El Futuro del VCR-105 Centauro

Punta de lanza de la Caballería

En algo más de 20 años de servicio, el Centauro español ha prestado unos excelentes servicios.

El VCR-105 Centauro ha sido la punta de lanza de la Caballería española durante las dos últimas décadas. Un vehículo en su día puntero que, sin embargo, ha ido quedando progresivamente desfasado debido a una inversión insuficiente, lo que ha hecho imposible implementar las necesarias mejoras. Esto ha llevado a una situación, como veremos, en la que toca plantearse seriamente si conviene modernizar tanto las barcazas como el armamento, implementar una nueva torre de 120mm sobre el chasis del 8×8 Dragón o bien hacer lo propio, pero eligiendo un cañón de 105mm. Sobre todo esto y más hablaremos a lo largo de las siguientes líneas.

Como sabemos, en 1994, con vistas a dotar al Regimiento de Caballería Ligero de la FAR, llegaron a la Brigada de Caballería Castillejos II un carro ligero francés AMX-10RC 6×6 y un italiano Centauro 8×8, para realizar un estudio comparativo con la idea de decidir cual de ellos era el más adecuado para cubrir las necesidades existentes. Tras finalizar el plan de pruebas, fue seleccionado el vehículo italiano, que demostró unas mejores cualidades, sobre todo porque era mucho más moderno y sofisticado.

En consecuencia se adquirieron 22 ejemplares, 2 para la Academia de Caballería y 20 para el Regimiento Lusitania 8, que fueron entregados a partir de 2000. Al mismo tiempo, se efectuó otro plan de pruebas, cuya finalidad era estudiar a posibilidad de que sustituyeran a los AMX-30 EM2 de las unidades ligeras acorazadas de la Brigada de Caballería, poniéndose especial énfasis en su empleo como elemento esencial de apoyo a los VEC, lo que finalizó con la compra de otros 62 ejemplares.

Por último, repasaremos cual será el futuro de los Centauros, viendo las posibles acciones que se puedan hacer, en lo referente a su modernización o sustitución por otro vehículo mejorado.

Tras algo menos de 20 años en servicio, el VRC-105 Centauro ha prestado unos excelentes servicios en el Ejército español, a pesar de que, por razones políticas, en ningún caso se permitió que fuera usado en operaciones desarrolladas en el extranjero. De hecho, aunque un pequeño número de vehículos (creo recordar que eran cuatro) llegaron a pintarse de blanco para ir a una misión ONU, finalmente, fue prohibida su utilización pues, al verlo, el Ministro de Defensa del momento afirmó que “tenía un aspecto demasiado agresivo”. Sin comentarios.

Pero, antes de continuar, repasemos de forma somera un poco de su historia en España. Para ello, debemos remontarnos a los años 90, especialmente a 1994, año en el que se recibieron en la, entonces Brigada de Caballería Castillejos II, un carro ligero francés AMX-10RC 6×6 y un Centauro 105 8×8 italiano, para ser sometidos a un plan de pruebas comparativo, que sirviera para seleccionar el modelo más adecuado para el Regimiento de Caballería Ligero de la FAR (Fuerza de Acción Rápida) Lusitania nº 8, si bien, estaba claro que existía una clara predilección por el vehículo italiano, sobre todo porque era mucho más moderno y sofisticado que el francés. De hecho, entre ambos carros ligeros había un desfase de 13 años (1979 a 1992), lo que quedó claramente demostrado en las distintas pruebas. Es más, como ya veremos más adelante, entre los 22 primeros Centauros adquiridos en la 1ª fase y los 62 usados durante la 2ª, se encontraron algunas diferencias que tuvieron que ponerse al día, tras realizarse los acuerdos pertinentes.

Tras el plan de pruebas de la primera fase, se llegó a la conclusión de que el Centauro era superior al AMX-10RC, especialmente por su posterior entrada en servicio (unos 13 años). Tareas de mantenimiento realizadas en 1994, sobre el AMX-10RC francés, en el taller del Regimiento España 11.
La principal finalidad de la segunda fase del programa era estudiar la posibilidad de que el Centauro sustituyera, en el futuro, a los AMX-30 EM2 de las unidades ligeras acorazadas de la Brigada de Caballería.
El AMX-10RC fue uno de los primeros carros ligeros sobre ruedas con cañón de 105 mm, y ya ha recibido diferentes modificaciones en los últimos años, a pesar de lo cual, todavía ofrece prestaciones mucho más pobres que el Centauro.

