Morteros de 120 mm embarcados

Situación presente y futura

En este trabajo, haremos un repaso de los diferentes tipos de morteros existentes en la actualidad, centrándonos principalmente en los morteros de 120 mm embarcados en plataformas de todos los tipos y categorías. Por consiguiente, trataremos los modelos montados en torre, los instalados a barbeta en el suelo del vehículo, tanto de avancarga como de retrocarga, así como los plegados sobre la plataforma. También incluiremos otros modelos todavía en desarrollo o que no han sido aceptados, bien por su complejidad o elevado precio, o bien porque no han cumplido los requisitos exigidos. Finalmente, citaremos de pasada todo lo relativo a los equipos como la dirección de tiro, transmisión automática de datos, sistema de localización y posicionamiento, equipos de observación avanzada, etc, así como las municiones.

Podemos considerar que los morteros son la artillería de las pequeñas unidades. De hecho, tomando como ejemplo el Ejército español, los morteros de 120 mm en servicio son utilizados para proporcionar apoyos de fuego a unidades tipo batallón, en Infantería, y escuadrón, en Caballería. Su finalidad, es apoyar a sus unidades contra objetivos situados fuera del alcance de la Artillería de la unidad superior (Brigada como mínimo), o bien, cuando aquella esté cambiando de asentamiento o tenga otros objetivos prioritarios, lo que suele ser bastante habitual[1].

Centrándonos básicamente en los modelos de 120 mm, aunque sin despreciar los de 81/82 mm, debemos contemplar dos escenarios diferentes:

  • Tradicional. Las unidades se enfrentan en combates con otras enemigas de características similares. En este caso, los morteros embarcados deben integrarse en las mismas plataformas de las unidades a las que apoyan (blindados de ruedas 6×6/8×8 o de cadenas). Generalmente, actuarán por unidades mínimas tipo sección de 3 ó 4 ejemplares y, a veces, incluso varias unidades centralizadas.
  • Asimétrico. Un ejército o coalición internacional lucha contra un enemigo no convencional en zonas generalmente elegidas y conocidas perfectamente por él y, a menudo, de difícil maniobrabilidad (terreno montañoso, zonas urbanizadas, boscosas, con caminos poco accesibles, etc). En consecuencia, los morteros que se utilicen en este tipo de operaciones, deberán utilizar plataformas muy móviles, especialmente de configuración 4×4/6×6 y estar dotados de los medios necesarios (sobre todo dirección de tiro y elementos de puntería) para poder actuar aislados de forma totalmente autónoma y en apoyo de pequeños agrupamientos tácticos organizados al efecto. Además, es muy conveniente que puedan efectuar tiros con puntería directa, tanto de día como de noche.

De acuerdo con lo expresado y, tal como veremos a continuación, el mercado internacional ofrece una gran variedad de morteros embarcados de todos los calibres para utilizar en combates tradicionales, es decir, sobre blindados de cadenas o de ruedas 6×6/8×8 pero de gran tamaño, no existiendo sin embargo ningún modelo realmente operativo de 120 mm, sobre vehículos ligeros 4×4/6×6, cuyas dimensiones y maniobrabilidad les permita actuar en operaciones asimétricas, desarrolladas en terrenos difíciles, como Afganistán, por ejemplo.

Así mismo, algunas direcciones de tiro, no han sido diseñadas para el empleo autónomo de cada elemento aislado o, incluso, con uno o varios observadores. Aunque ese problema debe ser fácilmente solucionable mediante software, también sería conveniente rediseñar la dirección de tiro y crear un sistema de observación con un conjunto de sensores en mástil, como el adquirido por el Ejército español dentro del programa Vehículo de Exploración y Reconocimiento Terrestre (a partir de ahora, VERT), derivado del Vehículo de Observación de Artillería (OAV, en adelante) que fue diseñado dentro del programa Pizarro Fase II. Igualmente, el sistema EIMOS de EXPAL ha puesto de manifiesto la conveniencia de utilizar también vehículos aéreos no tripulados UAV utilizados como ayuda al sistema de observación, habiéndose demostrado ser un sistema muy eficaz para ese cometido.[2]

A continuación, vamos a repasar los principales sistemas de morteros actualmente operativos o que están siendo desarrollados, así como otros equipos de armas que podrían servir como base para diseñar los morteros embarcados correspondientes, incluyéndolos en diferentes categorías, de acuerdo a su configuración.

