Las tecnologías de la futura base logística del Ejército de Tierra

Hace apenas unos días os hablamos a fondo de la futura base logística del Ejército de Tierra y todo lo que ha rodeado a la decisión de conceder a Córdoba el privilegio de ser su sede. También sobre los errores de concepto que, a priori, parece tener un proyecto complejo, polémico y necesitado de una inversión ingente que no está asegurada. En las próximas líneas profundizaremos en la parte tecnológica del programa, pues lo que caracteriza a este proyecto y lo diferencia de iniciativas previas es, entre otras cosas, el papel central que tecnologías en muchos casos disruptivas tienen en el mismo.

El plan COLCE consiste en un proyecto destinado a concentrar los doce actuales Órganos Logísticos Centrales (OLC) en únicamente dos instalaciones. En la futura base logística que se prevé establecer en Córdoba se dará apoyo logístico a los medios terrestres, mientras que en otra base situada en Colmenar Viejo (Madrid), se realizarán las tareas necesarias para mantener los medios aeromóviles de las Fuerzas Armadas, en el denominado Parque y Centro de Mantenimiento de Helicópteros (PCMHEL).

La construcción de la nueva base logística se pretende que sea un potenciador de las capacidades de las Fuerzas Armadas, contemplándose como un proyecto innovador dotado de un gran componente tecnológico, que suponga un antes y un después en la forma en la que el Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra (MALE) realiza el sostenimiento de los sistemas de armas tanto en servicio como futuros.

Para el diseño de la base se empleó una metodología de trabajo en la que se analizó la situación actual en los OLC, visitando para ello sus instalaciones, pero también las de empresas civiles punteras en logística. También se analizó la previsible demanda que en temas de abastecimiento y sostenimiento con la vista puesta en el horizonte temporal 2035, y el establecimiento de la denominada Fuerza 35. La idea pasa por integrar infraestructura, tecnologías y sistemas de comunicaciones.

De esta forma, mediante un análisis de procesos y flujos funcionales, se completó un primer diseño de la futura base logística, estableciéndose las instalaciones y tecnologías que se necesitarían para que fuese plenamente funcional. De su estudio surgieron distintas oportunidades de investigación y desarrollo.

En la imagen se representa la visualización de un «gemelo virtual», en este caso para el Programa F-110 de Navantia y la Armada Española. En el caso de la logística terrestre se adoptarán soluciones similares. Fuente – Navantia.

Componentes principales de la futura base logística

En el aspecto humano, actualmente prestan servicio en los doce OCL un total de 3.017 trabajadores, de los cuales 1.413 son militares y 1.694 civiles. Tras la futura reorganización, la cantidad de personal pasará a ser de apenas 1.997, siendo 713 de ellos militares y 1.284 civiles. Comparativamente, el cambio supone una reducción de un 33% en cuanto a volumen de personal (siendo porcentualmente la disminución de militares de casi un 50%).

En cuanto a las infraestructuras incluidas en el proyecto, ya han sido tratadas anteriormente al hacer la descripción de la base, destacando la creación del Centro de Abastecimiento del ET (CABET), el Centro de Mantenimiento de Sistemas de Armas Terrestres (CEMSATET) y los dedicados al mantenimiento del software, calibración y ensayos.

El tercer componente del proyecto, que analizamos aquí, es el tecnológico. Se pretende que la base logística sea tecnológicamente muy avanzada e innovadora, incorporando tecnologías que estén consolidadas, sean útiles, utilizables, agradables, asequibles, sostenibles, seguras y escalables. Para su uso es necesario que estén focalizadas en la organización (dirección centralizada y segura), el usuario (permitiendo el ahorro en personal), los objetivos (con gran eficiencia) y que en el contexto sean adaptables.

El último es el dedicado a los sistemas de información, donde el componente de los datos y su tratamiento da soporte al trabajo que se realiza en la base, asegurando su accesibilidad, transparencia y trazabilidad, a la vez que blinda una capa de seguridad a su gestión y uso, tanto en el interior de la base como frente al exterior.

Se identificaron una serie de necesidades funcionales de la base a desarrollar: Planificación y Control de Operaciones, Gestión de Inventario, Automatización de Procesos, Seguridad y Eficiencia, Ejecución de Tareas Operativas, Control de los Procesos y Fiabilidad de la Información.

Para satisfacer esas necesidades funcionales se han planteado una serie de iniciativas tecnológicas a desarrollar, con vista a su inclusión en la futura base, que exponemos a continuación.

Aplicación de una capa de pintura a un camión del Tercio de Armada. Fuente – Armada Española.

