Fuerza Aérea Griega

Afilando las garras frente a Turquía

Si hay un país que se vio afectado por la crisis de 2008, fue Grecia. El desplome económico, el aumento del paro y la consiguiente caída de la recaudación frenaron en seco la inversión en adquisiciones de su Ministerio de Defensa. Tras más de una década de penurias en la que llegó a poner en entredicho tanto la capacidad de la Fuerza Aérea Griega como su futuro, al fin han comenzado a dar los primeros pasos firmes para salir del pozo en el que se encontraban. Han sido años de informaciones contradictorias, de contratos rechazados y sucesivos desmentidos. Al fin, la Πολεμική Αεροπορία (Polemikí Aeroporía) está saliendo de su profundo letargo y lo hace con un único objetivo en mente: frenar a Turquía.

Realmente, no podía esperarse otra cosa de Grecia en los últimos años. Su situación, siendo peor, no dista de la vivida por España, en donde las nuevas adquisiciones han brillado por su ausencia, se han retrasado programas y se han sufrido también recortes. A diferencia de lo ocurrido por estos lares, en donde no tenemos la misma percepción de las amenazas, el despertar griego se está produciendo en gran parte como una reacción visceral frente a las belicosas aspiraciones de su vecino y rival turco. Es por eso que el Gobierno heleno ha decidido relanzar su política militar, especialmente en el ámbito aéreo y en concreto en torno a su flota de cazabombarderos. Por fortuna para Grecia, en un escenario tan disputado como el Mediterráneo Oriental, ha podido lograr el apoyo de diversas potencias extranjeras, como Francia, con las que comparte intereses y miedos y que serán claves en caso de conflicto con su vecino otomano.

A lo largo de las próximas líneas vamos a realizar un somero repaso a las capacidades actuales de la Fuerza Aérea griega, poniendo el foco principalmente en su punta de lanza, esto es, la fuerza de cazabombarderos, y dedicando una notable atención al que realmente es el programa estrella de este esfuerzo: la modernización de sus F-16. Por supuesto, sin descuidar otro programa que quizá ha tenido un mayor impacto mediático: la adquisición de 18 cazabombarderos Dassault Rafale a Francia.

Lockheed F-16CG Block 52+ – Fuerza Aérea Griega.

Aparatos en servicio

Vamos a comenzar hablando del aparato de combate más antiguo en servicio actualmente con la Fuerza Aérea Griega: el imperecedero McDD F-4 Phantom. Teóricamente, en la actualidad poseen todavía alrededor de 32 unidades en servicio, supervivientes de un lote que fuera profundamente modernizados hace ya más unos 20 años.

En 1998, HAI (Hellenic Aerospace Industry) firmó un acuerdo con la empresa alemana DASA para actualizar 39 células de F-4E a un nuevo estándar conocido como “Peace Icarus 2000”, donde destacaba la incorporación de una variante del radar multimodo AN/APG-65, similar al que equipa a nuestros F/A-18M. Todo sin desatender la incorporación de otra serie de mejoras, tales como un nuevo Ordenador de Misión, HUD avanzado, nuevos equipos IFF (Identification Friend or Foe), pantallas multifunción de presentación de datos, etc. Además, se le capacitó para emplear armamento más avanzado, como los misiles de medio alcance Aim-120 Amraam, diversas bombas guiadas de la familia Paveway o los avanzados planeadores dispensadores de submunición Bofors DWS39, que ofrecían un arma de ataque stand-off bastante potente.

Dada su avanzada edad -los primeros Phantom griegos llegaron en 1971, aunque fueron complementados en los 90 con varios ejemplares de F-4F adquiridos de segunda mano a la Luftwaffe alemana-, en 2017 comenzó la baja progresiva de estos aparatos. Se espera que los últimos ejemplares causen baja definitiva entre 2023 y 2024.

McDD F-4E Peace Icarus 2000. Fuente – Fuerza Aérea Griega.

