La futura base logística del Ejército

Un salto adelante en el sostenimiento de las fuerzas armadas

Cuando en poco más de un lustro, Dios mediante, se haya construido y puesto en funcionamiento la futura base logística del Ejército de Tierra, la logística militar en España habrá avanzado a un nivel destacable. Gracias a un grupo de personas, que con gran esfuerzo, ilusión y dedicación diseñaron las instalaciones -empezando por el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra- a los militares españoles en el territorio nacional y desplegados en el extranjero, se les facilitara enormemente el poder cumplir las misiones que tengan asignadas. Esperemos que la base sea una más de las decisiones acertadas que se tomen en el país y sirva como ejemplo de actuación conjunta, generadora de riqueza y prosperidad.

El pasado día 4 de febrero de 2021, por fin se dio a conocer la localidad española donde estará ubicado el futuro parque y centro de mantenimiento del Ejercito de Tierra “General del Ejército Francisco Javier Valera Salas”, esto es, la futura base logística del Ejército. Detrás han quedado décadas de planificar algo similar una y otra vez, sin la más mínima posibilidad de verlo convertido en una realidad. Ahora toca afrontar otro reto de gran envergadura y calado, como es su construcción y puesta en marcha. Uno más a sumar a los no pocos que ya afronta un Ejército que no se sabe muy bien hacia dónde va.

En este artículo trataremos de explicar, como no van a poder encontrar narrado en ningún otro medio, los hechos que han rodeado a dicho hito en la historia de la logística militar española.

En primer lugar, se expondrá la necesidad que tenía -y tiene- el Ejército de Tierra de España de disponer de unas instalaciones de este tipo. Posteriormente se hará una breve descripción de las características de la futura base logística del Ejército, para a continuación hacer una crítica constructiva (algo que parece que olvidan tanto los medios de comunicación de masas como, lo que es más sangrante, los medios especializados en defensa) de un proyecto que tal y como ha sido concebido, está amenazado por diversas sombras que pueden dar al traste con su función principal. En último lugar, pero no menos importante, se narrarán los hechos que han rodeado al concurso entre localidades y a la designación de Córdoba como sede de dicho complejo, ya que es un derecho de los ciudadanos conocer los actos positivos y negativos que han acompañado a su elección.

Respecto a lo anterior, hemos de ser conscientes de que despreciar u ocultar la historia entre bambalinas de la selección de dicha ciudad, sólo puede llevar a que, en otros casos similares, los aciertos no se refuercen y los errores cometidos se repitan. Será un caso extraordinario, ya que nos obligará a hablar de política, algo que intentaremos hacer de la forma más aséptica posible. Esperamos que el lector entienda que es imposible explicar de otra manera los factores que han impulsado la toma de una decisión de marcado carácter político. Aunque cronológicamente no se debería dejar para el final, el no desviar la atención de la importancia de la base aconseja que este sea el esquema preferible del artículo.

Antes de empezar, hay que reseñar que el hecho de que la base lleve el nombre del actual Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME) es algo poco usual, pero que debe parecerle justo a todo aquel que haya tenido conocimiento del desarrollo de los acontecimientos. Comprar equipos e inaugurar una instalación es algo humanamente apetecible y fácil. Lo difícil es dar la orden que conlleve el cierre de cuarteles que durante décadas han estado abiertos y forman parte de la historia de la ciudad donde se sitúan, teniendo que soportar enormes presiones de políticos de toda condición, para intentar frenar dicha decisión y que todo permanezca inalterable, aunque sea en detrimento de las necesidades del país. Digamos que las “cicatrices” sufridas a partir de tomar la decisión serán algo que en tiempos futuros los militares españoles le agradecerán.

Acompañando al JEME ha estado un equipo de militares que vislumbraron la posibilidad de tomar la iniciativa, trabajando conjuntamente con un objetivo claro: dotar al “continente” de la base con un “contenido” a su altura y que no quede simplemente en la definición del acrónimo Plan COLCE (Concentración de los Órganos Logísticos Centrales del Ejército), algo que de por si justificaría la ejecución del proyecto. Muy al contrario, pretenden dotar a la futura base logística del Ejército de Tierra de las más novedosas tecnologías logísticas y de mantenimiento disponibles, ahora o en futuro, provenientes del mercado civil y militar.

