor a 40 metros.

El Zoopark-1 es un sistema compuesto de varios vehículos, el principal transporta el radar 1L259 montado sobre una barcaza MT-LBu, siendo el resto elementos de apoyo. Es por tanto un sistema de detección activa, localizable y por tanto más fácil de ser destruido que los pasivos. Pero la capacidad de detectar con precisión lo hace muy valioso. Puede localizar 70 orígenes de fuego enemigos por minuto o el punto de caída de los proyectiles propios para la corrección y seguir la trayectoria simultánea de hasta 12 de ellos. Estos datos son enviados automáticamente al puesto de mando y control. Los alcances de detección varían dependiendo si son proyectiles de mortero (13-17 km), ATP (10-12 km) o MLRS (15-22 km). Los alcances no son muy grandes, por lo que este sistema activo tiene que operar cerca de las piezas enemigas, a tiro de estas. Su versión más moderna, el Zoopark-1M aumenta la detección a los 23 km en el caso de los proyectiles de 155 mm y 40 km para los cohetes tipo GRAD, 50 km los del Uragan y 70 km los del Smerch. Por tanto, es efectivo contra los cohetes de los M270 norteamericanos a su distancia máxima.

Los recientes esfuerzos de EEUU en materia de aumento de alcance para superar a Rusia en la competición de salvas están detrás del desarrollo del ER-GMLRS por parte de Lockheed Martin, con 150 km de alcance. Es por tanto lógico que Rusia esté desarrollando un radar que le permita poder seguir gran parte de la trayectoria de este u otros cohetes desarrollados por posibles rivales y localizar el origen de fuego. Este sistema es el 1K148 Yastreb-AV, del cual se sabe bastante poco todavía, ya que está en desarrollo.

El sistema 1B75 Penicillin, a diferencia del anterior, es un sistema de detección pasivo, por lo que no emite señal alguna para la detección de proyectiles o su origen de fuego que facilite su localización y posible destrucción. Esto aparte de las propias emisiones infrarrojas del vehículo, o su firma radar. Tampoco es susceptible a ataques de guerra electrónica que lo degraden. Los sensores con los que va dotado son, en primer lugar, un mástil con 6 cámaras de televisión y otras tantas térmicas, denominado Penicillin-OEM. Puede funcionar 18 horas de continuo tras lo cual necesita una pausa de una hora. Estos sensores pueden localizar las detonaciones de los disparos o del impacto de los proyectiles. Puede por tanto, localizar el origen de fuego enemigo o evaluar el propio para corregirlo. Estos datos son mejorados en su precisión gracias a los aportados por los sensores sísmicos que detectan las vibraciones de las detonaciones de la artillería enemiga.

El alcance máximo de detección de morteros es de 12 km. En el caso de la artillería de tubo asciende hasta un máximo de 25 km, pudiendo detectar el 90% de los disparos, siempre según el fabricante. Tarda en proporcionar las coordenadas de la artillería enemiga unos cinco segundos.

Lo importante además de las propias capacidades del sistema, es que estas puedan ser aprovechadas por el resto de la red. Es por ello que se integra en el sistema de mando y control automatizado que corresponda, fusionando la información con otros sistemas similares, hasta una distancia de 40 km. Luego estos pueden distribuirse al circuito de reconocimiento-fuego/ataque correspondiente. Esto es importante, ya que si bien no tiene la precisión de un radar, permite complementarlo, acotando el área de rastreo de este y limitando tanto el tiempo, como el espacio en el que emite radiación, y que por lo tanto, es susceptible de ser detectado y atacado (Acedo, 2016).

El Penicillin vendría a sustituir a los anteriores AZK-7 de finales de los 80, y su versión actualizada, el AZK-7M, un sistema con características inferiores en todos los sentidos.

Los anteriores sistemas son más bien específicos para guerra contrabatería, enfocados en detectar de donde provienen los proyectiles enemigos para silenciar –con su destrucción u obligándolos a cambiar de posición– a la artillería con su respuesta. Pero luego están los radares que tienen también la misión de reconocimiento, para localizar objetivos como carros de combate, convoyes, personal a pie, etc. Entre estos, tendríamos al 1L271 Aistenok, que hemos visto que tiene esa función, pero un radar de mayores capacidades es el SNAR-10M1.

El SNAR-10M1, también conocido como Leopard-M,  es la versión más moderna del original de los años 70, que gracias a su última actualización, sus misiones se han visto ampliadas. Ya no solo sirve para detectar el origen de fuego enemigo, también puede localizar objetivos terrestres, aéreos a baja altura y marítimos de superficie para defensa costera. El alcance máximo del radar está en los 40 km. Su bajo perfil, incluso con la antena desplegada le hace bastante difícil de localizar con medios ópticos. Rusia lo ha probado en combate en dos de las batallas más importantes de la Guerra de Ucrania, la batalla del aeropuerto de Donetsk, y la de Debaltseve, ambas en 2015.