Antes de continuar, me parece oportuno mencionar una cuestión que suscita numerosas controversias. Me refiero a las antiguas clasificaciones de los morteros y piezas de artillería[3], atendiendo a los ángulos de tiro que utilizaban. Es indudable que aquellas clasificaciones han quedado totalmente obsoletas, ya que la tecnología actual permite realizar armas mucho más versátiles y con superiores capacidades. En consecuencia, creemos que sería más oportuno denominarlas de acuerdo a las finalidades para las que fueron diseñadas, lo que nos permitiría efectuar la siguiente clasificación:

  • Cañones, empleados por los carros y blindados, que generalmente son usados con puntería directa, tanto para hacer fuegos terrestres como antiaéreos y de protección contra cohetes, artillería y morteros (C-RAM).
  • Obuses, usados por la artillería para hacer fuegos con puntería indirecta, aunque están normalmente preparados para disparar con puntería directa en casos excepcionales. Además, a menudo, pueden disparar con ángulos entre 45 y 90º, propios de los morteros.
  • Morteros, utilizados exclusivamente con puntería indirecta y con ángulos de tiro comprendidos entre +45º y +90º, aunque muchos de ellos podrían disparar con ángulos mucho más pequeños. La mayoría son de avancarga, existiendo cada vez más modelos con mecanismos de carga semiautomática o automática.
  • Cañones-morteros, diseñados para ser empleados tanto con puntería directa como indirecta. Generalmente, van instalados en torre y son de retrocarga, aunque también existen modelos colocados sobre un afuste, especialmente algunos ejemplares de calibre medio (81 y 82 mm)[4]. También encontramos algunas versiones derivadas de cañones y obuses, entre los que podemos destacar varios ejemplares de 105 mm como el Hawkeye norteamericano, MOBAT holandés, Garuda indio, Al-Wahsh jordano, y M09 serbio, por ejemplo, que bien podrían transformarse en morteros, con algunos cambios como la instalación de un mortero en lugar de la pieza original.

Y sin más preámbulos, pasemos a describir los diferentes tipos de morteros existentes en la actualidad, incluyendo algunos que, de acuerdo a lo expresado hasta ahora, podrían ser definidos o incluidos como piezas de artillería ligera, aunque teniendo en cuenta su desarrollo, creemos que deben ser considerados morteros[5].

Los morteros son el equivalente a la artillería en las pequeñas unidades. Actualmente, los modelos más utilizados son de uso manual y de avancarga, tanto los de 81/82 mm como los de 120 mm. En la imagen el VPM 120 español (arriba izquierda), MLVM-R  120 rumano (arriba derecha), VCTM 120 argentino y Piraña 6×6 con mortero de 81 mm chileno.
El nuevo sistema 2S41 Drok de 82 mm ruso fue diseñado expresamente para unidades ligeras y aerotransportadas.
Los chinos también han desarrollado diferentes morteros en torre, como el SM 6, derivados de los modelos rusos.
El Nemo de la finlandesa Patria se ofrece tanto para blindados como para instalarse en contenedores e, incluso, buques de pequeño tamaño.
Los morteros con sistemas de freno y recuperación, como el Alkar turco, están favoreciendo la aparición de portamorteros sobre vehículos cada vez más ligeros.

Morteros de 120 mm instalados en torre giratoria

Especialmente estudiados para unidades acorazadas/mecanizadas, tanto sobre vehículos de ruedas (6×6/8×8) como de cadenas, son de retrocarga y, generalmente, emplean equipos de carga automáticos o semi-automáticos, lo que les proporciona una gran rapidez de entrada en posición y para efectuar el tiro. Otras ventajas que cabe destacar son la protección permanente de los operadores, que pueden actuar incluso en zonas contaminadas, y disponer de capacidad para efectuar Disparos Múltiples de Impacto Simultáneo (MRSI, en adelante), es decir que, con un solo mortero, pueden dispararse varias granadas, cambiando el ángulo de tiro y la carga de proyección, que batirán el mismo objetivo de forma simultánea. También tienen la opción de poder hacer fuego con puntería directa, generalmente a distancias de 1.000/1.200 metros, utilizando distintas granadas contra blancos blindados, por ejemplo (carga hueca e, incluso, flecha). Por último, dado que es indiferente la longitud del tubo, pueden montar morteros más largos (hasta 3 metros o más), con lo que su alcance también será muy superior. 

