El Ejército del Aire continúa con las pruebas de reabastecimiento en vuelo del C-295

El Ala 35, basada en Getafe, es la unidad encargada de realizar las pruebas de reabastecimiento en vuelo de los C-295

  • El Ala 35, basada en Getafe, es la unidad encargada de realizar las pruebas de reabastecimiento en vuelo de los C-295.
  • Hasta el momento han realizado varios vuelos de ensayos a distintas velocidades poniendo a prueba el nuevo equipamiento y sus diferentes configuraciones.
  • Tras estos vuelos se han podido sacar conclusiones muy útiles para que el equipo de ingenieros de Airbus pueda seguir desarrollando el sistema.

El Ala 35, con base en Getafe (Madrid), y la empresa Airbus han trabajado juntos durante las últimas semanas para continuar con las pruebas de la versión de reabastecimiento en vuelo del avión de transporte militar C-295, que está desarrollando esta empresa aeronáutica.

Para ello se han realizado varios vuelos de ensayos a distintas velocidades poniendo a prueba el nuevo equipamiento y sus diferentes configuraciones según las velocidades a las que se desarrolla la maniobra.

Tras estos vuelos se han podido sacar conclusiones muy útiles para que el equipo de ingenieros de Airbus pueda seguir desarrollando el sistema. Hay que destacar que ha sido la primera vez que se hacen contactos con trasvase de combustible real de un avión a otro utilizando el nuevo equipamiento.

El grado de dificultad en los vuelos de ensayo siempre es alto, puesto que se trata de realizar maniobras que nadie antes ha volado, aunque la experiencia del personal del Ala 35 es más que notable ya que acumulan más de 70.000 horas de vuelo. Cabe destacar, no obstante, que debido al comportamiento del avión, la operación ha sido bastante buena y sencilla, siempre dentro de los límites de dificultad inherentes a un vuelo de ensayo.

El nuevo kit desmontable de reabastecimiento en vuelo permitirá al C-295 ser transformado fácilmente en un avión cisterna, lo que le proporcionará la capacidad de trasvasar en vuelo hasta 6.000 kg de combustible a otros aviones o helicópteros.

Todo ello en un rango de velocidades correspondiente a ese tipo de aeronaves, mediante una manguera y una cesta de repostaje que se despliegan a través de la rampa del avión.

El primer vuelo se llevó a cabo a mediados de diciembre del pasado año y consistió en diversas maniobras para comprobar la estabilidad de la cesta de repostaje, así como en la realización de tres enganches reales, aunque sin trasvase de combustible.

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