La batalla de Palma

El "Dunkerque" africano

La batalla de Palma ha marcado un punto de inflexión en las actividades del grupo al-Shabaab en Mozambique. Hace un año escribíamos sobre la desafortunada aventura de los mercenarios rusos en tierras mozambiqueñas. Desde entonces la situación no ha hecho más que empeorar. Tanto como para llegar a necesitarse un rescate por vía marítima, la única segura, para los miles de personas que huían de la ciudad de Palma, tomada por la insurgencia de al-Shabaab. Los medios occidentales la han calificado rápidamente como un nuevo «Dunkerque», por las similitudes con la Operación Dinamo, aunque la escala sea diferente. No obstante, lo sucedido, además de espectacular, es muy preocupante y augura un futuro complicado a la región sudoriental africana. Os contamos qué es lo que ha ocurrido y el contexto que envuelve a este desastre.

Como es de esperar en un problema tan complejo como el de la insurgencia de Cabo Delgado, no se puede señalar sólamente a una causa, sino a varias, todas ellas de muy difícil abordaje.

Según Piers Pigou, analista senior de International Crisis Group, esta organización islamista radical comenzó como una escisión de jóvenes descontentos y alienados de las principales autoridades religiosas de la provincia. Hemos de recordar que al-Shabaab, al menos en sus comienzos, no era un grupo armado, sino una secta musulmana un tanto heterodoxa y que fue marginada por ello. Con el tiempo, «su causa ha sido ayudada por la pobreza, la desigualdad y la respuesta brutal e indiscriminada de las Fuerzas Armadas de Defensa de Mozambique (FADM) que ha utilizado la tortura y el terror, ejecuciones extrajudiciales y la represión de los medios de comunicación».

A pesar de ser una zona muy rica en recursos, y de que varias corporaciones multinacionales operan allí, esta es una región de las más pobres de todo Mozambique. La población local no ha visto dicha riqueza trasladada a sus bolsillos, sino que todo ha ido a parar a la clase política y a las empresas extractivas. Todo lo que hemos señalado ha creado un clima propicio para el crecimiento de una insurgencia.

Situación del Hotel Amarula Palma, en dicha ciudad, y su distancia de la playa, a donde tuvieron que huir los civiles durante la batalla de Palma.
La región de Cabo Delgado es riquísima en gas. Se estima que los proyectos podrían alcanzar un valor de hasta 120.000 millones de dólares. De momento, Total tiene comprometida una inversión de 20.000 millones, mayor que el PIB de Mozambique, que es de 15.000.

¿Qué es Al-Shabaab?

Aunque nos sintamos tentados a calificar a dicho grupo armado como una rama más del ISIS, no es tan sencillo. La mayoría de expertos en terrorismo de la región nos indican de la cautela que debemos de tener a la hora de vincular a grupos insurgentes con el Estado Islámico. Por mucho que éste se atribuya ataques, tal y como lo ha hecho en Mozambique, o establezca una nueva “provincia”, el asunto es más complejo.

Hay que entender al Estado Islámico como una suerte de empresa transnacional que exporta tres elementos a sus franquiciados: su marca, su ideología y su metodología. A cambio, estos reciben un apoyo que varía desde la propaganda a asistencia material y operativa. En el caso de Ahlu Sunnah Wa-Jamo/Ansar al-Sunna (ASWJ), más conocido localmente como al-Shabaab, sí que hemos visto ese apoyo propagandístico. También puede que haya cierto asesoramiento militar, en especial para llevar a cabo operaciones tan complejas como la de Palma, con ciertos aires a la que ya analizamos en Marawi.

El incremento de los vínculos entre al-Shabaab y el ISIS han sido graduales. En mayo de 2018 prometieron lealtad al líder de la organización terrorista, Abu Bakr al-Baghdadi. Hubo que esperar algo más de un año, hasta junio de 2019, para el primer comunicado oficial. En dicho comunicado, el Estado Islámico afirmaba haber realizado una operación en Mozambique. Finalmente, estos vínculos se vuelven formales en julio de 2020, cuando la «Provincia del Estado Islámico de África Central» (ISCAP) reconoce el juramento de lealtad. Aunque de momento estos los vínculos siguen siendo tenues, es de esperar que con el tiempo se vayan solidificando más.

