Operación Gedeón

Venezuela siempre entre la farsa y la tragedia

Imagen de algunos de los detenidos tras la fracasada "Operación Gedeon".

Operación Gedeón

Venezuela siempre entre la farsa y la tragedia

Jesús M. Pérez Triana

Venezuela acaba de vivir un nuevo episodio esperpéntico donde lo que se suponía iba a ser un acto de fuerza sólo sirvió para exponer, una vez más, la debilidad, los defectos y las contradicciones de la oposición, regalando un victoria mediática al régimen chavista.

Un grupo de opositores planeó desembarcar en la costa venezolana, precisamente en mitad de un periodo de tensión entre el gobierno venezolano y Estados Unidos en el Mar Caribe. El objetivo de la operación era dar un golpe de mano en Caracas, justo días después de que el plan hubiera sido revelado por un reportaje de la agencia de prensa Associated Press y meses después de que figuras del chavismo hubiesen mostrado en televisión que las autoridades venezolanas conocían tanto la identidad de los personajes clave de la trama, como su organigrama.

La Operación GEDEÓN pasará a la historia de Venezuela como otro intento más de la oposición de empuñar las armas con más voluntad y razón que recursos, información y combatientes. Las claras señales de que el plan estaba condenado al fracaso eran públicas y notorias desde antes de su puesta en práctica. Sin embargo sus cabecillas siguieron adelante, no sabiendo o no pudiendo poner en práctica las más elementales prácticas de contrainteligencia, condenando a sus participantes a la muerte y la cárcel. Y dejando por el camino unos cuantos interrogantes sobre la responsabilidad última.

Antecedentes

El 27 de junio de 2017 Óscar Alberto Pérez se apoderó de un helicóptero MBB Bö-105CBS del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de Venezuela, organismo en el que servía como inspector y de cuya Brigada de Acciones Especiales (BAE) había formado parte. Óscar Alberto Pérez era un personaje peculiar, amante de la atención pública. Había aparecido como protagonista de una película que él mismo había coproducido y en las redes sociales parecía ser un aspirante a actor-modelo. Aquel día sobrevoló varios edificios oficiales de Caracas con una pancarta colgada del helicóptero que rezaba “350 Libertad”, en referencia al artículo 350º de la Constitución de Venezuela que legitima el alzamiento frente a la tiranía.

Según las autoridades venezolanas, la acción del 27 de junio constituyó un ataque terrorista en el que se emplearon armas y explosivos. No hay constancia de víctimas. Después de aquel día, Óscar Alberto Pérez pasó a la clandestinidad. Repareció en una manifestación de la oposición el 13 de julio de 2017 en Caracas. Participó además con otras siete personas en el asalto de un cuartel de la Guardia Nacional en Laguneta de La Montaña (Estado Miranda) el 18 de diciembre de 2017. La acción, bautizada Operación GÉNESIS, se saldó sin víctimas y parece que tuvo como objetivo robar armas y munición.

Desde su salto a la luz pública, Óscar Alberto Pérez usó las redes sociales para hacer llamamientos desde la clandestinidad y en nombre del Movimiento Equilibrio Nacional a la sociedad venezolana, convocando a alzarse contra el gobierno de Nicolás Maduro. Fue considerado entonces el “más buscado” por la justicia venezolana, acusado de cargos de terrorismo. El día 15 de enero de 2018 publicó su último vídeo grabado en una vivienda ubicada en El Junquito, en el extremo oriental del Distrito Capital de Venezuela, donde permanecía escondido con otras seis personas. Óscar Alberto Pérez informó que la casa estaba rodeada por las fuerzas de seguridad venezolanas y que se disponía a entregarse. No salió de allí con vida.

El asalto a la casa que servía de refugio a Óscar Alberto Pérez fue denominado Operación GEDEÓN y en ella participaron fuerzas militares y policiales que sumaban uno 500 efectivos. La casa fue atacada con lanzagranadas RPG y al menos un vehículo blindado BTR-80A del ejército abrió fuego contra la vivienda. Según las autoridades, los ocupantes de la casa abrieron fuego en medio de las negociaciones, lo que justificó romper el alto el fuego y proceder al asalto final. Murieron los siete ocupantes de la casa, un policía y un miembro del colectivo armado Tres Raíces del barrio 23 de Enero de Caracas, integrado en el dispositivo policial. La autopsia de seis de los siete ocupantes de la casa reflejó como causa de la muerte un disparo en la frente, posiblemente como parte de ejecuciones extrajudiciales [Nota 1].

En la mañana del 30 de abril de 2019 los líderes opositores Juan Guaidó y Leopoldo López se dirigieron al país llamando a la población venezolana a movilizarse contra el gobierno de Nicolás Maduro. Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, se había proclamada el 23 de enero de aquel año “presidente encargado” apelando al artículo 233º de la Constitución de Venezuela. Este atribuye al presidente de la cámara la potestad de encargarse de la Presidencia de la República en caso de “falta absoluta” de quien ocupe ese cargo, siempre que se den ciertas circunstancias [Nota 2]. López, por su parte, había permanecido hasta aquel día bajo arresto domiciliario. Militares leales a Guaidó le habían liberado para lanzar una acción bautizada Operación LIBERTAD.

Leopoldo López anunció en Twitter aquella mañana que estaba en la base de La Carlota, un aeropuerto militar en medio de Caracas. Acompañaban a Guaidó y López un grupo reducido de militares y guardias nacionales. El estudio de las imágenes y vídeos permitió saber que los líderes opositores no estaban dentro de la base militar, sino que en realidad estaban en un nudo de autopistas cercano conocido como el Distribuidor Altamira [Nota 3]. El esperado movimiento desde dentro de las fuerzas armadas venezolanas no se produjo y el día se saldó con varios manifestantes tiroteados en varios lugares del país.