Como suele pasar en la narración en los hechos militares, los años fueron transcurriendo y en los cargos se han ido relevando los mandos responsables. A la cabeza del Mando de Apoyo Logístico del Ejército (MALE) durante los años previos al concurso estuvo el Teniente General Pardo de Santayana, siendo relevado por el también Teniente General Fernando Miguel García y García de las Hijas.

Otro de los principales impulsores es el General de División Guillermo Manuel Fernández Sáez, que recientemente ocupa un nuevo destino como Jefe del Mando de Personal del Ejercito de Tierra, pasando su testigo de responsable de la Dirección de Integración de Funciones Logísticas al General de División José Manuel Vivas Urieta

Otras de las personas que más visibilidad han tenido, han sido el General de División José Luis Murga Martínez, de la Subdirección General de Planificación, Tecnología e Innovación; el General de División Rafael Tejada Ximénez de Olaso, responsable de Ingeniería del Mando de Apoyo Logístico del Ejercito (MALE) y el General del Brigada Enrique Ruiz Alonso, encargado de la Jefatura de Centros Logísticos.

Antes de entrar a explicar las características de la futura base logística del Ejército, sobre la que hay depositadas tantas esperanzas e ilusiones, es obligatorio hacer una pequeña reflexión: los centenares de millones de euros que se van a movilizar, pese a los efectos sobre la economía regional, no deben ser solo motivo de alegría, también de preocupación. Ojalá procediesen de unos presupuestos ordinarios y fuesen parte de partidas aprobadas fruto de una metódica planificación de las necesidades de España en materia de Defensa. La cruda realidad es que el proyecto se va a llevar a cabo «a la española», en medio de una situación económica lamentable y en el contexto de una pandemia mundial que va a cambiar la sociedad de una manera que todavía no se puede ni vislumbrar. Por supuesto, sería estúpido no aprovechar la oportunidad presentada y renunciar a construir la base logística del Ejército, pero también debemos ser conscientes del suelo que pisamos y de lo negativo de esta forma de proceder.

¿Es necesaria la futura base logística del Ejército?

La creación de una base única para la gestión logística de los medios del Ejército de Tierra (ET) no es algo sobre lo que se este trabajando desde hace diez años. En verdad empezó a intuirse como una necesidad imperativa desde que en noviembre de 1990 se firmase en París el Tratado de Reducción de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE). Tal y como se acordó, tanto la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como el Pacto de Varsovia (PdV), establecían límites para el número máximo de medios principales de armamento convencional para los ejércitos de ambas coaliciones. Como consecuencia, el Ejercito de Tierra español tuvo que destruir centenares de carros de combate, vehículos blindados y piezas de artillería.

Ya desde hacia varios años el Gobierno y el Estado Mayor del Ejército estaban trabajando en el denominado Plan General de Modernización del Ejército de Tierra (META) y en los posteriores Plan de Reorganización del Ejército de Tierra (RETO) y Plan de Nueva Organización del Ejército de Tierra (NORTE). El resultado final fue la reducción del número total de sistemas de armas en las fuerzas armadas españolas, siendo compensada la disminución numérica con la muy superior capacidad operativa que otorgan los medios modernos de combate.

Durante décadas el sostenimiento de los equipos había seguido una pauta no muy diferente de la que se había establecido desde las grandes guerras mundiales del siglo XX. En un principio, un arma determinada se usaba hasta que sufriese una avería que la hiciese inoperativa. Huelga decir que dicha manera de actuar, tanto por los elevados costes que comporta, como por la incertidumbre en que deja el conocimiento del estado del equipo, resulta inaceptable para poder cumplir las misiones que le asignase el mando. Es por ello que cada vez más se le fue dando mayor preponderancia a realizar tareas de mantenimiento preventivo, que mediante revisiones periódicas añaden certeza de operatividad a la vez que reducen el gasto total al usuario.

Al aumentar la complejidad de los sistemas de armas adquiridos, con motores cada vez más potentes, gran número de equipos electrónicos y sensores, la cantidad de tareas de mantenimiento preventivo se dispararon, aumentando de manera desproporcionada los recursos y el tiempo necesario para mantener los medios operativos. De la necesidad de controlar el coste de uso de los sistemas, a la vez que se aumentan las capacidades operativas, surgió el mantenimiento predictivo como manera de dar un sostenimiento integrado mucho más sofisticado.