Su primera acción ofensiva remarcable se da en octubre de 2017, y está conectada con su vecino en el norte, Tanzania. Y es que, tras una ofensiva del gobierno de dicho país en mayo de ese mismo año contra células islamistas en el sur, que hace frontera con Cabo Delgado, algunas de estas células cruzaron la frontera y se refugiaron allí. Esto muestra también la limitación de los Estados para abordar problemas transnacionales como el terrorismo. Son problemas que no se han abordado de manera regional, sino a nivel individual por parte de cada estado. Todo a pesar de existir organizaciones regionales como la SADC, y por encima de esta, la Unión Africana. Sin una gran coordinación, el problema persistirá.

Como decíamos, en octubre de 2017 montaron la primera operación, durante los días 5 y 6, atacando 30 insurgentes tres comisarías en el distrito de Mocímboa da Praia. Y así continuaron los meses siguientes, sumando la población civil a sus objetivos, aunque siendo selectivos. Los ataques se dieron a lo largo de la costa de Cabo Delgado. Las operaciones militares han ido creciendo paulatinamente en complejidad y tamaño. En especial tras la toma de Mocimboa da Praia, un punto clave en la ruta de la droga desde Asia hasta Europa o EE. UU. Esto ha reportado pingües beneficios a al-Shabaab.

Las estimaciones cifran a los miembros de Al Shabab en unos 4.500 elementos, de ellos aproximadamente 2.000 armados. La mayoría de ellos son del propio Cabo Delgado, pero debido a la mejor financiación, han podido reclutar a miembros de Somalia y Tanzania. Ahí puede haber también una transferencia de conocimiento de otras insurgencias con más solera. Su armamento se basa normalmente en lo que abandonan las tropas y policía locales.

En este gráfico con el histórico de ataques se puede comprobar cómo en época de lluvias estos se redujeron, sólo para acabar en el dramático ataque a Palma en cuanto acabó dicha temporada. Además de la batalla de Palma, se produjeron otros ataques en otras localidades de manera coordinada, sembrando el caos y la sensación de que el gobierno no tiene control sobre el terreno.

Las fuerzas progubernamentales

Debido a la baja calidad de las tropas locales, el gobierno de Filipe Nyusi ha buscado ayuda en el extranjero. Lejos de solicitar una intervención, ha confiado en compañías de mercenarios. Primero recurrió a Rusia y su famoso ejército en la sombra, Wagner Group. Estos, como ya hemos explicado, fracasaron, aunque, en honor a la verdad, hay que decir que los mozambiqueños no se lo pusieron fácil. Sin una buena colaboración entre ambas fuerzas, y con unas FADM corruptas, recelosas, implicadas en actividades ilícitas y a veces colaborando con los insurgentes, el futuro que les esperaba a los hombres de Wagner no era muy demasiado halagüeño.

Fueron sustituidos por la empresa del antiguo coronel Lionel Dyck, Dyck Advisory Group (DAG). Este es un antiguo miembro del Rhodesian African Rifles y del Zimbabwe Parachute Battalion, con amplia experiencia en el tipo de guerra que se da en Cabo Delgado.

Las misiones que ha realizado son bastante diferentes a las de Wagner. A diferencia de estos, sólo actúan desde el aire, prestando apoyo aéreo u otros servicios como ISR, pero no como infantería. Para ello cuentan con una flota de tres helicópteros: un SA-341B Gazelle (otro se perdió), un Alouette, y un Bell 206 Long Ranger. También disponen de aeronaves de ala fija: una Cessna ligera, una más pesada, la Cessna Caravan, un Bat Hawk, y un Diamond DA42. También se reportó la pérdida de un Bat Hawk. Otra labor menos visible es la del entrenamiento de las fuerzas de la policía del país.