Después de los acontecimientos del 30 de abril de 2019, Leopoldo López terminaría refugiado en la Embajada de España en Caracas, mientras que 16 militares insurrectos lo harían en la Embajada de Panamá. Estos últimos lograrían a finales de año alcanzar Colombia, país al que había estado llegando, desde una serie de incidentes en febrero de 2019 en la frontera, un flujo de militares desafectos al régimen. Los acontecimientos posteriores harían sospechar a la oposición venezolana que en el flujo de militares venezolanos exiliados en Colombia se infiltrarían algunos al servicio de los servicios de inteligencia. Los militares venezolanos en servicio huidos a Colombia trataron durante un tiempo de mantener algún tipo de orden y jerarquía, pero el paso del tiempo los dejó olvidados y en una situación precaria.

Tanto las acciones de Óscar Alberto Pérez el 27 de junio de 2017, como la acción de los líderes opositores Guaidó y López el 30 de abril de 2019, causaron desconcierto y perplejidad en la oposición venezolana. El sobrevuelo de edificios públicos en el centro de Caracas a bordo de un helicóptero de Óscar Alberto Pérez fue tan llamativo como inútil. La calificación de la acción como un acto de terrorismo por parte del gobierno llevó a algunos a pensar que se había tratado de una acción de falsa bandera urdida por el propio gobierno venezolano para aumentar la represión contra la oposición. La actividad insurgente de Óscar Alberto Pérez y su Movimiento Equilibrio Nacional desmentiría la hipótesis.

En cuanto a los acontecimientos del 30 de abril de 2019, hubo varias hipótesis. Se especuló que el temor a una inminente detención de Juan Guaidó precipitó un pronunciamiento que iba a contar con el respaldo de un sector de las fuerzas armadas. Sin embargo, la acción precipitada e improvisada del 30 de abril habría inhibido de significarse al sector de las fuerzas armadas dispuesto a unirse a la oposición. También se especuló que las informaciones llegadas a la oposición de un alzamiento militar contra el gobierno había sido una intoxicación de los servicios de inteligencia para incitar a los líderes de la oposición a dar un paso en falso. Como sucedería con los acontecimientos de principios de mayo de 2020, la explicación más plausible para un sector de la sociedad venezolana de por qué todas aquellas acciones habían concluido con una fácil victoria mediática para al régimen era que se trataban en realidad de acciones de falsa bandera o acciones impulsadas por agentes de la inteligencia venezolana infiltradas en la oposición. La teoría de la conspiración era una alternativa a asumir los errores de la oposición.

La muerte de Óscar Alberto Pérez y el fallido alzamiento del 30 de abril de 2019 nos dejaron el nombre de Operación GEDEÓN y un buen número de militares y guardias nacionales venezolanos abandonados a su suerte en Colombia. Ambos elementos se unirían en el último episodio vivido en Venezuela.

Óscar Alberto Pérez sobrevoló varios edificios oficiales de Caracas con una pancarta colgada del helicóptero que rezaba “350 Libertad

Un fracaso anunciado

El 1 de mayo de 2020 la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) publicó el reportaje “Ex-Green Beret led failed attempt to oust Venezuela’s Maduro”, firmado en Miami por el periodista Joshua Goodman. El reportaje contaba el colapso de un plan para infiltrar a un grupo de opositores armados en Venezuela por culpa de la “escasa planificación, las peleas entre políticos de la oposición y una fuerza pobremente entrenada”. La crisis del coronavirus había paralizado los planes y los 300 voluntarios venezolanos, repartidos en tres campamentos en el departamento colombiano de La Guajira, habían sido abandonados a su suerte. Un ciudadano estadounidense que había estado en los campamentos describía a los militares venezolanos en Colombia como “hambrientos” y “carantes de entrenamiento”, esperando el material militar prometido que nunca llegaba. De hecho, un cargamento con material militar por valor de 150.000 dólares había sido interceptado en marzo de 2020 por las autoridades colombianas. Para colmo, el líder de la trama venezolana, el general Clíver Alcalá, se había entregado ese mismo mes a la DEA en Colombia, tras una orden de búsqueda y captura que lo había colocado en la lista de los cinco venezolanos más búscados por Estados Unidos, como se ve en la imagen.

Cartel de la DEA estadounidense en el que se ofrece una recompensa de 10.000.000 de dólares por el general Clíver Alcalá. Fuente – DEA.

En su reportaje, Joshua Goodman afirmaba que el plan “no tenían ninguna oportunidad de triunfar”. Sus impulsores habían buscado sin éxito apoyo económico entre la oposición venezolana en Colombia. Tampoco parecía que los gobiernos estadounidense o colombiano hubieran mostrado apoyo alguno a la iniciativa. Todo parecía indicar que era un plan que había colapsado antes de ser puesto en marcha. Sin embargo, los acontecimientos se precipitaron días después.