Con una acertada política de “no meter todas las manzanas en la misma cesta”, desde hace más de 40 años Grecia ha mantenido siempre en servicio aeronaves de distintas procedencias, igual que ha hecho España, al menos hasta el momento. En la actualidad, dicha tarea recae en la representación francesa, que conforman alrededor de dos docenas de los bellísimos Dassault Mirage 2000, pertenecientes al estándar 2000-5F Mk2. Parte de ellos -en concreto 15 aparatos- fueron adquiridos nuevos en el año 2004, mientras que los restantes son resultado de la modernización de los anteriores Mirage 2000EG/BG.

Además, Grecia mantiene alrededor de 15 Mirage sin modernizar, supervivientes del contrato original firmado a finales de los 80 con Dassault por 36 monoplazas Mirage 2000EG y 4 biplazas 2000BG. Dicho tratado fue bautizado como “Talos” y son los candidatos ideales para ser sustituidos por los 18 Dassault Rafale adquiridos hace apenas unas semanas. La flota de Mirage modernizada es considerada un activo táctico-estratégico dentro del seno de la Fuerza Aérea, gracias al efecto disuasorio que está llamada a tener en caso de conflicto, basando su poder en el empleo de los avanzados misiles de crucero MBDA Scalp-EG.

Dassault Mirage 2000EG griego armado con dos 2 misiles Aerospatiale AM-39 Exocet. Fuente – Fuerza Aérea Griega.

F-16 Fighting Falcon

Sin duda alguna, la columna vertebral y la parte del león de la fuerza de caza griega está compuesta por los cerca de 160 Lockheed F-16 Fighting Falcon adquiridos de manera paulatina a lo largo de varias décadas, y que corresponden a distintos Blocks. Los primeros aparatos llegarían tras firmar con EE.UU. el contrato “Peace Xenia I” en marzo de 1985, y que estaba compuesto por 34 F-16C y 6 F-16D todos pertenecientes al llamado Block 30. Los primeros aparatos comenzaron a llegar al país en enero de 1989 como relevo de los antiguos Northrop F-5A/B Freedom Fighter. Este bloque estaba propulsado por el motor General Electric F110-GE-100, mientras que el radar sería el AN/APG-68V(3).

Habría que esperar hasta 1993 para la firma de su continuación, el “Peace Xenia II”, en el que se agenciaban otros 40 Falcon, esta vez del más avanzado Block 50, subdivididos en 32 monoplazas C y 8 biplazas D. Los primeros aparatos entrarían en servicio en julio del 97 y llegaban a Grecia acompañados de numerosas mejoras: radar de la variante V(7), barquillas LANTIRN (Low Altitude Navigation and Targetin Infrared for Night) y armamento más avanzado como los Aim-120 Amraam y AGM-88 Harm (Grecia destinó a estos aparatos a especializarse en la lucha contra los SAMs). Por otro lado, la planta propulsora era la F110-GE-129, la cual venía asociada a mejoras en el rendimiento y especialmente en cuanto a fiabilidad.

Lockheed F-16CG con AGM-88 Harm. Fuente – Fuerza Aérea Griega.

Para los más observadores, estos dos bloques se pueden distinguir de otros F-16 que llegarían posteriormente por presentar una toma de aire de mayores dimensiones (denominada MCID Modular Common Inlet Duct). De igual manera, los pétalos de la tobera son sensiblemente más largos y están fabricados en fibra de carbono). Por otro lado, los Block 30 carecen del característico cuarteto de antenas AN/APX-113 pertenecientes al sistema IFF situadas en el morro por delante de la carlinga del piloto, y que si aparecen en los siguientes Falcon.

Un año más tarde el Ministerio de Defensa griego estudió la posibilidad de adquirir una veintena de F-16 de segunda mano procedentes de Bélgica, los Países Bajos o de la propia USAF. En su mayoría se ofertaban Block 30, que serían actualizados a un estándar similar al Block 50, y con los que pensaban relevar a sus anticuados Lockheed F-104 Starfighter. Las negociaciones avanzaron bastante satisfactoriamente y lo cierto es que se llegaría a firmar un contrato con el Gobierno estadounidense, pactando un precio unitario de 12 millones de dólares. Además, se pensaban destinar a cumplir los compromisos OTAN de empleo de armamento nuclear (con el uso de bombas B61, cedidas por los EE. UU.). Sin embargo finalmente dicha venta sería cancelada decidiéndose destinar los recursos a la adquisición de aeronaves nuevas.