Por último, en los sistemas de reconocimiento de artillería terrestre, tenemos al PDP-4A Argus y su versión mejorada, denominada PDP-4М Deuterium. Es básicamente la barcaza de un BMP-2 con sensores como cámaras térmicas en periscopios, telémetros láser y un radar 1L120-1. Este puede detectar impactos de artillería a 10 km y carros de combate a 30 km como máximo.

El sistema de radar contrabatería Zoopark-1M pasa los datos de la posición del origen de fuego de los proyectiles lanzados por la artillería enemiga al vehículo de puesto de observación del batallón de artillería (1V19-1), y este da la misión de fuego al FDC de la batería (1V110-1), y desde ahí se transmiten las órdenes de fuego a los MLRS Uragan, por ejemplo.
Doble función del Zoopark, localizar el origen de fuego de la artillería enemiga, y corregir el tiro de la artillería propia.

Drones

En el ROS hemos podido comprender la importancia de los drones como multiplicadores de fuerza de la artillería. Es por ello que nos vemos obligados a hablar sobre ellos.

El sistema Navodchik-2 es básicamente un camión KamAZ-4350 4×4 con 7 drones de la familia Granat, aunque sólo posee dos estaciones de control. Los datos de reconocimiento pueden ser transmitidos automáticamente a un KRUS (Mando, Control, Comunicaciones e Inteligencia Computarizados) como el Strelets, al ESU TZ o al Andromeda-D.

La familia Granat se compone de los pequeños Granat-1 y Granat-2, propulsados con un motor eléctrico y alcances del enlace de datos, 10 y 15 km respectivamente. El Granat-1 puede llevar, o una cámara de vídeo de 640×480 píxeles, o una de fotos de 12 MP del ámbito civil. Debido a las pobres características de sus cámaras, la cota de trabajo es muy baja, de 600 metros en el caso del Granat-2 y una autonomía de 1 hora. El Granat-3 lleva, al igual que el Granat-4, un motor de gasolina y cuenta con unos alcances de 25 km y 70 km respectivamente. El Granat-4, a diferencia de los otros, es bastante más pesado, de 30 kg y con una carga de hasta 3 kg que le permite llevar cámaras de vídeo, térmicas o sensores para SIGINT (Inteligencia de Señales).

Sin embargo, el Orlan-10 es el drone más característico de las fuerzas terrestres rusas. Equipan a las compañías de UAVs de brigada o división, siendo los de mayores prestaciones. Por ejemplo, puede permanecer en el aire hasta 10 horas, lo cual dependerá de la carga útil que porte, velocidad o altura, por ejemplo. La distancia máxima a la cual puede alejarse del operador es de 120 km, pues sino se perdería el enlace de datos. A partir de ahí, podría seguir de manera autónoma. El despegue se realiza desde catapulta, por lo tanto puede hacerlo desde cualquier lugar, y el aterrizaje otro tanto de lo mismo. El drone se dirige a la zona indicada por el operador, donde se abre el paracaídas.

Gráfica del Orlan-10 usado en el experimento de uso de combate de un ROS en Ucrania. En este caso llevaba una carga con sensor SIGINT para localizar emisiones, por lo que se aprecia cómo va cambiando el color durante la búsqueda del origen de las emisiones.

Los «nuevos» cañones de gran calibre

Las piezas de artillería y mortero de gran calibre que han entrado en servicio en los últimos años son de origen soviético. Piezas que habían sido relegadas debido al cambio de la situación al final de la Guerra Fría, con el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa. Estos sistemas nacieron en una era de cambio de estrategia en la Unión Soviética. Una era en la cual se pasó de la posibilidad de una guerra nuclear a escala global, a otra de conflictos locales y regionales, aunque con la posibilidad de uso de armas tácticas nucleares. Y es aquí donde nace el programa para desarrollar la pieza de artillería autopropulsada de 203.2 mm 2S7 Pion (1970), y el mortero autopropulsado de 240 mm 2S4 Tyulpan (1966) (Depczynski, 2019). El fin de la Guerra Fría llevó a estos pesados sistemas de fuego indirecto a los depósitos de almacenamiento de larga duración. Sin embargo, la Guerra de Ucrania ha sido uno de los principales impulsores para resucitar al Malka y Tyulpan.