En la madrugada del 3 de mayo una operación de las fuerzas de seguridad venezolanas en la localidad de Macuto, en el Estado La Guaira, en la que intervino un helicóptero y hubo disparos, se saldó con seis muertos y dos detenidos. Los medios oficiales venezolanos hablaron de una «incursión frustrada de terroristas por el Estado La Guaira». En Macuto, apareció una embarcacion pequeña en la playa, mientras que en una vivienda cercana fueron incautados sendos vehículos tipo pick-up Ford y Toyota pintados en color negro mate y con un afuste dispuesto en la plataforma de carga con una ametralladoras FN MAG. En el lugar apareció un fusil AR-57, un arma peculiar que combina un cajón de mecanismos del fusil AR-15 con una parte superior que integra el cargador del FN P90. El AR-57 encontrado estaba decorado exactamente igual que un arma que había sido vista en el Intercambiador Altamira de Caracas el día 30 de abril de 2019 en manos de un militar que había participado en la Operación LIBERTAD.

Al día siguiente, el día 4 de mayo una embarcacion ligera fue interceptado cerca de Playa Chuao, en el Estado Aragua. Este grupo incluía a dos ciudadanos estadounidenses. En la operación participó un Bell 412EP del Comando de la Aviación Naval, que trasladó a uno de los detenidos a la base naval de Puerto Cabello.

En la tarde del día 4 de mayo dos personas más, portando material militar, fueron detenidas cerca de Puerto Cruz, Estado La Guaira. Entre el material incautado se encontraron chalecos tácticos en camuflaje Multicam, un fusil de airsoft tipo AR-15, radios sin cifrar Motorola, máscaras de plástico, cargadores de gran capacidad Beta C-Mag, etc.

Imágenes con el material incautado en La Guaira.
Imágenes con el material incautado en La Guaira. Destacan los cargadores C-MAG en el centro de la imagen.

Los acontecimientos en la costa de Venezuela tuvieron pronta explicación. El primer día, el 3 de mayo, apareció un vídeo donde aparecía Javier Nieto Quintero, antiguo capitán de la Guardia Nacional, acompañado de Jordan Goudreau, veterano de guerra y director de una empresa de seguridad. Según Goudreau, en el momento de difundirse el vídeo habría tenido lugar un «atrevido raid anfibio» lanzado desde Colombia hacia el «corazón profundo de Caracas» y estarían teniendo lugar combates en Venezuela, con la participación de células activadas en el oste, sur y este del país. Por su parte Javier Nieto Quintero identificaba la iniciativa como la Operación GEDEÓN y anunciaba que el objetivo era «captura de la organización criminal que hoy desafortunadamente dirige los destinos de la nación», haciendo además referencia al artículo 350º de la constitución venezolana. El vídeo había sido grabado en Estados Unidos, lejos de la acción, posiblemente en Florida donde ambos residen.

En un segundo vídeo, probablemente grabado en las sabanas del departamento colombiano de La Guajira, se presentaban varios de los cabecillas de los militares y guardias nacionales venezolanos exiliados en Colombia, dando nombre, rango y cuerpo, acompañados por personal uniformado en camuflaje Multicam, más adecuado para las sabanas del norte de Colombia que para la Cordillera de la Costa venezolana, a cuyos pies habían desembarcado los dos grupos. En el vídeo, Antonio José Sequea Torres, antiguo capitán de la Guardia Nacional se presentaba como “comandante de la operación”, luciendo un brazalete azul, tal como habían usado los partidarios de Guaidó el 30 de abril de 2019. El vídeo mostraba en su cabecera una imagen de Óscar Alberto Pérez antes del asalto final a la casa donde se escondía e imágenes de los militares que estuvieron en el Distribuidor Altamira de Caracas junto con Juan Guaidó y Leopoldo López. De eso modo la Operación GEDEÓN conectaba con anteriores episodios de toma de las armas por parte de militares y guardias nacionales venezolanos.

Más material incautado en La Guaira. Atención a las máscaras de demonio japonés de la parte inferior de la imagen.

La conexión estadounidense

Jordan Goudreau, el estadounidense que había dado la cara el día 3 de mayo, había aparecido como la figura central en el reportaje de Joshua Goodman para Associated Press. Nacido en Canadá, había servido en el 10th Special Forces Group del ejército estadounidense, donde había llegado a ser sargento 1º. Era veterano de las guerras de Afganistán e Iraq, habiendo sido condecorado con la Estrella de Bronce en tres ocasiones. En 2018 creó en Florida la empresa de seguridad Silvercorp. En su página web ofrece servicios en campos como el “liderazgo de proyectos complejos” y la “mitigación de desastres”, algo habitual en las empresas del sector que usan siempre términos vagos y eufemísticos. La oficina de la empresa parece ser un local modesto. Mientras que algunas secciones de la página web son un copia-pega de las páginas webs de otras empresas. Por ejemplo, quien creó la sección Términos de Servicio se olvidó de cambiar el nombre de la empresa plagiada, MasterClass, que aparece varias veces.

Imagen promocional de Silvercorp. Fuente – Silvercorp

La empresa cuenta con perfil de perfil de Instagram, donde podemos ver repetidas fotos de propio Jordan Goudreau, incluyendo una con el torso desnudo en su época de militar, junto a varias fotos con frases motivacionales de superación personal y versos bíblicos. Una de las líneas de negocio que Silvercorp intentó abrir fue la formación de profesores para hacer frente a los tiroteos en centros educativos, tal como aparece en un vídeo promocional lleno de clichés y que emplea vídeo de stock.

Silvercorp había sido contratado para proporcionar seguridad en un evento del presidente Donald Trump en Charlotte (Carolina del Norte) en noviembre de 2018. La foto en el perfil de Instagram de la empresa ha sido borrada, aunque hay medios que han guardado capturas, además de que otros medios han revisado vídeos del evento para comprobar que efectivamente Jordan Goudreau estuvo allí trabajando en labores de seguridad. Otra foto borrada del perfil de Instagram de la empresa mostraba a Jordan Goudreau y lo que podrían ser empleados de la empresa en una mesa del restaurante Burger Theory de Houston (Texas). La fecha de la foto es próxima a la fecha en que Donald Trump llevó a cabo un acto público en la ciudad durante las elecciones a mitad de legislatura de 2018.