Plan de pruebas de la primera fase del Centauro

Estaba dividido en 4 apartados, dedicados a estudiar la potencia de fuego, movilidad, organización de la barcaza y logística, de los que se concluyó que el AMX-10RC era inferior al Centauro, por diferentes causas, resumibles en:

  • Potencia de fuego:
    • La Dirección de tiro del AMX-10RC fue considerada obsoleta o, al menos, muy anticuada; el cañón, de bajo retroceso, estaba muy al límite de sus posibilidades y sólo podía usar sus municiones, desarrolladas expresamente que, además, eran menos potentes que la mayoría de las utilizadas por la OTAN; carecía de sistema de estabilización para el tiro en movimiento, y su conjunto de visión nocturna (de TV de bajo nivel luminoso) era poco eficaz; el jefe de vehículo no disponía de un segundo sistema de visión nocturna específico, ni de un periscopio independiente y estabilizado, que sí integraba el Centauro; por último, presentaba algunos problemas de puntería con altas temperaturas (elementos muy simples y sin algunos sensores como el meteorológico.
    • El Centauro, disponía de unos elementos mucho más eficaces, aunque con algunas limitaciones. Por ejemplo, su estabilización solo posibilita realizar el tiro a baja velocidad y terreno bastante llano, a pesar de lo cual, permite realizar el seguimiento y la puntería sobre el blanco, lo que es muy positivo en un vehículo de reconocimiento. La Dirección de Tiro es bastante completa y dispone de un periscopio independiente para el jefe de carro que, además, incluye un visor nocturno intensificador de luz, que complementa la cámara térmica del tirador (de primera generación, sustituida más tarde en todos los vehículos españoles), que también está a disposición del jefe. Además, dispone de capacidad hunter killer o cazador asesino.
  • Movilidad:
    • Los complejos grupos mecánicos del AMX-10RC proporcionan resultados modestos en carretera y grandes limitaciones en terrenos blandos, lo que reduce la velocidad máxima a 85 km/h, al tiempo que sus evoluciones todo terreno, especialmente con malas condiciones como lluvia, nieve, barro, etc, son bastante menos ágiles que en el caso del Centauro. De todas formas, el principal problema detectado en las pruebas, se refirió al hecho de que, para efectuar los giros utiliza, como caso totalmente excepcional, el mismo sistema de los blindados de orugas, es decir, frenar las ruedas del lateral para el que quiere girar; obviamente, este funcionamiento provoca un excesivo desgaste de los neumáticos, sobre todo cuando se mueve por terrenos duros, como carreteras.
    • En el caso del Centauro, aparte de su tracción 8×8, el posible uso del equipo de regulación de presión de los neumáticos, o el giro a voluntad del último eje (retrovirado),  facilita sus evoluciones en terreno variado. Además, sus ruedas tipo runflat (el AMX-10RC también las puede montar) favorecen los movimientos con graves daños durante recorridos no excesivamente largos, pero suficientes en la mayoría de las ocasiones. En resumen, con los sistemas utilizados por los blindados de ruedas actuales, especialmente los de configuración 8×8, lo cierto es que su movilidad por terrenos normales o con dificultades de tipo medio, es muy parecida a la que ofrecen los vehículos sobre orugas.
  • Organización del casco:
    • El diseño de la barcaza del AMX-10RC, con el grupo motriz en popa, dificulta la alimentación de las municiones así como el desarrollo de versiones derivadas que, para su configuración habitual, deben montar el grupo motriz en la proa, lo que facilita la instalación de los distintos elementos y sistemas.
    • El Centauro, al disponer de un grupo motriz posicionado delante, provee una mayor protección al frente y, además, puede ser municionado de forma más fácil, utilizando la puerta de acceso trasera. Por otra parte, la cámara posterior puede ser muy útil para realizar diferentes cometidos, además del transporte de municiones, que es el habitual. Así, sirve para puesto de mando, transporte de personal para 4 tripulantes adicionales, transporte de cargas determinadas o de equipos de transmisiones, etc.
  • Logística:
    • Desde este punto de vista, el AMX-10RC exige un tiempo muy elevado para llevar a cabo las principales tareas de mantenimiento y, por supuesto, de reparaciones. En consecuencia, su vida útil de servicio será inferior a lo recomendado y permanecerá averiado durante un tiempo excesivo.
    • Por supuesto, en la época de las pruebas, a partir del chasis del Centauro ya se estaba desarrollando una familia acorazada para el Ejército italiano, que se llamó Freccia o Flecha, actualmente en plena producción, que ya cuenta con una elevada gama de versiones (VTT, cazacarros con lanzamisiles Spike, reconocimiento con cañón de alta velocidad de 60 mm, porta-morteros de 120 mm, pieza ATP de 155 mm, VDAA con cañón automático de 76 mm, ambulancia, etc).
Las pruebas de movilidad demostraron que el vehículo italiano poseía una movilidad muy superior a la del modelo francés. Obsérvese el contravirado de las ruedas traseras.
Como quedó demostrado en las pruebas, contrariamente a lo que afirmaba el CIO, el Centauro no puede ser transportado en el avión C-130 Hércules (ni por anchura ni por peso).
Puede hacer fuego en movimiento, pero con muchas limitaciones; sin embargo, es capaz de mantenerse apuntado al blanco en todo momento, lo cual es muy positivo para un blindado de reconocimiento.