Los campos de batalla del Donbáss se vieron dominados por la guerra de asedio, donde las fortificaciones jugaron un papel importante, así como el uso de la propia infraestructura urbana, que sirvió de protección a los blindados e infantería. Para demoler los edificios y fortificaciones, los proyectiles de artillería de tubo de 152 y 122 mm se antojaron poco poderosos. Es ahí donde los pesados calibres pudieron destacarse como muy útiles. Ante la ausencia de la aviación, el uso del ROS con calibres de 152 mm no fue suficiente. La pegada de las bombas de aviación no puede ser sustituida por la artillería convencional. Pero la gran potencia de fuego del 2S4 y 2S7 sí que pueden reemplazar en parte el efecto destructivo de las bombas de la aviación, y con la munición guiada, incluso prestar apoyo aéreo cercano. Además, también el mismo ejército de Ucrania utilizó estas dos piezas, por lo que ante un alcance y potencia de fuego superiores, era una medida obvia el hacer uso de sus “hermanos” del arsenal ruso.

Las maniobras en las cuales se emplean estos dos sistemas de artillería también nos dejan clara su función que hemos visto en Ucrania, machacar las fortificaciones enemigas antes del asalto.

Los Tyulpan y Pion/Malka se han introducido en las brigadas de artillería mixtas y también han formado la «exótica» 45° Brigada de Artillería de Alto Poder, establecida en Tambov en 2017. Tiene tres batallones, dos de ellos de 2S7M Malka, cada uno con ocho piezas, y uno de ocho morteros 2S4 Tyulpan. También algunas brigadas de artillería a nivel Distrito Militar han recibido batallones de Malka y/o Tyulpan, por ejemplo, las 291°, 165°, 385º, 305º y 120°.

Analizaremos en primer lugar el 2S7M Malka, que es la versión con la que se está dotando las fuerzas armadas de Rusia. Este es un vehículo pesado, de 46,5 toneladas, similar a un carro de combate ruso, de los cuales 14,6 corresponden al cañón 2A44 de 203,2 mm. Este es el que marca la diferencia, ya que puede disparar proyectiles HE-FRAG de 110 kg, 17,8 de ellos corresponden al explosivo, a una distancia de 37,5 km. Y a 47,5 km si están asistidos por cohetes, aunque la masa baja a 103 kg y el explosivo a 13,8.

Estas ventajas no vienen sin sus inconvenientes. Los 2S7 tienen una cadencia de tan sólo 1,5 proyectiles por minuto, y los 2S7M de 2,5, lo cual no los hace muy adecuados para batir distintos objetivos en fuego contrabatería, o incluso si lo que se pretende es saturar un área, a menos que utilice los proyectiles 3VO15/16 con 24 submuniciones. Para eso es más eficaz disparar una mayor cantidad de munición, aunque no tan potente. Esto al menos ante las piezas más modernas que tienen un alcance similar o incluso algo superior al 2S7. Donde brillará esta pieza es a la hora de batir objetivos duros como búnkeres, aeropuertos, bases de almacenamiento protegidas, ciudades, donde los propios edificios derribados actúan como búnkeres improvisados, etc. De hecho, tiene una munición específica para penetrar hormigón, la 3VG11. Se ha barajado la posibilidad de dotar a los proyectiles del 2S7M con guiado láser. Sin embargo, su precisión ha aumentado gracias a que la incorporación de los sistemas necesarios para integrarlo en el ESU TZ o en un ROS. También los Tyulpan están siguiendo este camino.

También su tripulación ha de estar en el exterior a la hora de realizar los disparos o entrar en posición a diferencia de las piezas más modernas, que no tienen que salir ni de la cabina gracias a los sistemas de automatización del proceso. Esto les expone a los fragmentos de los proyectiles del fuego contrabatería enemiga. El Malka tampoco lleva apenas munición consigo, tan solo 8 proyectiles (4 en el Pion), dependiendo de su vehículo de transporte donde van otros 40. Es decir, que en verdad estamos hablando de dos vehículos, con todo lo que ello conlleva.

El Tyulpan es un mortero autopropulsado de 240 mm que es capaz de disparar proyectiles que se acercan bastante a los efectos de una bomba de aviación. En su arsenal dispone de proyectiles asistidos por cohete capaces de alcanzar los 18 km, y un peso de 228 kg. El anterior es de HE, pero el 3O8 Nerpa de 230 kg lleva 14 submuniciones HE-FRAG O-10 de 3,9 kg y un alcance de 19,6 km. Sin embargo, su lentísima cadencia de tiro de tan solo 1 disparo por minuto le resta mucha eficacia.

El mortero 2S4 Tyulpan fue la primera o de las primeras piezas de artillería en dotarse de munición guiada, el sistema ZF5 Smel’chak. Este emplea munición guiada por láser semiactiva de 240 mm, con un alcance mínimo de 3,6 km y máximo de 9,2 km. La probabilidad de acierto al primer disparo es bastante baja, aunque no inferior al 50% contra un objetivo estacionario. El peso es de 134,2 kg, y la masa explosiva de 20 kg. Fue utilizada con bastante éxito en la invasión soviética de Afganistán, donde el tiro parabólico tan pronunciado de los morteros llegaba donde la artillería no lo hacía, y gracias a su guiado, masa y poder explosivo, con una efectividad muchísimo mayor.