Jordan Goudreau habría conocido a personajes de la oposición venezolana exiliados en Estados Unidos a través de Keith Schiller, durante años guardaespaldas personal de Donald Trump. Schiller habría servido de conexión entre Silvercorp y Lester Toledo, parte del equipo de Juan Guaidó y coordinador del reparto de ayuda humintaria en Venezuela. Así, Silvercorp habría conseguido un contrato para proporcionar seguridad en el concierto Venezuela Aid Live, celebrado en Colombia en febrero de 2019, tal como muestra un vídeo publicado en Instagram.

Según Ben Makuch en Vice.com, fue en mayo de 2019 cuando Jordan Goudreau se reunió en Miami con representantes de Juan Guaidó por pimera vez. Aquella relación llevaría a que Goudreau pudiera presentar en septiembre el proyecto de la Operación RESOLUTION, cuyo “objetivo primario” era “capturar, detener, quitar del poder a Nicolás Maduro”.Comenzaron entonces unas negocaciones, según recogen Anthony Faiola, Karen DeYoung y Ana Vanessa Herrero en un reportaje del Washington Post de boca del asesor político venozolano J.J. Rendón, miembro entonces del Comité de Estrategia del gobierno interino de Juan Guaidó. Al parecer, Jordan Goudreau habrían capitalizado su experiencia presetando servicios de seguridad para Donald Trump ante la oposición venezolana como una vía de comunicación directa abierta con la Casa Blanca.

Después de años de protestas y manifestaciones, la oposición venezolana había terminado por asumir que el cambio de régimen sólo iba a tener lugar por la fuerza. El entorno de Guaidó exploró el mercado. La idea de deponer a Nicolás Maduro por la fuerza circulaba por ciertos círuclos de Washington. Según cuenta David Brennan en Newsweek, Erick Prince, el célebre fundador de desaparecida Blackwater, había intentado vender el proyecto de crear un «evento dinámico» en Venezuela que desequilibrara la balanza a favor de la oposición, empleando a 5.000 combatientes por 40 millones de dólares. Sin embargo, el precio de mercado que el entorno de Guaidó se encontró, según el reportaje del Washington Post, fue muy superior: 500 millones de dólares. J. J. Rendón le contó a The Guardian que hubo empresas que pidieron 1.000 y hasta 1.500 millones de dólares.

La propuesta de Silvercorp fue valorada y aceptada por ser más económica de todas: 212,9 millones de dólares. Parte de los beneficios a obtener por Silvercorp vendrían de las montañas de dinero en metálico, que al parecer, figuras del régimen mantenían escondidas en Venezuela. La empresa tendría derecho a un porcentaje del dinero incautado.

El 16 de octubre de 2019 Jordan Goudreau como CEO de Silvercorp firmó un contrato de “servicios generales” con representantes de Guaidó. El contrato tenía 8 páginas y un anexo de 41, difundidos ambos casi en su totalidad por The Washington Post. El acuerdo estipulaba un adelanto de 1,5 millones de dólares y una duración de la presentación de servicios de 492 días. Sin embargo, según Rendón la relación con Goudreau se deterioró rápidamente y sólo se le entregaron 50.000 dólares. Después de los acontecimientos de principio de mayo de 2020 en Venezuela ambos se han lanzado acusaciones en los medios de comunicación.

Según J. J. Rendón, todo lo expresado en los documentos firmados era orientativo y exploratorio, supeditado al estudio de las ramificaciones jurídicas que legitimaran el cambio de régimen y a la búsqueda de patrocinadoes del proyecto. A Goudreau, además, se le habría dado la orden de no seguir adelante. Y debía ser labor suya encontrar patrocinador. Según Goudreau, la oposición había incumplido un contrato en vigor del que Juan Guaidó estaba al corriente, mostrando una grabación hecha con su móvil que recoge el sonido ambiente del momento de la firma del contrato durante el que Juan Guaidó supuestamente participó vía videoconferencia [Nota 4].

La Operación RESOLUTION quedó aparcada. El entorno de Guaidó y Silvercorp rompieron el contacto en noviembre de 2019. Pero Goudreau siguió adelante gracias a un nuevos contacto en Colombia: Clíver Alcalá, que en sus tiempos de general del ejército venezolano había sido acusado desde Estados Unidos de negociar la entrega de misiles tierra-aire portátiles a las FARC a cambio de droga. Clíver Alcalá formaba parte de la comunidad de venezolanos exiliados en Colombia y estaba en contacto con una red de antiguos militares dispuestos a empuñar las armas contra el régimen venezolano, muchos de ellos participantes en la Operación LIBERTAD del 30 de abril de 2019. Clíver Alcalá había concebido lanzar una insurgencia en el Estado Zulia, la región más occidental de Venezuela, fronteriza con Colombia y rica en petróleo. Goudreau y Alcalá fusionaron por sus planes.

Para decepción de Goudreau, no apareció ningún gran patrocinador para su iniciativa y se tuvo que conformar, según él, con pequeñas aportaciones de la comunidad venezolana en Colombia. Las precarias condiciones de vida de los campamentos de la oposición venezolana, incluyendo un grupo malviviendo en un cementerio, generó un flujo de abandonos.