Desde comienzos de siglo se ha mantenido una línea de investigación y desarrollo en la Universidad de Córdoba que ha permitido preparar dicha adaptación a la tecnología de mantenimiento más puntera, llegando en la actualidad a continuar mejorando el estado tecnológico con la incorporación en dicho campo de la Inteligencia Artificial en el conocido como Proyecto MANPREDIC.

El Ejército de Tierra tiene su logística organizada en torno al Mando de Apoyo Logístico del Ejercito (MALE). De él dependen dos Direcciones:

A) La Dirección de Adquisiciones. Cuya principal misión es establecer los requisitos de los nuevos sistemas de armas que se planteen adquirir para el Ejército o la modernización de los ya existentes. Actúan coordinados con la DGAM y con la empresa pública ISDEFE, para que éstos actúen realizando una prospección de las tecnologías existentes en el Mercado que puedan satisfacer las necesidades planteadas, así como analizar económicamente sus costes a lo largo de todo su ciclo de vida (compra, empleo, mantenimiento y desactivación).

B) La Dirección de Funciones Logísticas. Integra las funciones logísticas de mantenimiento, abastecimiento y el transporte de tropas y equipos, con el objetivo de aumentar la eficiencia de su gestión. Dentro de su ámbito de competencias recae la gestión de los talleres donde se realiza el mantenimiento de los sistemas denominado de Cuarto Escalón, siendo su responsable la Jefatura de Centros Logísticos. Repartidos por el territorio nacional se encuentran:

  • Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Material de Transmisiones
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Material de Ingenieros
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Vehículos Ruedas nº 1
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Vehículos Ruedas nº 2
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados nº 1
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados nº 2
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Sistemas Antiaéreos, Costa y Misiles
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Armamento y Material de Artillería
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Helicópteros
  • Parque y Centro de Mantenimiento de Sistemas Hardware y Software

La dispersión de centros enumerada es la propia de hace décadas, cuando las comunicaciones, el transporte y en general la logística, no estaban tan avanzadas. El tener que prestar servicios de abastecimiento y mantenimiento a un gran número de unidades militares repartidas por todo el territorio nacional, llevaba a adoptar dicho despliegue logístico.

En las últimas décadas, con la introducción de un ejército de tipo profesional, gran número de instalaciones militares se han ido clausurando, concentrándose el personal y los medios en menor cantidad de bases. Es por ello que el anterior esquema de sostenimiento no era el mejor adaptado a las circunstancias actuales, ni las que se puedan prever en el futuro cercano.

El hecho de que todos los parques y centros enumerados sean instalaciones añosas, en ocasiones superadas por el crecimiento urbanístico que las rodeaba, planificadas en otras épocas y con herramientas de trabajo previstas para dar servicio a otros sistemas de armas tan diferentes, llevó a la conclusión de que en la situación actual era posible para el Ejército de Tierra cumplir mejor su misión de dar apoyo logístico a la denominada “Fuerza” (las unidades de combate) si se concentraban los recursos en una única instalación: la futura base logística del Ejército.

En los Parques y Centros de Mantenimiento de ruedas y cadenas nombrados anteriormente se realiza el mantenimiento de Cuarto Escalón a los vehículos, lo que significa que están capacitados para reconstruir completamente un blindado partiendo de su chasis y piezas. Es el tipo de mantenimiento más sofisticado que se realiza en talleres propiedad del Ejército. Un ejemplo del trabajo que han realizado durante décadas es el siguiente video de hace años en el que el Coronel Landaburu cuenta a los medios las labores que se realizaban precisamente en el PCMVR nº2 de Córdoba.

Según establece el Plan COLCE, todos esos talleres (menos el dedicado al mantenimiento de aeronaves CEMAET que queda en Colmenar Viejo) serán localizados en una única instalación, consiguiendo concentrar los medios disponibles, que siempre suelen ser escaso, para permitir planificar mejor el sostenimiento de los sistemas de armas de una manera mucho más eficiente que la actual.