Como ejemplos de estos sistemas, citaremos el AMS II y su versión modernizada TMS de BAE System, NEMO y AMOS (dos tubos) de Patria, Mjölner sueco (también bitubo)[6], RAK de HSW (Polonia), 2S9 Anona-S (y su versión rayada y modernizada 2S42 Lotos), 2S23 Nona-SVK y2S31 Vena rusos, PL005 y su variante de exportación SM6 chinos, TMUSAS turco, y prototipo para el NLOS-M del programa FCS norteamericano, entre otros. Por supuesto, utilizando morteros de calibres más pequeños existen o han sido estudiadas otras muchas versiones. Como ejemplos destacados, citaremos los modelos franceses del antiguo GIAT, actual Nexter, y Panhard (AMC 81, AAML y ERC con armas de 60 y 81 mm)[7], y el 2S41 Drok ruso. El principal inconveniente que presentan estos sistemas radica en su precio que, al incluir la torre y el mecanismo de carga, es muy superior al del resto de equipos.

Como dato interesante de los modelos rusos 2S42, 2S23 y 2S31, así como del chino PL 005/ SM6, dotados de morteros rayados y gran longitud de tubo, podemos citar que están capacitados para disparar algunas municiones de artillería, con las que aumentan sensiblemente su alcance.

Los polacos han desarrollado el modelo RAK sobre chasis Rosomak (Patria AMV 8×8), aunque se ofrece para todo tipo de vehículos tanto de ruedas (6×6/8×8) como de cadenas.
El sistema AMOS de Patria fue el primer sistema diseñado con dos tubos y grandes prestaciones, incluyendo un sistema automático de carga. Su principal inconveniente es, sin lugar a dudas, el elevado coste.
Sistema AMS II (arriba) y la versión TMS modernizada por BAE.
El Auto-ametralladora Panhard HE 60 francés fue el primer portamortero de 60 mm en torre que entró en servicio. Actualmente, Francia no dispone de VPM de este tipo.
Como puede verse, la torre EMC 81 francesa, que no llegó a construirse en serie, disponía de una munición contracarro de tipo flecha (tercera por la izquierda).
2S23 Nona-SVK sobre chasis BTR80. Actualmente, los rusos son los principales diseñadores de morteros en torre.

Sistemas montados a barbeta sobre el suelo del vehículo

Dentro de este apartado, cabe distinguir dos categorías principales, cada una de las cuales cuenta a su vez con varias subcategorías, a saber:

Modelos de 120 mm de avancarga

Los sistemas de este tipo son los más utilizados en la actualidad por los blindados de cadenas (prácticamente, todas las familias acorazadas disponen de algún modelo) utilizando una plataforma circular o una viga de refuerzo transversal. Lo más habitual es que tengan un bípode con ruedas, que circula por un raíl, mientras que el esfuerzo de retroceso se transmite a lo largo de los dos trenes de rodaje del vehículo, por lo que no necesitan ningún tipo de apoyo externo. Dada su configuración, poseen un ángulo de giro horizontal de unos 20º a 40º a izquierda y otros tantos a derecha, de manera que, una vez designado el objetivo, se orienta la plataforma en la dirección aproximada, introduciendo después las modificaciones necesarias para realizar la puntería, mediante los mandos del mortero. Como simples ejemplos, citaremos el M-106, M-1064, y Stryker/Cardom norteamericanos, M-113 VPM 120 español, VCTM argentino, Tipo 96 japonés, MLVM-AR rumano, Panzermörser alemán, etc.

Aunque se hicieron varios intentos por montar algunos de estos sistemas sobre blindados de ruedas, como el BMR español y el VAB francés, lo cierto es que no obtuvieron resultados aceptables, pues la suspensión de los vehículos sufría daños apreciables. De hecho, España sólo llegó a fabricar 10, ya dados de baja, y Francia no pasó de la fase de prototipo.