El 26 de marzo de 2020 el ministro de Información, Jorge Rodríguez, presentó en televisión un organigrama de los militares opositores en Colombia, mencionando tres campamentos de entrenamiento y nombró a los líderes venezolanos de los tres campamanetos. Además mencionó la presencia de tres instructores estadounidenses, nombrándolos como Jordan, Luke y Airan [Nota 5].

Diosdado Cabello, considerado el número 2 del régimen, habló de Jordan Goudreau y su empresa Silvercorp en una edición especial del programa de televisión “Con el mazo dando” el 28 de marzo de 2020 [Nota 6]. Mostró a cámara dos fotos del perfil de Instagram de la empresa. Una donde aparece Jordan Goudreau en el escenario del concierto Venezuela Aid Live celebrado en Colombia en febrero de 2019 y otra en un evento público de Donald Trump. Cabello relacionó a Goudreau con Clíver Alcalá y atribuyó la pista de la información a los “patriotas cooperantes”.

El hijo de Baduel en Colombia.

Antecedentes sospechosos

En los meses anteriores al desembarco de los opositores en la costa venezolana, sucedieron varios incidentes que sólo han cobrado sentido ahora, tras los acontecimientos del 3 y 4 de mayo en Venezuela. El gobierno venezolano hace mención con frecuencia a conspiraciones golpistas manejadas por Estados Unidos desde la sombra y preparadas en Colombia, así que para el observador habitual de Venezuela las señales se perdieron entre el ruido.

El 23 de marzo fue detenido Jorge Molinares por la policía en la carretera entre Barranquilla y Riohacha, en el norte de Colombia, cuando llevaba un cargamento que incluía 26 fusiles tipo AR-15, gafas de visión nocturna, radios, gafas de visión nocturna, etc. El detenido declaró que había acordado entregar el cargamento a alguien con el alias “Pantera”. Ese nombre reaparecería el 3 de mayo. El suceso fue relacionado en Venezuela con “planes golpistas” en el país. Clíver Alcalá haría mención al cargamento en un vídeo publicado en su perfil personal de Twitter, el 26 de marzo relacionándolo con un “convenio firmado por el presidente Guaidó” y en el que participaban J. J. Rendón y “asesores norteamericanos”.

Pasada la medianoche del 30 de marzo de 2020, el buque de pasajeros de bandera portuguesa RGCS “Resolute” abordó al patrullero venezolano GC-23 “Naiguatá”, construido en España por Navantia. El RGCS “Resolute” procedía de Argentina e iba rumbo a Curazao. Se había mantenido cerca de la isla venezolana de La Tortuga, efectuando reparaciones cuando fue apremiado desde el “Naiguatá” a permitir una inspección. La negativa del RGCS “Resolute” llevó a una persecución donde se efectuaron disparos, al menos de fusilería. El RGCS “Resolute” es un buque especializado en cruceros polares. Fue construido en Finlandia, cuenta con 8.000 toneladas de desplazamiento y gracias a su casco reforzado está certificado como Clase Polar 6. Al embestir al “Naiguatá sólo sufrió ligeros desperfectos en su proa. El “Naiguatá” en cambio, con sus 1.500 toneladas de desplazamiento, terminó en el fondo del mar Caribe.

Sebastiana Barráez desde Caracas para el portal argentino Infobae.com calificó el incidente de “misterio” pocos días después. Ahora es posible especular si la armada venezolana estaba a la espera de un desembarco y en aquel contexto el comportamiento del “Resolute” levantó sospechosas. La presencia de botes neumáticos sobre la cubierta, que en la publicidad de los cruceros antárticos aparecen paseando a los pasajeros, se relacionó con posibles desembarcos de comandos.

En torno el día 24 de abril comenzaron a establecerse obstáculos y controles en diversas rutas que conectan el área metropolitana de Caracas con el resto del país. Así tuvo lugar la colocación de contenedores a modo de barricada en la autopista Caracas-La Guaira, situada al norte de Caracas y que conecta la capital con la costa. Iván Simonovis, miembro del gobierno interino de Juan Guaidó, compartió una foto en Twitter con la frase “lo que va a pasar es indetenible”. Aparecieron controles policiales en el túnel de los Ocumitos, al sur de Caracas, y en el túnel de Turumo, al oeste de Caracas., También tuvo lugar un bloqueo de la Guardia Nacional en el kilómetro 4 de la carretera Panamericana en el Estado Miranda, que conecta Caracas con el oeste del país.

El día 24 de abril transcendería la detención de varios miembros de la Guardia Nacional en un acuertalamiento en Los Teques, Estado Miranda, en relación a un robo de armas y una supuesta trama golpista en el que se producirían desembarcos en el Estado Falcón (al noreste del país) y en el Estado La Guaira, al norte de Caracas.

La cuenta opositora CARIVE15 publicaría en Twitter el día 26 de abril la foto de varios de los bloqueos de vías de comunicación en un montaje fotógrafico con el título “El Régimen lo sabe” y que incluía varias fotos alusivas a una intervención militar externa. Esa cuenta será la cuenta oficial de la Operación GEDEÓN. En una entrevista publicada el 4 de mayo, Javier Nieto Quintero, la persona que apareció al lado de Jordan Goudreau en un vídeo anunciando la operación, se identificaría como un líder del colectivo CARIVE (Coalición Activa de la Reserva Internacional Venezolana) y administrador de la cuenta.