Video PCMVR Nº 2 Video Publicado Diario el Mundo La UCI de los vehículos militares.

Breve descripción del parque y centro logístico

Una base como la proyectada no va a ser un taller como los ya existentes pero a escala mayor. Será más grande, pero lo que realmente va a significar un antes y un después va a ser la tecnología contenida dentro de sus paredes. No solo la física, sino también la digital.

La moderna manera de funcionar los ejércitos en el siglo XXI, como en el que se trabaja en España con el horizonte temporal del 2035 denominado Fuerza35, implica una acción global, con misiones tanto en territorio nacional como fuera de nuestras fronteras. Eso obliga a que la logística sea también del mismo nivel, capaz de dar soporte en cualquier punto del planeta de manera segura, tanto a nuestros militares como a los aliados con los que actuemos conjuntamente.

Afortunadamente, si en un aspecto se ha mejorado es en el desarrollo de una logística avanzada capaz de enviar de manera rápida y fiable tanto a personas como a bienes por todo el planeta.

Esa va a ser la gran labor de la futura base logística militar, tanto dar sostenimiento a los medios de nuestros profesionales como abastecerles de los equipos que precisen. Con ese fin se ha planificado una base que ira evolucionando conforme las necesidades evolucionen.

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.
Video Base Logística del Ejército de Tierra.

Las entradas a la base se realizarán mediante tres accesos principales diferenciales para visitas, personal o material. Ya en el interior, la base está dividida según su funcionalidad en varios tipos de edificios.

Destaca el Área de Mando, donde el Centro de Operaciones actúa como verdadero cerebro de la base y donde se controla y se gestiona la actividad de manera inteligente, integral y con planificación predictiva de la demanda, con una sala abierta donde grandes pantallas permitirán ubicar en el mapa cualquier requerimiento o equipo sobre el que se realice una consulta.

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.

En el Área Logística destacan los edificios dedicados al mantenimiento de software y los dedicados a la calibración y ensayos, desde donde por ejemplo el Sistema Paesa de análisis de lubricantes permitirá analizar las muestras que permitan diagnosticar el estado de los equipos.

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.

Como es lógico, habrá un espacio reservado al repostaje, donde además de los surtidores de combustibles usuales coexistirán una electrolinera para dar cargar eléctrica al cada vez mayor número de medios que empleen esa fuente de energía. También habrá depósitos de almacenamiento de hidrogeno como fuente alternativa.

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.

La siguiente gran área es el Centro de Abastecimiento del Ejercito de Tierra (CABET) que consta de un gran almacén principal con 45.000 metros cuadrados.

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.

En su interior grandes estantes contendrán el conjunto de piezas de repuesto y materiales de reparación para dar servicio a las docenas de miles de vehículos de las fuerzas armadas nacionales, aliadas o con las que se alcancen acuerdos. 

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.

La distribución de piezas se intentará que sea lo mas automatizada posible, con robots circulando sin intervención humana por vías designadas a tal efecto.

El Centro de Mantenimiento de Sistemas de Armas del Ejército de Tierra (CEMSATET) constará de una gran nave de 100.000 metros cuadrados. En su interior se realizarán las tareas de mantenimiento, lo que será posible gracias a los 150 boxes que permitirán atender los distintos sistemas de armas del Ejercito de Tierra, prestando sus servicios a docenas de miles de vehículos de distintas categorías, marcas y modelos

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.

Otros componentes del CEMSATET son una galería de tiro subterránea de 200 metros de longitud, un centro de diagnosis e inspección final, con la correspondiente ITV que certifique los vehículos, además de una pista de pruebas para comprobar sobre el terreno el correcto funcionamiento de los blindados en ensayos de rodadura, frenada y estabilidad.

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.

Por último, la base está dotada de un conjunto de instalaciones que conforman el Área de Servicio, con alojamientos, comedores, zonas deportivas, un museo, zona sanitaria y un helipuerto que facilite visitas o evacuaciones médicas.

Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.
Infografía de la futura base logística del Ejército. Imagen – Ministerio de Defensa.

Uno de los aspectos sobre los que se va a hacer más hincapié es en el de la seguridad de las comunicaciones, tanto de las internas como las que tengan origen o destino hacia el exterior.