Grecia mantiene una de las mayores flotas de F-16 en servicio. No obstante, la turca sigue siendo mayor a pesar de existir dudas sobre su operatividad tras las purgas que siguieron al intento de golpe de estado contra Erdogan. Fuente – Fuerza Aérea Griega.

A mediados de los 90 se evaluarían varios candidatos, desde una variante específica del Eagle denominada F-15H, al Mirage 2000-5, el Eurofighter Typhoon, nuevos F-16 Block 50 e incluso aparatos de la familia Sukhoi Su-27/Su-30. El Ministerio de Defensa de Grecia preveía la adquisición de 60 aparatos por unos 17.000 millones de dólares a pagar durante un decenio. El candidato favorito resultó el F-15H, sin embargo tenía como impedimento su alto costo (unos 75 millones de dólares la unidad en aquel momento), por el contrario, el F-16 estaba tasado en unos 45 y el Mirage 2000 en unos 58 millones. Finalmente se llegó a una especie de acuerdo con el consorcio Eurofighter, por el cual Grecia pasaría a convertirse en socio del programa con la adquisición (acuerdo que incluía lanzar una línea de montaje en el país) de entre 60 y 80 EF-2000 a partir de 2005. Años más tarde la realidad económica tumbaría dichas aspiraciones, pues los enormes gastos causados por la organización de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, frustrarían cualquier esfuerzo, viéndose obligados a cancelar el ambicioso proyecto.

Finalmente, en junio de 2000 se pondría en marcha el programa Peace Xenia III, para adquirir 50 nuevos F-16 Block 52+ con opción a otros 10 adicionales (las cuales finalmente serían firmadas en septiembre de 2001). En total, acabarían llegando a Grecia 40 monoplazas y 20 biplazas, todos ellos equipados con “jorobas”, los llamativos tanques conformados (CFT) que se situaban sobre el esbelto fuselaje de los “Viper”, añadiendo 440 galones de combustible, a costa de una ínfima merma en las prestaciones. Al contrario que los Blocks anteriores, estaban propulsados por motores Pratt&Whitney F100-PW-229 (lo que implica el uso de la toma de aire modelo NSI, Normal Shock Inlet), que son fácilmente distinguibles por los pétalos de la tobera, curvados y fabricados en titanio, y que además son más cortos que los de los motores de General Electric. Entre la nueva aviónica se incluían los cascos JHMCS (Joint Helmet Mounted Cueing System), gafas de visión nocturna y la variante V(9) del radar AN/APG-68, la cual, gracias a una velocidad de procesamiento 5 veces superior, permite un incremento del 30% en el alcance de detección. También nuevos modos de empleo, como el SAR (Syntetic Aperture Radar) para el uso de municiones avanzadas con mayor precisión y en condiciones adversas, o una nueva modalidad de búsqueda de objetos en movimiento sobre la superficie marítima. Además se permitía el uso de las bombas planeadoras AGM-154 JSOW o las JDAM. Por último, se integraban los nuevos y avanzados misiles de corto alcance Diehl IRIS-T.

En esta imagen se aprecian perfectamente las cuatro antenas del sistema IFF situadas justo delante de la carlinga y que equipan a todos los F-16 griegos salvo a los Block 30. Fuente – Fuerza Aérea Griega.

Los primeros aparatos serían entregados en mayo de 2003. Una llamativa curiosidad es que los F-16C/D Block 52+ del Escuadrón 343 han sido los únicos aparatos griegos en participar en un Red Flag, concretamente en el 09-1 (del año 2009). Por desgracia para los pilotos helenos, y aunque se pensaba mantener el ritmo con participaciones sucesivas de otros escuadrones (o aeronaves como los Mirage 2000), la crisis económica truncó todas las expectativas.