Proyectil guiado por láser del Tyulpan. Urge una modernización de muchos sistemas guiados rusos.

Estructura orgánica de la artillería rusa

En la estructura de las fuerzas armadas rusas, la artillería se encuentra dentro del arma de las Tropas de Misiles y Artillería (MT&A). Es una de las ocho armas de la Fuerza Terrestre, que por mencionar alguna de las otras, estarían carros, infantería mecanizada, ingenieros, transmisiones, etc.

Desde el punto de vista organizativo, la MT&A está formada por brigadas de misiles, cohetes, artillería, incluyendo la mixta de alta potencia, batallones de artillería, regimientos de artillería de cohetes, batallones de reconocimiento separados, así como artillería de brigadas de armas combinadas y bases militares. La estructura de las unidades de misiles no es lo que nos interesa en este trabajo. Cabe recalcar que los Tornado-S tienen capacidades similares a los misiles Tochka-U que estaban en servicio en las unidades de misiles, y que a su vez, se han ido sustituyendo por los más capaces Iskander de más de 500 km de alcance. Lo importante es, pues, que la artillería se acerca a lo operacional, invadiendo objetivos asignados anteriormente a la fuerza de misiles.

Empezaremos con las unidades de artillería de mayor tamaño, las brigadas. Las mixtas, como la 120º Brigada de Artillería cuentan con tres batallones, uno de artillería autopropulsada, otro de reactiva y un tercero de contracarro, además de las unidades de apoyo. Por supuesto, dispone de sus unidades de apoyo. El batallón de ATPs, dependiendo de si la brigada está en una zona más o menos caliente, estará equipado con piezas más antiguas como la 2S3 Akatsiya, o con modernas 2S19. Incluso la misma 120º Brigada no disponía de ATPs, sino de artillería remolcada 2A65 Msta-B hace pocos años. Otro tanto de lo mismo con el reactivo, que pueden disponer con anticuados Grad. El batallón contracarro cuenta con una batería de artillería remolcada con seis MT-12 de 100 mm como cañones contracarro, y dos baterías que totalizan doce sistemas contracarro 9P149 Shturm-S o los más modernos 9P157-2 Khrizantema-S, que son básicamente un MT-LB o un BMP-3 con misiles contracarro. Además de los batallones que proporcionan fuego, están las unidades de apoyo. Hay un batallón de reconocimiento con 3 PRP-4M y 2 AZK-7, una compañía logística, una sección de ingenieros y una compañía NBQ .

Una brigada reactiva (MLRS) con Smerch o Tornado-S, que suelen estar directamente subordinados a los Distritos Militares, contaría con tres batallones, cada uno con dos baterías de cuatro lanzadores 9A52-2, es decir, 8 lanzadores por batallón, y totalizando 24 lanzadores por brigada. Esta brigada podría ver aumentada su potencia de fuego hasta los 72 lanzadores en caso de guerra, aumentando a 4 el número de batallones, a 3 el de baterías, y a 6 los lanzadores por batería. El Ministerio de Defensa de Rusia está intentando equipar a cada Distrito Militar con una brigada reactiva de Tornado-S, aunque algunas estaban equipadas todavía con Uragan en 2019.

Según la organización adoptada en las fuerzas armadas rusas, una división de maniobra consta de cuatro regimientos de maniobra máximo, tres principales, uno secundario, más un regimiento de artillería, uno de defensa aérea, y otras unidades menores de apoyo. Por ejemplo, una división de infantería mecanizada debería incluir tres regimientos de infantería mecanizada y un regimiento de carros de combate. Por supuesto, esto no siempre es así y las nuevas divisiones que se han formado desde las brigadas constituidas tras las reformas de 2008 no están de ninguna manera con todas las unidades que les deberían de pertenecer, sino que incluso algunas están bastante debilitadas. Normalmente estas divisiones carecen de uno o más regimientos de carros o infantería mecanizada.

