Defensa declara desierto el contrato de producción del VCR 8×8

Esta decisión deja el programa en una situación muy delicada, mientras los demostradores todavía no se han entregado al Ministerio de Defensa

VCR 8x8 Dragón. Fuente - Ejército de Tierra
  • El Ministerio alega razones técnicas, económicas e industriales derivadas de la propuesta hecha por la única empresa invitada a participar, la UTE formada por SBS, Indra y SAPA.
  • Esta decisión deja el programa en una situación muy delicada, mientras los demostradores todavía no se han entregado al Ministerio de Defensa.
  • Una de las posibilidades de cara al futuro pasa por invitar a otras empresas o por renunciar a los desarrollos tecnológicos nacionales para elegir un producto consolidado.

El Ministerio de Defensa de España ha decidido declarar como desierto el contrato para la fabricación del VCR 8×8. La licitación, que había sido abierta el pasado mes de julio por la DGAM, deberá repetirse en el futuro, esperando que en dicha ocasión la única empresa invitada a participar (la UTE formando por Santa Bárbara Sistemas, Indra y SAPA) cumpla con lo exigido en los pliegos, algo que parece ser que no se ha producido en esta ocasión.

Como publicamos en su día, el Gobierno había autorizado la celebración de un contrato por valor de 2.083.275.262 euros para la producción de un primer lote de 348 unidades del VCR 8×8 Dragón, destinadas al Ejército de Tierra.

Sin embargo, como se ha conocido en las últimas horas, el subdirector general de Adquisiciones de Armamento y Material, coronel Alfonso Torán, ha estampado su firma en la orden que declara vacía la licitación, justificando la decisión ministerial por los informes negativos del Grupo de Evaluación de Costes y del Área de Gestión Industrial, que debían evaluar tanto la oferta económica como el plan industrial de la oferta presentada por la UTE. Así, en sus conclusiones, se explica que:

«Desde el punto de vista técnico, el alcance del suministro ofertado es inferior al requerido en el expediente dentro del Presupuesto Base de Licitación y la oferta no acredita la aceptación sin condiciones de los requisitos del Pliego de Prescripciones Técnicas».

https://www.revistaejercitos.com/2019/11/29/sobre-la-forma-de-gastar-en-la-defensa-europea/

Por otra parte, respecto al Plan de Gestión de Ingeniería de Sistemas, los técnicos ministeriales han concluido que la propuesta «no cumple con lo requerido en el citado pliego, desviándose de los plazos de ejecución requeridos, del número de prototipos y vehículos de serie y preserie y del orden de fabricación de las diferentes configuraciones para alcanzar la capacidad operativa inicial y la final requeridas, por lo que la oficina de programa VCR 8X8 propone el rechazo de la oferta».

A lo que añaden que: «no existe trazabilidad entre los documentos que conforman la oferta, siendo esta un elemento esencial y fundamental para realizar su análisis económico. Por otro lado, dentro de la oferta no existe ninguna partida económica asociada a la materialización de los riesgos identificados en la matriz de riesgos. La materialización de cualquiera de estos riesgos implicaría, automáticamente, la necesidad de dotar al programa de un incremento del techo presupuestario o bien ir directamente contra el beneficio, por lo que el GEC concluye que no es posible la realización de un análisis técnico de la oferta que permita la admisibilidad y razonabilidad de los costes estimados y beneficio aplicado».

Esta decisión del Ministerio de Defensa deja un programa clave en el aire y todo indica que en el futuro tendrá que repetirse la licitación, dando a la UTE (o pudiera ser, aunque nadie confía en ello, que a otras empresas) la oportunidad de convertirse en el fabricante de un vehículo que acumula más de una década de retrasos y que cuyo futuro, tras declarar el concurso como desierto, se complica todavía más.

La otra opción pasa por renunciar a desarrollar en el país algunas de las tecnologías que perseguía el programa y que supondrían un importante avance para la industria de defensa española y optar por un producto ya consolidado en el mercado que se ajuste al techo de gasto, lo que sería una solución de compromiso para contar con un vehículo en un tiempo razonable e incluso podría llegar a beneficiar a alguno de los participantes en la citada UTE si finalmente se opta por el Piraña V, de General Dynamics, como defienden algunos.

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