La cancelación del contrato con Eurofighter GmbH liberó fondos para adquirir otros aparatos, por lo que se decidió lanzar el prograna “Peace Xenia IV”. En diciembre de 2005 se firmaron 20 F-16C y 10 F-16D. Todos ellos eran también del Block 52+ pero de una subvariante denominada “Advanced” (la casa madre, Lockheed, los bautizó como Block 52M). Están propulsados por motores Pratt&Whitney F100-PW-229 y equipados con Link 16 (que proporciona una mayor capacidad de comunicación entre aparatos y/o personal en tierra y mejora la conciencia situacional durante una misión), así como con un nuevo cockpit. El contrato incluía una opción para 10 aviones adicionales, que nunca fue ejecutada. Los primeros se entregaron en mayo de 2009 y fueron los sustitutos de los últimos Vought A-7 Corsair II en servicio, cuya baja oficial se produciría en octubre de 2014.

Lockheed F-16D. Fuente – Fuerza Aérea Griega.

A pesar de las estrecheces económicas, a comienzos de 2007 el Consejo Supremo de la Fuerza Aérea griega publicó una guía operativa en la cual se planificaba, como objetivo a medio plazo, obtener una capacidad operativa con alrededor de 300 aparatos avanzados de 4ª o 5ª generación. Por tanto, se necesitaba un centenar de aparatos nuevos (a los que se sumarían los F-16 y los Mirage 2000 ya en servicio).

Entre los candidatos barajados aparecían los Dassault Rafale, los F/A-18E/F SuperHornet, el F-35 Lightning II o los modelos rusos MiG-35 y Su-35. Como sabemos, la crisis financiera se acabaría enquistando, lo que daría al traste con los planes de crecimiento, e incluso llegaría a provocar que gran parte de la flota de F-16 quedase temporalmente en tierra debido a la escasez de piezas de repuesto y del necesario presupuesto para el mantenimiento y operación. Por suerte, hacia 2015 comenzaría una leve recuperación, lo que permitió destinar 180 millones de euros a recuperar la operatividad, adquirir repuestos y devolver al aire numerosas unidades.

Armamento de los F-16D griegos. Fuente – Fuerza Aérea Griega.

Finalmente en 2018 se firmaría el programa más ambicioso hasta el momento: la modernización de 84 F-16C/D de los Block 52+ y 52+ Advanced al nuevo estándar desarrollado por Lockheed Martin, bautizado como F-16V Block 72 y cuyo primer cliente había sido Taiwán. Un problema al que dedicaremos un epígrafe especifico más adelante.

En resumen, Grecia ha recibido nada menos que 170 F-16 a lo largo de varias décadas. Los supervivientes operan en la actualidad en ocho escuadrones repartidos en cuatro Bases Aéreas. Los Falcon griegos presentan un atractivo camuflaje en diversos tonos de azul y gris, denominado “Ghost”. Por otro lado, todos tienen una extensión en la parte baja de la deriva, donde se acomoda el paracaídas de frenado y parte del sistema de guerra electrónica ASPIS (Airborne Self-Protection Integrated Suite).

Gracias al programa Peace Xenia III acabarían llegando a Grecia 40 monoplazas y 20 biplazas, todos ellos equipados con “jorobas”, los llamativos tanques conformados (CFT) que se situaban sobre el esbelto fuselaje de los “Viper”, añadiendo 440 galones de combustible. Fuerza Aérea Griega.

El último Viper

Como hemos visto, desde hace más de una decena de años, la Fuerza Aérea griega ha estado intentado obtener nuevos aparatos avanzados (en parte esto estaría cubierto con los Rafale y, si firman, con los F-35, aunque en pequeños números hasta el momento), con el objetivo de lograr una punta de lanza lo más avanzada posible. Sin embargo, la capacidad económica griega y sus necesidades militares siguen caminos muy diferentes. Es por ello que para mantener las capacidades más avanzadas posibles, hacia mediados de la pasada década se llegó a la conclusión de la opción más lógica pasaba por acometer la modernización de los aparatos de 4ª generación disponibles.