Los regimientos de artillería de estas divisiones están compuestos de tres batallones, de manera similar a las brigadas de artillería. Dos de ellos son de artillería propulsada, y uno reactivo de Grad. Cada batallón cuenta con tres baterías con seis piezas cada una. Es decir, que podría tener 36 2S19 Msta y 18 BM-21 Grad. Desde 2018 esto está cambiando debido a que se ha pretendido aumentar la potencia de fuego de las unidades de artillería en general. Algunos regimientos y brigadas están añadiendo un batallón más de Uragan-1M, con 8 lanzadores, siendo el primero en hacerlo el 275º Regimiento de Artillería Propulsada de la 4ª División de Carros. Otras brigadas, sustituyendo los Grad por Uragan. También tenemos regimientos de artillería independiente como el 8º, basado en Crimea, y que cuenta además de un batallón ATP de 2S19, y uno reactivo con Tornado-G, uno contracarro con tres baterías con seis sistemas 9P157-2 Khrizantema-S cada uno, y una batería de cañones contracarro MT-12 Rapira. O regimientos reactivos con tres batallones con 24 lanzadores Uragan en total, por ejemplo, el 943º Regimiento de Artillería Reactiva.

Las brigadas de carros o infantería mecanizada cuentan con un apoyo artillero similar, con dos batallones de ATPs, y uno reactivo.

Por último, las dos nuevas brigadas “superligeras” establecidas en el Distrito Militar Sur y en el Central para contrainsurgencia, dispondría cada una con un batallón de artillería en camiones. Si los MLRS iban ya en camión, los ATP también (Sutyagin y Bronk, 2017b).

Los Grupos Tácticos de Batallón, son doctrinalmente similares a los Equipos de Combate de Brigada norteamericanos, pero de menor tamaño, pues se articulan alrededor de un batallón. Este puede ser de infantería mecanizada o de carros. En el primer caso, además del batallón de infantería mecanizada, tiene una compañía de carros, y tres baterías de artillería mixta (MLRS y ATP), batería de defensa aérea, y otras unidades de apoyo, por ejemplo, ingenieros, transmisiones, reconocimiento, NBQR, etc. En el segundo, el batallón sería de carros y una compañía de infantería mecanizada. Esto le dio en Ucrania, o le puede dar contra enemigos de entidad similar, una superioridad de fuego local que le permite al BTG permanecer en el lugar (Fiore, 2017). De todos modos, lo que caracteriza al BTG es un flexibilidad y su organización puede cambiar, incluso teniendo acceso a apoyo de los MLRS  a nivel brigada.

Aunque en este artículo no entramos en lo que se refiere a morteros, vamos a hacer una recapitulación de la potencia de fuego de tiro indirecto a disposición de las divisiones, brigadas y BTGs, es decir, incluyendo los morteros:

  • División de Infantería Mecanizada – 32 baterías/192-222 piezas de artillería.
  • División de Carros – 27 baterías/162-180 piezas de artillería.
  • Brigada de Infantería Mecanizada – 12 baterías/72-51 piezas de artillería.
  • Brigada de Carros – 8 baterías/48-51 piezas de artillería.
  • Grupo de Batallón Táctico – 18 piezas de artillería (sin incluir morteros).

Los cambios de cifras en el número de piezas de artillería se deben a la composición de las baterías de morteros a nivel de batallón, que pueden incluir 6, 8 o 9 morteros (Sutyagin y Bronk 2017).

Estructura de la 4ª División de Carros. Cuenta con un regimiento de artillería reforzado con un batallón suplementario de BM-27 Uragan, además de la propia artillería con la que cuentan los regimientos de carros o mecanizados.
Esquema con el funcionamiento del sistema ZF5 Smel’chak. Tenemos al emisor láser terrestre apuntando a un blanco, y al proyectil intentando entrar en el cono donde es visible el punto láser. Vemos unas líneas quebradas al final de su trayectoria que son las correcciones en la fase terminal de la trayectoria de vuelo.

La experiencia en combate de la artillería rusa

La experiencia en combate es básica para introducir mejoras en las fuerzas armadas de cualquier país. Como dice Konstantin Makienko, Subdirector del CAST y miembro del consejo de expertos del comité de defensa de la Duma, «ningún campo de pruebas, y mucho menos las simulaciones, pueden ofrecer la variedad de escenarios que se dan en un entorno de combate real«. Es por ello que las campañas militares rusas en Ucrania y Siria han servido para probar tanto el nuevo material que la industria de defensa rusa ha ido creando, como nuevas organizaciones, doctrinas, tácticas, técnicas y procedimientos (TTP). Tengamos en cuenta que en 2008 empieza la que ha sido una de las mayores reformas militares de la historia. Y tras la dimisión del por entonces ministro de defensa Serdyukov en 2012, y la guerra de Ucrania (2014), vuelven a haber otros muchos cambios.

Ucrania fue el primer campo de pruebas para Rusia. Fue allí donde hemos podido ver tácticas como el uso de las fuerzas de maniobra, normalmente BTGs, para fijar al enemigo y destruirlo con la artillería a distancia. De este modo se conservaba la fuerza de los BTG. Si bien se ha considerado a la artillería soviética como un elemento de maniobra, en esta guerra hemos podido ver cómo los MLRS y ATP de los BTGs negaban el acceso o la salida de fuerzas durante el asedio a Debaltseve, aislándolas (Fox, 2017). En Ucrania también hemos podido apreciar la novedad de un uso en mayor proporción de la artillería de cohetes, en una proporción de 3 lanzadores MLRS por cada pieza de artillería de tubo, o un uso intenso de los radares de contrabatería.