Por último, las embarcaciones interceptoras “Pacairigua” y “Tocuyo” fueron trasladadas hasta La Guaira desde Güiria en el Estado Sucre a bordo del transporte T-91 “Los Frailes” a finales del mes. Fue en la costa de La Guaira desembarcó el primer grupo de la Operación Gedeón el día de 3 mayo.

Cartel publicado por la cuenta opositora CARIVE15. Nótense las referencias a los EE. UU. Fuente – Twitter.

La segunda Operación GEDEÓN

En diciembre de 2019, la empresa Silvercorp adquirió una embarcación con casco de fibra de vidrio de 41 pies, según pudo averiguar Joshua Goodman para la agencia AP, que fue registrada en Florida. La empresa cursó los trámites en febrero de 2020 para instalar un sistema de navegación que le permitiera realizar viajes de larga distancia fuera de Estados Unidos. Jordan Goudreau trató de reclutar a antiguos miembros de las fuerzas especiales estadounidenses mostrando un contrato firmado con la oposición venezolana para un plan de infiltración en el país que tendría lugar en marzo de 2020.

Al igual que Silvercorp, tiene su sede en Florida la empresa de material militar y policial High-End Defense Solutions, propiedad de un emigrante venezolano. 15 cascos de color marrón fabricados por esta empresa aparecieron en el cargamento de material militar incautado en marzo por las autoridades colombianas y del que Clíver Alcalá se responsabilizó.

Se especula que Jordan Goudreau empleó la embarcación comprada en diciembre de 2019 para trasladar a Colombia material militar y estaría en marcha una investigación de las autoridades estadounideness por tráfico de armas. Hay constancia de su paso por Jamaica. El 28 de marzo de 2020 la embarcación estaba cerca de la isla de Curazao cuando sufrió una avería y activó una radio-baliza para ser rescatada. Jordan Goudreau tuvo que retornar a Florida. Allí le alcanzó la crisis del coronavirus y ya no pudo salir del país.

De 300 candidatos con los que contaba Clíver Alcalá, a finales de abril de 2020 los planes de Jordan Goudreau contaban sólo con 60 potenciales insurgentes. Entrevistado por Joshua Goodman, Goudreau reconocería que con 60 personas no se podía derrocar un régimen pero creía que para cambiar la situación en Venezuela hacía falta “introducir un catalizador” y esperaba que la acción inspirase a militares y policías a cambiar de bando para liberar el país. En otra entrevista, concedida por Goudreau a Factores de Poder, un canal de Youtube en español elaborado desde Miami, justificaba la decisión de desembarcar en una región costera cercana a Caracas recordando cómo Alejandro Magno en la batalla de Gaugamela se lanzó hacia el centro de la formación persa. En el primer reportaje de Joshua Goodman para AP alguien dice de Goudreau que “su cabeza no está en el mundo real”.

Gedeón, el nombre elegido para la operación coincidía con el nombre de la operación que había acabado con la vida de Óscar Alberto Pérez. Gedeón fue un juez y guerrero del antiguo Israel que con una fuerza de tan solo 300 hombres se enfrentó y derrotó a una muy superior de los madianitas. El nombre “Gedeón” aparece así en la historia militar dando nombre a fuerzas como la reunida por los británicos para luchar contra los italianos en el Cuerno de África durante la Segunda Guerra Mundial y dando nombre a operaciones como la lanzada por la brigada Golani del ejército israelí en mayo de 1948.

El mismo día que la agencia AP publicaba la noticia del colpaso de un plan para insertar una fuerza insurgente en Venezuela, partían los participantes de la Operación GEDEÓN desde Colombia. No está claro cuántas embarcaciones participaron en total. La diferencia entre la cifra de 60 participantes y el número total de detenidos y fallecidos reflejaría que bien participaron otros grupos en otras embarcaciones o esos otros grupos fueron desembarcados en puntos diferentes.

El día 3 la cuenta de Twitter de la empresa Silvercorp anunciaba: “Strikeforce incursion into Venezuela. 60 Venezuelan, 2 American ex Green Beret”. La cuenta ha sido borrada pero es accesible mediante la caché de Google. El tuit incluía una mención a @realDonaldTrump.

La primera embarcación iba liderada por el capitán Roberto Colina Ibarra, alias Pantera. En marzo, había sido señalado en la televisión de Venezuela por el ministro de Información venezolano como el líder de uno de los tres campamentos de militares opositores en Colombia [nota 7]. Roberto Colina Ibarra se encuentra entre los muertos de la primera embarcación. Cuando apareció la noticia, fue negada por la cuenta de CARIVE, lo que llevó a que las autoridades hicieran circular la foto del cadáver.

La segunda embarcación transportaba a 8 personas e iba liderada por Antonio José Sequea Torres, anteriormente capitán de la Guardia Nacional y uno de los uniformados presentes en el Distribuidor Altamira el 30 de abril de 2019. Una vez capturado y en tierra, fue traslado en un helicóptero Bell 412EP de la armada venezolana a la base naval de Puerto Cabello, donde fue entregado al servicio de inteligencia venezolano, el SEBIN. Los siete restantes fueron desembarcados y trasladados luego por mar a bordo de la patrullera PG-61 [Nota 8]. Posteriormente el ministro de Defensa venezolano repartió condecoraciones entre reservistas de la Milicia Bolviariana y tripulantes de la patrullera PG-61.

Reservistas de la Milicia Bolviariana condecorados.