Segunda y tercera fase del programa Centauro

De los 22 Centauros adquiridos inicialmente[1] los tres primeros ejemplares se recibieron en España en octubre de 2000, con el tiempo justo para tomar parte en el desfile celebrado en Madrid el día de la Hispanidad. Un poco antes de que llegaran a España esos tres vehículos, la Brigada de Caballería recibió otros tres ejemplares que, a petición del Ejército español, fueron cedidos por el italiano para ser sometidos a un completo plan de pruebas, dentro de la segunda fase del programa. Su principal finalidad era estudiar la posibilidad de que sustituyeran, en el futuro, a los AMX-30 EM2 de las unidades ligeras acorazadas de la Brigada de Caballería, los Regimientos Numancia 9 y España 11. En consecuencia con lo anterior, las pruebas fueron orientadas especialmente a estudiar los aspectos tácticos y comparativos con el AMX-30 EM2, poniéndose especial énfasis en su empleo como elemento esencial de apoyo a los VEC.

El resultado de las pruebas fue altamente satisfactorio, quedando patente que el Centauro está perfectamente capacitado para sustituir al AMX-30 EM2, al que iguala o supera en la mayoría de los aspectos[2]. Solamente en el apartado de la movilidad táctica[3] fue ligeramente inferior a aquél; sin embargo, teniendo en cuenta que actuará normalmente encuadrado con VEC, cuya capacidad para moverse por terreno variado es mucho menor, hemos de concluir que su movilidad es más que suficiente para cubrir los requisitos exigidos.

Tras contratarse la adquisición de los Centauros de la segunda fase, el 19 de julio de 2004 llegaron a la Brigada de Caballería los primeros ocho vehículos[4], siguiendo las entregas hasta 2006.

Debemos destacar que, teniendo en cuenta el informe realizado por la comisión que los probó en 2000 y la experiencia del Regimiento de Caballería Lusitania 8, los vehículos recibieron una serie de mejoras entre las que destacaremos, entre otras, las siguientes: Sustitución de la cámara térmica de primera generación, por otra más moderna y eficaz de segunda generación; instalación de un segundo afuste de ametralladora sobre el techo de la torre, de manera que tanto el cargador como el jefe de carro disponen de su propia arma; refuerzo de la placa posterior de la barcaza y desarrollo de una V de remolque, para que pudiera remolcarse un Centauro con otro vehículo similar[5]; tomas externas de aire comprimido delantera y eléctrica trasera; etc. Por otra parte, si bien el ET español tenía intención de montar módulos de coraza reactiva en la proa y los laterales, al desaconsejarlo el consorcio italiano IVECO-FIAT OTO Melara (CIO), por considerar que el excesivo peso podría dañar la suspensión delantera y los elementos de la dirección, finalmente se desechó la idea.