La ciberseguridad es un aspecto cada vez más importante y el Ministerio de Defensa ya ha sido víctima de dichos ataques anteriormente. Este mismo año 2021, en medio de la pandemia y con dependiendo de las gestiones por vía informática,  el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) fue blanco de uno de una intrusión del tipo “ramsomware”, que encripta archivos y bloquea ordenadores con el propósito de obtener un rescate pagado con criptomonedas.

Es por ello que la información que maneje la base no será manipulable, empleando un método de cifrado seguro, con autentificación y trazabilidad de las comunicaciones, con un registro de todas las transacciones de datos, que deben ser en tiempo real y sin intermediarios. El método ha de facilitar la visibilidad y trazabilidad de los activos, creándose una estructura en la que la red permanezca segura, aunque un nodo se haya visto comprometido. En dichos nodos cada participante tiene su propia copia de la información, que estará además encriptada, lo que permitirá que el acceso a la información de cada uno de ellos sea selectivo.

Resulta paradójico que tras anunciar el presidente del Consejo Social de la Universidad de Córdoba que dicha institución era un referente nacional en asuntos como la ciberseguridad, realizando cursos y encuentros dedicados a alertar a la sociedad, al mes siguiente fueran ellos víctimas de un ataque “ramsomware” del Grupo Conti, que encriptó un alto porcentaje de documentación de materias delicadas de investigación. Este caso, por más que puntual, obliga a ser modestos y aprender la lección de forma que instituciones como la UCO, que participan en programas de I+D de la DGAM relacionadas con la logística militar, blinden también su información para no comprometer las investigaciones.

El presidente del Consejo Social de la UCO y su subalterno anunciando que la entidad es referente en ciberseguridad. Imagen – El día de Córdoba.

El error conceptual que limita la función para la que la base se diseñó

La función principal del centro que se pretende construir en Córdoba es la de dotar al Ejército de Tierra de un mantenimiento y de una logística propias del siglo XXI, capaz de sostener a la proyectada Fuerza35. Indudablemente se va a producir una gran mejora, aunque sólo sea por lo que significa la concentración de medios, pero el concepto final de sostenimiento en el que trabajan en la actualidad esta errado en fondo y en forma, partiendo dicho error de las acciones deliberadas y coordinadas en las que un grupo de individuos, civiles y militares, incurrieron con el fin de obtener réditos personales en detrimento de la UCO y del MALE.

En España, la idea y la doctrina dirigidas a la completa implantación del mantenimiento predictivo en los sistemas terrestres militares parten de un estudiante de la UCO llamado Rafael López Mercado, colaborador además de esta publicación. Mientras acababa la carrera de ingeniería, dicho alumno realizo el Servicio Militar en el Grupo de Artillería de Campaña X de la Brigada Guzmán el Bueno de Córdoba. Como miembro del Centro de Dirección de Fuegos (FDC por sus siglas en ingles) de la Segunda Batería, una de las primeras tareas que tuvo que realizar fue la de acudir cotidianamente al segundo escalón de mantenimiento del grupo de artillería, donde el blindado de mando M-577 se encontraba averiado pendiente de su reparación.

En ese ambiente fue donde dicha persona conoció de primera mano las tareas de mantenimiento empleadas por los especialistas del ejército para cumplir su labor de mantener operativos los sistemas de armas.

Portada del Trabajo de Investigación y Desarrollo de Rafael López. Imagen del autor.

Tras licenciarse en el Ejército y estando aún pendiente de la realización del proyecto fin de carrera, Rafael López trabajó brevemente en el mantenimiento industrial de la Central Térmica de Puente Nuevo (Córdoba).

Cada cierto número de años, Red Eléctrica Española concedía un intervalo de tiempo para que se pudiera realizar un mantenimiento preventivo de los sistemas de la central, como medio que permitiera garantizar su correcto funcionamiento y asegurar el suministro de energía eléctrica tanto a las personas como a las empresas. Dado que las fechas para completarlo eran fijas y había muchos componentes que comprobar, se creó en la central un Departamento de Ensayos, responsable de ir monitorizando los distintos sistemas, con el fin de saber el grado de fiabilidad de cada uno de ellos y permitir de esta manera optimizar tiempo y recursos.

