Sobre la torre del futuro VEC

¿Cómo debería ser la torre del futuro Vehículo de Exploración de Caballería?

Demostradores del VCR 8x8 Dragón del Ejército de Tierra

El desarrollo del proyecto de sustitución de la familia BMR/VEC (Blindado Medio sobre Ruedas/Vehículo de Exploración de Caballería) por el nuevo vehículo 8×8 Dragón ha estado acompañado de diversas deliberaciones, entre las que se encuentra cómo debe ser el modelo específico para la Caballería, en particular si debe contar con torre tripulada y, en ese caso, qué tipo de cañón se debería montar. En las próximas líneas intentaremos dar una visión lo más exacta posible de las necesidades reales del Arma de Caballería y cómo estas condicionan la elección, o en su caso el diseño, de la torre del futuro VEC.

Independientemente de si el futuro VEC debería ser de ruedas o cadenas, discusión que está fuera del objetivo de este artículo, pues ya se ha tomado una decisión en favor de una plataforma de ruedas, es incuestionable que la Caballería necesita un vehículo específico para actuar en las misiones de reconocimiento y seguridad (otra cosa sería qué utilizar en cometidos que impliquen empeñarse más en combate, algo parecido a lo que siempre ha sucedido con la Caballería ligera y la pesada). Es así porque las necesidades derivadas del cumplimiento de cometidos como, entre otros, ataques, acciones retardadoras o los combates de encuentro, implican combate desde el vehículo, a grandes distancias del grueso de la unidad para la que actúa y con posibilidad de desplegar personal a pie.

Detalle de la torre del Jaguar RBRC francés, que recurre a una torre para dos tripulantes armada con un cañón CTC de 40mm. Fuente – DGA.

¿Por qué un vehículo con torre?

Existen muchas razones para decantarse por una torre específica para los vehículos que combaten para obtener información o para cubrir a las tropas propias como se espera del futuro VEC. Y debe ser así cuando los principales ejércitos de nuestro entorno así lo han decidido. Son evidentes las diferencias que debe haber entre un transporte de tropa armado para apoyar las acciones de la infantería y un vehículo desde el que se combate, y se combate muy a menudo en movimiento, y contra un enemigo normalmente mecanizado, acorazado o ligero-acorazado. Para realizar sus cometidos, este vehículo de combate necesitará una potencia de fuego que se medirá por la eficacia de su armamento y municiones y la bondad de su sistema de control de fuego y, además, y no menos importante, unos medios de observación y de comunicaciones potentes. La conclusión inmediata es que la configuración de la plataforma tendrá características particulares.

Una torre con dos tripulantes (no necesita el tercer tripulante, el cargador, porque los cañones que se utilizan disponen de alimentador de munición), en la que se pueda repartir tareas, permite mayor capacidad de mando/control de la unidad, mejor gestión de lo que se observa en el campo de batalla, posibilidad de realizar tiro mientras se llevan a cabo otros cometidos, y mayor capacidad de transmisión de información. Su mayor altura para observar, bien mediante la vista, bien mediante medios de observación ópticos o electrónicos, mejora esta capacidad.

Los modernos sistemas de mando, control y comunicaciones, de observación y transmisión de información, así como los de control de fuego, requieren un espacio para instalar pantallas y tableros de control que una torre ofrece en mejores condiciones pues, en caso contrario, hay que compartir con el resto de personal embarcado. Así, los medios electrónicos de observación y tiro deben estar enlazados con los de gestión del campo de batalla (BMS o Battle Management Systems) y los de comunicaciones. Estos sistemas incluyen una serie de visores y pantallas que permiten recibir las Ordenes de Operaciones y verlas plasmadas en los planos virtuales, ver la posición de los vehículos propios (y con ello de las unidades), localizar al enemigo y situarlo en el plano virtual, compartir esa información con el resto de la unidad, así como con la cadena de mando (la rama de inteligencia deberá integrar la información recibida por todas las unidades, confirmar o no las hipótesis de organización y actuación y “devolver” la información elaborada a las pantallas, donde la verán los jefes de vehículos, cada uno a su nivel de mando). Además, se pueden enviar o recibir mensajes de texto que completen los que se envían por radio. Esto complica el trabajo del jefe de vehículo, más aun si es jefe de una unidad, por lo que es mejor disponer de un puesto de combate en una torre para el futuro VEC.

Por su parte, el tirador dispondrá de una pantalla que le permitirá, además de realizar la observación y la puntería, escoger el tipo arma y de munición a utilizar. Cabe también la posibilidad de que disponga de un sistema de control para los medios de defensa activa, si están montados en el vehículo. Puede (debe) disponer también de un visor telescópico o periscópico para el tiro, para el caso de que falle la electrónica. También debe mantener alimentadas las armas y resolver incidencias en el tiro y, para ello, debe tener acceso directo al armamento desde el interior, bajo la protección de la torre.