Tecnologías relativas al mantenimiento

  • Sistema de Gestión de Taller (SGT). Facilitará el funcionamiento del mismo controlando por ejemplo los flujos de trabajo y las piezas y recambios necesarios para que puedan realizarse el mantenimiento o las reparaciones.
  • Fabricación aditiva. Ayuda a la fabricación y mejora de la calidad de los productos finales, permitiendo crear piezas a demanda, sin necesidad de almacenamiento de un stock. Desde piezas de plástico hasta partes metálicas sometidas a grandes solicitudes. Obtención de repuestos y piezas para todo tipo de plataformas, conjugado con la utilidad desde el punto de vista logístico de poder realizarse tanto en territorio nacional como en los escenarios operativos.
  • Tecnologías de diagnosis y mantenimiento predictivo. Analizadas en un artículo anterior de Ejércitos, emplean sensores para obtener información del funcionamiento de los componentes de un sistema, siendo capaz de pronosticar su degradación para intervenir con una logística proactiva antes de que se produzca una avería fatal, con la consiguientes ventajas operativas y económicas. Uno de los proyectos ganadores en 2018 de los concursos COINCIDENTE – del observatorio de prospección tecnológica la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) – es el denominado MANPREDIC, que incorpora la Inteligencia Artificial para crear algoritmos que faciliten al sistema la capacidad de identificar modos de fallo.
  • Automatización. Empleo de robótica avanzada para procesos de mantenimiento de los vehículos.
  • Sistemas de frenado eléctrico en bancos de prueba. Destinados a las Inspecciones Técnicas de Vehículos inteligentes que se les realizan a los vehículos. En este sentido se está trabajando con la Universidad Carlos III para el desarrollo de una ITV virtual para uso en zona de operaciones.
  • Cabinas de pintura eficientes. Donde se quitarán o aplicarán capas de pintura según los requerimientos del vehículo, realizándolo de manera eficiente sin que el personal sea afectado por las pequeñas partículas creadas, siendo estas capturadas y tratadas para que generen un residuo ambiental prácticamente nulo.
  • Sistema de apoyo al mantenimiento. Realidad aumentada/virtual. Telemantenimiento: Un ejemplo en este campo es el desarrollado en el Parque y Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados nº1 (PCMASA nº1) por la empresa Sonovisión. Partiendo de los manuales de mantenimiento en papel y con la ayuda del personal del PCMASA, se ha realizado una digitalización y una gestión del conocimiento para llevarlos al estándar S10000D, dentro del nuevo Sistema de Publicaciones Técnicas del Ejército (SOPTE). El siguiente paso ha sido la virtualización, con el desarrollo de modelos 3D del blindado, de los componentes y de los propios procesos de mantenimiento. La última fase ha sido la implantación de un sistema de realidad aumentada y otro de realidad virtual, desarrollando para ambos equipos portátiles, tanto para los talleres en territorio nacional como para los establecidos en las zonas de operaciones. Con esos equipos se permite realizar una función de guiado del técnico de mantenimiento mediante un tutorial o un servicio de telemantenimiento. Además, también se puede formar a los técnicos fuera del vehículo. Cualquiera que se haya tenido que manejar con los múltiples, difíciles de corregir y farragosos volúmenes que abarcan el sostenimiento de un sistema como el carro de combate Leopardo, que abarcan estanterías completas en cada escalón de mantenimiento, podrá darse cuenta del beneficio que aporta esta tecnología al especialista, facilitando la realización correcta de sus tareas.

En cuanto a simulación, se podrán crear y operar modelos virtuales de los sistemas reales con la finalidad de probarlos y optimizarlos. En sistemas complejos será imprescindible el empleo de los llamados “gemelos digitales”. Uno de los ejemplos más claros de gemelo digital se da desde hace muchos años en la Formula 1. Mientras el piloto conduce el bólido por la pista, infinidad de sensores captan la información de los distintos parámetros de funcionamiento y es enviada en tiempo real a los boxes de los equipos, donde se analiza su funcionamiento y se pronostica su evolución temporal. Con esos datos los jefes de equipo pueden dar información al piloto que permita aumentar sus prestaciones o asegurar la integridad del vehículo.

Esta herramienta ya se usa desde hace años en los recientes desarrollos de Navantia para la Armada Española. Todos los parámetros de funcionamiento de los buques son enviados por un canal seguro vía satélite a un centro de la Armada en la base de Cartagena y remitido al Cuartel General de la Armada. De este modo, cada navío cuenta con varios gemelos digitales, que en tiempo real pueden simular el funcionamiento de un buque y pronosticar la integridad de sus sistemas, asistiendo su comandante en la toma de decisiones para darle al buque una logística proactiva. Usando esa tecnología en situaciones de combate, se pueden simular los efectos de los daños causados por un arma enemiga, ayudando así a salvar el buque.

Esta herramienta de “gemelo virtual” pretende ser adoptada por el Ejército de Tierra a los blindados, algo que quizás en un futuro muy, pero que muy lejano, pueda ser una realidad, pero que en la actualidad se observa con cierto escepticismo. ¿Realmente se pretende tener uno o varios gemelos virtuales de cada vehículo? ¿Se han parado a analizar los gigabytes o terabytes de información que tendría que ser enviada en tiempo real sobre datos de marcha de miles de blindados, cualquier día y en cualquier instalación del Ejército? Incluso en casos reales de combate y aplicados a una cantidad limitada de blindados, ¿de qué sirve esa información si un IED hace explosión al paso de un carro VRC Dragón? ¿Acaso piensan que hay un algoritmo mágico que ya haya contemplado qué hacer si les falta un eje de rodadura y tienen pinchadas tres ruedas? Es imposible. En una situación así, será siempre la apurada tripulación la que tome las decisiones que crean convenientes y no las que indique una pantalla de un ordenador de Madrid o Córdoba.

Es mucho más real y factible que todos los datos de funcionamiento se guarden en una unidad de almacenamiento y que al llegar a una base se puedan descargar con un simple conector a un aparato como los Interactive Electronic Technical Manual (IETM) que los pueda remitir a los centros del MALE cuando el canal de comunicaciones y el momento sea el adecuado, sin que el volumen de datos que debe ser transmitido en mitad de una operación táctica se convierta en multitud de señales que sirvan para alertar a un adversario.

Rafael López Mercado

 


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