Otro de los aspectos más importantes que se han testado, ha sido el Complejo Reconocimiento-Fuego. El ciclo de detección/ataque se redujo a 15 minutos, aunque hay casos documentados de media hora desde el primer sobrevuelo del drone sobre el objetivo y el ataque. Ese fue el caso del ataque con Grad y Msta-B contra una columna de la 79ª Brigada Aeromóvil del ejército ucraniano en retirada el 6 de agosto de 2014 a media noche. También fue un ejemplo de las nuevas capacidades todo-tiempo del ejército ruso. Debemos de añadir un detalle importante, el convoy pudo evitar más ataques posiblemente gracias a que se alejó lo suficiente como para salir del alcance de las piezas rusas. He aquí un ejemplo de lo importante que es un largo alcance en la artillería. Y es que un alcance mayor hace que se reduzcan los cambios a nuevas posiciones, por tanto, el tiempo en desplazamiento y el cual puede seguir siendo utilizado en golpear al enemigo (Duarte, 2017).

Una de las informaciones más interesantes sobre la experimentación del ROS en Ucrania nos la proporcionó un documento titulado “Sobre la creación de un Complejo de Reconocimiento-Fuego con el UAV Orlan-10 para misiones críticas”, en el cual se aportan todos los detalles al respecto. Antes de nada, hay que ser algo cautelosos con la información mostrada en el documento, ya que puede que haya algunos errores, por ejemplo, en BDA.

El ROS experimentado era bastante reducido, ya que estaba compuesto por tan solo un batallón de artillería autopropulsada 2S1 «Gvozdika» de 122 mm, formado por tres baterías de cuatro cañones cada una y un КВР (Sistema de Reconocimiento Aéreo) equipado con el Orlan-10. No sabemos a quién daba apoyo este batallón.

Las misiones que se detallan en el informe fueron las siguientes:

1 – Destrucción de un radar AN/TPQ-48. Tres de estos radares fueron entregados por los EEUU al ejército de Ucrania en noviembre de 2014. Debido a su propósito, detección de morteros, se quedaban cortos de alcance frente a la artillería, mucho más activa en la guerra. A pesar de que en enero de 2015 ya habían perdido dos de ellos, fueron de una enorme ayuda para los ucranianos.

Por la imagen de la cámara de TV del drone Orlan-10, en la cual se ve al radar en el tejado de una casa, es bastante patente lo difícil de localizar visualmente. Por supuesto, en el Donbass han actuado Spetsnaz rusos, o rebeldes que proporcionaban inteligencia tras las líneas enemigas, pero el modo en el cual se destruyó este radar, el batallón de artillería solo hizo uso de UAVs.

Este Orlan-10 llevaba una carga útil con sensores ELINT, capaces de detectar las emisiones del radar AN/TPQ-48. No sabemos si formaba parte del complejo Leer-3, lo cual le daría capacidad de jamming. El hecho es que los datos de las emisiones del radar las envió al puesto de mando del sistema, que tras analizar estos, programó de manera automática la trayectorias de vuelo del UAV para ir triangulando la posición, tal y como se ve en la imagen. Una vez hecho esto, otro UAV, pero con la cámara de TV, busca por la zona para poder pasar unas coordenadas más exactas a la artillería. Esto último no es estrictamente necesario, ya que se puede batir toda la zona, pero sería un despilfarro de munición, además de exponer más a las piezas de artillería propias.

Con el radar perfectamente geolocalizado, las piezas rusas dispararon hacia las coordenadas dadas, y gracias al drone, se pudo ir corrigiendo el fuego para aumentar la precisión. Gracias a esta localización y corrección desde el drone, solo hicieron falta 38 proyectiles de 122 mm para la destrucción de la ubicación del radar, junto con este y sus operadores, que son personal cualificado. De no ser por el drone, y sin observación directa, hubieran hecho falta 200 o 300 obuses para destruirlo con certeza según las normas del Manual de Tiro y Control de Fuego de Artillería rusas de 2011 (PSiUO-2011).

2 – Destrucción de vehículos y munición escondidos en hangares. Ante el posible fuego artillero de respuesta enemigo, una de las baterías fue designada para contrabatería y las otras dos para atacar al objetivo. Tras el primer disparo de cada batería, el drone permitió dar las correcciones pertinentes, ajustándolo para bombardear el área en cuestión. El fuego se fue dirigiendo por todo el área destruyendo los distintos almacenes con material militar que podemos ver en las fotos. Para cumplir con la misión hicieron falta 112 proyectiles. De no haber contado con el ROK, y siguiendo el PSiUO-2011, habrían hecho falta 3.240 disparos.