En la segunda embarcación iba también Josnars Adolfo Baduel, hijo del general Raúl Isaías Baduel, quien fuera jefe del ejército y ministro de Defensa antes de romper con el chavismo y terminar en la cárcel. A día de hoy es el militar de mayor rango en prisión en Venezuela. Pero sobre todo, la información más impactante fue la presencia de dos ciudadanos estadounidenses entre los detenidos: Luke Denman y Airan Berry, dos antiguos miembros de las fuerzas especiales estadounidenses que desembarcaron en Venezuela con pasaporte, tarjeta de identidad militar caducada, tarjeta del Departamento de Asuntos de Veteranos y otra documentación personal.

Luke Denman y Airan Berry, dos antiguos miembros de las fuerzas especiales estadounidenses participantes en la operación.

Demman y Berry fueron compañeros de Goudreau en la Crisis Response Force (CRG) del 10th Special Forces Group. Las CRF eran una compañía que actuaba como unidad de reacción rápida para rescate de rehenes dentro de cada grupo de fuerzas especiales y que han sido disueltas recientemente. Por tanto es de suponer que fueron militares por encima de la media. Sin embargo, el 10th Special Forces Group se despliega generalmente en las áreas de responsabilidad de los mandos regionales de Europa (EUCOM) y África (AFRICOM). Esto es, los tres ex-militares no sirvieron en el grupo de fuerzas especializado en Latinoamérica, el 7th Special Forces Group con sede en Florida. Por lo tanto, su experiencia es la región es mínima o nula. El resultado de la operación ha generado artículos donde se le define directamente como “batshit” o “clusterfuck”. Y ha generado unos cuantos memes que han circulado entre veteranos estadounidenses, haciendo mofa de la empresa y la operación.

Después de los dos fallidos desembarcos de los días 3 y 4 los medios de comunicación estatales venezolanos anunciaron un despliegue militar para peinar las zonas donde supuestamente se habrían escondido el resto de desembarcados durante la Operación GEDEÓN. En ese despliegue militar estarían participando militares rusos como asesores, información que tras ser publicada en la cuenta de Twitter de la Zona Operativa de Defensa Integral La Guaira fue borrada. Aunque hubo otras cuentas que recogieron la información.

A día de hoy sólo se ha identificado a una de los fallecidos el día 3 de mayo. De hecho, la cifra varió de 8 a 6, sin que se hayan dado más explicaciones. En los siguientes días siguieron produciéndose detenciones relacionadas con la Operación GEDEÓN. El día 9 de mayo se anunció la detención de tres personas cerca de Santa Cruz, estado La Guaira. El día 10 de mayo fueron detenidos tres personas en la Colonia Tovar, Estado Aragua. Estas tres personas fueron identificados como Jairo Bethelmy, Jonathan Franco y Evan Rincón. El día 11 de mayo fueron detenidas ocho personas en Petaquirito, Estados La Guaira. El grupo incluyó la primera mujer involucrada en la Operación GEDEÓN, Samira Romero Armando.

Actualmente están detenidos en Venezuela dos de los tres líderes de campamento identificados por el ministro Jorge Rodríguez el 26 de marzo [Nota 9]. El tercero fue identificado como Félix Adonai Mata Sanguinetti, que sobrevivía en Colombia vendiendo suplementos nutricionales. En el año 2018 había ascendido a coronel y había formado parte de los comandos rurales de la Guardia Nacional. Su actividad en redes sociales cesó en septiembre de 2019, momento en el que se sospecha se incorporó a los campamentos de militares venezolanos exiliados en Colombia.

Tripulantes de la patrullera PG-61 condecorados.

Valoración y conclusiones

Jordan Goudreau parace que aplicó una estrategia habitual en el sector: fake it until make it. Ante la oposición venezolana jugó la carta de presentar su experiencia proporcionando seguridad en eventos de Donald Trump y su contacto con Keith Schiller, guardaespaldadas de toda la vida de Trump, para vender que tenía línea directa con la Casa Blanca. Posiblemente no necesitó mentir sobre ello, sino jugar a los sobreentendidos y dejar que los venezolanos leyeran entre líneas. Ante sus antiguos compañeros de las fuerzas especiales, Goudreau blandió un contrato con cifras multimillonarias sin necesidad de explicar lo discutible de su validez. El documento filtrado a la prensa aparece con una firma en la línea correspondiente a Juan Guaidó, pero no parece que esa sea su firma. Firmó alguien de su entorno en su nombre o quizás alguien hizo un garabato para hacer el documento más creíble a ojos de los profanos.

Es posible que la oposición venezolana jugara a impresionar a su base social con la misma carta de presumir de contactos en los pasillos del poder de Washington D.C.. En febrero de 2020 Iván Simonovis, Comisionado Especial de Seguridad e Inteligencia del gobierno interino de Venezuela, publicaba en Twitter una foto suya en el Despacho Oval de la Casa Blanca con el presidente Donald Trump. Comunicó que el presidente Trump le “dejó claro su compromiso firme y decidido de ayudar a nuestro país”. Simonovis sería una de las personas que publicó fotos en Twitter de los bloqueos de vías de comunicación en torno a Caracas a finales de abril anticipando que “lo que va a pasar es indetenible”.

El gobierno venezolano ha usado la foto de Simonovis como prueba de que hay una línea que une al gobierno de los Estados Unidos con Juan Guaidó y la Operación GEDEÓN. Pero cabe la posibilidad de que Donald Trump estuviera participando en el habitual juego de apariencias, donde los gobiernos occidentales muestran su honda preocupación por la situación de Venezuela y desean un pronto retorno a la democracia. Ello supone dar las oportunas palmaditas en la espalda de la oposición venezolana ante las cámaras de fotos y poco más.

