Las dimensiones críticas de un carro de combate

Los Carros de Combate son, tanto desde el punto de vista militar como del técnico, máquinas complejas, costosas y caras cuyo diseño es una tarea muy larga, también cara y complicada, que debe intentar equilibrar las necesidades descritas en los documentos elaborados por los estados mayores de los ejércitos (en España primero se redacta el Documento de Necesidad Operativa, luego los Requisitos de Estado Mayor y finalmente se saca el Pliego de Prescripciones Técnicas, que es el documento dirigido al contrato) con las posibilidades de todo tipo que van limitando y dando forma a la idea inicial. Aunque estamos hablando de un arma que debe ser fabricada para satisfacer necesidades militares, lo cierto es que hay que adaptarse a otras influencias como las políticas o económicas, sin que eso signifique que estos intereses, especialmente los  industriales, se sobrepongan a aquéllos. Es difícil que una nación pueda acometer totalmente el proceso de desarrollo y fabricación, así que los acuerdos entre naciones, las enseñanzas y experiencias que se puedan obtener del proceso de investigación y desarrollo, el interés económico por que la industria nacional se encargue de la fabricación total o parcial, el prestigio de la industria o de la nación, etc, son factores que se deben tener en cuenta porque a todos conciernen y, por tanto, por todos deben ser aceptados.

Uno de los aspectos más interesantes en su diseño es el referido a las dimensiones de cada uno de sus elementos, cómo se interrelacionan y cómo influyen en el conjunto.

Para iniciarse en este campo podría ser recomendable retraerse a los tiempos en los que no se había iniciado la era digital, cuando todo era, por decirlo de alguna manera, más elemental, pero en los que estas armas habían alcanzado un alto desarrollo técnico. En mi opinión, tres libros son muy ilustrativos, y me permito recomendarlos: “Desing and Development of Fighting Vehicles” 1, “Technology of Tanks”2 y “Vehicles and Bridging” 3.

Sin entrar en aspectos demasiado técnicos, nos ayudaremos de ellos a través de sus ideas principales y línea de exposición (y, de paso, le copiamos a uno de ellos el título del artículo).

AGS de Teledyne.

Dimensiones Generales

Sobre todo en tiempos de paz, pero también en operaciones, los Carros de Combate necesitan ser transportadas por tren o por carretera para reducir sus costos de mantenimiento, los daños sobre caminos y carreteras, por rapidez en los largos desplazamientos y para evitar el cansancio de las tripulaciones antes del combate.

Esto significa no sólo que su tamaño debe respetar las normas de circulación en cuanto a las dimensiones de los vehículos que circulan o son transportados por carretera o ferrocarril, sino que en el diseño se deben también tener en cuenta, hasta donde se pueda, las restricciones físicas impuestas por el terreno donde se espera que opere, como pasos estrechos, puentes, túneles, bosques, cursos de agua, etc.

El tamaño tiene por tanto un límite físico que no se puede exceder, e impone considerables restricciones en el proyecto (lógicamente, esto se refiere a los elementos fijos, y no a aquéllos que se puedan retirar, como las ametralladoras del techo).

No sin razón, el problema suele ser el ancho y no la altura del vehículo, porque una de las mayores preocupaciones del diseñador será mantener una altura lo más baja posible para reducir la silueta que se ofrece al enemigo, es decir, presentar un blanco lo más pequeño posible, así que el límite impuesto por ella suele estar resuelto de antemano.

Una vez entre en servicio, las dimensiones ya determinadas tendrán influencia en las fases de preparación de las actividades de las unidades acorazadas, tanto en operaciones como en tiempos de paz, y sobre todo para movimientos no tácticos, en los que será relativamente fácil saber cuáles son las restricciones impuestas por las normas o el terreno en la zona donde se vaya a operar y, aunque en ocasiones esas limitaciones se pueden evitar con permisos especiales de circulación, habrá que tenerlas en cuenta, y serán unos datos de planeamiento muy importantes para los desplazamientos que puedan incluir pasos prohibitivos, como puentes y túneles.

Las condiciones impuestas para la circulación por carretera y en ferrocarril son diferentes y también son diferentes en cada nación. Hay una tendencia a la normalización, pero es muy difícil de conseguir dadas las diferentes características orográficas y de las redes existentes, lo que hace muy costosa la adaptación.

Como referencia de normalización ampliamente aceptada en Europa (no en otros continentes), está el ancho de vía de Berna o gálibo del Convenio de Berna, surgido en la conferencia ferroviaria internacional celebrada en esa ciudad suiza en 1912. Su nombre oficial es “Gabarit passe-partout international” (PPI, algo así como gálibo internacional de paso general), y entró en vigor en 1914. Las medidas generales de este gálibo son de 3.150 mm de ancho por 3.175 mm de alto, que se eleva a 4.280 mm en el centro.

Vemos aquí que, como norma general, las dimensiones máximas del carro vienen dadas por las restricciones para el movimiento de la zona donde se espera que opere.

Pasemos ahora a analizar cómo los distintos elementos que lo componen pueden influir en su volumen, y cómo se pueden ajustar para conseguir el conjunto deseado.


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