Hasta la fecha, este tipo de morteros utilizan mayoritariamente mecanismos de dirección y elevación manuales, realizándose la puntería mediante el uso de un goniómetro; sin embargo, existe la tendencia a incorporarles direcciones de tiro digitales, por lo que cada vez se exigen modelos más automatizados. De hecho, todos los morteros embarcados  diseñados hoy en día incorporan estos equipos, si bien, es recomendable mantener la posibilidad de realizar el tiro degradado ante posibles averías o, incluso, para utilizar los morteros desde el suelo. Este es el caso, por ejemplo, del EIMOS de 81/60 mm español o el Cardom de 120/81 mm israelí.

Los sistemas descritos anteriormente, normalmente carecen de sistemas de freno y recuperación, si bien existe una clara tendencia a instalarles equipos más o menos automáticos, con los que aumenta considerablemente su eficacia, como es el caso del citado Cardom. De hecho, la mayor parte de los morteros diseñados en los últimos años pertenecen a esta categoría que, además, en algunos casos (cada vez más numerosos), también incorporan un sistema de carga, normalmente semi-automático. Por razones obvias, incluso los de 120 mm, pueden ser montados en blindados de ruedas (6×6/8×8) y de cadenas, existiendo ya varios prototipos sobre vehículos ligeros de tracción 4×4, como el SRAMS de Singapur o el Spear israelí, que normalmente utilizan una reja o patas de apoyo en la parte posterior del vehículo e, incluso, centrales. Curiosamente, hace unos años, en Azerbayán, fue presentada la versión Spear Mk 2 sobre un chasis Sandcat 4×4, cuya configuración es similar a la del Cardom, por lo que cabe suponer que fue identificada erróneamente o el modelo inicial ha presentado algunos problemas durante su desarrollo. Además, recientemente, ha sido presentado el nuevo Cardom con sistema de carga semi-automático, aunque todavía habrá que esperar hasta ver el resultado de las pruebas operativas.

Aparte de los equipos destacados, es obligado mencionar el Thales 2R2M[8] francés, de tubo rayado, y el Bighorn suizo así como su versión modernizada Cobra, del que parece ser que están diseñando una variante con dos armas paralelas. Otros modelos claramente inspirados en los anteriores, son el rayado ST 120 de varias empresas surcoreanas y el Aselsan Alkar[9] turco. Estos modelos disponen de un cargador semiautomático que eleva la granada por encima del tubo y la emboca usando una especie de elevador electrohidráulico. Por su parte, el que monta el SRAMS es de funcionamiento parecido, pero utiliza una cadena para elevar la granada.

Por último, algunas empresas como la KADDB jordana, Norinco china (SM4), Rheinmetall alemana (MWS120 Ragnarok), el Centro Técnico Militar Delta de Georgia (GMM-120), o la HSW polaca (constructora de la torre RAK), por ejemplo, también han diseñado modelos que, si bien tienen un aspecto muy parecido a los anteriores, son de carga manual, pero de un diseño totalmente compacto, muy parecido al del Cardom.

Excepto cuando usamos vehículos con techo abierto, la mayoría de armas disponen de un ángulo horizontal limitado, lo cual es suficiente para las acciones de combate más habituales y, además, tiene la ventaja de que no es necesaria la utilización de juntas rotativas o anillos colectores que, además de su precio elevado, presentan bastantes complicaciones. Por otra parte, debemos tener en cuenta que, normalmente, los modelos de carga manual disponen de tubos más cortos, lo que redunda indudablemente en su alcance máximo, que es algo inferior.

Los sistemas de morteros de avancarga y montados a barbeta, han sido los más utilizados hasta el momento, pero ya están anticuados.
Tras estudiarse varias propuestas, el US Army seleccionó el Cardom para dotar al Stryker 8×8.
La última variante del Cardom fue denominada Spear (arriba), pero después se identificó como Spear Mk 2 el vehículo de la imagen inferior, que parece más bien un Cardom.
Recientemente fue presentado una nueva versión del Cardom con sistema  de carga semiautomático, aunque todavía falta realizar el plan de pruebas correspondiente.