La colaboración ha sido más fluida entre DAG y la FADM, ya que Lionel Dick tenía muy buenos contactos entre la cúpula militar y política. Además, dependen menos del apoyo de las propias FADM debido a la naturaleza de sus misiones. Eso sí, el éxito del elemento aéreo depende de una buena coordinación con el terrestre, cosa que también lograron. DAG entrenó una unidad de la policía mozambiqueña de 40 hombres para actuar en coordinación con las aeronaves, y que fue clave en la toma de la ciudad el día 27, que es cuando llegan a la zona.

Otra PMSC (Compañía de Seguridad Militar Privada) que ha proporcionado sus servicios a Mozambique es Paramount Group. Ha realizado la entrega de al menos cinco vehículos tipo MRAP Marauder, helicópteros Mi-17 y Mi-24 modernizados, y el correspondiente entrenamiento para sus pilotos. Han jugado un papel discreto en la batalla de Palma, actuando brevemente hasta que recibieron algunos disparos y abandonaron la zona.

SA-341B Gazelle visto desde un Alouette III de DAG, armado con una ametralladora media Type 80 de origen chino del calibre 7.62×54mmR.
Cargando gran cantidad de munición en un Alouette III, para dar apoyo aéreo o realizar misiones de interdicción.
Dos viejas Type 80. La potencia de fuego es fundamental en las tácticas Fireforce heredadas de la antigua Rhodesia. Sin embargo, estas no son posibles en Mozambique sin una infantería de buena calidad.
Barriles bomba en un Alouette III. La potencia de fuego se estos se ha aumentado de manera improvisada.
La semana de terror. Un buen resumen de los acontecimientos vividos durante la batalla de Palma.

La batalla Palma, el “Dunkerque” africano

La ofensiva de Al-Shabab contra Palma fue la crónica de una muerte anunciada. Varios indicadores hacían presagiar una operación de este tipo en la ciudad de manera más o menos inminente, de hecho varios analistas lo advirtieron. Por ejemplo, el Dr. Joseph Hanlon, experto en Mozambique, decía lo siguiente:

“Palma ha estado sitiada durante varios meses, con las carreteras de acceso cortadas y una creciente escasez de alimentos. Mocimboa da Praia había sido aislada de la misma manera antes de ser atacada [el año pasado]. Por tanto, Palma era un objetivo evidente. En la temporada de lluvias es difícil para todos moverse, incluidos los insurgentes. El fin de las lluvias -ahora- se llama temporada de combates, y los insurgentes atacaron Palma”.

Los insurgentes actuaron de forma muy organizada en los primeros compases de la batalla de Palma. Al menos teniendo en cuenta que su objetivo era una ciudad de varias decenas de miles de habitantes. Ciudad protegida por una guarnición que algunos estiman en hasta mil soldados. El asedio se realizó el 24 de marzo desde cuatro direcciones diferentes, con un total de unos 100 hombres armados. Por tierra, desde el norte, oeste y sur (carretera Quionga-Palma). Incluso contaban con un apoyo logístico relativamente importante y bien planeado. Tan es así que, en una muestra del nivel de organización, una embarcación desembarcó en la playa y se dedicó a abastecer a los insurgentes con munición y otros pertrechos.

Una de las primeras acciones que llevaron a cabo fue la de aislar la ciudad en el dominio de la información. Lo hicieron a través del corte de las líneas telefónicas. También se ha afirmado que fueron las propias FADM para evitar que se comuniquen los terroristas. Eso creó un agujero negro informativo que ha hecho que fuera muy difícil corroborar la información que iba llegando. Es más, los testimonios proceden en su mayoría de la gente que había huido en barco, o de los propios mercenarios de DAG.

Los militares mozambiqueños fueron pillados completamente desprevenidos. No tanto por ser un ejército bisoño como porque los terroristas llevaban uniformes de las fuerzas armadas, lo que permitió sorprenderlos desde dentro. Es decir, que es posible que pudieran tomar posiciones estratégicas con bastante impunidad. Máxime cuando gran parte del material que tienen es del capturado al propio ejército cuando huye y tampoco hay diferencias en este aspecto. Además de estos militares, otro de los objetivos principales de los insurgentes eran los trabajadores de las empresas extractivas foráneas, en especial los de la empresa francesa Total S. A.

Francisco José Matías Bueno
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