La tercera fase solo contempló un total de 4 vehículos de recuperación VCREC, que fueron entregados entre 2005 y 2010. Por razones obvias, esa cantidad era totalmente insuficiente[6] para los dos Regimientos que fueron dotados con esos 62 vehículos; y eso, sin contar los primeros 22 ejemplares. Por supuesto, a partir de la última reorganización del Ejército que, sin lugar a dudas, supuso la práctica desarticulación del Arma de Caballería que, desde hace bastantes años, como ya veremos, era uno de los principales objetivos de una buena parte del Estado Mayor y, desde luego, de la Infantería, estaba claro que tanto la compra de los VCREC como los VPC no eran prioritarias ni, en realidad, tenían el mínimo interés.

No olvidemos que el personal de ese Arma, sobre todo los de unidades ligeras, veían peligrar su hegemonía dentro del Ejército, si finalmente se decidía crear el Arma Acorazada, siguiendo el ejemplo de los principales Ejércitos de nuestro entorno, por más que fuera muy beneficiosa para la eficacia y buen hacer del Ejército en su conjunto. Por supuesto, la disponibilidad de vacantes en todo el territorio nacional, que permiten por ejemplo cumplir los requisitos de mando para poder acceder a ascensos posteriores, también es un beneficio a tener en cuenta[7].

Para remolcar un carro con otro, hubo que reforzar la placa trasera de la barcaza y diseñar una V de remolque especial. En la imagen, el primer modelo diseñado por el CIO.
Posteriormente, la empresa Anortec desarrolló otros modelos de V, la primera muy parecida a la italiana. 
Por último, recibidos los vehículos definitivos fue desarrollada la V de remolque sencilla.

Algunas aclaraciones sobre la Caballería y el Arma Acorazada

El tema del Arma Acorazada es bastante espinoso pues puede herir muchas susceptibilidades, tanto dentro de la Infantería como de la Caballería, ya que, al fin y al cabo, ha supuesto la práctica desaparición de la segunda, que ya ha perdido cualquier capacidad propia de las distintas Armas (combatir según sus modalidades, potencia de fuego suficiente, que le permita imponerse al enemigo en determinadas situaciones, realizar diversas misiones según las necesidades, etc). De hecho, de las misiones clásicas de Caballería, reconocimiento, seguridad y combate, la entidad y capacidad de las actuales unidades difícilmente le permitirán realizar ninguna de cierta complejidad, especialmente las de combate. De hecho, sólo queda un Regimiento, el España 11 que, tengo la plena convicción de que, en la próxima reorganización del Ejército, será borrado de un plumazo, mientras que el resto, de entidad Grupo[8] e inferiores, controladas además por unidades de Infantería[9], tendrán una presencia poco más que de adorno. 

Para no extendernos excesivamente con este tema, citaré, sólo de pasada, algunos datos que me inclinan a pensar que, desde hace ya bastantes años, el Estado Mayor, controlado en gran medida por la Infantería y, desde luego, los componentes de ese Arma, especialmente los procedentes de unidades ligeras, han redoblado los esfuerzos para que la Caballería pierda su influencia en las principales decisiones del Ejército, hasta llegar a la crítica situación actual en la que esa influencia simplemente tiende a cero. Veamos algunos ejemplos de determinados hechos que, desde mi punto de vista, no me ofrecen ninguna duda de que han sido premeditados y estudiados a fondo, con la única finalidad de ir laminando la capacidad de la Caballería, en beneficio de la Infantería, aunque este hecho suponga en la realidad un claro perjuicio para la efectividad del Ejército.