3 – Destrucción de posiciones fortificadas. La siguiente acción fue contra una antigua base militar que había sido fortificada con un sistema de trincheras, pozos de tirador, búnkeres, vehículos blindados y posiciones de morteros de 120mm. Se siguió un procedimiento similar al anterior. El fuego se iba corrigiendo hasta que había un acierto pleno en el objetivo, entonces se pasaba al siguiente. Fueron necesarios 120 proyectiles cuando el PSiUO-2011 estipula 2.400.

En el informe vienen más datos todavía sobre las TTPs rusas, pero para el propósito de este artículo, lo mencionado es suficiente. Lo que sí es un dato interesante es la relación de vuelos del Orlan-10 con módulo ELINT, y con sensores opto-electrónicos cuando actúan en un ROS. Se realizaron 23 y 53 respectivamente. Esto coincide parcialmente con algunas informaciones sobre el uso del Orlan-10 en grupos de 2 o 3, con el que lleva los sensores electro-ópticos volando a 1-1,5 km, el ELINT lo propio y un tercero de relé.

Aparte del uso tan efectivo en Ucrania de los drones asociados a la artillería constituyendo el ROS, también se enriqueció este de otros elementos: Spetsnaz, GRU o unidades irregulares, que identificando objetivos, esa información solía acabar en la pieza en un periodo de tiempo muy corto (Fox, 2017).

En Siria, aunque se ha utilizado ingente cantidad de artillería rusa, en la mayoría de las ocasiones ha sido operada por personal sirio. Eso sí, asesorados por personal ruso. Eso implica que han podido experimentar nuevas tácticas, desarrollar TTPs, o modificarlas sin arriesgar apenas vidas rusas, aunque sí la de los soldados y civiles sirios. La variada geografía siria con sus desiertos, montañas llenas de pinos y la costa cálida y húmeda, es muy útil para probar la artillería en todas las condiciones.

De hecho, es más que probable que la primera gran ofensiva exitosa del Ejército Árabe Sirio desde la intervención rusa, en enero de 2016, haya sido posible gracias al personal y material artillero ruso. Se ha podido reportar la presencia de oficiales rusos, BM-21-1 Grad, 2A65 Msta-B y BM-30 Smerch operados por militares rusos durante la ofensiva en la costa norte de la provincia de Latakia.

Una de estás tácticas se pudo observar durante el asedio a Alepo, a finales de 2016. La ciudad fue atacada en tres turnos día y noche por la artillería y la aviación. Las aeronaves atacaron solo en el anillo exterior de las defensas rebeldes, mientras la artillería y la fuerza de misiles hacía lo propio en el interior de la ciudad.

Allí en Siria, el volumen de misiones de fuego ha sido proporcionado en un 45% por las fuerzas de misiles y artillería según el Jefe Adjunto del Estado Mayor, el teniente general Igor Makushev. Es decir, por los Tochka y Tochka-U por un lado y por los Smerch, Uragan y Grad por otro. También otra fuente mencionó la precisión de estos sistemas, algo que nos puede hablar del uso del ROS para corregir el tiro y aumentar la precisión de la artillería no guiada.

Según este mismo general, el obús autopropulsado Msta-B de 152 mm y el remolcado D-30 de 122 mm se utilizaron para destruir objetos blindados, artillería y morteros del enemigo. Lo primero no sabemos si a través de tiro directo, o indirecto. Respecto a lo segundo, y sabiendo que el ejército sirio no utilizaba el cambio de posiciones continuo para evitar el fuego contrabatería, estimamos que el enemigo tampoco, y que por tanto ha sido bastante eficaz.

Y es que los rusos han aumentado sustancialmente la supervivencia de los equipos de artillería sirios gracias a lo que indicamos del fuego contrabatería. Según el coronel Shevchenko, «les dijimos a los sirios cómo hacerlo en cuestión de minutos. También se les enseñó las complejidades del camuflaje, la imitación y el equipamiento de posiciones falsas. Las pérdidas disminuyeron de inmediato». Es decir, una combinación de cambio rápido de posición y maskirovka. En el segundo caso. Por supuesto, también los rusos han aprendido de la experiencia de los militares sirios, aunque en este caso no se indica específicamente el qué.