Fotografía de la Central Térmica de Puente Nuevo (Córdoba). Imagen – Diario de Córdoba.

De esta fusión del conocimiento adquirido en el mundo académico, militar y civil, es de donde partió la inspiración inicial que llevo a la realización del Trabajo Profesional Fin de Carrera. En lo que se conoce como tecnología dual, una idea del mundo civil se vio trasladada al sector militar.

El mantenimiento predictivo ya existía en otros campos de las Fuerzas Armadas, caso del Ejército del Aire, pero el concepto de aplicar la monitorización a gran escala dentro del Ejército de Tierra español -no solo de un vehículo militar, sino de la flota completa en dotación- y el análisis de la información obtenida, facilitaban de tal forma su gestión logística que de lograrse su implantación, podría considerarse como una tecnología disruptiva de primer orden, pues aporta una superioridad sobre otros ejércitos que no se transformen a esa nueva realidad.

Dicho Trabajo de Investigación y Desarrollo se realizó en las instalaciones de la entonces BRIMZX de Córdoba, con autorización del Ministerio de Defensa y dentro del Convenio Marco de Colaboración científica, técnica y cultural firmado en 2004 entre el Rector de la UCO Eugenio Domínguez y el responsable de la BRIMZ X, General Manuel Mollá Ayuso.

Esta introducción inicial, amén de para reivindicar una figura, nos sirve para explicar una idea básica sobre la que tanto en el trabajo de investigación como en las numerosas conferencias que Rafael López dio a lo largo de años, se hizo especial hincapié y que ha de quedar grabada en la cabeza de los lectores: el foco y el esfuerzo principal en el intento de implantar un mantenimiento integrado (correctivo+preventivo+predictivo) debe hacerse allí donde se encuentren los vehículos, pues no existen mejores sensores que los tripulantes de los propios vehículos y los especialistas encargados de repararlo.

El que la mayor parte de las nuevas tecnologías a incorporar estén orientadas principalmente al escalón superior es un error, fruto de haberse apropiado del trabajo y esfuerzo de la persona que más conocía la problemática, sin entender plenamente el concepto en su conjunto. No es lo mismo aprender en un centro de referencia mundial en el mantenimiento de flotas de vehículos como es la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), a cargo de personas como D. Francisco Payri, D. José María Desantes, D Vicente Macian, D. Bernardo Tormos, etc., que simplemente intentar que un algoritmo resuelva el mantenimiento de un blindado. La inteligencia artificial es una herramienta más, pero no la solución mágica a la que aferrarse.

Dicha equivocación es particularmente sangrante cuando se piensa acerca de la cantidad de ingenieros que trabajan en la empresa pública ISDEFE, en la DGAM y en el MALE y que analizan el estado de la ingeniería presente y realizan una prospección a futuro. En la propia DGAM se llegó a publicar hace unos años un monográfico sobre el mantenimiento predictivo en plataformas militares. En dicho documento se enumeran hasta doce centros tecnológicos de referencia en el mantenimiento predictivo de flotas de vehículos terrestres, resaltando tres veces a las instalaciones de la UPV. ¿Le han consultado a la hora de diseñar la base logística? ¿Y a otros centros punteros como la Universidad de Valladolid y el CIDAUT?

En las últimas décadas la logística militar en España ha cambiado profundamente. Cada vez dotada de más herramientas y gracias al aprendizaje conjunto que significa el trabajar codo con codo con profesionales de otros países aliados, la visión que se tiene es cada vez más correcta y eficiente.

Como se puede observar en la imagen del organigrama del Ejército de Tierra, como se establece en la última reorganización, según la Orden DEF/708/2020 de 27 de julio de 2020, a partir de septiembre de ese año la anterior Fuerza Logística Operativa desaparece como tal. Sus unidades asignadas pasan a depender de la Fuerza Terrestre, con sede en Sevilla, dentro del nuevo Mando de Apoyo a la Maniobra, con sede en La Coruña. De este modo la Brigada Logística (BRILOG) queda dentro del Mando de Apoyo a la Maniobra

Organigrama del Ejército de Tierra. Imagen – Ministerio de Defensa.

2 Comments

Leave a Reply