A título de ejemplo, citaré:

  • Desaparición de los Tenientes Generales procedentes de Caballería, por lo que el Consejo Superior del Ejército no dispone de ningún representante del Arma[10]. Por consiguiente, si alguien preguntara: ¿Quién se encarga en la actualidad de defender los intereses de la Caballería? La verdad es que solo se me ocurre una respuesta creíble: NADIE. En cuanto a los de Generales de Brigada, tras la desaparición de la Castillejos, ya no queda ninguna vacante de mando para ellos, es decir, otro duro golpe más para la Caballería. 
  • Desde la mecanización del Ejército español, por culpa en gran parte por la propia Caballería, que se mantuvo atada al caballo durante más tiempo del aconsejable, lo cierto es que todos los materiales de cierta calidad y potencia, fueron a parar a las unidades de Infantería, dejándose para Caballería los despojos que iban quedando. De hecho, hasta la recepción del Centauro en el años 2000, la Caballería no contó con ningún carro o blindado de nueva construcción, con la única excepción de los AAML adquiridos como consecuencia del conflicto del Sahara, y que, realmente, eran unos simples vehículos ligeros con unas cualidades muy pobres que, sin embargo, tuvieron un papel bastante relevante[11].
  • Con la compra de los VCI Pizarro y los carros Leopardo, se diseñaron una serie de plantillas que incluían ambos vehículos en las unidades de Caballería; sin embargo, finalmente fueron borrados de esas plantillas, especialmente cuando salió a la luz el informe de los Centauros probados a finales de 2000, en el que se afirmaba que los Centauros podían sustituir a los AMX-30 EM2, sin ningún problema. Esta afirmación, es sencillamente una verdad a medias o, mejor dicho, una MENTIRA MALINTENCIONADA[12] pues, cosa curiosa, no mencionaba que se refería a los Regimientos Ligeros Acorazados, no citándose en ningún caso los Regimientos Acorazados. En consecuencia, se usó como excusa para quitar del medio a los Regimientos Acorazados Pavía 4, que ahora se ha convertido en un engendro mixto Infantería / Caballería, sobre cuyo empleo y funciones tengo unas enormes dudas. En cuanto a los Regimientos Acorazados Montesa 3 de Ceuta y Alcántara 10 de Melilla, al estar situados en zonas fronterizas con Marruecos, aunque no tengo clara su organización, las últimas noticias que poseo sobre ellas es que son “unidades muy potentes” dotadas de una sección de VCI Pizarro y otra de Leopardo 2A4. En fin, sobran las palabras.
  • La creación de las denominadas Brigadas Orgánicas Polivalentes, algo así como chicas para todo, fue la excusa perfecta para cargarse la Brigada más potente y versátil del Ejército, la de Caballería Castillejos II que, con el nombre actual de Aragón, ya no es ni la sombra de lo que era. La verdad es que, personalmente, tampoco sabría como definirla o explicar cómo podría emplearse. Por cierto, también creo que en este momento está mandada por un General con una notable experiencia en ¿unidades de montaña?, es decir, lo más apropiado[13] que se me ocurre.
  • Para no alargarme más de lo necesario hablando del Arma Acorazada, para finalizar con este apartado, voy a contar un hecho que me sucedió cuando visitaba una Brigada Pesada, como jefe del Programa Pizarro / Centauro. En Caballería, lo habitual es que todo jefe de vehículo, con el apoyo de su tripulación, sea el responsable del uso y cuidado del mismo[14] (tareas de mantenimiento, incluida la limpieza, revisiones, pequeñas reparaciones, etc). Por ello, me extrañó que un sargento me dijera que él era el encargado de los vehículos Pizarro de su compañía, junto a los conductores correspondientes. Al parecer, a él le habían encargado esa tarea por ser el suboficial más moderno de la unidad y, generalmente, se nombraba de esa forma, ya que nadie quería el puesto en cuestión. Posteriormente, me dijo que el resto del personal, a excepción de la realización de los cursos, rara vez se acercaban a los vehículos, dedicándose básicamente a efectuar lo que él denominó instrucción de Infantería (supongo que se refería a instrucción básica). Por último, le pregunté qué solían hacer durante unas maniobras en San Gregorio y me contó lo que hicieron en los últimos ejercicios de Brigada que habían realizado. La verdad es que me contó las prioridades de las unidades a la hora de realizar las labores de instrucción / adiestramiento y, sinceramente, me quedé totalmente estupefacto, al ver la poca instrucción mecanizada que realizaban. Vamos, que solo les interesaba la instrucción a pie, que yo defino como instrucción básica o para unidades ligeras pero, en ningún caso, para tropas mecanizadas. Como podemos apreciar, estas maniobras, al menos desde mi punto de vista que, obviamente, es la de un oficial de Caballería, que ha prestado servicios durante más de 30 años en unidades Acorazadas, Ligeras Acorazadas y Ligeras DOT, no pueden calificarse de ejercicios efectuados por unidades pesadas, más concretamente mecanizadas con VCI Pizarro, sino de Infantería Ligera montadas en VCI Pizarro, utilizados como “Taxis de Batalla” y no como Vehículos de Combate.