A la impotencia de la oposición venezolana se une la proliferación de figuras de reputación cuestionable o cuestionada, especialmente teniendo en cuenta la cantidad de ahora opositores que fueron hombres del régimen en el pasado. El aliado venezolano de Jordan Goudreau, Clíver Alcalá, resulta una figura controvertida y discutida. Hay un sector de la diáspora venezolana que no olvida que es un opositor sobrevenido tras años de privilegios dentro del chavismo, lo que le proyecta una sombra de duda de la sinceridad de esa conversión, sin olvidar que su hermano Carlos Antonio Alcalá ocupa el cargo de embajador de Venezuela ante Irán. Ahora, Clíver Alcalá ha de enfrentar cargos ante la justicia de Estados Unidos tras entregarse a las autoridades.

Otra figura controvertida de la operación es Antonio Sequea, el “comandante de la operación” sobre el terreno. Hay quien le acusa de haber sido uno de los torturadores del general Ángel Vivas, en la Dirección General de la Contra Inteligencia Militar. El general Vivas sufrió considerables secuelas físicas tras su encarcelamiento. Como en el caso de Clíver Alcalá hay quien cuestiona sus verdaderas intenciones. Por último, Jairo Bethelmy, uno de los detenidos el día 10 participó en la acción del día 30 de abril de 2019. Sin embargo, ante los micrófonos de un canal de televisión afirmó estar allí engañado. Pudo reincorporarse a las fuerzas armadas posteriormente. Su aparición ahora como un miembro comprometido de la oposición levanta sospechas. Pero es posible que los recelos y sospechas mutuas sean el resultado de una acción deliberada de desinformación del propio régimen.

Las contradicciones sobre el documento firmado por el entorno de Juan Guaidó con Silvercorp, donde primero se dijo que era falso y luego que era real pero no vinculante, se han saldado con las dimisiones del estratega J. J Rendón y el diputado Sergio Vergara de sus cargos en el Gobierno interino. Es materia a discutir el conocimiento y respaldo que tenía la Operación GEDEÓN desdeel gobierno interino de Juan Guaidó y desde del gobierno de Estados Unidos. Sin embargo es más relevante preguntarse quién dio la orden de ejecución de una operación totalmente infiltrada por la inteligencia venezolana en el que nunca quedó claro cómo se prestendía descabezar al régimen con 60 personas pobremente equipabas y entrenadas.

La aparición de miembros del gobierno venezolano mencionando nombres y apellidos de los líderes de los campamentos opositores en Colombia y el nombre de pila de los tres asesores estadounidenses debería haber hecho saltar las alarmas a los organizadores de la operación sobre la infilración de elementos afines al régimen. La elevación de las alertas ante la presencia de fuerzas navales estadounidenses en el Caribe y la repentina aparición de bloqueos y controles en las vías de comunicación cercanas a la captal desaconsejaban la ejecución de los planes. Si esto no era suficiente, la publicación del reportaje de Joshua Goodman por parte de la agencia AP el día 1 de mayo de 2020 debió interpretarse como una señal lanzada desde Estados Unidos para frenar los planes. Sin embargo, inexplicablemente, los organizadores siguieron adelante con un plan en el que no se aplicó el más mínimo esfuerzon en materia de contrainteligencia.

Las explicaciones dadas en Venezuela remiten nuevamente a que una acción de la oposición que termina convertida en una victoria mediática para el régimen sólo se puede explicar según la teoría de que es una operación de falsa bandera, financiada y dirigida desde Caracas. Por muy autocomplaciente que sea ese camino, le priva a la oposición venezolana de la necesaria autocrítica.

Antonio Sequea, comandante de la operación sobre el terreno, el 30 de abril de 2019 al lado de Leopoldo López.

Notas

Agradezco a Roberto Stekman los comentarios e informaciones aportadas. Obviamente las valoraciones, juicios de valor y posibles errores del presente artículo son totalmente míos.

Nota 1. Para una reconstrucción de la Operación GEDEÓN de enero de 2018 véase “¡Nos vamos a entregar! ¡No sigan disparando!“: Reconstruyendo las últimas horas de Óscar Pérez” en Bellingcat.com También la presentación multimedia “Enfrentamiento en El Junquito” de Forensic Architecture.

Nota 2. Andrés Mohorte repasó el choque de interpretaciones de la Constitución de Venezuela hechas por régimen y oposición en “¿Ha habido golpe de estado en Venezuela? La lucha de Guaidó y Maduro por la legitimidad”, publicado en Magnet.

Nota 3. Giancarlo Fiorella hizo un repaso de los acontecimientos del 30 de abril de 2019 para Bellingcat.com en «“Operación Libertad”: Resumen de la “Fase Definitiva” de la Crisis Política en Venezuela«.

Nota 4. J. J. Rendón dio su versión en una entrevista en la CNN. El periodista español David Alandete recogió el embrollo contractual en un reportaje para el diario madrileño ABC, “Así fue la misión más chapucera para derrocar a Maduro”, que incluye aspectos inéditos de las negociaciones.

Nota 5. El ministro menciona en el programa de televisión la presencia de tres estadounidenses: Jordan, “Luc” y “Aro”. Los nombres corresponden con la pronunciación aproximada de Luke y Airan.

Nota 6. A partir del minuto 2:48:02: https://youtu.be/zXC_tI5mC9Y

Nota 7. Véase Nota 5.

Nota 8. Para un repaso de los acontecimientos de los dos primeros días véase «Operacion Gideon in Venezuela» en AuroraIntel.net.

Nota 9. Véase Nota 5.

Be the first to comment

Leave a Reply