Es así como comenzaron a estudiar en profundidad el proyecto “Viper” de Lockheed Martin, con la intención de modernizar sus F-16. La DSCA fue la primera en dar una idea del montante de la operación, en una publicación realizada el 17 de octubre de 2017, donde se hablaba de la posible modernización de hasta 123 aparatos (por el número de radares AESA, 125 con 2 destinados a repuestos), en una operación tasada en 2.404 millones de dólares. Por razones evidentes, poco tiempo después se tomaría la decisión de modernizar únicamente aquellos ejemplares más jóvenes, esto es, los procedentes de los programas Peace Xenia III y IV, ya que la modernización sería así mucho más económica.

Cockpit de un F-16V.

Las principales mejoras de este programa vendrían de la incorporación de un avanzado radar AESA, concretamente el modelo AN/APG-83 SABR (Scalable Agile Bean Radar), un nuevo computador de misión MMC7000AH, un sistema IFF avanzado, el moderno nodo de intercambio de información Link-16 MIDS-JTRS (Multifunctional Information Distribution System-Joint Tactical Radio System), nuevas pantallas de presentación, etc. También es más que probable que se actualice el sistema de guerra electrónica interno, aunque por el momento no hemos encontrado demasiados datos al respecto.

En el contrato final, que acabaría siendo oficializado el 20 de diciembre de 2018, la cifra era sensiblemente inferior, a la que hemos comentado. En concreto, la operación se cerró en 996,7 millones de dólares. Además, en dicho documento se especificaba que los trabajos de actualización deberían estar finalizados a más tardar el 30 de junio de 2027. El listado completo de mejoras incluidas en la nueva variante puede consultarse en el PDF que la propia empresa incluyó en su página web y que enlazamos aquí.

Imagen tomada antes del primer vuelo del primer F-16V para Grecia. Fuente – Lockheed Martin.

Lo más interesante del proyecto es, sin duda alguna, el radar AESA AN/APG-83. Dotará a los F-16V de la capacidad de operar simultáneamente en modos de búsqueda aire-aire y aire-tierra, de una superior velocidad de escaneo y de mayor alcance y precisión frente a todo tipo de blancos. Destaca especialmente la capacidad de discriminar objetivos de bajo eco radar y que vuelen a baja altura (como pueden ser los UAVs, de uso cada vez más frecuente por parte de ejércitos e incluso de grupos terroristas, o los cada vez más difundidos misiles de crucero y municiones avanzadas de largo alcance). El sistema ha resultado ser lo suficientemente eficaz como para que la propia USAF haya decidido incorporarlo inicialmente en 72 F-16 de la Air National Guard (ANG), no descartando ampliar ese número en un futuro. Hay que recordar que paralelamente están trabajando en otro programa en el cual se está reforzando y revisando las células de 800 F-16 y que pretenden mantener en servicio a unos 350 de ellos hasta el año 2048 según los últimos planes. La USAF ya lleva unos años poniendo a prueba el SABR y NorthropGrumman, su fabricante, ha declarado en numerosas ocasiones que el sistema ha evolucionado apoyándose en los conocimientos adquiridos con dos sistemas anteriores, los AN/APG-77 y AN/APG-83, que son los ojos de los F-22A Raptor y los F-35 Lightning II respectivamente, con todo lo que ello significa.

En diversas entrevistas concedidas por pilotos de la ANG de la USAF, han declarado lo asombroso que ha resultado dicho sistema, por ejemplo mediante el uso del “mapeado aire-tierra mejorado” les permite discriminar la esquina de un edificio o la carlinga de un aparato a varias millas de distancia, más allá del alcance visual, con una precisión sorprendente. Además también han declarado que el equipo permite mejorar el intercambio y la colaboración con los sistemas de otros cazas de 5ª generación.

Otra mejora importante que llegará con la modernización para por el software, el cual permitirá incorporar mejoras de manera constante, con lo cual puede evolucionar conforme a las amenazas o mejor aún, anticiparse a las mismas.