Morteros de 120 mm de retrocarga

Dejando aparte los morteros instalados en torre, en los últimos años están apareciendo diversas armas de retrocarga que, utilizando granadas de mortero (con o sin adaptadores), son instaladas en vehículos de diferente configuración, sobre todo de tracción 4×4 y 6×6. Utilizan montajes similares a los de las piezas de artillería ATP instaladas en vehículos de ruedas, como la Caesar francesa o la ATMOS israelí, por citar sólo dos casos. Centrándonos en las de calibre 120 mm, cabe destacar los sistemas rusos Phlox y Zauralets-D, y el SH9 chino, todos ellos en fase avanzada de desarrollo y que, presumiblemente, entrarán en servicio durante los próximos años.

El Phlox fue presentado en 2016 y es realmente un obús-mortero de 120 mm, montado sobre un camión blindado Ural de tracción 6×6. Según los diseñadores, ha sido estudiado para sustituir a las armas remolcadas del mismo calibre, tanto del Ejército ruso como de otros extranjeros. Puede disparar diferentes tipos de municiones de hasta 13 Km de alcance, incluso las de artillería contracarro y guiadas Kilotov-2M. En la parte posterior, dispone de dos plataformas de malla para la carga, que es de tipo manual, si bien, es probable que monte algún sistema de ayuda. Transporta un total de 80 granadas, 28 de las cuales son de uso inmediato.

El modelo Zauralets-D que, teóricamente, debería haber entrado en servicio para unidades aerotransportadas en 2019, va montado en un blindado ligero Volk de configuración 6×6, que tiene gran comunalidad con el modelo sobre orugas BMD-4. Es definido como un arma de uso triple (cañón-obús-mortero) no habiéndose dado a conocer más detalles del mismo, aunque de acuerdo con las fotografías disponibles, cabe suponer que ofrecerá similares prestaciones que el Phlox, siendo bastante probable que monte un sistema de carga semiautomático o de ayuda a la carga manual. Lo que no está claro es cuándo podrá ser utilizado como cañón (ángulos de tiro aproximados de 0º a 22º/23º), pues teóricamente sólo podría ser apuntando hacia los laterales y parte trasera aunque de acuerdo a su configuración general, no es probable que pueda hacer fuego con ángulos mayores de +/- 30º ó 40º. También es posible que se refieran a su uso como cañón cuando realice tiro con puntería directa, mediante algún visor óptico (periscopio diurno/nocturno, cámara de TV o térmica, etc). Además, al parecer, están desarrollando una versión especial del misil contracarro Kornet, de guía láser y 5.500 m de alcance, para usarla con este sistema, haciendo fuego seguramente hacia la parte trasera.

En el caso del SH-9 chino, podemos decir que lo denominan obús-mortero, con ángulos de tiro de 20º a 80º y giro horizontal de +/- 30º. Puede disparar todo tipo de granadas con alcances de hasta 13,5 Km, en el caso de las asistidas por cohete BB-RAP. Al igual que el Zauralets-D, además de los elementos de freno hidroneumáticos, emplea un freno de boca y dos rejas de apoyo, a ambos lados de la parte trasera. Hasta la fecha, se ha visto sobre un vehículo ligero 4×4 y otro más pesado de configuración 8×8.

Dada la configuración general de estos sistemas, podríamos incluirlos perfectamente entre la artillería ligera ATP ya que también emplean municiones de artillería. De hecho, tradicionalmente, los sistemas de morteros más pesados han sido utilizados por numerosos ejércitos, más como armas de artillería que como morteros. No olvidemos que el Ejército ruso aún utiliza, convenientemente modernizado, el modelo 2S4 Tulipán de 240 mm, de tipo plegable y con capacidad para disparar granadas nucleares. De todas formas, especialmente el Zauralets-D y el SH9 sobre vehículo 4×4, probablemente serían una solución válida para que ciertos ejércitos puedan sustituir tanto a los morteros pesados embarcados como a la artillería ligera ATP, sobre todo en unidades ligeras o aerotransportadas, y a un coste bastante asequible.

Veamos ahora los morteros de 120 mm que utilizan un sistema hidráulico para situar el tubo sobre el suelo antes de hacer fuego.

 


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