El TOS-1A ha hecho bien la labor para la que se le esperaba. Al fin y al cabo, son también muchos años en el arsenal soviético primero y luego en el ruso. En Siria, se ha visto su uso continuo en los numerosos asedios, donde el enemigo instala toda su infraestructura militar en los edificios, incluso en ruinas, zonas subterráneas, etc. Las cargas termobáricas son ideales para entrar en los recovecos y destrozar lo que haya, incluso en defensas bien preparadas. Eso sí, estamos hablando de un arma de zona que causa cuantiosos daños colaterales, especialmente en ciudades. Cabe mencionar que aunque sea un sistema de artillería reactiva, Rusia encuadra al TOS en sus unidades NBQ, al considerarlo un lanzallamas pesado por sus pesadas cargas termobáricas –mayores que la de los cohetes termobáricos del Uragan– junto a otros lanzallamas más ligeros, es decir, lanzamisiles termobáricos portátiles.

Sistema ruso Navodchik-2 pillado in fraganti por la OSCE cerca de la ciudad de Luhansk. Se pueden ver las cajas de los sistemas UAV en el suelo de otro sistema, el Leer-3, de guerra electrónica.
El uso de señuelos está ampliamente extendido en las Fuerzas Terrestres rusas, además del ocultamiento con humo, mimetizado, etc, para aumentar la supervivencia de los sistemas de armas. En este caso tenemos un señuelo inflable y unos para radar a su derecha. Los rusos son bien conscientes de que pueden ser detectados por sistemas aéreos, y luego dirigirse fuego sobre estos. La cuestión es cuántos de sus rivales lo están también.

La artillería rusa goza actualmente de buena salud, gracias a la puesta al día de parte importante de sus sistemas, además del aumento importante de su potencia de fuego. El alcance de los sistemas de artillería rusa, sobre todo la reactiva, su número en comparación con la mayoría de sus enemigos, pueden ser un factor determinante en el campo de batalla. En unos cielos disputados, sus unidades mecanizadas y acorazadas podrían pasar por encima de los restos de las unidades enemigas sin haber tenido casi que combatir, explotando el éxito de la artillería. Una artillería experta en guerra contrabatería, maskirovka, frente a otras que han padecido décadas de desatención tras el fin de la Guerra Fría, o acostumbradas a guerras contrainsurgencia, donde evitar ser detectado y la respuesta de la artillería enemiga no estaba muy presente.

Los sistemas de guerra centrada en red rusos que hemos visto en este trabajo pueden ser susceptibles de ataques electrónicos y ciber por parte de sus rivales. De hecho, el desarrollo de la guerra electrónica rusa en gran parte se ha debido a que pretendían reducir la brecha en este campo con EEUU. Anular la posible ventaja con una medida asimétrica. Pero los rivales de Rusia en su gran mayoría no han apostado por la guerra electrónica, en especial en las fuerzas terrestres. Esto hace que los sistemas rusos centrados en red sean menos vulnerables, y que por tanto, su artillería no se vea degradada al perder este concepto que multiplica su poder militar. Es más, los sistemas rusos sí que han sido puestos a prueba en su desarrollo, mostrando su resiliencia a los ataques.

La brecha tecnológica se ha cerrado en algunos aspectos con la mayoría de sus rivales, pero manteniendo una aplastante superioridad numérica artillera. Pero no todo son luces, ya que esta modernización está lastrada por la pérdida de acceso a la tecnología foránea. Por citar un ejemplo, en el campo de las espoletas y sensores para el guiado de la munición de artillería. Cabe citar aquí un documento de JSC NPO “Poisk” de 2020, en el que se reconocía lo siguiente:

“Se sabe que las espoletas domésticas existentes y utilizadas habitualmente están obsoletas y, en cuanto a sus características tácticas y técnicas, no mejoran la eficacia de la destrucción de los objetivos modernos. Además, se basan en componentes obsoletos y tienen unas dimensiones y peso considerables. Los diseñadores nacionales de espoletas están experimentando dificultades para sustituir aquellos elementos que solían ser suministrados desde el extranjero, mientras que necesitan urgentemente sensores modernos, fuentes de alimentación y tecnologías para su producción en masa. La cuestión de la modernización de las instalaciones de fabricación con equipos modernos y nuevas tecnologías sigue siendo problemática.”

Esto será un desafío que deberá abordar la industria de defensa rusa y que se agravará según su política exterior sea más agresiva y aumente la rivalidad con EEUU y sus aliados, ya que ello desembocará en mayores sanciones y pérdida de acceso a dichas tecnologías. Tecnologías tan diversas y costosas que Rusia carece de capacidad de abordarlas todas.

Bibliografía

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2 Comments

  1. Enhorabuena, estoy impresionado, tanto por la brillantez y profundidad del estudio como por la situación del ejército ruso, en lo que artilllería, mando y control, guerra electrónica y reconocimiento se refiere. El Ejército de Tierra está fuera de la partida, para nuestra desgracia, estamos en los ochenta como mucho.

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