Una torre con un buen ángulo de depresión para el cañón y los elementos de observación montados en la parte superior permite mejores posiciones en desenfilada, manteniendo una buena parte del vehículo a salvo de los fuegos del enemigo, mientras realiza mejor sus cometidos mediante el fuego y la observación.

Finalmente, una torre confiere una mayor capacidad de portar distinto tipo de armamento, con diferentes potencias de fuego, para ser empleado en las distintas situaciones que se dan en el combate de una unidad que suele combatir lejos de las unidades propias, lo que es esencial para ella. Así, puede montar un cañón con o sin ametralladora coaxial, ametralladoras en el exterior, sistemas de protección activa, lanzaartificios, lanzadores de misiles, etc, siendo también mayor la capacidad de almacenar munición.

La «Hitfist» de Leonardo Hispania fue seleccionada como única candidata a dotar al futuro VEC durante el desarrollo de los demostradores tecnológicos. Ahora bien, la decisión final está por tomar, pues en los últimos tiempos han aparecido nuevos candidatos tanto tripulados como no tripulados. Fuente – Leonardo.

Elección de la torre del futuro VEC

La decisión acerca de la elección de una torre (también del armamento) para el futuro VEC no sólo atañe a las exigencias militares, pues, como pasa casi siempre con el material militar, entran en juego factores industriales, económicos, incluso políticos, para adaptar las posibilidades y los intereses de una nación a estas adquisiciones tan caras.

Entre los factores militares, varios son los que hay que analizar para seleccionar una torre. El volumen es sin duda el principal de ellos, ya que de él depende no sólo la capacidad de alojar en su interior a la parte de la tripulación correspondiente, sino también al armamento, municiones, medios de observación y tiro, de mando, control y comunicaciones. El exterior debe tener capacidad de recibir montados en su alrededor armamento, antenas, medios de observación y tiro, sistemas de protección activa, lanzaartificios, y lanzamisiles en su caso. En contra tiene la silueta que ofrezca al enemigo, la altura y el peso que añade al vehículo. Cuanto más se quiera instalar en la torre, más pesará el conjunto del vehículo, y se entra en la eterna espiral de la necesidad de un grupo motopropulsor potente que puede ser también más grande, necesitando más espacio con el añadido de coraza correspondiente (más peso), y más cantidad de carburante para llevar a cabo misiones largas y lejos de los medios logísticos.

Los vehículos como el futuro VEC no pueden superar ciertos límites sin que se vuelvan poco rentables, pues ya estaremos a nivel de una especie de carro de combate ligero, no adaptado a las características que buscamos para los cometidos en combate definidos, donde tanto la plataforma vehicular como la torre y armamento son menos exigentes.

El tamaño influye en la capacidad de poder adoptar una buena desenfilada de torre, pero en esto también influye la posición del eje de muñones del cañón y la posición más o menos adelantada de la torre sobre la barcaza. La situación del anillo de la torre influye en la colocación de otros elementos del interior de la barcaza, desde la munición hasta la protección NBQ, calefacción o aire acondicionado, equipo de la tripulación, sistemas contraincendios, sistemas de comunicaciones, y muchos otros, incluyendo el grupo motopropulsor y los puestos del resto de la tripulación, conductor y exploradores. El ángulo de tiro en depresión, es decir, negativo, mejorará si la torre está adelantada y el eje de muñones está lo más alto posible. El ángulo positivo adquiere cierta importancia en la lucha contra medios aéreos, que hoy en día incluyen los drones, especialmente con el empleo de las municiones ABM, de las que hablaremos más adelante. El problema en los carros de combate es que el ángulo de tiro depende mucho de la parte del cañón que está dentro de la torre (una parte del tubo, y hasta la culata) y de su retroceso. En el caso de los modernos cañones automáticos este problema no existe, o apenas existe, pero en contra hay que tener en cuenta al alimentador de la munición. Todo se complica un poco más si se dispone de una ametralladora coaxial, aunque ésta puede montarse en un lateral, no en la parte superior (también hay que contar con su alimentación de munición), pero influirá en la colocación del resto de los elementos que hemos ido mencionando.

Los medios de observación y tiro asomarán normalmente por la parte superior de la torre para mejorar la capacidad de observación y adquisición de blancos y la desenfilada completa. No debemos olvidarnos de la posibilidad de observación directa por parte del jefe de vehículo en ciertas situaciones (los medios de visión no pueden darnos la capacidad de una persona para girar la cabeza y obtener de un vistazo una percepción de la situación, y además pueden fallar), que también se mejora aprovechando la altura de la torre.

Para el movimiento de torre y cañón es tendencia general la elección de motores eléctricos frente a los sistemas electrohidráulicos, por ser más silenciosos, responder más rápidamente, menos peligrosos ante el riesgo de incendio, y son menos voluminosos y pesados.