Aunque podría poner muchos más ejemplos, creo que ya he dejado clara cual es mi opinión y el hecho de que, tras décadas de pugnas y desacuerdos, el Arma Acorazada está prácticamente en el filo de la navaja y, no porque su creación no sería una buena medida para aumentar la eficacia y rentabilidad del Ejército, sino porque existen grandes intereses en que se mantengan los privilegios y las vacantes actuales para los oficiales de Infantería Ligera, en lugar de crearse las especialidades complementarias de Infantería Ligera y Pesada, como ya se hizo en su momento con los suboficiales. Por supuesto, al mismo tiempo, al eliminarse, en la práctica, el Arma de Caballería, se favorece mucho más la permanencia de la situación actual, por muy nefasta e ineficaz que sea.

El 19 de julio de 2004, los primeros Centauros de la 2ª fase fueron trasladados por carretera desde Barcelona a Zaragoza.
El Ejército italiano instaló coraza reactiva tipo Romor en unos 20 ejemplares, cuyo resultado fue poco alentador; por ello, desaconsejó al español la instalación de ese tipo de coraza en los Centauros.
La fase 3 del programa consistió en la adquisición de 4 Vehículos de Recuperación y Reparaciones, cifra a todas luces insuficiente, sobre todo tras la desaparición de la mayor parte de los Regimientos y la creación de más Grupos, por lo que ya no cubren ni una mínima parte de las necesidades reales.

4 Comments

  1. Lo mejor del artículo no es el futuro del Centauro (que también) es en mi opinión la pésima organización de las unidades en España y la situación del arma de Caballeria…….muchos dicen que el Carro Combate es un medio anticuado a esos yo les preguntaría si tiene sentido y consideran el futuro una brigada paracaidista para hacer operaciones estilo Marker Garden…….¿que ocurre cuando una unidad ligera se enfrenta a una unidad pesada?…….si algún día tenemos un fregado de verdad necesitaremos fuerzas pesadas y acorazadas, las ligeras están bien para ir repartir caramelos de misión pero no para un rival de entidad

    • Esta claro, yo añadiría a los problemas el presupuesto, porque este después influye en la organización y después están las decisiones políticas, que hacen y deshacen volviendo locos a los profesionales.

  2. Gracias al Coronel por su artículo…..me encanto su programa en por TierraMaryAire espero vuelva pronto para hablar del Pizarro, de la caballera, del programa fallido de 8×8 de hace años (que no gano SBS) y del actual del Dragon etc…..es una suerte para aficionados como yo poder leerlo en esta revista o escucharlo en ese Podcast

  3. Hola a todos: Estoy de acuerdo con la práctica totalidad de comentarios expresados por los lectores y creo que, como ya he citado en numerosas ocasiones en mis artículos, los principales problemas existentes de forma endémica en nuestro Ejército, no serán solucionados hasta que los principales partidos políticos existentes, se pongan de acuerdo de una puñetera vez en las necesidades reales y en las posibilidades económicas, de manera que se marque un plan, a corto y medio plazo, que nos permita disponer de un Ejército que cubra perfectamente nuestras necesidades y en el tiempo previsto. Además, con vistas a la adquisición de materiales, deberemos comprar los equipos realmente necesarios y que, aunque se ayude a las empresas españolas, eso no debe entrañar que su calidad no sea la realmente exigible, o a un precio totalmente excesivo, lo que, por ahora, es la norma habitual. El permanente lanzamiento de nuevos programas desde hace ya tantos años, ninguno de los cuales ha sido finalizado, ni alcanzado una mínima cantidad de los objetivos previstos es, simplemente, lamentable, penoso y, al final de cuentas, vergonzoso para un Ejército moderno y eficaz.

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