Respecto a los trabajos, serán realizados en exclusividad por la empresa local HAI, aunque las pruebas de certificación del primer ejemplar se va a llevar a cabo en los EE. UU. Precisamente, hace apenas unos días, el primer aparato modernizado voló hacia Fort Worth, en donde Lockheed mantiene instalaciones propias desde las cuales se llevarán a cabo los vuelos de pruebas.

Otra toma del primer F-16V para Grecia. Fuente – Lockheed Martin.

Un aspecto que no se suele comentar con respecto a este programa es que, aunque los anteriores “Peace Xenia II” (los Block 50) no han sido incluidos en el programa de modernización para adaptarlos a la variante Viper -por implicar cambios excesivamente costosos, los equipos que se desmontarán de los más modernos F-16, serán aprovechados para mejorar a estos veteranos Falcon, por ejemplo el radar. Esto, según se comenta es debido a las modificaciones estructurales que serían necesarias para dotarlos de una mayor potencia eléctrica con la que operar el radar AESA. Sea como fuere, los 38 F-16C/D Block 50 supervivientes van a ser estandarizados al modelo Block 50+ Advanced.

Por otro lado, para los más antiguos de todos, los Block 30, se ha considerado que no es económicamente rentable acometer ninguna modernización. 20 de estos aparatos quedarán como “segundas espadas» en el seno de la Fuerza Aérea. De hecho, se ha pensado crear con ellos una unidad de conversión operativa que además pueda desdoblarse como “aggressor”, es decir, como unidad especializada en entrenar contra otras unidades. Además, otra docena ha sido puesta a la venta (se han ofrecido a países como Croacia), aunque es probable que alguna de las empresas privadas que están ofreciendo servicios “Aggressor” a la USAF y la US Navy/USMC acabe haciéndose con ellos (como ya ha pasado con varias docenas de F-16 que antiguamente sirvieron bajo pabellón israelí o con los F/A-18 australianos).

Como decíamos, el 17 de enero de este mismo año el primer aparato modernizado realizó su primer vuelo con la nueva configuración. Apenas unas semanas más tarde, a principios de febrero, el aparato fue visto con las marcas griegas tapadas con unos vinilos con las escarapelas de la USAF (hasta que regrese a Grecia, y por consideraciones legales, el aparato debe de estar registrado dentro del organigrama de la Fuerza Aérea de los EE. UU.). Esto ocurrió en la Base Aérea de Tanagra, mientras preparaba su vuelo hacia las instalaciones de Lockheed Martin en Fort Worth, Texas, donde inicialmente recibirá algunos equipos adicionales para posteriormente, llevar a cabo un exhaustivo programa de pruebas con una duración de varios meses. Como curiosidad diremos que el primer salto lo realizó hasta las instalaciones de SABCA (Gosselies) en  Bélgica, donde se reunió con un trío de F-16 de la USAF (que han sido revisados en las instalaciones de la compañía europea) y que acompañaron al aparato griego hasta los EE .UU., en un viaje con una duración de alrededor de 10 horas marcado por los numerosos repostajes en vuelo. Estos sumaron entre 8 y 10, con objeto de mantener los tanques siempre cerca de su máxima capacidad para, en caso de problemas, poder dirigirse con seguridad hasta un destino alternativo.

Mientras tanto, HAI continúa trabajando en un segundo aparato, al que están llevando al mismo estándar. Una vez obtenida la certificación del fabricante se pondrá en marcha un programa de modernización acelerado. Se espera que la industria aeronáutica griega sea capaz de modernizar alrededor de una docena de aparatos al año de aquí a 2027. Se espera que gracias a este programa de mejora la Fuerza Aérea griega logre aumentar la capacidad de combate de estas valiosas aeronaves por un precio significativamente menor al que implicaría la adquisición de aparatos nuevos. Aun así, no podemos olvidar que en su punto de mira está el cazabombardero furtivo Lockheed Martin F-35 Lightning II, sobre el que hablamos a continuación.

 


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