Un aspecto poco comentado en el diseño de las torres es el tamaño de las escotillas. Los tripulantes entran y salen con equipo voluminoso y el hueco por donde lo hacen debe ser lo suficientemente amplio, lo que redunda en la superficie disponible para poder instalar elementos en el exterior, teniendo en cuenta el acceso a esos huecos y la misma apertura de las escotillas.

En algunos ejércitos se considera muy conveniente la instalación de lanzadores de misiles en los costados con sus elementos de tiro en el interior. Esta posibilidad aumenta sin duda las capacidades de combatir del vehículo, pero en contra está el aumento de volumen, la necesidad de almacenar misiles en el interior, y la complicación añadida a los sistemas de control de tiro. Como siempre, hay que buscar el equilibrio entre la efectividad de su empleo en este tipo de combate y las complicaciones derivadas de su instalación (incluido el sobrecosto), sin que haya una tendencia clara.

Finalmente, hay que comentar las medidas de protección pasiva y activa de la torre, compuesta por los elementos que forman parte de su estructura y los añadidos, y los que se le incorporan para actuar ante la presencia de una amenaza. Estas torres no pueden disponer de una protección sofisticada que añadiría un peso y un volumen inaceptables para este tipo de plataforma. Por esto, el blindaje suele ser de una aleación de metales basados en aluminio, más ligero y que ofrece una protección mínima, con algunos aditamentos para mejorar la combinación de ductilidad, resistencia, dureza y tenacidad, y que en alguna ocasión puede estar compuesto de varias capas de blindaje de distinta aleación y tratamiento. Normalmente estarán más protegidas en el arco frontal, disminuyendo en los laterales y atrás y presentando como punto más débil la parte superior, un problema generalizado en los vehículos acorazados, expuesta a las modernas municiones y misiles que atacan desde arriba. Pueden llevar una protección extra, sobre todo contra los proyectiles de carga hueca, en forma de rejilla o de panel, que se suma a los elementos que pueden estar adheridos a la pared como las cajas de herramientas o de otros accesorios, y que hacen de pantalla distanciada de la pared de la torre, para que el proyectil pierda potencia y evite la penetración o los daños en la coraza.

Pueden llevar también un forro interior de materiales plásticos que no sólo evitan el astillado interior de la coraza al recibir un impacto, sino que en su misma composición pueden llevar elementos que atenúen las radiaciones de neutrones. La protección NBQ no es privativa de la torre y, por tanto, al elegirla,  habrá que tener en cuenta los sistemas de sobrepresión, filtros de ventilación, sellado para aislamiento, etc, para su encaje en la barcaza.

La munición que no está en el alimentador puede estar en mamparos aislados por debajo del anillo de la torre, favoreciéndose de la protección de la barcaza, pero debe tener un sencillo acceso desde el interior de la torre, cosa nada fácil debido al poco espacio disponible para que los tripulantes se muevan. En algunos carros de combate la munición de acceso directo desde la torre se encuentra en una cámara separada de la tripulación por un mamparo protector, cuyo diseño incluso permite que la fuerza de la explosión, en caso de ser alcanzada por un proyectil, salga hacia arriba. Esto no es posible en una torre de tan reducidas dimensiones como estas. Sí, en cambio, hay que dotarlas de sensores de luz y calor que hagan reaccionar a los extintores de abordo, evitando en lo posible la ignición de las cargas propulsoras o explosivas de la munición almacenada debido a la penetración de un proyectil o a las esquirlas desprendidas del interior de la coraza.

Aunque son sistemas que encarecen el conjunto, no es descartable la posibilidad de que las torres estén dotadas de sistemas de protección que, mediante sensores que detectan la iluminación por rayos laser o la aproximación de un proyectil o misil (los hay que diferencian entre las distintas velocidades de aproximación) y lanzadores de granadas, anulen la posibilidad de ser alcanzados. Estos sistemas consisten en esencia de un radar de vigilancia/seguimiento montado sobre la torre con un ordenador para el control del fuego (puede ser distinto a del tirador) y batería de lanzadores alrededor de la torre. Si el radar detecta un objetivo dentro de una cierta gama de velocidades cambia automáticamente a modo seguimiento y suministra datos de la trayectoria al ordenador del control del fuego, quien determina si hay peligro de impacto. Si existe este peligro el radar afina el seguimiento y el ordenador precisa qué  lanzadores debe disparar y cuándo hacerlo. Si no hay peligro el radar vuelve al modo vigilancia.

El lanzador es parecido o igual a los lanzadores normales de granadas de humo, y los misiles serían atacados por una o más granadas de corto alcance con cabezas de fragmentación.

