Número 13

Enero de 2020

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Presentación: La amenaza no compartida

Ceuta y Melilla son parte de España y, a pesar de ser dos plazas ambicionadas por nuestro vecino del sur, no hay motivos históricos que justifiquen ningún cambio en esta situación. Más allá de lo obvio, su defensa no es sencilla, y menos en las actuales condiciones de nuestras Fuerzas Armadas, aquejadas por unos presupuestos insuficientes e inestables que se traducen a su vez en problemas materiales, operativos y humanos. Nuestro vecino, mientras tanto, está inmerso en un potente proceso de rearme y modernización militar sin parangón en su historia. De esta forma, si antaño España contaba con una ventaja en cuanto a sistemas que solía rondar ratios de 3 a 1, ahora esa cifra es, en el mejor de los casos, de 2 a 1. Es más, la diferencia tecnológica se ha acortado con la incorporación de nuevos y potentes sistemas, desde cazabombarderos F-16 a carros de combate M1A2, pasando por sistemas antiaéreos de origen chino, a los que se unirán pronto varias docenas de helicópteros de combate Apache.

Marruecos es, que nadie lo olvide, un socio fiable. Los profundos lazos económicos y diplomáticos aseguran la paz mientras el reino se mantiene firme contra el terrorismo y la inmigración. Nada indica que esta situación pueda cambiar a corto plazo. Con todo, ningún país que se precie descuida su defensa y deja de lado el planeamiento de este tipo escenarios, por lejanos que puedan parecer, pues un cambio político, problemas internos o una crisis económica podrían poner sobre el tapete la situación de ambas plazas y aquí no hay amparo de la OTAN que pueda suplir nuestras carencias ante un peligro que es real, como ponen de manifiesto las reclamaciones sobre las aguas territoriales.

Algo parecido ocurre con Argelia. El país norteafricano ha vivido desde su independencia aquejado de graves problemas internos y su estabilidad se ha mantenido a duras penas, marcada siempre por la actuación de sus militares y por la importancia económica del gas y el petróleo, fuentes de divisas que permite mantener unas poderosas fuerzas armadas. Además de los sistemas más conocidos, de origen ruso (SSK clase Kilo, misiles Kliber, cazabombarderos Su-30MKA, S-300…), también está logrando incorporar sistemas punteros de origen germano, como los Fuchs-2 y especialmente los Boxer. Es más, ha construido las instalaciones necesarias para fabricarlos en el país mientras centraliza todo lo relacionado con el desarrollo de su industria bélica en torno a un nuevo Departamento de Desarrollo Técnico que debe coordinar los nuevos programas de armamento, especialmente los de desarrollo autóctono, que no son pocos. Un país, en resumen, que merece más atención de la que le prestamos en España por muchas y buenas razones.

Una vez más, el VCR 8×8 está de rabiosa actualidad. Después de la sorprendente -y digna de alabanza- decisión del Ministerio de Defensa al declarar desierto el concurso, todo son interrogantes. Independientemente de si en la nueva licitación se opta por la misma plataforma -lo que sería perfectamente razonable si se cumple con lo exigido-, por el Piraña V «de serie» o por cualquier otro vehículo como el Freccia, el Boxer o el VBCI, este deberá armarse, de ahí que en esta ocasión le dediquemos unas cuantas páginas a analizar las estaciones de armas y torres que tienen alguna opción de llegar a equipar al «Dragón». Mientras tanto, rezo para que el Ministerio de Defensa siga siendo igual de firme en todas sus decisiones, porque que nadie se lleve a engaño, aunque hemos criticado mucho a Santa Bárbara -y seguramente no siempre con acierto- cuando las empresas -y son varias- incumplen de forma sistemática con lo establecido en los contratos, el que debe hacérselo mirar es el cliente…

Cambiando de tercio, la batalla de Marawi, desconocida para muchos, sorprenderá a nuestros lectores. Algunas de sus lecciones conviene tenerlas en cuenta, pues el mismo enemigo (en este caso su representante local Abu Sayyaf) combatido allí por el ejército y la policía filipinos en una lucha sin cuartel, es el que acecha también a España y a Marruecos, entre otros, bajo la bandera negra del Dáesh. Además, esta larga y cruenta batalla se produjo tras un ataque inesperado en un escenario urbano que bien podría ser el de nuestras dos ciudades norteafricanas y en el que se llegaron a probar tácticas sorprendentes.

Después de la resaca del especial sobre Rusia, nos quedamos con esta nueva maquetación, pues nos permite incorporar más contenido en cada revista a costa, somos conscientes, de un mayor esfuerzo para la vista. Gracias a todos una vez más por seguir ahí y por seguir leyéndonos en este tercer año de vida de Ejércitos. ■

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