Un problema con este sistema es la posibilidad de que los fragmentos producidos por la explosión de la granada, y del misil en su caso, alcancen a las tropas propias alrededor de nuestro vehículo.

En otras ocasiones se montan sistemas de contramedidas óptico/electrónicas. Consiste en una serie de receptores de alerta laser, un control mediante un procesador, perturbadores de IR y lanzadores de granadas de apantallamiento que son efectivas sobre una cierta banda de frecuencia.

Los receptores de alerta laser montados en el techo de la torre cubren 360º en acimut y, normalmente, entre -5 y 25º en elevación. Pueden lanzar una pantalla de humo en la dirección correspondiente y a una distancia de 50-80 m del vehículo a los pocos segundos de detectarse el laser. Los perturbadores electro-ópticos que se colocan a cada lado del cañón proporcionan cubierta sobre unos 20º en azimut y 4º en elevación. Son efectivos a los 2 segundos de detectar un objetivo y emiten impulsos radiados sobre una cierta banda de frecuencia.

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3 Comments

  1. No entiendo porque la torre tiene que tener tantos elementos cuando los VEC solo tienen tres tripulantes+ 2 ó 4 exploradores; como mínimo 4 personas menos que un vehículo de infantería lo que da una capacidad superior para llevar munición adicional y diversos equipos específicos de reconocimiento y comunicaciones en el interior de la barcaza, por otra parte más protegidos que en la torre. Tampoco he notado una preferencia clara por tipo de cañón ¿30, 40 ó 50 mm? En cuanto munición tendrá que ser de tipo airbust por las ventajas que presenta pero tampoco se define explicitamente por ninguna.

  2. Tampoco se hace referencia a la posibilidad de llevar misiles CC. Estamos hablando de vehículos 8×8 de combate y para una acción de protección o retardadora contra unidades acorazadas serían imprescindibles ya que les permite atacar fuera del radio de acción de los cañones de los carros. ¿Misiles CC si o no?

  3. El tema de la torre del VEC es motivo de muchos debates, porque hay argumentos en contra de su necesidad, aunque, en mi opinión, de menor peso que los que damos a favor. Intentando ser lo más conciso posible, respondo a los comentarios, que agradezco, porque siempre son buenos para reconsiderar nuestros argumentos. En cuanto al número de elementos a dotar a la torre, en el caso del VEC no importa el número de tripulantes, sino las necesidades operativas. Debe obtener información y transmitirla con oportunidad, y debe tener la correspondiente capacidad de mando y control sobre unidades en despliegues amplios y en constante movimiento durante sus acciones de combate. El artículo defiende que deben estar instalados en una torre porque la altura da una capacidad adicional no sólo a los elementos de observación y tiro (y al mismo cañón), sino también al Jefe de Vehículo cuando tiene que hacerse cargo con visión directa, asomado por la escotilla, de la situación. Esto es mucho más importante de lo que pueda parecer, no todo se consigue con elementos electrónicos.
    Todo debe ir en un espacio aislado del resto de la tripulación (exploradores), que llevan su equipo específico, equipo que en el actual VEC simplemente no cabe. Además, el espacio extra de la torre sirve para disponer de más munición.
    Es muy difícil decantarse por un calibre y un tipo de munición. Como siempre, hay que buscar el equilibrio entre ventajas y desventajas. Como se quiere explicar en el artículo, la tendencia es ir subiendo y ahora está entre 30 y 50mm. Personalmente creo que 50 mm es hoy en día excesivo, los herederos del M-242 Bushmaster son buenos cañones y el CTAS parece también buen sistema, pero tiene el inconveniente de la falta de normalización de la munición.
    El tipo de munición Airbust es una especie de munición multiuso, pero no es buena contra objetivos con cierta protección, contra los que hay que seguir utilizando, con estas armas, munición flecha. Sólo creo que podría sustituir a la munición HE si valiera la pena la diferencia de precio.
    En cuanto a misiles sí o no … pues no sé. Como se explica en el artículo, es verdad que los misiles dan al VEC una mayor capacidad de combate, pero también que les hace mucho más voluminosos, les añade peso, necesitan espacio interior para estibar misiles y añaden más elementos al control del tirador, además de encarecer la plataforma. Si estimamos que los VECs siempre combaten con carros de combate cerca (y unidades contra carro), que les impulsan y apoyan en sus acciones, quizás los inconvenientes superen a no valga la pena añadir esa capacidad al VEC.
    Como resumen, hay que buscar una buena plataforma de combate, no existe la plataforma perfecta y por muchos elementos que le instalemos, no la encontraremos. La solución pasa por disponer de una buena combinación de elementos operativos dentro de unos costes razonables, pero esto no está ni estará definido nunca y dependerá de con quién hables para encontrarte con preferencias muy diferentes para elegir cualquier plataforma de combate, no sólo el VEC.

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